Radares Mirando al Sur

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  • ¿Quiénes son los campeones mundiales de la Ciencia?

    ¿Quiénes son los campeones mundiales de la Ciencia?

    Me asombro de los planteamientos que sostienen el proyecto de ley para restructurar la actividad científica del país disolviendo el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y asignándole la actividad científica al Ministerio de Educación Superior y la actividad ambiental al ministerio que se crearía con el INRH, Vivienda y otros. He leído plantemientos como «hay que seguir las tendencias mundiales», «es hora de alinearse a como se hace en el mundo»; pero en ningún caso he leído análisis detallados de esos supuestos «lideres» mundiales de la Ciencia a los que hay que seguir. No me gusta hablar en el aire, me gusta buscar datos, recientemente fue que oí por primera vez lo de «Dato Mata Relato» y eso me retrata, siempre me ha gustado discutir en base a cifras y números. Aquí les traigo otros números.

    Le pregunto a mis lectores ¿Existe un ranking mundial que reconozca cuáles países son los 10 mejores del mundo en la Ciencia? Sí, porque si hemos de hablar de «seguir la tendencia mundial», «seguir a los mejores», «así lo hace todo el mundo» … lo primero es ponernos de acuerdo ¿quiénes son los mejores? Así pues, pude encontrar estos tres rankings mundiales y les puse al lado el PIB y el lugar que ocupa en el mundo por el PIB. Una vez que sepamos quienes son los mejores nos preguntamos ¿tienen la Ciencia subordinada a la Educación?

    Nature Index 2025 — Investigación de alta calidad

    Pos. CienciaPaísSharePos. PIB MundialPIB 2025 (USD)
    1China32.122#2$19.6 billones
    2EE.UU.22.083#1$30.8 billones
    3Alemania4.319#3$5.0 billones
    4Reino Unido3.702#6$4.0 billones
    5Japón2.957#4$4.4 billones
    6Francia2.244#7$3.4 billones
    7Corea del Sur1.631#12$1.86 billones
    8Canadá1.702#10$2.28 billones
    9India1.494#5$4.1 billones
    10Suiza1.393#20$0.9 billones

    Global Innovation Index 2025 (GII) — Ecosistema innovador

    Pos. CienciaPaísPuntajePos. PIB MundialPIB 2025 (USD)
    1Suiza66.0#20$0.9 billones
    2Suecia62.6#23~$0.6 billones
    3EE.UU.61.7#1$30.8 billones
    4Corea del Sur60.0#12$1.86 billones
    5Singapur59.9#34~$0.5 billones
    6Reino Unido59.1#6$4.0 billones
    7Finlandia57.7#46~$0.3 billones
    8Países Bajos57.0#18~$1.1 billones
    9Dinamarca56.9#36~$0.4 billones
    10China56.6#2$19.6 billones

    Highly Cited Researchers 2025 — Impacto científico

    Pos. CienciaPaísInvestigadores Top 1%Pos. PIB MundialPIB 2025 (USD)
    1EE.UU.2.670#1$30.8 billones
    2China1.406#2$19.6 billones
    3Reino Unido570#6$4.0 billones
    4Alemania363#3$5.0 billones
    5Australia312#14~$1.8 billones
    6Canadá227#10$2.28 billones
    7Países Bajos—#18~$1.1 billones
    8Francia—#7$3.4 billones
    9Suiza—#20$0.9 billones
    10Hong Kong145——

    La lección para el debate de mañana 29 de julio de 2026

    Observe mi inquieto lector con atención:

    PaísRanking CienciaRanking PIB¿Ciencia acorde a su economía?
    Suiza#1 en innovación#20 en PIBDesproporcionadamente superior
    Corea del Sur#4 en innovación#12 en PIBDesproporcionadamente superior
    China#1 en Nature Index#2 en PIBA la par
    EE.UU.#1 en impacto#1 en PIBA la par
    India#9 en Nature Index#5 en PIBPor debajo de su peso económico

    El argumento definitivo

    Suiza, con una economía 30 veces más pequeña que la de EE.UU. (0.9 vs 30.8 billones), es el país más innovador del mundo. ¿Cómo lo logra? Con institutos de investigación federales independientes (ETH Domain, EMPA, PSI) que operan fuera del sistema universitario.

    Corea del Sur, con una economía que no llega ni al 10% de la de China, es la #4 en innovación global. ¿Su secreto? Institutos de investigación extrauniversitarios como el KAIST y el KIST, con presupuestos autónomos y agendas propias.

    Ninguno de estos países ha fusionado su ministerio de ciencia con el de educación. Al contrario: especializan y separan porque saben que la ciencia de punta no puede estar atada a los tiempos de la burocracia académica.


