Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Hablando de «monstruos»: Pedrito, el de Gran Piedra

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. (Bertolt Brecht).

He tenido el privilegio de trabajar con personas extraordinarias. Este es uno de los casos, todo el mundo le dice Pedrito el de Gran Piedra. El monstruo Leonardo-Ichi le dice el doctor Pedrito, yo le llamo el Operador Emérito de la Red de Radares de Cuba, Pedrito El Grande.

Pedrito junto a otros operadores fundadores de la vieja guardia del radar de Gran Piedra.

Estamos hablando de Pedro Ramón Alba Ramos. Pedrito está ahí desde las pirámid…perdón, desde que montaron el radar RC-32B en 1973 o unos meses después. Pedrito dejó de cobrar como plantilla oficial del radar de Gran Piedra desde inicios del 2013. Note mi lector que no digo que se jubiló, mucho menos que se retiró. Pedrito no se ha ido nunca. Él está ahí con cada ciclón, sufriendo cada avería en los radares y esperando, con tremenda fé, un renacer de la red. Atrapar todo el quehacer de este magnífico operador y mejor persona en unos pocos párrafos es una tarea titánica.

Escribo este post, hoy, 26 de abril de 2026 cuando Pedrito, casualmente, cumple 77 años. Digo casualmente, porque yo me había trazado la meta de terminar este post este fin de semana, sin haber mirado su fecha de nacimiento (lo iba a hacer cuando terminara de escribirlo), pero me sorprende una publicación de Yelín en Facebook y eso fue como un pinchazo-recordatorio para terminarlo.

Comencemos por sus excepcionales habilidades como operador de radar. Pedrito era de los que «olía» las tormentas. En una situación de muchas tormentas severas en el área, Pedrito identificaba sin equivocarse la tormenta que se convertiría en severa. De los huracanes … para qué hablar. Trabajando en el radar «Capitán de Capitanes«, el de mayor alcance, Pedrito identificaba el ojo del huracán cuando aún para mí no era visible, yo le discutía, pero a la postre tenía razón, estaba allí dónde él decía y nadie más identificaba, una especie de intuición o sexto sentido. Yo que soy menos místico lo llamo experiencia y elevada capacidad de observación. Pedrito veía una mosca volando a 500 km. Para Pedrito y solo para él, yo le dejaba ver en las imágenes casi 600 km, cuando normalmente recortábamos a 500 km.

El Maestro Pedrito disertando (vean el VESTA|Process en la computadora), de izquierda a derecha: Yamilé, operadora, Abigail operador, Ana Delia, directora de Meteorología en Santiago, Yelín, operadora. Curiosamente, los tres operadores, en su momento serían jefes del radar de Gran Piedra.

Cuando automatizamos el radar de Gran Piedra en el 2006 ya Pedrito había sobrepasado los 57 años. No tenía ninguna experiencia previa con computadoras. La gente especulaba que, estando acostumbrado a la vieja consola de operación analógica del RC-32B, le costaría mucho trabajo adaptarse a las imágenes digitales. Yo doy fé que lo asimiló mucho mejor que la mayoría. Yo tuve ocasión de escucharlo explicándole situaciones meteorológicas (por el chat interno, en reuniones o en vivo) y Pedrito empleaba muy bien los recursos y las facilidades del VESTA|Process.

Pedrito comparte con el monstruo Picón una habilidad que yo he tratado (sin éxito) que los demás operadores asimilen y practiquen. Pedrito no tiene fronteras, usa todos los radares (y el mosaico) y le da seguimiento a los huracanes con el radar que mejor lo vea, lo mismo hace con los fenómenos locales sim importar el municipio del país donde ocurren ni el radar que lo vea.

Incluso, ya jubilado, daba instrucciones muy acertadas sobre cómo usar cada tipo de producto y me dejaba asombrado de su sapiencia. Fue un verdadero maestro de varias generaciones y sus compañeros así lo reconocen.

Es paradójico que nunca haya alcanzado un grado de escolaridad alto, yo creo que ni noveno grado tenía en papeles; pero les garantizo a mis lectores que escribe y calcula como un universitario culto (que universitarios incultos he visto unos cuantos), tal vez la vida no fue un jardín de rosas para él, pues es de origen muy humilde.

Pedrito chequeando cuidadosamente los parámetros del radar RC-32BM, recién modernizado en el año 2006 y haciendo sugerencias muy atinadas usando el VESTA|RDA.

