“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. (Bertolt Brecht).
He tenido el privilegio de trabajar con personas extraordinarias. Este es uno de los casos, todo el mundo le dice Pedrito el de Gran Piedra. El monstruo Leonardo-Ichi le dice el doctor Pedrito, yo le llamo el Operador Emérito de la Red de Radares de Cuba, Pedrito El Grande.
«…Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa…» Romance Sonámbulo. Federico García Lorca.
Cada huracán que azota nuestro archipiélago es una nueva historia, pero todas las historias son de trabajos, de sacrificios, de sufrimientos, de solidaridad, de hechos heroicos, de esperanza, de dolor, de fe, de dignidad y de grandeza de la Revolución. Desde hace unos años al paso de cada huracán hay fotos que se vuelven icónicas. Con Melissa la foto del hombre tratando de poner a salvo su televisor antiguo (culón, de tubo de rayos catódicos) en medio de la inundación ha sido la sensación. Yo pienso que ante este huracán, la actuación de la Tríada (Instituto de Meteorología-Defensa Civil-Medios) funcionó como un reloj. Más de 750 mil evacuados en tiempo y forma, ni una sola muerte que lamentar, los parques eólicos sin daños (sí, a pesar de las publicaciones sarcásticas y mal intencionadas de …ustedes saben de quién), creo que fue un desempeño de excelencia. Pero como saben mis fieles lectores, yo me desvío de mi propósito inicial, así que es hora de volver a lo mío, que son los radares.
La automatización, modernización e informatización de los siete antiguos radares meteorológicos cubanos fue un proceso que comenzó en 1994 cuando recibimos el radar MRL-5 nuevo que venía en sus cajas y que ya había «rodado» desde que no se pudo instalar en 1990 en Cienfuegos y que habría de convertirse en la maqueta del radar meteorológico automático en la Loma de la Mula en 1997, hasta que finalizó en el 2006 con el radar de Gran Piedra. El éxito de la maqueta tuvo repercusiones inmediatas, todas las provincias con radar querían automatizar el suyo. Nosotros terminamos agotados el radar de Camagüey, ya lo he contado en varios posts. Recién terminado , los santiagueros me invitaron a pasarme unos días allá y conocer el radar. A mí la ciudad de Santiago me encanta y los santiagueros me caen muy bien, así que fui con agrado con toda mi familia, que también había sufrido los largos meses de jornadas agotadoras en el radar de Camagüey, lo que implicaba desatención familiar. Bueno, ya me estoy desviando, volvamos al radar de Gran Piedra.
Hoy vemos miles de imágenes de radar en Internet, llenas de colores, con información geográfica sobreimpuesta, con marcas de diferentes tipos de tormentas y otras muchas indicaciones complementarias que ayudan a comprenderlas. Sin embargo, no siempre fue así. En los radares meteorológicos de los años 70 y principios de los 80, solo contábamos con fotos tiradas a la pantalla (indicador PPI) como único registro de la información de radar para la historia. Los radares RC-32B, instalados en Cuba en 1973 en La Bajada, Punta del Este y Gran Piedra, nos legaron excelentes registros fotográficos para la historia del paso de los huracanes por nuestro país.
Los ingenieros de LADETEC han protagonizado numerosas hazañas laborales. Siempre he visto con sana envidia que ante catástrofes naturales los linieros de la empresa eléctrica de unas provincias marchan a apoyar a las provincias siniestradas, y trabajan muchas horas y hacen un esfuerzo extraordinario y loable y son acreedores de banderas de proeza laboral. Yo considero que, en muchas ocasiones, nosotros también fuimos acreedores de semejante distinción. Cuando marchábamos a desplegar trabajos en algún radar casi siempre eso implicaba un esfuerzo muy grande porque, generalmente, la alimentación no era adecuada, las condiciones de vida tampoco y se trabajaba 12-14 horas al día para terminar cuanto antes. Hubo casos que tomaron ribetes épicos, como aquel de la expedición al radar de Punta del Este en la Isla de la Juventud y este que les narraré a continuación si mi indulgente lector desea continuar leyendo.
