Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Etiqueta: radar

  • Niveles de la información en los radares meteorológicos

    Niveles de la información en los radares meteorológicos

    En un artículo anterior vimos dónde se usa la informática en un radar meteorológico: control, adquisición y procesamiento de señales, procesamiento de datos y análisis de la información. Vimos también que esos cuatro aspectos no son compartimentos estancos, sino capas de una misma arquitectura. Ahora toca mirar el mismo sistema desde otro ángulo: cómo fluye la información por esas capas.

    La información de radar se organiza conceptualmente en cinco niveles. No se trata de cinco programas distintos ni de cinco módulos físicos separados, sino de cinco estados sucesivos del dato: desde la señal eléctrica que sale del receptor hasta la imagen final con interpretación meteorológica. Cada nivel añade contexto, utilidad y valor, pero también impone sus propias exigencias informáticas: digitalización, formatos, compresión, georreferenciación, visualización e integración con otras fuentes.

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  • El Nowcasting, la asignatura pendiente en el servicio meteorológico en Cuba

    El Nowcasting, la asignatura pendiente en el servicio meteorológico en Cuba

    El Instituto de Meteorología tiene muy buenos modelos pretemporada de huracanes y un muy acertado sistema de pronósticos y seguimiento de las tormentas tropicales. También tiene un sistema de alerta temprana de condiciones de severidad del tiempo, que funciona muy bien; pero no es lo mismo decir que «hay alta probabilidad de que ocurran tormentas locales severas en los próximos 3 días…», que decir que «…dentro de 15 minutos un tornado estará azotando a La Habana» . Sin embargo, cuando se trata de Nowcasting (pronóstico inmediato, de 0-2 horas) y del Very Short Term Forecasting (pronóstico a muy corto plazo, de 0-12 horas), en mi opinión, no existe un sistema. El Centro Nacional de Pronósticos, que es el que concentra a la mayoría de los pronosticadores experimentados, no se puede ocupar de esta escala espacio-temporal. En provincias también hay muy buenos pronosticadores, pero, en mi opinión, no constituyen un sistema, aunque tengan éxitos puntuales.

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  • ¿Estimar precipitaciones con radar? Pero si eso es una bicoca

    ¿Estimar precipitaciones con radar? Pero si eso es una bicoca

    Un post para detallar todo lo que hay que tener en cuenta para que un radar haga estimados de precipitaciones plausibles.

    Si usted se compra un radar meteorológico y guiándose por lo que dijo el fabricante (lo de «llave en mano») cree que es solo encenderlo y va a tener estimados de precipitaciones que se correspondan con la realidad, solo les puedo recomendar que lean lo que Dante dice que decía a la entrada del infierno: «Lasciate ogne speranza, voi ch’intrate» (Infierno, Canto III, verso 9). Si usted no entiende italiano antiguo, se lo digo en cubano moderno: «el chicharrón no es carnepuerco«. O sea que «del dicho al hecho hay un buentrecho». Usted se compra un auto moderno y es «llave en mano», pero requiere que usted sepa conducir en un tráfico endiablado y por caminos irregulares, el auto moderno es solo una herramienta confortable, hay que saber usarla. De eso se trata, que para estimar precipitaciones con un radar hay muchos facotres que hay que configurar y parametrizar de un modo adecuado, no se trata solo de comprar «un buen radar».

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  • Medir lluvia:  Radar vs. Pluviómetro y San Pedro es el árbitro

    Medir lluvia: Radar vs. Pluviómetro y San Pedro es el árbitro

    En los posts anteriores hemos visto que los sistemas de alerta más maduros no eligen entre un sensor y otro: los integran. Pero para entender por qué esa integración es inevitable —y no un capricho tecnológico— conviene poner a cada instrumento frente a frente, con sus fortalezas y sus vergüenzas. La pregunta no es cuál es «mejor», sino para qué sirve cada uno y dónde falla. Y, al final, aparece un tercer jugador que promete cubrirlo todo desde el espacio: el satélite. ¿Está a la altura?

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  • La información de radar del NWS en Internet ¿retrasada a su época?

    La información de radar del NWS en Internet ¿retrasada a su época?

    Durante casi dos décadas, el NWS (Servicio Meteorológico Nacional de EE. UU.) mantuvo su emblemática plataforma de radar llamada RIDGE, lanzada a mediados de los 2000. Se basaba esencialmente en imágenes estáticas fijas (GIF/PNG) que el servidor generaba por separado para cada estación meteorológica o mosaico regional. Eso me llamaba la atención y me parecía que estaban retrasados con lo que ocurría en otras instituciones. Ahora me pongo a reflexionar sobre esto y les comento mis conclusiones.

    El hito histórico exacto del salto a los mapas dinámicos interactivos ocurrió así. Sígame y les expongo los hechos y mi opinión.

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  • LAMULA™ WebViewer versus VESTA|WebView2 ¿Por qué cambiar?

    LAMULA™ WebViewer versus VESTA|WebView2 ¿Por qué cambiar?

    Un breve recuento sobre los generadores de productos y sus visualizadores desarrollados en Cuba hasta llegar al poderoso LAMULA™ WebViewer que actualmente oferta LADETEC.

    Una vez que el dato de radar meteorológico ha sido digitalizado y guardado en una computadora se requiere de un programa que se encargue de generar los productos, que son matrices de números representando algún tipo de corte horizontal, vertical, obliquo o transversal con representación georeferenciada y unidades físicas. Luego de creados los productos hay que acudir a un generador de imágenes que alimente a un software que permita visualizar la información. En Cuba transitamos por todas las etapas de estas tecnología a tono con el mundo y a veces en la avanzada. Le cuento la historia con un poco más de detalle, si entra y la lee, se entera.

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  • Procesamiento de Señales en Radares: 45 Años de Innovación

    Procesamiento de Señales en Radares: 45 Años de Innovación

    Un recorrido por 45 años de historia, pasantías internacionales y lecciones clave sobre el procesamiento de señales en radares meteorológicos. Incluye compendio teórico y práctico.

    Desde que escribo este blog Radares Mirando al Sur he escrito cosas sobre el procesamiento de las señales en los radares meteorológicos. Es curioso que justamente a esta asignatura fue a la que no presté mucha atención en mi carrera, a pesar de que me las «ingenié» para sacar la máxima calificación sin estudiar y muy contento yo de «mi proeza» para que luego la Vida se encargara de demostarme que fue una estupidez y para castigarme, me ha hecho dedicarme a ella toda la vida (y al momento que escribo esto ya van ¡45 años!).

    Sin embargo, para nivelar las cosas, también me concedió el beneficio de haber visitado los radares más avanzados del mundo y los grupos de investigación que marcaron la punta en este campo. Nada, síganme y les cuento esta historia extraordinaria para un nacido en este pequeña isla asediada por un poderoso depredador.

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  • Demodulación en radares analógicos: cuando la Naturaleza es el modulador

    Demodulación en radares analógicos: cuando la Naturaleza es el modulador

    He tenido que excavar profundo para desenterrar mis apuntes de aquel curso de 1993 sobre la teoría del Doppler analógico y todas las dificultades que se presentaban. Bueno, les cuento. En la radio estamos acostumbrados a una historia prolija. Alguien tiene información —voz, música, datos— y la sube a una portadora. Eso es modular.

    • En AM (emisoras de Amplitud Modulada, generalmente Onda Media y Corta), la información va en la amplitud: s(t)=[1+m(t)]cos⁡(ωct)(t)
    • En FM (emisoras de Frecuencia Modulada, generalmente en Onda Ultra Corta), la información va en la frecuencia instantánea: s(t)=cos⁡ ⁣(ωct+kf∫m(τ)dτ)

    Del otro lado, el receptor hace lo inverso: demodula. Saca m(t), que es la señal modulante, de la portadora. Un detector de envolvente para el caso de AM, un discriminador o un PLL para el caso de FM. Hasta ahí, todo es intencional: alguien puso la modulación en la señal transmitida, alguien la saca en el extremo receptor..

    El radar rompe ese esquema. Sígame y le cuento el complejo mundo de los radares analógicos.

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  • Joseph Fourier: el genial matemático que nos enseñó a descomponer el mundo en ondas

    Joseph Fourier: el genial matemático que nos enseñó a descomponer el mundo en ondas

    Pocas herramientas matemáticas han tenido un impacto tan profundo en la ingeniería moderna como la que lleva su nombre. Jean-Baptiste Joseph Fourier (1768-1830) no era ingeniero de señales. Era un físico y matemático francés que, mientras estudiaba la difusión del calor, descubrió algo revolucionario: cualquier función periódica podía representarse como una suma de senos y cosenos.

    Esa idea fue el germen de lo que hoy conocemos como Análisis de Fourier o Análisis Armónico y si me sigue, le cuento (sin mucha matemática aterrorizante) qué importancia tiene esto en los radares meteorológicos.

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  • Whitening Transform: de la decorrelación estadística al radar meteorológico

    Whitening Transform: de la decorrelación estadística al radar meteorológico

    La Whitening Transform (transformada de blanqueamiento o de decorrelación) es una herramienta matemática que aparece en muchos campos, pero que encontró una aplicación especialmente potente en el procesamiento de señales de radar meteorológico de la mano de Sebastian Torres y Dušan Zrnić. Este post repasa su origen, su lógica, sus aplicaciones fuera del radar y el camino que la llevó hasta la red NEXRAD para la implementación de la súper resolución.

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  • ¿Qué representa cada punto en la pantalla del radar?

    ¿Qué representa cada punto en la pantalla del radar?

    Un post para tratar todo los relacionado con la resolución de los datos de radar. English version here.

    Los meteorólogos gustan de ver las imágenes de radar para observar la morfología, evolución y movimiento de los ecos en la pantalla, sin preocuparse mucho por qué relación tiene cada píxel con lo que sucede en su entorno, ni por saber exactamente qué representa cada uno en la atmósfera que está explorando. No es un asunto trivial y no creo que tenga una respuesta única. El hecho de que en mi vida laboral la técnica haya pasado de los antiguos indicadores PPI/RHI monocromáticos a las pantallas de computadoras a todo color no cambia la esencia de la pregunta: ¿qué representa cada pixel en la atmósfera explorada? Sígame en este post para inocularle el virus de la duda y comience a mirar las imágenes en la pantalla pensando en el haz del radar explorando la atmósfera.

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  • Stormy Weather Group: señalando con el dedo

    Stormy Weather Group: señalando con el dedo

    Un post para hablar de J. S. Marshall y el Stormy Wrather Group abriendo brechas meteorológicas en el muro de las pantallas de los radares.

    En 100 Años de Soledad, García Márquez usa la frase: «El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo». Esta frase representa para mí el accionar de un fenomenal grupo de investigación y servicios que puso la primera piedra en casi todos los aspectos de la naciente Meteorología de Radar, es decir, el uso de los radares para la meteorología. Ahora voy a hablar sobre J. S. Marshall y el Stormy Weather Group, los que abrieron numerosas Brechas en el Muro. Tal vez necesite otro post para contarle a mis lectores los numerosos hilos que han vinculado mi camino en los radares meteorológicos a este grupo.

    Hay inventos que amplían nuestros sentidos, y hay inventos que cambian nuestra forma de hacer preguntas. El radar meteorológico pertenece a esta segunda categoría. Y si hubo un lugar en el mundo donde el ruido se convirtió en dato, y el dato en una nueva dimensión del conocimiento, ese fue el Stormy Weather Group de la Universidad McGill.

    No inventaron simplemente una herramienta. Inventaron una nueva manera de observar la atmósfera: tridimensional, secuencial y cuantitativa. Rompieron el muro que separaba un simple «eco» en una pantalla militar de la comprensión física de una tormenta.

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  • Acquiring and Planning Radar Spare Parts: From Theory to the Incredible Cuban Experience

    Acquiring and Planning Radar Spare Parts: From Theory to the Incredible Cuban Experience

    Versión en español aqui.

    If you are someone involved in the purchase or donation of a weather radar for a “developing” country—a very sugar-coated and euphemistic way of not saying underdeveloped—allow me to “stick my spoon in” (a Cuban saying for expressing an opinion nobody asked me for): the decisive question is not how many radars and of what types can be bought to help that country’s meteorology, but what that country will be able to keep running when the warranty expires, the supplier stops responding, the spare part does not arrive on time, the manufacturer becomes unreachable, and the budget has shrunk to a fraction of what was planned.

    I do not speak about this from abstract theory, nor from a manual, nor from a conference room. I speak from forty-five years of work with radars on an archipelago that has been operating them for more than fifty years under a fierce blockade, without direct access to manufacturers, without the right to returns, and without even the possibility of asking technical questions about the spare parts that must be bought through tortuous channels—and with the obligation to get it right on the first try because there is no money for a second purchase. Here we have not learned to buy spare parts: we have learned to take each module apart in order to redesign it and build it from other components, and to keep a well-established list of options—from A to Z—to rebuild the functionality of any radar module that breaks down.

    If someone is going to advise an underdeveloped country—let us set euphemisms aside, since we all know that the gap between developed and non-developed countries does nothing but widen—on acquiring technology that will have to work in that country’s real conditions, not ideal ones, I suggest looking at the Cuban experience: that of a kind of world champion in sustainability under very adverse conditions. I am not boasting; it is just that some questions can only be answered from the scars of a survivor of many battles.

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  • Where Should a Weather Radar Be Located for General Meteorological Service?

    Where Should a Weather Radar Be Located for General Meteorological Service?

    If in the previous article I addressed the siting of a radar to serve an airport, now I want to broaden the range and talk about the siting of a weather radar for general meteorological service. The fundamental difference is that, while in the airport case the goal is to detect hazardous phenomena during takeoff and landing—wind shear, microbursts, gust fronts—in general meteorological service the goal is continuous surveillance of the atmosphere over a broad territory: precipitation, severe storms, tropical cyclones, hail, and in general all phenomena that affect the population and the economy.

    I have been involved in the siting and installation of several radars throughout my life. And if I have learned anything, it is that the order of the factors does alter the product. In my experience, one must begin with logistically accessible sites. Starting by looking for locations on very high peaks with panoramic views is pointless if they later turn out to be places where logistics—roads, redundant communications, electric power—would be prohibitively expensive or impossible to sustain. Once you have logistically plausible sites, then you review visibility with DEM/LOS models and decide how to complement with other radars and of what type. And above all, the operating band, which is what decides the price.

    Allow me to share what I have gathered on these criteria, in a manner analogous to what I did for the airport case.

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  • ¿Dónde ubicar un radar meteorológico para el servicio meteorológico general?

    ¿Dónde ubicar un radar meteorológico para el servicio meteorológico general?

    Si en el artículo anterior abordé la ubicación de un radar para dar servicio a un aeropuerto, ahora quiero ampliar el rango y hablar de la ubicación de un radar meteorológico para el servicio meteorológico en general. La diferencia fundamental es que, mientras en el caso aeroportuario el objetivo es detectar fenómenos peligrosos en el despegue y aterrizaje —cizalladuras, microavalanchas, frentes de racha—, en el servicio meteorológico general el objetivo es la vigilancia continua de la atmósfera sobre un territorio amplio: precipitación, tormentas severas, ciclones tropicales, granizo, y en general todos los fenómenos que afectan a la población y a la economía.

    He estado involucrado en la ubicación y el montaje de varios radares a lo largo de mi vida. Y si algo he aprendido, es que el orden de los factores sí altera el producto. En mi experiencia, uno debe comenzar por los lugares logísticamente accesibles. Empezar buscando ubicaciones en picos muy elevados con vistas panorámicas es por gusto si luego son lugares donde la logística —viales, comunicaciones redundantes, energía eléctrica— resultaría prohibitivamente costosa o imposible de sostener. Una vez con lugares logísticamente plausibles, entonces sí se revisa la visibilidad con modelos DEM/LOS y se decide cómo complementar con otros radares y de qué tipo. Y sobre todo, la banda de trabajo, que es la que decide el precio.

    Permítanme compartirles lo que he recopilado sobre estos criterios, de manera análoga a lo que hice para el caso aeroportuario.

    La logística primero: el criterio que no se puede ignorar

    La Organización Meteorológica Mundial (OMM) lo dice con claridad en sus guías de mejores prácticas: la elección del sitio de un radar depende de la aplicación prevista, pero también está influenciada por muchos factores económicos y técnicos. Entre ellos, la existencia de caminos para llegar al radar, la disponibilidad de energía y enlaces de telecomunicaciones, el costo del terreno, la proximidad a una instalación de monitoreo y mantenimiento, y la existencia de la menor cantidad posible de obstáculos para el haz del radar .

    La experiencia práctica confirma esto. En un proyecto reciente en la región de Biobío, Chile, se utilizó la plataforma Model Builder de ArcGIS para obtener zonas candidatas para la instalación de un radar meteorológico a partir de parámetros como la elevación, el índice de posición topográfica, la distancia de visión promedio, la proximidad a caminos y tendido eléctrico . Es decir, la logística no es un añadido de última hora: es un criterio de primer orden en la selección del sitio.

    En un caso real en la provincia de Sichuan, China, los equipos de selección de sitio tuvieron que adentrarse en montañas donde la mayoría de los picos preseleccionados no tenían camino. Los técnicos iban abriendo paso con machetes entre la vegetación, registrando coordenadas y altitudes, y en cada cumbre evaluaban la posibilidad de acceso a comunicaciones y energía eléctrica. Como decía el responsable de la misión: «El radar es como un ‘ojo celestial’; la selección del sitio está directamente relacionada con la precisión y el alcance de los datos de monitoreo en los prócimos 15-20 años (o tal vez 50, como nuestros tres longevos radares RC-32B, léase el post Once upon a time…Japanese Radars, the beginning of a new era in Cuban Meteorology). No se puede ser descuidado en absoluto» .

    Esto me recuerda una experiencia propia. El «monstruo» Leonardo (Ichi) fue a hacer una reparación al radar meteorológico METEOR-50DX (del fabricante GEMATRONIK-SELEX), en los predios del aeropuerto de Pasto, Colombia, y para acceder al radar había que cruzar sobre la pista, por tanto, había que esperar que no hubiera tráfico de aviones sobre la misma. Un sitio puede tener una visibilidad impecable y, sin embargo, ser un infierno logístico. Miren el radar de Karún en medio de la selva venezolana, con una posición envidiable y una logística impraticable.

    En Cuba tenemos tres radares cuyo acceso puede ser crítico y ha tenido episodios épicos y memorables, ellos son Gran Piedra (en la provincia de Santiago de Cuba), Pico San Juan (en la provincia de Cienfuegos) y Punta del Este (en la Isla de la Juventud). Si gusta puede leer sobre las hazañas de nuestros técnicos de LADETEC para mantenerlos funcionando en lo que podría ser un récord Guinness: Cuando no hay mulos se arrea a lomo de hombres, Expedición a la Isla del Tesoro

    Los requerimientos de infraestructura que la OMM detalla incluyen torre, suministro de energía (principal y de respaldo), protección contra rayos y puesta a tierra, y comunicaciones y red. No es trivial. Un sitio en un pico remoto puede requerir una torre de decenas de metros, un sistema de energía solar o eólico con banco de baterías, un pararrayos diseñado con cuidado para no afectar el rendimiento de la antena, y un enlace VSAT para transmitir los datos. Todo eso multiplica el costo de operación y mantenimiento a lo largo de la vida útil del radar.

    El análisis de visibilidad con DEM/LOS: cuando ya hay candidatos logísticamente viables

    Una vez que se tienen sitios logísticamente plausibles —con acceso vial razonable, energía disponible o instalable, y comunicaciones viables—, entonces sí se procede al análisis de visibilidad. Aquí es donde entran los Modelos Digitales de Elevación (DEM) y los análisis de Línea de Visión (LOS).

    La OMM señala que, en el caso de una red de radares destinada principalmente a aplicaciones sinópticas, los radares en latitudes medias deben ubicarse a una distancia de aproximadamente 150 a 200 km entre sí. Si la red se utiliza para mediciones cuantitativas de precipitación, donde es primordial utilizar haces de radar a baja altura, esa distancia no debe exceder los 100 km . Pero estos números son solo puntos de partida: la visibilidad real del haz sobre el terreno es la que determina la cobertura efectiva.

    Para evaluar esa visibilidad, la herramienta fundamental es el análisis de bloqueo del haz mediante DEM. Existen herramientas desarrolladas por servicios meteorológicos nacionales, como la del Servicio Meteorológico Estatal de Turquía (TSMS), que utiliza un modelo digital de elevación de 30 m de resolución y librerías de código abierto (wradlib) para calcular el porcentaje de bloqueo del haz, el radio visible del haz, el porcentaje de haz visible, la altura mínima de visibilidad sobre el nivel medio del mar, y el ángulo visible mínimo para cada punto de la red . El proceso es iterativo: se van probando ángulos de elevación sucesivos hasta que al menos una parte del haz deja de estar bloqueada . También LADETEC dispone de su propia aplicación LAMULA™ DEM/LOS.

    En el caso de Chile, una vez obtenidos los candidatos logísticamente viables, se utilizó un código Python en ArcGIS que, a partir del modelo digital de elevación de la región y el punto de control, permite conocer la visión horizontal —el skyline— que tendría el radar en esa localización. El requisito es que esa visión no tenga obstrucciones topográficas para no generar zonas de sombra . Y una vez trazados los skylines, se estimó cuál sería la población directamente beneficiada. Descubrieron que un radar de banda C con un alcance de 120 km cubriría no solo la región del Biobío, sino también parte de Ñuble y La Araucanía, beneficiando a más de 2 millones de habitantes.

    La OMM advierte algo crucial: los sitios de radar en montañas altas son de poco beneficio para detectar precipitación cerca del suelo. Las mediciones con elevación negativa producen fuertes ecos de suelo, por lo que solo tienen sentido en casos excepcionales. En regiones montañosas, a menudo es imposible lograr un equilibrio entre un buen alcance de visibilidad y mediciones cerca del suelo. La solución que sugiere la OMM es el posicionamiento auxiliar de sistemas más pequeños en los grandes valles de montaña, que pueden desempeñar un papel suplementario valioso. En Cuba tenemos el caso del radar de Gran Piedra, un coloso que captura los huracanes al norte y al sur de Cuba mejor que los otros 7 radares.; pero no puede ver la precipitación en la ciudad de Santiago de Cuba a sus pies). Léase estos tres posts para que se comprenda el dilema del radar de La Gran Piedra (Al César, lo que es del César, ¿Puede el radar de Gran Piedra “ver” la lluvia sobre la ciudad de Santiago de Cuba?, Radares cubanos vs Huracán Irma).

    Esto conecta directamente con el siguiente punto.

    Complementación con otros radares: la red como sistema

    Ningún radar es una isla. La OMM lo dice sin rodeos: la selección de la tecnología del radar y el diseño de la red estarán influenciados por las oportunidades actuales y futuras de acceder a datos de otros radares. Las redes de radares meteorológicos son, en general, heterogéneas debido a diferencias de edad, proveedores, tecnologías (bandas S, C y X) y función.

    El espaciamiento entre radares es una restricción crítica. Un espaciamiento del orden de 150–200 km, como en Europa, frente a 250–400 km, como en Norteamérica, influye significativamente en la elección de la tecnología del radar. Si la aplicación requiere medición directa a bajas altitudes para un área limitada —por ejemplo, cizalladura del viento en un aeropuerto o en terreno complejo—, entonces solo se requiere un alcance corto (~40 km), lo que también influye en la elección de la tecnología.

    La tendencia moderna es hacia redes heterogéneas: radares de banda S para cobertura amplia y detección de precipitación intensa a larga distancia, radares de banda C como compromiso entre alcance y costo, y radares de banda X para relleno de huecos (gap-filling) y aplicaciones de corto alcance. Un estudio reciente mostró que aproximadamente una cuarta parte del beneficio potencial de relleno de huecos podría lograrse con solo 25 radares adicionales de «relleno». La clave está en que los radares de menor costo —banda X y banda C— operan con menor potencia y están disponibles en configuraciones significativamente más pequeñas, lo que los hace ideales para complementar la cobertura de una red de banda S.

    Pero la complementación no es solo cuestión de bandas. También es cuestión de ángulos de exploración. Un radar en un pico elevado puede tener un alcance excelente a altitudes medias y altas, pero un punto ciego cerca del suelo. Otro radar en un valle, con menor alcance pero mejor visibilidad de las capas bajas, puede complementar esa cobertura. La OMM sugiere que en regiones montañosas, el posicionamiento auxiliar de sistemas más pequeños en los grandes valles puede desempeñar un papel suplementario valioso .

    La banda de trabajo: el factor que decide el precio

    Llegamos al punto que, en mi experiencia, es el que con más frecuencia se subestima en la etapa de planificación: la elección de la banda de frecuencia. La OMM lo resume así: la elección de la banda de frecuencia resulta principalmente de un compromiso entre el alcance y la reflectividad, que varía como λ⁻⁴, la atenuación por lluvia, que disminuye al aumentar λ hasta volverse despreciable en longitudes de onda decimétricas, la precisión de los datos y el costo.

    Veamos las tres bandas principales para radares meteorológicos:

    Banda S (2700–2900 MHz, ~10 cm). Es la elección para detectar lluvia intensa a muy largas distancias, hasta 300 km, en climas tropicales y templados. La atenuación por lluvia es prácticamente despreciable, pero los sistemas son voluminosos y costosos, requieren transmisores más potentes para una sensibilidad comparable a la banda C, y demandan más espacio y más electricidad.

    Banda C (5600–5650 MHz, ~5.4 cm). Es generalmente preferida para uso en climas templados, ya que representa un compromiso relevante entre los parámetros anteriores. Permite detección de lluvia a largas distancias (hasta 200 km), aunque su cuantificación se limita en la práctica por encima de los 100 km. Ofrece la ventaja de un menor costo, tanto por menor potencia como por menor tamaño de antena en comparación con radares de menor frecuencia que tienen la misma resolución espacial. El costo de los radares de banda C es aproximadamente la mitad que el de los de banda S.

    Banda X (9300–9500 MHz, ~2.5–3.2 cm). Los radares de banda X son más sensibles y pueden detectar partículas más pequeñas, pero como experimentan una atenuación mucho mayor, se utilizan solo para observación meteorológica de muy corto alcance, aproximadamente 50 km. Son ideales para estudios de desarrollo de nubes, detección de precipitación ligera como nieve, y por su pequeño tamaño, como unidades móviles portátiles. Su costo es aproximadamente un tercio del de un radar de banda S.

    La ecuación fundamental que relaciona alcance y velocidad en un radar Doppler es: Rmax · Vmax = c · λ / 8, donde Rmax es el alcance no ambiguo máximo, Vmax es la velocidad no ambigua máxima, c es la velocidad de la luz y λ es la longitud de onda. Esto significa que una reducción en la longitud de onda requiere una reducción en el alcance efectivo, en la capacidad de medición de velocidad efectiva, o una combinación de ambas.

    En la práctica, la tendencia moderna es hacia redes híbridas: una columna vertebral de radares de banda S o C para cobertura amplia, complementada con radares de banda X (de mucho menor costo) para relleno de huecos, aplicaciones de corto alcance y mediciones de alta resolución en áreas críticas. En Cuba tenemos ocho radares, de los cuales tres son Doppler (desarrollo propio con un largo historial La Epopeya del Doppler Cubano: una historia en 13 capítulos), y el país entero está cubierto por una red que explora la troposfera cada 10 minutos. Yo nunca diría»¿qué banda es la mejor?» sino «¿qué combinación de bandas y qué espaciamiento satisfacen las necesidades de mi servicio meteorológico con el presupuesto disponible?» (¿Qué banda usar en los radares?)

    Un orden de prioridades

    Resumiendo, el proceso que recomiendo es el siguiente:

    Primero, la logística. Identificar sitios con acceso vial razonable, disponibilidad o posibilidad de instalar energía eléctrica confiable (con respaldo), y opciones de comunicación redundante. Sin esto, cualquier otra consideración es académica. La OMM incluye la existencia de caminos, la disponibilidad de energía y telecomunicaciones, y la proximidad a una instalación de mantenimiento como factores económicos y técnicos que influyen en la elección del sitio .

    Segundo, la visibilidad. Con los candidatos logísticamente viables, realizar análisis de bloqueo del haz con DEM de alta resolución y herramientas LOS. Evaluar el porcentaje de bloqueo, la altura mínima de visibilidad y las zonas de sombra. Priorizar sitios que garanticen visibilidad sobre las áreas de interés, no necesariamente los picos más altos, porque como advierte la OMM, los sitios en montañas altas son de poco beneficio para detectar precipitación cerca del suelo .

    Tercero, la complementación. Diseñar la red como un sistema heterogéneo. Los radares de banda S o C pueden proporcionar la cobertura principal, mientras que los de banda X pueden rellenar huecos y proporcionar alta resolución en áreas críticas. El espaciamiento entre radares debe ajustarse a la aplicación: 150–200 km para aplicaciones sinópticas, 100 km o menos para mediciones cuantitativas de precipitación .

    Cuarto, la banda de trabajo. La elección de la banda es, en última instancia, una decisión económica tanto como técnica. La banda S ofrece el mejor rendimiento para precipitación intensa a larga distancia, pero es la más costosa. La banda C es un compromiso razonable para climas templados. La banda X es la más económica y la más adecuada para aplicaciones de corto alcance y relleno de huecos. En un país como Cuba, con una red de ocho radares ya establecida y un clima tropical propenso a ciclones, la banda S sigue siendo la columna vertebral, pero los radares de banda X podrían complementar la cobertura en áreas de interés específico. LADETEC dispone de un diseño de radar Doppler y Polarimétrico de banda X, robusto, sostenible, hecho con soluciones de Open Hardware y Open Software que garantizan una ecplotación soberana y duradera.

    Una nota final

    Los fabricantes de radares ofrecen «siete verstas hasta el cielo», como dice el refrán ruso. Te ofrecen radares maravilla. Es el fenómeno de la posverdad aplicado a la venta de radares (lea el post La posverdad y los radares meteorológicos). No todo lo que brilla es oro. Si va a comprar un radar para un servicio meteorológico —o para cualquier otra aplicación—, búsquese la asesoría de un experto que haya trabajado en el tema. Será dinero bien empleado, porque hay mucha superchería ofreciéndose por ahí.

    La OMM tiene una guía excelente, la Guide to Operational Weather Radar Best Practices (WMO-No. 1257), cuyo Volumen IV está dedicado precisamente a Weather Radar Siting, Configuration and Scan Strategies. Es de 2024 y está disponible en la biblioteca de la OMM . Si el lector desea profundizar, es el punto de partida obligado. Y si el tema de la aviación es de su interés, puede consultar los artículos que mencioné en el post anterior.

    Al final, la ubicación de un radar meteorológico para el servicio meteorológico general no es un problema de optimización matemática abstracta. Es un problema de ingeniería práctica, donde la logística, la visibilidad, el propósito principal del radar (lea el post sobre las aplicaciones: ¿Cuáles son las Aplicaciones de los Radares Meteorológicos?), la complementación (lea como complementan en Estados Unidos: DE CASA a CLIMAVISION ¿Cómo rellenar los «huecos» en la cobertura de una red de radares?) y el costo (mire estos posts para que tenga una idea no solo de la inversión inicial, si no de cuánto cuesta mantenerlos: Radares meteorológicos, costos y Los desafíos y los costos de mantener una red de radares meteorológicos) se entrelazan en un equilibrio que nunca es perfecto. Lo importante es no empezar por el final. Empezar por los picos más altos y más bonitos puede ser poético, pero rara vez es sensato, la historia de nuestra América Latina recoge más fracasos que éxitos (Radares Meteorológicos al Sur del Río Bravo: Un Mapa Desconcertante) y mire cuántas cosas influyen en la cobertura: ¿Cobertura del radar? Destrocemos un poco de mitos.


    Referencias

    Organización Meteorológica Mundial (OMM). (2018). Siting and installation (Sección 9). En Guide to Operational Weather Radar Best Practices, Parte 1. Ginebra: OMM. https://old.wmo.int/extranet/pages/prog/www/IMOP/ISO/Std_Radar_Part1_For_Members_Review.pdf

    Organización Meteorológica Mundial (OMM). (2024). Guide to Operational Weather Radar Best Practices (WMO-No. 1257), Volumen IV: Weather Radar Siting, Configuration and Scan Strategies. Ginebra: OMM. ISBN 978-92-63-11257-6. https://library.wmo.int/viewer/68981/

    Oyarzún Jiménez, C. F. (2021). Propuesta de sitio para la instalación de un radar meteorológico en la Región del Biobío: potenciales ventajas para la detección temprana de amenazas hidrometeorológicas (Tesis de pregrado). Universidad de Chile, Santiago. https://repositorio.uchile.cl/handle/2250/183882

    Sichuan水文中心. (2025, 18 de diciembre). 跋涉川东寻»天眼»——达州测雨雷达选址工作侧记 [Caminando por el este de Sichuan en busca del «ojo celestial»: notas sobre la selección del sitio del radar de medición de lluvia de Dazhou]. Departamento de Recursos Hídricos de Sichuan. http://slt.sc.gov.cn/scsslt/dfss/2025/12/18/c9aa7161b7794ad5be7b320dfa0874a6.shtml

    Öztürk, K., & Çubuk, A. (2018). The Interactive Weather Radar Visibility Analysis Tool. Turkish State Meteorological Service (TSMS), Remote Sensing Division. Presentado en TECO-2018, WMO. https://old.wmo.int/extranet/pages/prog/www/IMOP/TECO-2018/pdf/poster%20abstracts/topic%203/P3_1_Ozturk_et%20al_ExtendedAbstract.pdf

    Federal Aviation Administration (FAA). (2024). Siting Criteria for Terminal Doppler Weather Radar (TDWR) (Order JO 6315.4). U.S. Department of Transportation. https://www.faa.gov/documentLibrary/media/Order/JO_6315_4.pdf

  • Where Should a Weather Radar Be Located to Serve an Airport?

    Where Should a Weather Radar Be Located to Serve an Airport?

    Post about optimal sitting of a weather radar to serve airport. Spanish version here.

    I have been involved in the siting of several radars in my life. It all began with the MRL-5 radar, the first of its type to enter Cuba, with which we began our working life together. Although I was already a certified expert on MRL-5 radars, in 1986 the Casa Blanca one was installed, at the headquarters of the Institute of Meteorology itself; but I had no involvement in selecting the site. For a long time it was debated whether the Camagüey radar, which was at the Meteorological Center, should be raised by making a small hill right there or by constructing a small structure to elevate it; but it was not until 1997 that it was reinstalled in a fully automatic version (MRL-5M) at Loma de la Mula. In 2005 I took part in selecting the location and installation of the METEOR-1500S radar at Loma El Paraíso in Holguín. Seven years later, in 2012, we moved the Camagüey radar back to the Meteorological Center, turning it into the RD-200SX Radar, prototype of the Cuban Doppler Weather Radar. Finally, I was involved in installing the METEOR-735C radar in Las Nubes, Nicaragua. In none of the cases was an optimal installation with respect to an airport sought; decisions were made on purely logistical criteria. Nevertheless, over the years I collected everything related to selecting the site of a weather radar (especially Doppler radars) to provide services to an airport for detecting meteorological phenomena that generate adverse factors for air navigation. If my indulgent reader allows, I will share these criteria.

    ICAO or WMO may have written suggestions on the location of a weather radar to serve an airport; but I have not found them. Everything I have been able to collect comes from the U.S. Federal Aviation Administration (FAA) and here I present it. Let us begin with some essential definitions.

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  • El Quijote Moderno: Radares Meteorológicos versus Turbinas Eólicas

    El Quijote Moderno: Radares Meteorológicos versus Turbinas Eólicas

    Don Quijote luchó contra molinos de viento porque los confundía con gigantes.
    Hoy, los radares meteorológicos sufren un destino parecido. Se enfrentan a miles de aerogeneradores y, literalmente, «ven» tormentas donde no las hay y lluvias que no existen.

    Pero esto no es una novela. Es un problema multimillonario que pone en riesgo alertas de inundaciones y la seguridad aérea. Y la ciencia ya tiene datos muy duros al respecto.

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  • Surveilling with Weather Radar  – Simple?

    Surveilling with Weather Radar – Simple?

    A post about the organization, planning, execution, and control of weather radar surveillance. (En Español aquí)

    I have known institutions and countries that got very excited about acquiring one or several radars, whether thanks to a timely donation or because they secured a budget to buy them.

    Unfortunately, the prevailing idea is that the «turnkey» motto that vendors usually wave around means they have bought «the automatic forecaster»—a machine you plug in, let it run, and it will warn any would-be users of any dangerous weather phenomenon within its range. I hate to be a spoilsport, but things are far from that today.

    Maybe AI will make it possible in the future, but I don’t see it happening anytime soon. Allow me to explain why.


    Operational availability and measurement accuracy: the radar’s non‑negotiable standards

    Like any other undertaking, using radars for a weather surveillance service has to be organized, planned, executed, and controlled if you want to get the results you can expect from such an expensive investment. Kind reader, please bear in mind that of all the tools available to meteorologists, radars are, by a long shot, the most costly investment—and therefore the one that demands the greatest effort to pay off.

    You buy a car. It’s reasonable to expect that over the next five years, that car will be available whenever you need it. You use it every day, several times a day. Then one bad morning, when you’re heading to work… it won’t start. You exclaim angrily: «Today, of all days, when I needed it most, this damn thing won’t start!»—Liar! You need it every day, at any hour you happen to need it.

    The same goes for radars. You need it every single day. If one day it breaks down, right when a storm is brewing, the meteorologists will be furious and the bosses will look for someone to blame. From this we can draw a conclusion: when you buy an expensive radar (they’re all expensive), you are entitled to uninterrupted operation 24/7/365. Every observation it is supposed to make is a fraction of the price you paid (amortizing the cost). If it doesn’t make that observation, that’s money you threw away and cannot recover—just as you cannot recover lost time.

    So far we’ve talked in simple terms: works / doesn’t work. But it’s much more complicated than that. It’s not enough that the transmitter radiates, the receiver receives, and the antenna spins. The problem is that the radar is a measuring instrument that measures six variables: Reflectivity, Radial Velocity, and Spectral Width of radial velocities, repeated in two channels (horizontal and vertical). Like any measuring instrument, it must be calibrated in those three variables and between the two channels. So far, these are things that can be calibrated with precision and accuracy.


    Planning

    Planning is the foundation of successful surveillance. «A goal without a plan is just a wish» — Exupéry.

    You wouldn’t buy a house without first having seen the neighborhood, without having asked about the quality of the neighbors, without having checked whether the roof can withstand the rains in your region, and without having calculated whether your budget can sustain the taxes and maintenance. Well, the same goes for a weather radar. The excitement of the purchase or the donation cannot be the only engine driving the decision. Planning is the foundation on which the entire service will rest for the next twenty or thirty years. If those foundations are made of mud, no matter how pretty the building is, it will come down with the first storm—and that’s precisely what you bought it for.

    In this post we take for granted that the radars have already been acquired, but we cannot take for granted that they were planned properly. That is why, even if you already have them, it is worth reviewing what should have been done—because it will help you correct course in time and avoid repeating mistakes in future acquisitions.

    Threat assessment: what do we want to see, and why?

    Before even thinking about which radar to buy, you must sit down with the meteorologists, the civil protection officers, the airports, the farmers, and the water resource managers. Each of them has a list of phenomena they worry about. For some it’s flash floods; for others, destructive winds; for others, wind shear on runways; for others, hail that ruins crops.

    Not all radars do everything. An S‑band radar (10 cm wavelength) is excellent for seeing deep storms and penetrating heavy rain without attenuation, but it is expensive and bulky. A C‑band radar (5 cm) is more compact and economical, but suffers more attenuation in very heavy rain. An X‑band radar (3 cm) is ideal for local and short‑range applications, but it is practically blind behind an intense storm. Planning means knowing which phenomena predominate in your region and choosing the radar that best detects them—not the one they offer you cheapest or the one they give you with the most pomp.

    Radar siting: the art of seeing without being seen

    The radar needs a clear line of sight to the horizon. Any obstacle—mountain, tall building, dense forest—produces blockages that hide entire areas. In mountainous regions, a single radar can never see into deep valleys; you need several, or a very high location, such as a mountain top. But beware: putting a radar on an isolated summit sounds great, but then comes access: how does the technician get there with the oscilloscope when there’s snow or mud? How is it powered reliably? How is it protected from lightning? Siting planning is an exercise in compromise between optimal coverage and logistical viability.

    Also, you must consider interference with other radars. If you put two radars too close together and they operate on the same frequency, you’ll get an annoying «clutter» on the screens that will ruin the data. If you put them too far apart, you leave gaps. In countries with multiple radars, network planning is a puzzle that demands wave‑propagation studies and detailed topography.

    Support infrastructure: the radar doesn’t live alone

    A radar is not just a spinning antenna and an electronics cabin. It needs:

    • Stable electrical supply, with generator and battery backup that can last at least 48 hours of autonomy. In many countries, the power grid fails precisely when there is a storm—just when you need the radar most, the lights go out. Planning means installing generators of sufficient power, with stored fuel and scheduled maintenance.
    • Redundant communications: fiber optics are wonderful, but a single cut in the trench leaves the radar mute. You must plan for microwave links, satellite, or even backup radio links. It cannot be that the radar is seeing the storm perfectly, but the forecasters can’t see it because the link broke.
    • Physical access: passable roads year‑round, even in winter or rainy season. A radar that’s down because the technician couldn’t get to it is just as useless as if it were broken.
    • Lightning protection: radar towers are the highest points in the landscape; they attract lightning with fury. A well‑sized lightning‑rod system and a good grounding are mandatory investments, not luxuries.

    Spare parts and critical consumables management: the logistics of survival

    I’ve left this point for the end of planning because it’s often the most forgotten. And yet, it’s the one that saves the most headaches.

    When you buy a car, you know that within five years you’ll need to change the tires, the brakes, the oil, and maybe the battery. For some brands, you can find spare parts on any corner; for others, you have to import them and wait weeks. With radars it’s the same, but with much longer lead times and much higher prices.

    The magnetron or klystron—the tube that generates the transmission power—has a useful life of several tens of thousands of hours. But it doesn’t warn you when it’s going to fail. One day, it simply stops radiating. If you don’t have a spare one in the warehouse, your radar will be out of service for weeks or months, depending on import procedures, manufacturer availability, and available budget.

    Planning means identifying, together with the manufacturer, the list of critical spare parts: those that, if they fail, leave the radar completely inoperative. Those must be in the warehouse from the day of installation. In addition, you must plan for periodic wear‑and‑tear spares: antenna motors, power supplies, electronic boards, high‑voltage cables. All of this requires an inventory, controlled rotation so they don’t deteriorate in storage, and a backup supplier (quite an art) in case the main manufacturer has delays.

    You also need to plan for the consumables and third‑party services—auxiliary systems without which the radar doesn’t work: power, air conditioning, communications, and protections. You must identify the providers of these services and seek redundancy so that a failure in one of these systems doesn’t stop your radar. In certain countries this can be quite tricky, especially if the radars are in remote and hard‑to‑reach locations.

    Also plan a multi‑year budget for these spare parts. It’s not a one‑time expense; it’s an annual fixed cost (estimated at 10‑15% of the radar’s price). Many institutions buy the radar with a million‑dollar budget and then have no funds for maintenance. It’s like buying an airplane and having no money for fuel or inspections. By the third year, the radar starts to fail; by the fifth, it becomes a metal ornament that only serves as a perch for birds.

    Planning the human factor: it’s not all machinery

    Planning must also consider the people who will operate and maintain the radar. Training a radar technician is not a two‑week course; it takes years of experience. If the institution doesn’t plan for recruitment and training before the radar arrives, it will end up with a shiny machine and nobody who knows how to use it.

    You must plan factory training trips, refresher courses, exchanges with other countries, and above all, a succession plan: the expert engineer will retire someday—who will take their place? That question must be answered during the planning phase, not when the expert is already gone and the antenna has stopped spinning.

    Planning, in summary, means answering these six questions before the radar arrives:

    1. What phenomena are we going to monitor, and with what priority?
    2. Where do we place the radar to see them best, without creating interference or access problems?
    3. What technical specifications must the radar have for those phenomena and that location?
    4. What infrastructure (power, communications, roads, protection) must we install?
    5. Which spare parts and tools must we have from day one, and how will we renew them?
    6. Which people are we going to train, and how do we ensure continuity?

    If all these answers are clear and documented, then the purchase—or the donation—will be a sound investment. If not, it will be an expensive adventure whose results will depend more on luck than on talent. And meteorology, dear reader, cannot depend on luck.


    Organization

    Organizing is putting the work into motion: handing out the blueprints, assigning the trades, and setting the rules of the job, because no matter how good the bricks are, the building won’t rise on its own.

    From this section onward we’ll assume the radars have already been acquired—by donation or purchase—and are ready to work. It is assumed that before acquiring them, a study was made of the dangerous phenomena derived from weather situations such as floods, landslides, mudslides, destructive winds (whether linear like downbursts or rotational like tornadoes), violent hail, or any other. And it is also assumed that the radars were suitably sited for detecting and tracking the situations that cause them. So let’s move on to the organizational activities.

    Verification and calibration

    If you’re the kind of person who goes to the hardware store and buys a shiny new digital multimeter from a good brand, and thinks that makes it ready to measure, you might start using your radar’s data «as the manufacturer gives it to you.» Then come the complaints that the Particle Classifier shows snow in very warm areas—a real complaint from a student in one of my courses.

    Not only must you verify every parameter upon radar reception, but you must also establish routines and schedules for verification and calibration at regular intervals. That’s about periodicity, but much more complicated is establishing the methodologies for verification and calibration of all the radar modules and of the radar as a whole. Sometimes the manufacturer supplies some very general indications.

    I have held in my hands the routines they use in the factory and in field radars, and they are extensive, detailed documents. Those routines require adaptation to the radars, to field conditions, and to the instruments and methods available in the service—that is, meticulous customization.

    Modus vivendi

    There are countries where radars belong to two or more different organizations. Each bought them for different purposes. For example, in Panama, two radars from different organizations are used harmoniously for the benefit of the country. In Colombia, four radars are operated by IDEAM and five by Civil Aviation (assuming the one in Pasto is still alive—I can’t find news about it, nor do I know whether the three new radars acquired from Baron are operational).

    ICAO and WMO share a document they call a Modus Vivendi to regulate interactions related to meteorology. At the country level, agreements and documents are also needed so that the radars of both organizations serve not only their own purposes but also those of the other.

    Let me give you an example: wind shear is disastrous for aviation, but it’s generally of little concern to the general population. Similarly, floods rarely affect airports, because they were built safe from them.

    Coordination and cooperation are needed for the country’s benefit, but that cannot be left to goodwill; detailed instructions are required for joint operation in the face of each type of phenomenon.

    Mode of operation

    I usually divide it into three aspects: the work regime, the scanning strategy, and the mode of operation (see my post Operación de los radares meteorológicos for details). There are hundreds of ways these aspects can be combined to make an observation. In the NEXRAD ecosystem they called it VCP (Volume Coverage Pattern—see my post VCP en NEXRAD: El misterio de explorar la atmósfera), i.e., the way we scan the atmosphere. Many elements of a radar’s behavior can be modified to explore the atmosphere.

    In operational practice, it’s very cumbersome to configure a VCP on the fly for every phenomenon; you need to have them configured in advance, and not so many that you have to study before choosing one. Some dangerous phenomena have a life cycle of only 10‑15 minutes. You have to make the right decision about which VCP can best capture it in just a few minutes.

    Exchanging images (of some products) between radars of different organizations is good. Exchanging primary data is even better. But if you don’t unify the modes of operation and ensure the same modes for the same phenomena, the exchange is just a mirage.

    IT aspects

    By IT aspects I mean organizing the data flow from the radars to the end users. If the data flow has no alternative paths, it can be interrupted at any moment. Without redundancy, it’s a «fair‑weather» system—and meteorology, precisely, must be a system that works in «bad weather.» No matter how secure the fiber optics from the radar to the end users are, at some stretch it can break, or run out of backup power. This happened to us in Cuba with the Pico San Juan radar during Hurricane Irma (read that post and draw your own conclusions). Note, dear reader, that I didn’t say «from the radar to the forecast center»—I said «to the end users.» Radar data should impact the end users directly (population, businesses, institutions, media).

    Linked to that is data archiving. A radar surveillance system must have its own and duplicated data archive, in different locations, with protections, with duplicated backups. Otherwise, it’s a waste of the money invested in the radar—like throwing the investment in the trash. True, the primary use of radar data is operational forecasting, but the data archive is essential for studying climatology, for studying long‑term drought (by the absence of radar‑measured rainfall data), and for applying Big Data techniques to gain new knowledge.

    It’s very good to put data on public servers (like AWS); but the data put there must be in a uniform, accessible, and known format. If it’s stored in a proprietary format, you’re using public foreign servers as a substitute for the institutional archive that should belong to the institution—that’s my opinion in light of my long experience. A bomb in AWS servers and the archive is gone. Does that sound far‑fetched? Amazon and other big players have built their data centers in the Middle East, and we all know what can happen there—besides, ownership of that information passes to the foreign operator.

    The National Center for Atmospheric Research (NCAR) has placed the primary and secondary data from all 159 NWS radars on AWS servers. The formats of these data (Level II and Level III) are known, and the NWS has released the ORPG code for many years. We ourselves (LADETEC) have developed an application to read Level III data (LAMULA™ WebViewer), an application to read Level II data (LAMULA™ Process), and an application to convert primary data from any radar into Level II format (LAMULA™ ORPG)—all thanks to the fact that the data, the formats, and the programs are freely available. That, in my opinion, is the right and sustainable path to promote the use of radar information. Old radar data is invaluable for training and improving numerical forecast models for the country in question.

    Staying tied to the manufacturer’s software is unsustainable in the long run, in addition to the inconveniences of after‑sales service delays. After some time, the manufacturer has no obligation to maintain compatibility with older versions. If that happens, the country or institution that stored the data in the manufacturer’s proprietary format either abandons them or pays a lot of money to someone to write rescue software.

    Human factor and role definition

    So far we’ve talked about machines, institutional agreements, and data flows. But the most fragile link—and at the same time the most valuable—in this whole chain is the person on the other side of the screen. It’s not enough to have the world’s most expensive radar if the operator can’t interpret a tornado echo or doesn’t distinguish between ground clutter and a real convective cell.

    The organization must clearly define, in writing, the profiles of each position: the maintenance technician (who looks after the electrical and mechanical health of the radar), the operational meteorologist (who monitors data quality and decides changes in scanning mode), the shift supervisor (who authorizes the issuance of alerts and coordinates with other institutions), and the data archiving officer (who ensures that the information is not lost).

    From the definition of positions and their work contents, you must define the training plans for each one.

    But defining positions isn’t enough. You must establish clear chains of command for emergency situations. When the hurricane is 100 km off the coast and the radar starts giving intermittent faults, the operator cannot be calling their boss, who calls another boss, and so on. At that moment, the organization must have foreseen who makes which decision and within how many seconds.

    Writing manuals: the radar’s «road book»

    A radar is not operated by intuition or by the memory of those who have been there the longest. That memory retires, gets sick, or leaves for another institution. A serious organization stands on living documents, updated and accessible.

    Here I refer to two types of manuals, distinct but complementary:

    • Operations manual: contains step‑by‑step instructions for starting up the radar, configuring the different VCPs (scan modes), starting data recording, switching channels (H/V), and performing daily noise and gain checks. It’s the equivalent of the car owner’s manual, but specific to each radar model and the particular conditions of its installation (altitude, climate, local interference).
    • Procedures manual: this is more strategic. It says what to do for each scenario. For example: «If reflectivity > 55 dBZ is detected within 20 km, switch to the severe‑storm VCP and notify the shift supervisor within 2 minutes.» Or «If the transmitter fails during a storm, activate the backup radar (if available) or fall back to the rain‑gauge network and satellite, and report the incident to technical support within the next 5 minutes.»

    Writing these manuals takes time, effort, and above all, field testing. They are not drafted from an office far from the radar. They are built with the participation of the operators and technicians themselves, because they are the ones who know the quirks and virtues of their machine. Once written, they must be printed right next to the control station and also available in digital format on several devices. The perfect manual is useless if it’s locked in a drawer.

    Training

    Training is a continuous process. Annually, for each position, it is necessary to organize training for the staff, taking into account the competencies expected of them and their knowledge from other fields—therefore, it is done for each individual. I knew very good practices under the direction of Professor M. T. Abshaev at the Anti‑Hail Service in the North Caucasus. Both engineers and meteorologists were retrained every couple of years, because, as Abshaev told me, «we teachers ourselves learn new things every time.»

    Technical support

    Technical support for one or several radars takes one of two forms: (1) build your own team of engineers, or (2) contract the service to a third party (outsourcing, as they call it).

    Good radar engineers are not abundant in the world, that’s the truth. Even radar manufacturers are not flush with good integration engineers—those who know all the systems and the whole assembly in detail. The radar is such a complicated machine that it takes a long time to fully assimilate. Manufacturers pay their engineers very well to keep them from leaving for other things—not necessarily even other radar firms. Since so many fields converge in radars (take a look at this post to convince yourself), those engineers leave and succeed brilliantly in any of them. So it’s not easy for any country/institution to have its own engineers.

    Some countries/institutions choose to pay a third party and «not worry» (as if that were possible) about the technical service of their radars. They generally turn to a local technology company. That company, in turn, is forced to establish contact with the manufacturer. Here there is a whole spectrum of intermediaries and manufacturers. Things can go well, badly, or so‑so. But what I am sure of is that they will pay a lot of money, and as for the result—I wish them luck. Whether you have your own engineers or not, you should have a hybrid expert who knows radar technology and its meteorological applications, so they can demand proper service from whoever is contracted for technical support.

    In my experience, the only sustainable option is to have the experts in‑house. The best examples: Argentina and Brazil.


    Execution

    Execution is when the storm knocks on your door. When the «movie director» shouts: Action!

    Planning and organizing are desk exercises and meetings. Execution is the heat of battle. It’s the moment when the operator puts down their coffee, sits in front of the screens, and puts everything they prepared into practice. Execution is not improvisation; it’s the perfect staging of the manuals and the roles.

    Execution consists of five synchronized movements:

    1. Active monitoring and hot quality control.
    The operator cannot passively watch the colors on the screen. They must be hunting for anomalies in real time: radio‑frequency interference, bird or insect echoes, attenuation by heavy rain that hides areas behind the storm. If they detect a spurious datum, they must have the skill and authority to apply filters or to null that measurement before it reaches the end user. It’s like being an airplane pilot: you don’t just watch the instruments; you listen to the engine and feel the vibrations.

    2. Agile and decisive switching of scan modes (VCP).
    We already defined the VCPs during organization. In execution, the operator must decide, in seconds, which one is most suitable. A severe phenomenon can be born, grow, and die in 10 to 15 minutes. If the operator takes 5 minutes to decide that they need to switch to a faster scan and lower elevations, they’ve already missed the storm’s development phase. Execution here is muscle memory: knowing which button to press and which parameter to modify without hesitation, even when the phone is ringing and the boss is looking over your shoulder.

    3. Rigorous application of the manuals (SOPs) during a contingency.
    This is where all the effort of writing the manuals pays off. When the radar goes blind in the middle of a hurricane—as happened to Cuba with the Pico San Juan radar—the operator has no time to invent. They must open the procedures manual and follow the action sequence: check power sources, restart the system, activate the alternate data link, notify technical support, and meanwhile switch to secondary data sources (satellite, rain gauges). Disciplined execution, step by step, is what separates a professional service from chaos.

    4. Real‑time inter‑institutional coordination (the Modus Vivendi in action).
    The agreements with Civil Aviation, Civil Defense, or IDEAM are already signed. But executing them means picking up the phone and saying: «Hey, our radar detects wind shear on the runway—activate your flight‑diversion protocol.» Or warning the mayor’s office: «We have 80 mm of accumulated rain in the river basin—evacuate the riverbanks in 30 minutes.» Waiting for the other party to call is not an option; proactive execution saves lives.

    5. Generation and dissemination of the final product to the user.
    Reflectivity or velocity data is cryptic to a firefighter or an ordinary citizen. Executing well means translating that information into a clear, georeferenced, actionable message: «Imminent flooding in neighborhood X, street Y, at 14:30.» And it’s not enough to upload it to a website. You must push it actively via audible alarms, mobile apps, text messages, and bulletins to the press. The end user doesn’t have to be a meteorologist; the radar’s execution ends when that user understands the danger and acts accordingly.


    Control

    Control is measuring to improve, auditing to avoid failure. The radar is neither an ornament nor a trophy.

    Once it’s operating and all missions have been executed, you have to sit down calmly and evaluate the results. Control is the feedback loop of the system. Without control, organization and planning become obsolete, and execution becomes mechanical routine.

    Control operates on three levels:

    1. Control of the data flow.
    The data flow must be checked and logged for statistical purposes. You check whether the radar executed the observation, and then you log its presence at every instance it must pass through—both the primary data and the derived products. In Cuba we developed software for this (VESTA|Supervisor) that automatically checked the entire flow and displayed a map of Cuba where each radar appeared as a small circle with a color code that showed at a glance what had happened with each observation. It also monitored the actions executed by the operators and left a text log of every comment, warning, or alert issued by each operator.

    2. Control of the final data quality.
    It’s not enough to calibrate the radar every so often. You must systematically compare radar‑estimated rainfall with ground‑based rain‑gauge data. If the radar says 50 mm fell and the gauges show 35 mm, there’s a deviation to correct in the algorithms. This cross‑check should be done weekly or monthly, and its results documented to adjust calibration parameters. Also, you must check the performance of the algorithms for hail, mesocyclones, tornadoes, and downbursts. Likewise, check the Particle Classifier, which must distinguish rain, hail, snow, ground targets, birds, and insects.

    3. Control of compliance with procedures.
    After each significant event (a hurricane, a hailstorm, a tornado), a lessons‑learned meeting should be held. Was the correct VCP applied? Did the operator follow the manual to the letter? Were there delays in notification? Did technical support respond within the agreed time? This is not about finding someone to blame, but about identifying deviations to correct the manuals and improve staff training. If a procedure is not followed because it’s impossible to follow, then the problem is in the manual, not in the person.

    4. Control of archiving and data sustainability.
    The data archive is not a drawer where you throw information and forget it. Control requires periodic audits of the backup system. Are the data being copied to the two different locations at the agreed frequency? Are the formats still readable? Have emergency restorations been tested? Many institutions store data for years without ever verifying that they can actually be read. Good control means performing restoration tests at least once a year.

    Control closes the loop. Its findings must feed back into Planning: if spare parts ran out faster than expected, readjust the stock. If a manual was confusing, rewrite it. If an operator made an error, reinforce their training. Weather radar surveillance is not a project that ends; it’s a living process that perfects itself with each cycle.


    So far we have gone through the entire life cycle of a weather radar surveillance service: we planned it with our feet on the ground, we organized it with workshop discipline, we executed it with the coolness of someone who knows that every second counts, and we controlled it with the critical eye of someone who is not satisfied with what «seems» to work.

    If there is one idea I want you to burn into your memory after reading these lines, it is this: the radar is not a household appliance that you plug in and forget; it is a living system that demands daily attention, technical care, and a long‑term vision. He who buys a radar thinking he has bought «automatic weather safety» is buying, in reality, an expensive disappointment. He who buys a radar knowing that he has to plan, organize, execute, and control is buying a tool that can save lives, protect crops, and guide decision‑making for decades.

    But the knowledge doesn’t end here. Every radar is a different world, every country has its unique phenomena, every institution has its limitations and strengths. What I have shared with you is the fruit of many years of work, of mistakes learned from and successes celebrated—but I’m sure there is much more to say and do.

    That’s why I invite you to contact me. If you are in the process of acquiring a radar, if you already have one and don’t know where to start organizing it, if your radar is «alive but limping,» or if you simply want to exchange views with someone who has been in the trenches, I am at your disposal.

    You can write to me at [email protected], visit our website at https://ladetec.com, or find me on professional and social networks. I don’t promise to have all the answers, but I do promise to listen carefully, to share what I know, and if I don’t know something, to look together for someone who can help.

    Because weather radar surveillance is not a one‑person or one‑institution affair. It’s a collective effort, and the more we share knowledge, the better prepared we will all be when the storm—inevitably—arrives.

    Thank you for reading this far. This post is long, but it’s the material of an entire course in which I try to explain my long practice with Cuban radars in the radar surveillance service. Now, put on your helmets, turn on the radar, and… happy surveillance!

  • Vigilancia Meteorológica por Radar ¿Simple?

    Vigilancia Meteorológica por Radar ¿Simple?

    Un post para hablar de organización, planificación, ejecución y control de la Vigilancia Meteorológica por Radar. (English version here)

    He conocido de instituciones y países que se han entusiasmado mucho con la adquisición de uno o varios radares, bien sea por haber conseguido una oportuna donación o por haber logrado un presupuesto para comprarlos.

    Lamentablemente predomina la idea de que el lema de «llave en mano» que suelen enarbolar los vendedores se refiere a que han comprado «el pronosticador automático», una máquina que la energizas y la echas a andar y le avisará a los presuntos usuarios de cualquier fenómeno meteorológico peligroso en su radio de acción. Seré un aguafiestas, pero las cosas distan mucho de eso hasta el día de hoy.

    Puede que en un futuro la IA lo haga posible, pero yo no lo veo cercano, permítanme explicarles por qué.

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  • Radares: comprarlos es fácil, lo difícil es mantenerlos vivos

    Radares: comprarlos es fácil, lo difícil es mantenerlos vivos

    Un radar comprado en 1973, con válvulas y transistores de la Guerra Fría, sigue cazando huracanes en el Caribe. Otro, comprado en 2005 con tecnología de punta, se pudre en la selva sin haber dado una sola alerta. La diferencia no es la marca, ni el precio, ni el año. La diferencia es la voluntad de mantenerlo vivo. Y esa es la pregunta que nadie se hace al firmar el cheque: ¿qué demonios hago con esto después de comprarlo?

    Inversión y sostenibilidad

    Da lo mismo que hablemos de una Fábrica de Leche en Polvo, que de un Combinado Cárnico o de un Centro Productor de Energía a partir de Biomasa, o que hablemos de Radares Meteorológicos. Los factores que determinan el éxito/fracaso son los mismos:

    • Financiamiento para todo el ciclo de vida razonablemente esperado.
    • Edificación o abrigo para la inversión.
    • Condiciones ambientales y geográficas.
    • Logística: energía, viales, comunicaciones, climatización.
    • Insumos y repuestos.
    • Recursos humanos preparados para el servicio técnico y la explotación.
    • Adaptabilidad y flexibilidad ante los cambios.

    Yo diría que el éxito pasa por tener una Gestión de Riesgos exitosa antes de la Inversión y a lo largo de todo el Ciclo de Vida. Siempre he tenido como divisa la frase de el Apostol de la Independencia de Cuba, José Martí: «Los peligros no han de verse cuando se les tiene encima, sino cuando se les puede evitar». Solo conociendo los riesgos se puede desplegar una Planificación Eficaz a largo plazo, recuerden a Antoine de Saint-Exupéry: «Un objetivo sin un plan es solo un deseo».

    El radar en un contexto general

    Nadie discute que los radares son un elemento importante de la seguridad nacional de un país. Sin embargo, no pueden verse los radares como elementos aislados. A pesar de sus múltiples aplicaciones posibles, en cualquier caso, solo son una herramienta (cierto, la más importante para la detección y alerta de fenómenos meteorológicos de meso escala), un eslabón de una cadena; pero como toda cadena, esta que implica el uso del radar, es tan fuerte como lo sea su eslabón más débil. Así pues, comprarse radares es solo una parte de este importante cadena.

    Veamos un esquema general.