Antes de la automatización del radar Pedrito tenía una rara habilidad de ver las lanchas rápidas en la bahía (lea este post para que entienda por qué digo rara). A cada rato las Tropas Guardafronteras se lo pedían. No sé cómo podía distinguirlas en el fondo de ecos fijos terrestres y marinos muy potentes (en las pantalla PPI/RHI analógicas). Pensé que con la automatización ese tema estaría terminado, porque los algoritmos se encargaban de limpiar las imágenes y suprimir este tipo de ecos. Pedrito me pedía permiso, cambiaba el régimen de operación, desmarcaba la supresión de ecos fijos y …veía las lanchas. Cierto, eso había que hacerlo afectando el régimen normal de operación meteorológica del radar, por tanto, no era algo que yo autorizara a gusto ni a menudo.

Pedrito, a todo lo anterior suma su cuidado de la Memoria Histórica del radar de Gran Piedra. Desde su casa, sin computadora y sin accesos a Internet, Pedrito se encarga de que salgan publicadas en Internet las principales efemérides de su querido radar de Gran Piedra. Muchos delos relatos que he hecho sobre ese radar y su gente han estado basados en testimonios e historias y anécdotas que me ha contado Pedrito. El CITMA debería tomar nota de esto que digo y los periodistas también. El enemigo llena las redes de historias denigrándonos. Bien que pudiéramos contar las historias de heroísmo de esta gente para compensar.

Yo conozco muy bien las habilidades de los operadores con los que tuve el placer de trabajar. Hay una habilidad que yo apreciaba mucho en Pedrito. Solo él y Yoel de los Ríos, operador del radar de Camagüey, eran expertos en observar cuidadosamente el estado y los parámetros del radar. Nada se les escapaba. Cuando te describían un defecto por teléfono, era como si ellos tuvieran un sistema de «adquisición» visual. Hacían como un levantamiento del estado de cada bombillito, posición de la aguja en los medidores analógicos, posición de cada interruptor. Era como un predecesor del sistema BITE (Built In Test Equipment) que incorporamos en el sistema de control VESTA|RDA y que registra todos los parámetros del radar. Pedrito te daba como un historial comparativo «normalmente esto está siempre así, ahora yo veo esto de esta otra forma». Una ayuda inestimable en cualquier reparación. Ichi le puso «el doctor Pedrito» en una reunión de radar (ya jubilado, pero invitado especial) en medio de una intervención de Pedrito preocupado por la oxidación de los tornillos de la cúpula del radar … de Pilón. Cuando hablaban por teléfono Ichi se identificaba a sí mismo como su alumno.

El Maestro Pedrito y el Alumno Leonardo-Ichi cuando terminaron la remodelación del transmisor del RC-32B usando partes y piezas de un MRL-5.

Pedrito tiene otra cualidad que yo aprecio mucho y que usé a mi favor. Yo le decía que fácilmente podía ocuparse en mi lugar de la red de radares (sí, incluso jubilado desde su casa). Pedrito se preocupaba y se ocupaba de toda la red, de las averías en los radares y de coordinar la reparación (contaba con mi anuencia por adelantado), llamando a ingenieros y técnicos de toda la red y recabando sus esfuerzos para una reparación en cualquier radas. Pedrito tiene un pensamiento que ya quisieran muchos jefes, de cualquier nivel y ya no hablo solo del ámbito de los radares ni siquiera de la Meteorología. Todo el tiempo que estuvo como jefe del radar de Gran Piedra era «un guizazo en el zapato» para muchos jefes, porque sus decisiones, sus gestiones y sus solicitudes siempre eran muy racionales y muy bien fundamentadas, era muy difícil contradecirlo. Fue un jefe estricto, justo y humano para con sus subordinados.

Ante los problemas Pedrito es incombustible buscando soluciones (siempre muy atinadas) y coordinando acciones. Sé que ha sufrido amargamente ver a los radares de Gran Piedra y Holguín fuera de servicio al paso de los huracanes Oscar (2024) y Melissa (2025), dejando sin cobertura el extremo oriental de la isla. Realmente hemos sufrido juntos, él, mis ingenieros y yo, porque sabemos que podríamos haberlos echado a andar. No es problema de bloqueo.

Estimados lectores, con hombres como Pedrito mi trabajo de jefe de los radares en Cuba fue muy llevadero, sugiero a los colegas de Santiago de Cuba que le pidan cursos de radar (y si pueden clonarlo, no lo duden). Hablando de eso, su hijo Erik también fue (no sé si todavía lo es) operador de Gran Piedra y hay otros operadores que, por adopción, también se sienten hijos de Pedrito. Pedrito es un grande-grande de los radares en Cuba.

Una foto con toda la dotación del radar de Gran Piedra, Pedrito, jefe de ese equipo, regalándole gentilmente una flor a la Directora Ana Delia del CMP de Santiago de Cuba.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *