
Es cierto que, como dice el refrán, “el agua la da la Naturaleza”, pero “no la bombea” como rezaba un slogan ya desaparecido de la TV Cubana. Al existir mayor demanda que oferta de agua corriente, la misma no llega con suficiente fuerza a las partes altas de una casa (no, lamento decirles que eso de que “sube por gravedad” es un disparate mayúsculo, sube por la Ley de los Vasos Comunicantes. Pascal y Newton … ¡perdónenlos!), mucho menos sube a los pisos superiores de un edificio de múltiples plantas. Por tanto, hay que poner tanques elevados y una turbina (Ay dios, mi hijo y mi esposa, doctos profesores de Accionamiento Eléctrico, no me lo van a perdonar; pero si digo “electrobomba” nadie me entiende).
En Cuba el servicio de agua corriente no se cobra o se cobra fuertemente subvencionado, por tanto, los salideros y botaderos de agua son el día a día y se corrigen solo si ocasionan falla en el servicio. Así pues, lo más común es que se enciende la “turbina” hasta que alguien grita: “se botaaaa el tanqueeee” y otro alguien la apaga … cuando puede.
Por favor, estamos en el siglo XXI, en algún momento tendremos que arreglar eso ¿no? Síganme y les explico cómo se puede remediar.
(más…)