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  • Fusionar Ciencia y Universidad ¿un retroceso o un avance?

    Fusionar Ciencia y Universidad ¿un retroceso o un avance?

    En Cuba se ha puesto sobre la mesa una propuesta de alto calado: desaparecer el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), creado por Fidel y Rosa Elena en 1994, para unificarlo con el Ministerio de Educación Superior (MES). El argumento de los impulsores es aparentemente moderno: «Hay que alinearnos con el mundo desarrollado, donde la ciencia está unida a la universidad».

    Quienes defendemos la institucionalidad científica cubana debemos responder con un solo lema: dato mata relato. Porque al revisar los indicadores duros de la OCDE, la UNESCO, el Nature Index y la WIPO, la evidencia empírica derrumba ese espejismo.

    Se propone desaparecer el CITMA siete meses después de que la Asamblea Nacional aprobara la Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación en la cual, explicitamente se le confiere al CTMA el mandato de la política científica cubana ¿es serio ahora desaparecer el CITMA o lo que no fue serio fue aprobar aquella Ley? Los parlamentarios tienen la palabra para que me aclaren.

    A continuación, desgranemos qué indicadores usan realmente los países avanzados para medir su fortaleza científica, y quiénes ocupan los primeros lugares en cada uno.


    1. El esfuerzo económico: Gasto en I+D como porcentaje del PIB

    Este es el termómetro de la prioridad política. Mide qué proporción de la riqueza de un país se reinvierte en crear nuevo conocimiento. No es un indicador de eficiencia, sino de voluntad estratégica. Los países que lideran no son los más grandes, sino los que han decidido que la ciencia es una inversión de Estado, no un gasto. En Cuba, escepto en el sector de élte del polo científico biotecnológico-farmacéutico, el presupuesto es muy bajo. Hay quien dice que el CITMA ha fallado, pero no tienen en cuenta que se han obtenido resultados muy relevantes con muy bajo presupuesto. En un arrebato de inmodeytia debo decirlo: LADETEC, dentro del CITMA, con un presupesto exiguo fabricó tres radar Doppler con know-how 100% nuestro, a menos de 400 mil USD cuando en el mercado valen entre 3 y 6 millones y este grupo, está, orgullosamente, entre las siete únicas instituciones del mundo que pueden blasonar de hacer eso.

    El ranking 2023-2024 lo dominan: Israel (6.35% del PIB), donde el 92% de esa inversión viene de la industria privada; le sigue Liechtenstein (6.01%), Corea del Sur (4.94%), Suecia (3.6%) y Estados Unidos (3.45%). Fíjense: ninguno de estos países ha fusionado su ciencia con la universidad. Al contrario, la mayoría tiene institutos de investigación completamente independientes del sistema educativo.


    2. La masa crítica: Investigadores por millón de habitantes

    Este indicador mide la densidad de talento científico. No basta con dinero; hace falta cerebro. Los países con más investigadores por habitante son aquellos que han creado carreras científicas atractivas y estables, algo que raramente logra un sistema universitario sobresaturado de docencia.

    Corea del Sur, Israel, Taiwán, Suecia y Dinamarca encabezan este ranking, con cifras que superan los 7.000 investigadores por cada millón de habitantes. Son economías que han apostado por centros de I+D especializados, no por engordar las plantillas de las facultades universitarias.


    3. La escala bruta: Producción total de artículos científicos

    Este es el indicador de volumen. Mide cuántos papeles científicos genera un país al año. Es una métrica de tamaño, no de calidad, pero revela quién tiene la maquinaria científica más grande del mundo.

    El ranking absoluto, según Scopus y Web of Science, lo lideran: China (~950.000 artículos/año), seguida de Estados Unidos (~720.000), India (~350.000), Reino Unido (~220.000) y Alemania (~190.000). China es el caso más paradigmático: produce ciencia a escala industrial, pero lo hace a través de su Academia de Ciencias (CAS), que es una entidad independiente del Ministerio de Educación. La universidad china forma, pero la ciencia de alto volumen la ejecutan institutos separados.

    Si el lector lo desea, puede leerse mi artículo sobre las publicaciones aquí y sobre las publicaciones de LADETEC por acá.


    4. La calidad: Impacto relativo (Field-Weighted Citation Impact – FWCI)

    Aquí pasamos de la cantidad a la relevancia. El FWCI compara las citas que reciben los artículos de un país con el promedio mundial en su misma disciplina. Un FWCI de 1.0 significa que se cita exactamente lo esperado; por encima de 1.0, el país produce ciencia más influyente que la media.

