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Etiqueta: Al Capone

  • ¿Cuál es el talón de Aquiles del sistema tributario cubano?

    ¿Cuál es el talón de Aquiles del sistema tributario cubano?

    Personas ejecutando una comp`ra-venta sin que medie factura, solo efectrvo

    Sin factura no hay control fiscal en Cuba. Descubre por qué la falta de facturación es el talón de Aquiles que hunde el sistema tributario y frena la economía.

    Hoy discutía con unos colegas, y por primera vez en mucho tiempo coincidimos en algo sin querer «sacarnos los ojos»: la falla madre, la que lo jode todo, es que en Cuba no se da ni se exige la factura. Venden cosas, no la declaran al fisco, no pasan por los bancos y el Estado se queda mirando para el techo sin tener ni la más remota idea de cuánto se vendió realmente.

    Necesitamos comprar unos materiales para culminar un trabajo de instalación de paneles solares con control IoT, sin embargo, no aparece quien nos venda por transferencia, pero ya el cliente nos pagó por transferencia, luego tenemos el dinero «atrapado» en el banco y fácilmente (barato y rápido) solo aparecen vendedores sin factura, efectivo en mano, nada de bancos. Sin embargo, lo que no puedas acreditar como gasto con factura, para la ONAT se considera como ganancia.

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  • Capone, los impuestos y la economía cubana

    Al Capone, evasión de impuestos, la Cena de los Idiotas, la ONAT y el bumerang que no se sabe a quien va a golpear en Cuba

    El capo más sanguinario de Chicago no fue preso por asesinato, sino por no pagar impuestos. Una advertencia para Cuba desde la mirada de un ingeniero de radares que no es economista. Con anécdotas personales y una reflexión incómoda.

    Al Capone aterrorizó Chicago durante años. Ordenó decenas de asesinatos, controló un imperio de alcohol ilegal y burdeles, y se paseaba con la arrogancia de quien se sabe intocable. La policía lo sabía, la prensa lo señalaba, pero nunca pudieron probarle ni un crimen. «Me han echado la culpa de todos los muertos», presumía. ¿Y por qué cayó? Por no pagar sus impuestos. El capo más sanguinario de la historia de Estados Unidos no terminó en la cárcel por asesinato, sino por no declarar sus ganancias al fisco. La ironía es brutal: en el país de las oportunidades, lo que tumbó al enemigo público número uno fue un formulario mal llenado.

    Esta historia, que parece una comedia negra, nos sirve de entrada para hablar de impuestos, de arrogancia y de cómo, desde Capone hasta el dueño de una MIPYME en Cuba, el que desprecia al fisco suele terminar con el bumerán de vuelta. Porque el Estado necesita dinero y, tarde o temprano, lo conseguirá a toda costa.

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