
Normalmente las empresas tienen un modelo de factura elaborado en Excel (o incluso en Word), y en cada caso rellenan los datos y las informaciones necesarias y se las entregan a los clientes. Cuando pagan facturas, las guardan impresas en archivos de papel. Los contadores recopilan manualmente los datos que necesitan y los asientan en documentos en papel o en algún sistema informático que les permite llevar control sobre la contabilidad y son felices ¿Para qué habrían de querer “complicarse” aprendiendo un nuevo sistema de ERP para hacer una tarea que llevan años haciendo de la misma forma? Léame que les cuento y Usted saca sus propias conclusiones.
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