    El primer eslabón es el radar en sí mismo, me refiero al equipamiento (Antena, Transmisor, Receptor), entrega datos de radar y recibe órdenes sobre el modo de operación del radar. El segundo eslabón es el sistema de análisis de la información que obtuvo el radar, le pasa al próximo eslabón la información de radar con valor añadido, interpretada y le envía al primer eslabón órdenes sobre el modo de operación del radar. El tercer eslabón es un sistema de análisis y pronóstico (por ejemplo AWIPS) que recibe como entrada no solo la información analizada de radar, sino también imágenes satelitales, datos de las estaciones meteorológicas, salidas de los modelos de pronóstico numérico, el análisis de los radiosondeos verticales de la atmósfera, la información hidrológica y cuantos datos de sensores adicionales se puedan recibir. Entrega a su salida el pronóstico inmediato y los avisos y alertas. El cuarto eslabón es el sistema que elabora la comunicación de los pronosticos, las alertas y los avisos hacia los diferentes usuarios finales por medio de la radio, la televisión, la prensa plana, las redes sociales y los avisos directos a la telefonía celular. El quinto eslabón son los usuarios finales, receptores de estas informaciones (personas, instituciones, empresas, agricultores, medios de transporte, y otros muchos).

    Las señales eléctricas muy débiles que llegan a la antena retornadas de los objetos meteorológicos sufren sucesivamente del procesamiento en el receptor analógico, luego en el digital, en el procesador de señales, en el procesador de datos y en los sistemas de análisis de la información del radar hasta llegar convertidas en avisos o alertas a los usuarios finales.

    Una observación completa de la atmósfera ejecutada por el radar, carece de sentido si, por alguna causa, no llega al usuario final. Todo el gasto habrá sido baldío si en algún punto de la cadena se detiene el paso de la información de radar.

    O sea, que a la hora de hacer la inversión en radares es necesario tener en cuenta que un radar aislado, aunque esté funcionando perfectamente, es solo un gasto innecesario si no se puede garantizar que el resto de la cadena funcione con igual eficacia.

    La raíz de la sostenibilidad a largo plazo

    Antes de darles mi opinión, les daré elementos de los que yo creo que no depende la longevidad por medio de contraejemplos.

    ¿Hay fabricantes «buenos» y fabricantes «malos»?

    Pues no lo creo, en Cuba mantenemos en funcionamiento radares de tres fabricantes diferentes: Mitsubishi Electric (los RC-32B), Electromash (los MRL-5) y Gematronik-SELEX-Leonardo (el METEOR-1500S).

    En contraposición tenemos los radares de SIATA Medellín (un radar de 2011) y Guatemala (un radar de 2012). Ambos fabricados por EEC, el primero aun en funcionamiento, el segundo fuera de servicio desde hace más de cinco años.

    ¿El año de fabricación?

    Tampoco es relevante —me parece a mí. Nosotros tenemos en Cuba los Mitsubishi RC-32B funcionando desde 1973. Los modernos radares METEOR-1500S de Venezuela, comprados en el 2005, ya no están en funcionamiento. El mismo METEOR-1500S que está en Holguín, comprado en el mismo año 2005, está en capacidad de funcionar.

    ¿Donativo o compra?

    En mi opinión es irrelevante si el radar entró al país por compra o por donativo. Todo está en la atención que se le dé cuando entre en funcionamiento.

    Puedo poner un ejemplo de Cuba. Dos radares MRL-5 soviéticos fueron comprados por Cuba en 1982 (Pilón instalado en 1987 y Pico San Juan, instalado en 1989) y coexisten en funcionamiento con otros dos radares iguales, donados por la Unión Soviética a principios de los años 80 (Camagüey en 1981 y Casa Blanca en 1986).

    Entonces ¿de qué depende?

    Yo creo que depende del sostenimiento de la voluntad política.

    Está el ejemplo de Cuba, que ha mantenido al Instituto de Meteorología y a sus radares con la prioridad de seguridad nacional. Ha sido una voluntad estatal y gubernamental inspirada en el pensamiento visionario de su líder Fidel a partir de 1965 que se entró el primer radar hasta llegar a los ocho actuales.

    Tenemos otro ejemplo. Colombia ha cambiado de derecha a izquierda y de nuevo a la derecha como país. Sin embargo, el proyecto SIATA (Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá), que pertenece principalmente al Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) y a la Alcaldía de Medellín ha mantenido su vitalidad apoyándose en alianzas con la Universidad EAFIT, y también cuenta con aportes económicos y respaldo técnico de empresas como EPM (Empresas Públicas de Medellín) e Isagén. Y ahí tenemos a su radar funcionando desde el año 2011.

    Lo esencial es la voluntad política, no necesariamente del país, puede ser de una institución o de un gobierno local. Lo importante es la permanencia en el tiempo de esta voluntad.

    Geografía versus Logística

    Cuando uno va a comprar uno o varios radares, primero estudia la geografía de los fenómenos peligrosos que afectan a cada región y entusiastamente prevé la ubicación de los radares de modo que den su mejor cobertura a las zonas de afectacción. Sin embargo, hay una enemigo solapado: la logística en los lugares escogidos. Los viales, el servicio eléctrico, las comunicaciones, los niveles isoceráunicos, las condiciones ambientales a las que estará sometido el radar en esa ubicación.

    No es trivial. Miren el ejemplo de tres radares en Venezuela, que nunca funcionaron: Karún, Guri y Santa Elena de Guairén. Tres muy buenos radares, excelentemente bien ubicados para monitorear las precipitaciones en la cuenca del río Caroní y dar servicio de monitoreo a la gran represa del Guri, donde radica una de las más grandes hirdroeléctricas del mundo, que garantiza más del 70% de electricidad a Venezuela.

    La Logística le ganó la partida a la Geografía. No funcionaron. Hasta donde sé, Karún y Santa Elena de Guairén fueron montados. El de Karún me consta que estaba en capacidad de funcionar, porque Leonardo, nuestro ingeniero principal estuvo allí (allí se llega por un río lleno de pirañas, atravesando un hermoso pasto lleno de víboras, la cúpula del radar llena de abejas-okupas, en fin… El de Guri creo que no llegó a salir de las cajas. No sé exactamente qué faltaba en la posición para el montaje. El caso es que se subestimó la Logística, se priorizó la ubicación correcta desde el punto de vista meteorológico.

    Lamentablemente, no siempre se pueden ubicar los radares donde mejor cobertura de los fenómenos peligrosos puedan dar. La logística es un factor decisivo que puede echar por tierra toda una inversión.

    Idilio, matrimonio y divorcio … con intermediario

    Cuando se abre el proceso de licitación los fabricantes-vendedores son un amor. «Flores, chocolates y poesías» como hacen los pretendientes de una muchacha hermosa. Incluso antes, desde que se rumorea la posible compra, los fabricantes comienzan a «echarle maíz a la gallina» —como suelen decir en Cuba. En el montaje y la entrega comienza el comprador a darse cuenta que no leyó «las letras chiquitas». Por ejemplo, el software es capaz de hacer TODO lo que dice el catálogo, pero la versión que viene con el radar es limitada, si quieres más, paga licencias aparte. No es poco lo que los fabricantes invierten en ese proceso. «Se la juegan», apostando por llevarse el contrato.

    Los fabricantes honran sus condiciones de garantía, son firmas serias. El problema es que no es igual ir a resolver una falla en un radar de un país europeo cercano a la fábrica en Neuss o en Vantaa, que ir a Karún o al Cerro Munchique. No espere mi crédulo lector que los fabricantes vayan a sentir una gran pasión por visitar un lugar remoto, de dificil y riesgoso acceso. Es como un matrimonio donde ya el amor se esfumó, hay compromiso y hay que cumplirlo, pero no de buena gana.

    A todas estas, hay una complicación adicional. Los gobiernos de los países latinoamericanos (tal vez de otras regiones también) exigen que el fabricante-vendedor esté representado en el país por una empresa local que pone la cara ante el gobierno y las instituciones del país. Cada fabricante se presenta a la licitación con un partner local. En mi opinión esto facilita algunas cosas y complica otras, especialmente durante la garantía. El socio local, por regla general, no es un empresa experta en radares, es simplemente una empresa en el sector de las tecnologías. Puede llegar a ser muy complicado hablar con el fabricante a través de un intermediario. Es lo que yo pienso, mis lectores me pueden dejar sus comentarios.

    Al finalizar el período de garantía viene la decisión más dificil de cómo organizar el servicio técnico para sostener el servicio de vigilancia por radar: o se lo encargas a un tercero (que puede ser incluso el propio fabricante) o has preparado tu propio equipo y a partir de ahí sigues solo. En el primer caso prepara el bolsillo, en el segundo caso prepara a las personas (que no es una inversión pequeña).

    El servicio de vigilancia por radar como un sistema productivo

    Desde el año 1983 comencé a utilizar un concepto que traía de mi experiencia ferroviaria. Inicialmente lo apliqué solo al servicio técnico, luego lo extendí a toda la cadena en la medida en que iba asimilando nuevos y nuevos eslabones de la cadena.

    Antes de enzarzarnos en la sempiterna discusión semántica de si el radar no produce nada, por tanto, no es un sistema productivo, les propongo a los que me lean que abran la mente y acepten de que sí es un sistema productivo y para matar la discusión les propongo ver el siguiente esquema del primer eslabón de la cadena y les dejo a mis lectores extenderlo a los siguientes eslabones.

    El radar como tal, es decir el equipamiento de antena, transmisor, receptor, controlador y procesador de señales, viéndolo como un sistema productivo, recibe como entradas: energía eléctrica, piezas de repuesto, materiales gastables, recursos humanos y servicios de terceros. Entrega como salida «flujo de datos ininterrumpido con la calidad requerida». Note mi lector que no pongo simplemente datos, porque datos es un concepto muy amplio y nosotros no necesitamos cualquier dato, sino que necesitamos el dato que permita maximizar la información meteorológica que obtiene el radar ante cada situación atmosférica (no siempre se resuelve con un modo de operación rígido). Necesitamos que el radar esté bien calibrado, de modo que los datos sean fidedignos y que la operación del radar haya sido tal, que permita extraer toda la información meteorológica relevante a la situación que se desarrolla en la atmósfera.

    Precisemos entonces las entradas. La energía electrica debe ser de la calidad establecida, sin interferencias, sin picos de alto o bajo voltajes. Las piezas de repuesto, son las que lleva el radar para seguir funcionando cuando algo se rompe. Tenerlas en stock o comprarlas al momento, es toda una estrategia que he tratado en posts aparte. En los materiales gastables entran, grasas, lubricantes, herramientas gastables, pinturas, preservantes, líquidos refrigerantes, etc. Los recursos humanos son de dos tipos: el personal para la explotación del equipo que decide el régimen de explotación (generalmente viene del módulo siguiente, pero puede estar en el propio radar), y el personal técnico para garantizar el funcionamiento ininterrumpiso y en parámetros nominales del radar. Por último, el servicio de terceros se refiere al suministro eléctrico, las comunicaciones, las protecciones electricas de las líneas y el sistema de aterramiento y pararrayos y el servicio técnico a los equipos de enfriamiento y climatización.