    Los países que lideran en impacto no son los que más publican, sino los que publican mejor: Suiza (FWCI ~1.85), Países Bajos (~1.78), EE.UU. (~1.72), Reino Unido (~1.68) y Australia (~1.62). ¿Qué tienen en común Suiza y Países Bajos? Ambos tienen institutos de investigación federales (como el ETH Domain en Suiza o el NWO en Países Bajos) que operan con independencia de las universidades, con agendas propias y financiamiento plurianual. La calidad no nace de la burocracia académica, sino de la autonomía investigadora.


    5. La transferencia: Patentes internacionales (PCT)

    Este es el indicador de aplicación (en el que Cuba, amargamente está bien alejado de la élite, incluso en América Latina). Las patentes PCT no miden ciencia básica, sino la capacidad de convertir conocimiento en tecnología protegible y comercializable. Es el puente entre el laboratorio y el mercado.

    Según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO), el ranking 2025 lo encabeza China (73.718 solicitudes), seguida de EE.UU. (52.617), Japón (47.922), Corea del Sur (25.016) y Alemania (16.441). China creció un 5.3% respecto al año anterior. Y, de nuevo, la mayoría de estas patentes no nacen en universidades, sino en centros de I+D empresariales e institutos tecnológicos independientes. La innovación no se enseña en un aula; se desarrolla en laboratorios con agendas propias.


    6. La frontera: Artículos en el Top 1% más citados

    Este es el indicador de excelencia extrema. Mide qué porcentaje de la producción científica de un país se encuentra entre el 1% de los artículos más influyentes del mundo. Es la ciencia que realmente mueve el conocimiento.

    Según Clarivate, en 2025 el número de investigadores que están en ese top 1% por país es: EE.UU. (2.670 investigadores, 37% del total), China (1.406, 20%), Reino Unido (570, 8%), Alemania (363) y Australia (312). Pero ojo: en participación relativa (artículos top 1% como porcentaje del total nacional), China ya ha superado a EE.UU. en algunos campos, acaparando entre el 35% y el 40% de los artículos de máxima calidad global. Y, una vez más, este liderazgo no se explica por la fusión con la universidad, sino por la inversión masiva en centros de investigación especializados que operan al margen del sistema educativo.


    El dato estructural que entierra el mito: ¿Quién ejecuta realmente la I+D en el mundo?

    Si los indicadores anteriores no fueran suficientes, existe una métrica definitiva: la distribución del gasto en I+D según el sector de ejecución. Es decir, ¿quién hace realmente la ciencia?.

    El promedio de los países del Top 5 mundial es lapidario:

    • En Estados Unidos, las universidades ejecutan apenas el 13% de la I+D; el 72% lo hace la industria privada y el 15%, laboratorios nacionales independientes (como los NIH o el Sandia).
    • En China, las universidades ejecutan solo el 8%; el 78% corre a cargo de la industria y el 14% de la Academia de Ciencias (CAS), que es totalmente autónoma del ministerio de educación.
    • En Alemania, las universidades ejecutan el 17%; el 66% lo hace la industria y el 17% recae en institutos extrauniversitarios de élite como Fraunhofer y Max Planck.
    • En el Reino Unido, el porcentaje universitario sube al 24%, pero aún así, el 65% está en manos de la industria y el 11% en institutos públicos independientes.
    • En Rusia (otrora nuestro modelo), las universidades ejecutan un exiguo 6%; el 60% es industrial y el 34% pertenece a la Academia de Ciencias Rusa.

    Conclusión brutal: En los países que realmente son punteros, la educación superior NUNCA ejecuta más del 24% de la I+D. El resto (más del 75%) se hace FUERA de las aulas, en institutos especializados con agendas propias y en centros de I+D empresariales.


    Aplicado a Cuba: ¿Qué propone la fusión y qué dice la evidencia?

    La propuesta de unificar CITMA y MES parte de una premisa que yo creo que es falsa y que algunos investigadores relevantes esgrimen en favor de la fusión. Si nos «alineáramos» con el modelo de EE.UU., tendríamos que dejar CITMA y crear un mega-instituto independiente con presupuesto autónomo, no fusionarlo con una vicerrectoría de posgrado. Si nos alineáramos con China, fortaleceríamos nuestra academia de ciencias separada del MES, para que hablar de los rusos, con su super poderosa Academia de Ciencias, modelo del cual bebimos para forjar la nuestra.