    Dato mata relato. En este post y en el anterior les he traído datos. Si yo fuera miembro del Parlamento me hubiese gustado que la comisión me presentara datos como estos ¿o no? ¿Cuáles son las «tendencias mundiales» que se supone hemos de seguir?

    Mañana, cuando la Asamblea vote, recuerde usted: los países pequeños que lideran en ciencia no lo hacen fusionandola con la educación, sino creando institutos fuertes e independientes.

    Cuba no necesita menos ciencia; al contrario, más ciencia, pero necesita menos burocracia y más autonomía. Digo yo, que solo soy un poquito experto en radares meteorológicos y no en gestión de la Ciencia, pero he estado 45 años en el Sistema de la Ciencia y también en el Sistema de la Educación Superior, así como que he estado como científico visitante en Unión Soviética, Canadá, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania e Italia … algunas ideas se hace uno.

    ¿No es que el Futuro de Cuba tiene que ser necesariamente de Hombres de Ciencia?

    Yo seguiré siempre fiel a las ideas del Comandante en Jefe y de mi querida ministra Rosa Elena.

  • Fusionar Ciencia y Universidad ¿un retroceso o un avance?

    Fusionar Ciencia y Universidad ¿un retroceso o un avance?

    En Cuba se ha puesto sobre la mesa una propuesta de alto calado: desaparecer el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), creado por Fidel y Rosa Elena en 1994, para unificarlo con el Ministerio de Educación Superior (MES). El argumento de los impulsores es aparentemente moderno: «Hay que alinearnos con el mundo desarrollado, donde la ciencia está unida a la universidad».

    Quienes defendemos la institucionalidad científica cubana debemos responder con un solo lema: dato mata relato. Porque al revisar los indicadores duros de la OCDE, la UNESCO, el Nature Index y la WIPO, la evidencia empírica derrumba ese espejismo.

    Se propone desaparecer el CITMA siete meses después de que la Asamblea Nacional aprobara la Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación en la cual, explicitamente se le confiere al CTMA el mandato de la política científica cubana ¿es serio ahora desaparecer el CITMA o lo que no fue serio fue aprobar aquella Ley? Los parlamentarios tienen la palabra para que me aclaren.

    A continuación, desgranemos qué indicadores usan realmente los países avanzados para medir su fortaleza científica, y quiénes ocupan los primeros lugares en cada uno.


    1. El esfuerzo económico: Gasto en I+D como porcentaje del PIB

    Este es el termómetro de la prioridad política. Mide qué proporción de la riqueza de un país se reinvierte en crear nuevo conocimiento. No es un indicador de eficiencia, sino de voluntad estratégica. Los países que lideran no son los más grandes, sino los que han decidido que la ciencia es una inversión de Estado, no un gasto. En Cuba, escepto en el sector de élte del polo científico biotecnológico-farmacéutico, el presupuesto es muy bajo. Hay quien dice que el CITMA ha fallado, pero no tienen en cuenta que se han obtenido resultados muy relevantes con muy bajo presupuesto. En un arrebato de inmodeytia debo decirlo: LADETEC, dentro del CITMA, con un presupesto exiguo fabricó tres radar Doppler con know-how 100% nuestro, a menos de 400 mil USD cuando en el mercado valen entre 3 y 6 millones y este grupo, está, orgullosamente, entre las siete únicas instituciones del mundo que pueden blasonar de hacer eso.

    El ranking 2023-2024 lo dominan: Israel (6.35% del PIB), donde el 92% de esa inversión viene de la industria privada; le sigue Liechtenstein (6.01%), Corea del Sur (4.94%), Suecia (3.6%) y Estados Unidos (3.45%). Fíjense: ninguno de estos países ha fusionado su ciencia con la universidad. Al contrario, la mayoría tiene institutos de investigación completamente independientes del sistema educativo.


    2. La masa crítica: Investigadores por millón de habitantes

    Este indicador mide la densidad de talento científico. No basta con dinero; hace falta cerebro. Los países con más investigadores por habitante son aquellos que han creado carreras científicas atractivas y estables, algo que raramente logra un sistema universitario sobresaturado de docencia.

    Corea del Sur, Israel, Taiwán, Suecia y Dinamarca encabezan este ranking, con cifras que superan los 7.000 investigadores por cada millón de habitantes. Son economías que han apostado por centros de I+D especializados, no por engordar las plantillas de las facultades universitarias.