Los santiagueros, con sobradas razones, viven muy orgullosos de “su” radar, ubicado en la Gran Piedra desde 1973, todo un coloso cazador de huracanes, que por otra parte es una maravilla arquitectónica que se imbrica grácilmente con una naturaleza privilegiada. Ante cada evento político o social que se va a realizar en la ciudad (visitas de los papas, celebraciones del 26 de julio y otras muchas actividades) las autoridades del Partido y del Gobierno reclaman que el radar de Gran Piedra se encuentre en funcionamiento, a veces a cualquier costo, incluso el de parar otros radares y con esto dejar verdaderamente desprotegida a la ciudad al detener a otro radar que SÍ ve la lluvia sobre Santiago). Igual sucede ante situaciones de lluvias que afecten la ciudad. El objetivo, por supuesto, es garantizar una buena cobertura meteorológica para alertar a las autoridades, dando por sentado que la información que brinda este reputado radar es indispensable para garantizar un buen servicio de vigilancia meteorológica a la ciudad ¿Tienen razón en sus reclamos? Veamos en detalle…
El radar de la Gran Piedra, el “Capitán de Capitanes”, el “Señor Radar”, está ubicado a 1256 metros sobre el nivel del mar y con esto tiene una cobertura única entre todos los radares del Caribe. Esto le permite garantizar más de 500 km de alcance efectivo para detectar y seguir huracanes. Al paso de los huracanes Matthiewe Irma este radar ha mostrado su valía, por encima de otros radares en el Caribe cercanos a Cuba (mucho más modernos). Este performance de excelencia (que se logra a pesar de los 50 años de servicio de este radar a partir de su inauguración en 1973) es de gran utilidad, no solo para Cuba, sino también para los países vecinos. En numerosos boletines del Centro de Huracanes de los EE.UU. pueden verse elogiosos comentarios sobre la utilidad de este radar. También el Dr. Lixion Ávila, experto, ahora jubilado, del Centro de Huracanes de EE.UU., ha manifestado reiteradamente magníficas opiniones de este radar en los Congresos de Meteorología en Cuba.
El Comandante en Jefe Fidel Castro ploteando las posiciones del huracán Inez según el radar de Gran Piedra
El día 28 de septiembre de 1966 Fidel celebraba en acto la creación de los CDR y ya al día siguiente partía para el Oriente cubano para enfrentar el peligro de un nuevo huracán, nombrado Inez (así con zeta, por ser un nombre en idioma inglés). Este fue un momento importante para lo que es hoy el Sistema de Vigilancia Meteorológica por Radar del Instituto de Meteorología de Cuba.
El 6 de septiembre de 1966 el Doctor Antonio Núñez Jiménez, a la sazón Presidente de la Comisión de la Academia de Ciencias, dejaba inaugurado un radar en la cima de la Gran Piedra. Era el tercer radar que se instalaba en el país. Le habían antecedido el radar en Casa Blanca, en la sede del Instituto de Meteorología, y un radar en Camagüey, en la sede del Centro Meteorológico de Camagüey. Estimados lectores, divago, no es de los radares de lo que quiero hablar, a pesar de que siempre digo que lo mío es hablar de radares.
En 1973 se edificó una torre para dar cobija a un radar meteorológico en la montaña que alberga en su cima a la Gran Piedra, esa enorme roca de unas 63 mil toneladas de peso sobre una montaña.
Podemos considerar una serendipia que, con ese nombre de archiduque de Austria (al revés), el joven arquitecto José Francisco Sterling Medina, graduado en 1970, lo mandaran a trabajar en prestación de servicios a la Universidad de Oriente. Estaba justo allí cuando esta institución recibió, a fines de 1971, una solicitud de hacer un proyecto para construir la torre que debía alojar un radar meteorológico en la cima de la montaña de la Gran Piedra. Pero, veamos cómo ocurrió todo…
No estimados lectores, no se trata del cumpleaños de ninguna amiga mía. Se trata de un ciclón tropical, pero como tiene nombre de mujer mejor digamos una ciclona tropical que azotó a nuestro país en 1966, y hoy, 30 de septiembre fue una fecha significativa para los radares en Cuba. Ahora estamos acostumbrados a seguir por la TV la trayecoria de los huracanes por las imágenes de nuestra red de 8 radares meteorológicos, pero hace 47 años…las cosas eran diferentes.
Esta vez no seré yo el que haga el cuento, le cedo el espacio de mi blog y la palabra a Pedrito, toda una gloria de los radares meteorológicos en Cuba, quien ya está jubilado de su plaza de Operador Mayor, pero que se mantiene activo con las fechas…y con el estado del Tiempo. (más…)
Durante muchos años he estado preocupado y ocupado en realtar el precio de los radares, especialmente de aquellos «viejitos» que este año cumplen 40 años. La re-alta no ha estado basada en tacharle el precio que costaron y escribirle uno nuevo al lado. No, la cosa consiste en las modificaciones que les hemos hecho, que los han mantenido funcionando a un nivel cada vez más elevado. Sin embargo, sorprendido hace unos días con la iniciativa de la realta, me puse a pensar que también hay otros modos, no tan trabajosos como el que yo he seguido con los radares, ni tan simplones como tachar un precio y poner otro.
Tengo algunas personas cercanas que cumplen 40 en el 2013, pero no es de ellos de quienes voy a hablar, mis muy distinguidos lectores. Es que hay tres señores a punto de cumplir 40. Ellos son japoneses, llegaron a Cuba en 1973 y decidieron establecerse aquí. A tan corta edad, estos caballeros son considerados longevos, a pesar de que Japón es el país que alberga a Kimura, el ciudadano más longevo del mundo. Bueno, me sigo enredando mis respetados lectores, no es de longevos tampoco de lo que quiero hablar.
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