    El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, no es solo «investigación básica». CITMA gestiona áreas vitales como el medio ambiente (alertas tempranas meteorológicas, climásticas, ambientales, sismológicas, cambio climático, eventos hidrometeorológicos), las energías renovables, y la política nuclear y espacial. La biotecnología y farmacéutica, estratégicas para Cuba, están fuera del CITMA y de la Educación Superior (aunque algunos grupos universitarios han contribuido con relevantes aportes) y son el único sector de la Ciencia que ha recibido el financiamiento de élite que los ha conducido a los relevantes logros que todo conocemos (y que nos salvaron en la pandemia de la COVID-19).

    ¿Alguien cree que un proyecto para enfrentar un huracán, fabricar un radar o mitigar una sequía extrema puede esperar a los tiempos de un Consejo Científico universitario, los créditos académicos y los calendarios de pregrado? La ciencia estratégica requiere agilidad y autonomía, no burocracia académica. Meterla dentro del MES la va a ralentizar y burocratizar aún más. En LADETEC, luchando contra el burocratismo, ubimos de desarrollar nuestra propia filosofía de proyectos y nuestro propio modus operandi, lo que demuestra que sí se puede, aun dentro de la criticada ineficiencia del CITMA. Hay muchos ejemplos exitosos dentro del CITMA, yo cito el mío porque lo conozco bien y soy vanidoso, pero hay cosas mejores.


    El problema real no es estructural, es burocrático

    Los defensores de la fusión argumentan que buscan «reducir burocracia». Pero la evidencia empírica muestra que fusionar ministerios no reduce burocracia; solo traslada a los burócratas de un edificio a otro.

    El problema de la ciencia cubana NO es estructural (quién depende de quién); el problema es:

    • Financiamiento insuficiente (agravado por el bloqueo y la crisis económica).
    • Exceso de trámites administrativos (aduanas, contrataciones, compras al exterior, permisología).
    • Fuga de cerebros por la falta de estímulos salariales y malas condiciones de vida e infraestructura.

    Fusionar CITMA con el MES no resuelve ninguno de estos tres problemas. Al contrario, lo que hará es engordar una superestructura donde un investigador, para ejecutar un proyecto, tendrá que pedir permiso a la decanatura, al vicerrector de investigación, al rector, a la dirección de posgrado y al Ministerio. Es multiplicar los sellos, no reducirlos.


    Conclusión: Si no está roto, no lo arregles. Y si está burocratizado, no lo empeores fusionándolo

    Dato mata relato: No nos alineemos con un cuento. La evidencia empírica de los líderes de la investigación científica muestra que la ciencia y la educación superior deben estar conectadas (flujo de talento), pero JAMÁS subordinadas en una misma estructura administrativa.

    El mundo desarrollado no fusiona; especializa. Alemania tiene al Max Planck y Fraunhofer fuera de las universidades. EE.UU. tiene los NIH y los Laboratorios Nacionales fuera del Departamento de Educación. China tiene la Academia de Ciencias (CAS) fuera del Ministerio de Educación. Fusionar CITMA y MES es justamente lo que NINGÚN país del Top 5 en innovación ha hecho.

    Propongo: mantener CITMA, auditar su burocracia, darle más autonomía financiera a sus centros, simplificar los trámites de importación para insumos científicos y dejar que la Universidad haga lo que sabe hacer: enseñar y hacer ciencia básica, sin ahogar la ciencia aplicada y medioambiental que necesita respuestas en tiempo real.

    Si no está roto, no lo arregles. Si quieres menos burocracia, no crees una super-burocracia. Esa es la lección que nos dan los datos del mundo desarrollado. Leo sus opiniones.

  • Meteorología ¿Pública o Privada?

    Existe un pulseo en los Estados Unidos (y en muchos otros países también; pero voy a hablar solo de los EE.UU.) entre los proveedores privados de información meteorológica y el gobierno sobre quién debe tener el privilegio de la información meteorológica. Este es uno de los debates más importantes y duraderos en el mundo de la meteorología moderna. Se centra en la tensión entre el rol del servicio público del gobierno y la innovación y la competencia del sector privado. En esencia, la disputa es: ¿Cuál debe ser el límite entre lo que proporciona gratuitamente el gobierno (con fondos de los contribuyentes) y los servicios por los que las empresas privadas pueden cobrar? Sígame y los ilustro con argumentos a favor y en contra.

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