    3. La escala bruta: Producción total de artículos científicos

    Este es el indicador de volumen. Mide cuántos papeles científicos genera un país al año. Es una métrica de tamaño, no de calidad, pero revela quién tiene la maquinaria científica más grande del mundo.

    El ranking absoluto, según Scopus y Web of Science, lo lideran: China (~950.000 artículos/año), seguida de Estados Unidos (~720.000), India (~350.000), Reino Unido (~220.000) y Alemania (~190.000). China es el caso más paradigmático: produce ciencia a escala industrial, pero lo hace a través de su Academia de Ciencias (CAS), que es una entidad independiente del Ministerio de Educación. La universidad china forma, pero la ciencia de alto volumen la ejecutan institutos separados.

    Si el lector lo desea, puede leerse mi artículo sobre las publicaciones aquí y sobre las publicaciones de LADETEC por acá.


    4. La calidad: Impacto relativo (Field-Weighted Citation Impact – FWCI)

    Aquí pasamos de la cantidad a la relevancia. El FWCI compara las citas que reciben los artículos de un país con el promedio mundial en su misma disciplina. Un FWCI de 1.0 significa que se cita exactamente lo esperado; por encima de 1.0, el país produce ciencia más influyente que la media.

    Los países que lideran en impacto no son los que más publican, sino los que publican mejor: Suiza (FWCI ~1.85), Países Bajos (~1.78), EE.UU. (~1.72), Reino Unido (~1.68) y Australia (~1.62). ¿Qué tienen en común Suiza y Países Bajos? Ambos tienen institutos de investigación federales (como el ETH Domain en Suiza o el NWO en Países Bajos) que operan con independencia de las universidades, con agendas propias y financiamiento plurianual. La calidad no nace de la burocracia académica, sino de la autonomía investigadora.


    5. La transferencia: Patentes internacionales (PCT)

    Este es el indicador de aplicación (en el que Cuba, amargamente está bien alejado de la élite, incluso en América Latina). Las patentes PCT no miden ciencia básica, sino la capacidad de convertir conocimiento en tecnología protegible y comercializable. Es el puente entre el laboratorio y el mercado.

    Según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO), el ranking 2025 lo encabeza China (73.718 solicitudes), seguida de EE.UU. (52.617), Japón (47.922), Corea del Sur (25.016) y Alemania (16.441). China creció un 5.3% respecto al año anterior. Y, de nuevo, la mayoría de estas patentes no nacen en universidades, sino en centros de I+D empresariales e institutos tecnológicos independientes. La innovación no se enseña en un aula; se desarrolla en laboratorios con agendas propias.


    6. La frontera: Artículos en el Top 1% más citados

    Este es el indicador de excelencia extrema. Mide qué porcentaje de la producción científica de un país se encuentra entre el 1% de los artículos más influyentes del mundo. Es la ciencia que realmente mueve el conocimiento.

    Según Clarivate, en 2025 el número de investigadores que están en ese top 1% por país es: EE.UU. (2.670 investigadores, 37% del total), China (1.406, 20%), Reino Unido (570, 8%), Alemania (363) y Australia (312). Pero ojo: en participación relativa (artículos top 1% como porcentaje del total nacional), China ya ha superado a EE.UU. en algunos campos, acaparando entre el 35% y el 40% de los artículos de máxima calidad global. Y, una vez más, este liderazgo no se explica por la fusión con la universidad, sino por la inversión masiva en centros de investigación especializados que operan al margen del sistema educativo.


    El dato estructural que entierra el mito: ¿Quién ejecuta realmente la I+D en el mundo?

    Si los indicadores anteriores no fueran suficientes, existe una métrica definitiva: la distribución del gasto en I+D según el sector de ejecución. Es decir, ¿quién hace realmente la ciencia?.

    El promedio de los países del Top 5 mundial es lapidario:

    • En Estados Unidos, las universidades ejecutan apenas el 13% de la I+D; el 72% lo hace la industria privada y el 15%, laboratorios nacionales independientes (como los NIH o el Sandia).
    • En China, las universidades ejecutan solo el 8%; el 78% corre a cargo de la industria y el 14% de la Academia de Ciencias (CAS), que es totalmente autónoma del ministerio de educación.
    • En Alemania, las universidades ejecutan el 17%; el 66% lo hace la industria y el 17% recae en institutos extrauniversitarios de élite como Fraunhofer y Max Planck.
    • En el Reino Unido, el porcentaje universitario sube al 24%, pero aún así, el 65% está en manos de la industria y el 11% en institutos públicos independientes.
    • En Rusia (otrora nuestro modelo), las universidades ejecutan un exiguo 6%; el 60% es industrial y el 34% pertenece a la Academia de Ciencias Rusa.

