Durante muchos años he estado preocupado y ocupado en realtar el precio de los radares, especialmente de aquellos «viejitos» que este año cumplen 40 años. La re-alta no ha estado basada en tacharle el precio que costaron y escribirle uno nuevo al lado. No, la cosa consiste en las modificaciones que les hemos hecho, que los han mantenido funcionando a un nivel cada vez más elevado. Sin embargo, sorprendido hace unos días con la iniciativa de la realta, me puse a pensar que también hay otros modos, no tan trabajosos como el que yo he seguido con los radares, ni tan simplones como tachar un precio y poner otro.
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