
Cuando uno habla de carros, casi siempre la sabiduría popular termina afirmando: «Nuevo es la mejor marca de carro». Cierto, hay muchos factores respaldando esa aseveración. En un carro nuevo todo funciona bien y uno se pasa un tiempo viajando despreocupadamente. Después…después vienen los problemas y la marca comienza a ser importante, especialmente en Cuba. No importa cuan buena sea la marca, en un año, o en dos, o en cinco. algo se rompe. A usted le pueden regalar un Mercedes Benz, o un BMW, y usted se va a sentir muy dichoso manejándolo y deslumbrando a sus amigos y amigas y haciendo rabiar a sus enemigos y enemigas, Lo que pasa es que inevitablemente llega la rotura, entonces prepare el bolsillo y los pies para hacer gestiones: será caro y difícil de resolver. Los modelos de carros hoy día cambian sustancialmente de año en año y pasados unos pocos años se hace cada vez más difícil (y más caro) conseguir los repuestos, incluso en los países más desarrollados, imagínese usted en Cuba. El sistema mundial de ventas de carros te impulsa y te facilita todo el tiempo a comprar uno nuevo. Bueno, estimados lectores, no sé por qué desvarío cada vez que me siento a escribir. Ustedes saben que yo no sé nada de carros y de radares…solo un poco. A lo largo de mis 41 años de trabajo, especialmente en los últimos 20, no pocas veces escuché criterios de compañeros muy bien intencionados que me decían –lo que hay que hacer es botar esos cacharros viejos y comprarse radares nuevos y salir de todas esas preocupaciones y esa agonía de las roturas. En este post les proporcionaré datos y como dice mi amigo @FidelistaPorSiempre: «Dato mata relato» y usted, amable lector, saque sus propias conclusiones.
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