    Conclusión brutal: En los países que realmente son punteros, la educación superior NUNCA ejecuta más del 24% de la I+D. El resto (más del 75%) se hace FUERA de las aulas, en institutos especializados con agendas propias y en centros de I+D empresariales.


    Aplicado a Cuba: ¿Qué propone la fusión y qué dice la evidencia?

    La propuesta de unificar CITMA y MES parte de una premisa que yo creo que es falsa y que algunos investigadores relevantes esgrimen en favor de la fusión. Si nos «alineáramos» con el modelo de EE.UU., tendríamos que dejar CITMA y crear un mega-instituto independiente con presupuesto autónomo, no fusionarlo con una vicerrectoría de posgrado. Si nos alineáramos con China, fortaleceríamos nuestra academia de ciencias separada del MES, para que hablar de los rusos, con su super poderosa Academia de Ciencias, modelo del cual bebimos para forjar la nuestra.

    El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, no es solo «investigación básica». CITMA gestiona áreas vitales como el medio ambiente (alertas tempranas meteorológicas, climásticas, ambientales, sismológicas, cambio climático, eventos hidrometeorológicos), las energías renovables, y la política nuclear y espacial. La biotecnología y farmacéutica, estratégicas para Cuba, están fuera del CITMA y de la Educación Superior (aunque algunos grupos universitarios han contribuido con relevantes aportes) y son el único sector de la Ciencia que ha recibido el financiamiento de élite que los ha conducido a los relevantes logros que todo conocemos (y que nos salvaron en la pandemia de la COVID-19).

    ¿Alguien cree que un proyecto para enfrentar un huracán, fabricar un radar o mitigar una sequía extrema puede esperar a los tiempos de un Consejo Científico universitario, los créditos académicos y los calendarios de pregrado? La ciencia estratégica requiere agilidad y autonomía, no burocracia académica. Meterla dentro del MES la va a ralentizar y burocratizar aún más. En LADETEC, luchando contra el burocratismo, ubimos de desarrollar nuestra propia filosofía de proyectos y nuestro propio modus operandi, lo que demuestra que sí se puede, aun dentro de la criticada ineficiencia del CITMA. Hay muchos ejemplos exitosos dentro del CITMA, yo cito el mío porque lo conozco bien y soy vanidoso, pero hay cosas mejores.


    El problema real no es estructural, es burocrático

    Los defensores de la fusión argumentan que buscan «reducir burocracia». Pero la evidencia empírica muestra que fusionar ministerios no reduce burocracia; solo traslada a los burócratas de un edificio a otro.

    El problema de la ciencia cubana NO es estructural (quién depende de quién); el problema es:

    • Financiamiento insuficiente (agravado por el bloqueo y la crisis económica).
    • Exceso de trámites administrativos (aduanas, contrataciones, compras al exterior, permisología).
    • Fuga de cerebros por la falta de estímulos salariales y malas condiciones de vida e infraestructura.

    Fusionar CITMA con el MES no resuelve ninguno de estos tres problemas. Al contrario, lo que hará es engordar una superestructura donde un investigador, para ejecutar un proyecto, tendrá que pedir permiso a la decanatura, al vicerrector de investigación, al rector, a la dirección de posgrado y al Ministerio. Es multiplicar los sellos, no reducirlos.


    Conclusión: Si no está roto, no lo arregles. Y si está burocratizado, no lo empeores fusionándolo

    Dato mata relato: No nos alineemos con un cuento. La evidencia empírica de los líderes de la investigación científica muestra que la ciencia y la educación superior deben estar conectadas (flujo de talento), pero JAMÁS subordinadas en una misma estructura administrativa.

    El mundo desarrollado no fusiona; especializa. Alemania tiene al Max Planck y Fraunhofer fuera de las universidades. EE.UU. tiene los NIH y los Laboratorios Nacionales fuera del Departamento de Educación. China tiene la Academia de Ciencias (CAS) fuera del Ministerio de Educación. Fusionar CITMA y MES es justamente lo que NINGÚN país del Top 5 en innovación ha hecho.

    Propongo: mantener CITMA, auditar su burocracia, darle más autonomía financiera a sus centros, simplificar los trámites de importación para insumos científicos y dejar que la Universidad haga lo que sabe hacer: enseñar y hacer ciencia básica, sin ahogar la ciencia aplicada y medioambiental que necesita respuestas en tiempo real.

    Si no está roto, no lo arregles. Si quieres menos burocracia, no crees una super-burocracia. Esa es la lección que nos dan los datos del mundo desarrollado. Leo sus opiniones.