    La ventaja de este método es que se pueden establecer y dar seguimiento a indicadores numéricos tanto para los insumos como para las salidas. Nosotros en Cuba establecimos indicadores muy claros de eficacia y de eficiencia que nos permitieron aumentar en 18 veces las observaciones, disminuir la potencia consumida a un 10% del anterior, y aumentar ininterrumpidamente la disponibilidad de radares diseñados a principios de los 70. Cada país, cada institución, necesita establecer sus propios índices. En LADETEC ofrecemos el servicio de asesoría.

    El radar es como una unidad de producción que recibe recursos y entrega información fidedigna para la detección y seguimiento de fenómenos meteorológicos peligrosos y la toma de decisiones sobre la emisión, en eslabones posteriores, de avisos y alertas. A este sistema se le establecen índices muy claros para su evaluación.

    La Vida después de la Garantía

    Si bien en el periodo de garantía los fabricantes con prestigio cumplen (sí, conocí de casos que nunca se pusieron en funcionamiento y pudren lastimosamente), una vez que se vence la garantía «si te he visto no me acuerdo». El fabricante va a ofrecer un contrato de mantenimiento jugoso (como si el precio hubiera sido una minucia). Para más detalle lea el post: «Tener, mantener o sostener los radares«.

    El contrato no es mucho lo que te da, más bien atención telefónica y mandarte a un técnico a evaluar cualquier avería (y tú le pagas, y no es poco), para que diga qué pieza es (no importa que tú sepas, hasta que no lo dictamine su técnico es como si no se supiera). Y luego te vende la pieza (que tienen que venir de nuevo el técnico a ponerla y no es poco).

    OK, puedes optar por no pagarlo y cuando se rompa ya veremos. Pero el fabricante no es bobo, si no tienes contrato, cuando se te rompa «te atenderé … cuando pueda«. Los que pagan contrato tienen prioridad para la venta de piezas.

    Cualquier radar está fabricado con numerosas partes y piezas de fabricantes OEM. Teóricamente, debería salirte más barato comprársela al fabricante OEM que a la fábrica de radares; pero … no obtienes esa información muy facilmente, no es cosa que el fabricante te deje ver claramente quién fabricó cada parte. Se requiere gran experticia para eso, créanme, que los cubanos hemos tenido que lidiar con eso toda una vida, lo que nos permite ahora que LADETEC ofrezca servicios de radar.

    Pagues el contrato de mantenimiento o no, prepara el bolsillo. Ya en Colombia tuvieron la experiencia de estar parados un año por falta de financiamiento.

    Algunos países/instituciones optan por tercerizar el servicio de radar. Es decir, se lo pagan a una empresa local o directo al fabricante. Más barato es formar un servicio técnico propio (Lean este post para que vean cómo lo hicimos en Cuba). Cierto, se te pueden ir; pero recuerda lo que dijo Ford (bueno, tal vez sea una frase apócrifa y se la achacan a él) —«Sólo hay algo peor que formar a tus empleados y que se vayan: no formarlos y que se queden».

    Lo que trato de transmitirles es que tener radares es caro, no solo en la adquisición, también en su sostenimiento. Cualquier estrategia te va a conducir a un gasto anual del 10-15% del costo de la inversión. Al pasar de los 10 años el costo es cada vez mayor.

    Entonces, suena desesperanzador ¿cortarse las venas?

    No he visto ningún país del tercer mundo que pueda mantener los radares con servicios de terceros. Enrolarse a comprar radares es una aventura de por vida.¿La solución? Pero si ya la vieron en el post «Radares Meteorológicos al Sur del Río Bravo» La solución es la Soberanía Tecnológica.

    No me refiero a fabricar radares desde cero en un galpón latinoamericano (eso es otra escala y ahí tenemos los ejemplos de Argentina, Brasil y Perú para demostrar que sí se puede).

    La soberanía tecnológica aplicada a la meteorología significa la capacidad real de un país o institución de mantener, operar, modificar y reparar sus propios radares sin tener que arrodillarse ante el fabricante cada vez que se funde un fusible.

    Ustedes lo han leído en este texto: el fabricante es un amor durante la compra, pero después de la garantía se convierte en un oligopolio que te vende el soporte a precio de oro y te esconde las fuentes de los códigos y los esquemas eléctricos verdaderos. La soberanía empieza en la ingeniería inversa (legal, ética y profesional), en la capacidad de leer los manuales, de abrir las cajas, de rastrear los componentes OEM en el mercado global (no solo en la casa matriz) y, sobre todo, en la formación de técnicos de alto nivel que hablen el idioma del radar y no solo el del manual.

    Cuba, con sus radares de los años 70, no es un milagro; es el resultado de décadas de soberanía forzada. Al no poder comprar cosas por la persecución del bloqueo, ni disponer de créditos para el financiamiento de los contratos millonarios, no tuvimos más remedio que aprender. Y ese «no tener remedio» se convirtió en nuestra mayor fortaleza. Hoy LADETEC no vende humo; vende el conocimiento de quien ha tenido que resucitar equipos en medio de lugares inhóspitos y alejados, con un multímetro y una memoria prodigiosa.

    ¿Qué implica, en la práctica, ejercer la soberanía tecnológica al comprar un radar?

    1. Exigir la transferencia de conocimiento en el contrato. No vale con un cursillo de una semana. El fabricante debe entregar la lógica del software, los esquemas eléctricos completos y los planos mecánicos. Si no los dan, que ofrezcan un descuento para compensar el secuestro tecnológico.
    2. Crear una cantera de talento local. Enrollar a las universidades (como EAFIT en Medellín) desde el día cero. Que los estudiantes de ingeniería y física aprendan en el radar, que lo toquen, que lo sufran. Esa es la verdadera inversión a largo plazo.
    3. Aceptar la obsolescencia programada como un reto, no como una sentencia de muerte. Cuando el fabricante diga «esa pieza ya no se fabrica», la soberanía te permite decir «pues la adaptamos, la rediseñamos o la reemplazamos por otra equivalente».

    Al final, comprar un radar es como comprar un tractor o un hospital: no sirve de nada si no tienes mecánicos ni cirujanos. Si en tu plan de inversión no hay una partida presupuestaria específica y eterna para la formación de especialistas y la compra de repuestos alternativos, estás comprando un hermoso pisapapeles esférico de fibra de vidrio.

    La geografía te dice dónde ponerlo. La logística te dice cómo encenderlo. Pero solo la soberanía tecnológica te dice cómo hacer que nunca se apague.

    Así que, querido lector, si estás pensando en comprar un radar, no preguntes solo por el precio o la cobertura. Pregúntate: «¿Estoy dispuesto a adoptar esta máquina como un hijo, a aprender todos sus secretos y a cuidarla cuando el fabricante se haya ido con otro?». Si la respuesta es sí, y tienes la voluntad política de sostenerlo, adelante. Si no, mejor guarda ese dinero y fortalece tu red de estaciones automáticas o estaciones de sondeo aerológico.

    Porque, como bien saben los que hemos sobrevivido a tormentas y a fallos eléctricos, un radar no es un lujo tecnológico; es un compromiso de soberanía. Eche un vistazo al post en el que muestro tres ejemplos diferentes de sostenibilidad.

  • El radar, las TLS y los avisos super rápidos

    El radar, las TLS y los avisos super rápidos

    Un post para hablar del falso aviso de sismo del 18 de agosto y la posibilidad de usarlo para avisos super rápidos de tornados generados por radar.

    Siempre he estado consciente de que una cadena es tan fuerte como lo sea su eslabón más débil. Mi quehacer en los radares me fue llevando sucesivamente desde la adquisición de la información meteorológica contenida en las señales a su procesamiento. Más tarde pasé a perfeccionar el análisis de esa información para elaborar avisos rápicos. Para eso tuve que estudiar la naturaleza mismas de los fenómenos peligrosos y los métodos de detección por radar. Por último me di cuenta que aunque podría pulir los métodos de análisis y detección por radar siempre iba a chocar con un problema: ¿cómo hacer llegar el aviso a los posibles afectados?

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  • La enigmática corrección por el perfil vertical de reflectividades

    La enigmática corrección por el perfil vertical de reflectividades

    El radar meteorológico, visto desde la óptica del usuario final, padece una paradoja fundamental: cuanto más lejos observa, más alto mira. Lo que la antena capta a varios kilómetros de altitud no es un fiel reflejo de lo que ocurre en la superficie, sino una instantánea distorsionada por la compleja estratificación vertical de la atmósfera. Una misma tormenta puede mostrar reflectividades radicalmente distintas en su base, en su núcleo y en su cima, y son precisamente esas diferencias verticales las que convierten la estimación de lluvia acumulada en un desafío de primer orden. La Corrección por el Perfil Vertical de Reflectividad (VPR) no es, por tanto, un refinamiento menor ni una opción estética del posprocesado; es la herramienta matemática esencial que permite al sistema ‘traducir’ lo que ve en altura a lo que realmente impacta el suelo, especialmente en regímenes de lluvia estratiforme donde los sesgos sistemáticos —como la infame banda brillante— pueden inflar los acumulados por un factor de varios cientos por ciento. Sin embargo, su aplicación no es universal ni automática; comprender cuándo, cómo y, sobre todo, dónde aplicar este ajuste es tan crítico como el propio algoritmo, pues una corrección mal ubicada puede transformar una solución necesaria en un artefacto indeseado. A continuación, le desgloso sus fundamentos, sus aplicaciones prácticas y las limitaciones operativas que definen su uso en los sistemas de QPE modernos.

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  • Transmisores de Radar a Estado Sólido ¿Mejores?

    Transmisores de Radar a Estado Sólido ¿Mejores?

    Un artículo para analizar las ventajas de los transmisores a estado sólido frente a los antiguos magnetrones … y derribar algunos mitos.

    ¿Es usted de los que cree a pie juntillas lo que las firmas le «meten por los ojos» en una atorrante propaganda? A lo largo de la historia, hemos visto cómo la propaganda masiva ha logrado vendernos productos como el New Coke (que a nadie satisfizo) o el cinturón Ab Force (ese que te prometía abdominales perfectos sin hacer ejercicios, solo con impulsos eléctricos en la barriga), que alardeaban de ser revolucionarios; pero que la práctica demostró que no servían o simplemente no eran tan buenos como se esperaba. Google+, los autos Tesla de Elon Musk y muchas otras iniciativas no resultaron tan buenas como se publicitaban o que simplemente no tuvieron la acogida que se esperaba. Remedios milagrosos que se propagandizaron a sí mismos en Cuba, como las pulseras de cobre, el noni y la moringa, que parecían «el remedio de la Magdalena» y la gente esperaba que fueran la «fuente de la eterna juventud» y claro, no lo fueron. En fin, como decimos en Cuba —mucha gente cree que el chicharrón es carne de puerco.

    Hoy, en el ámbito de la electrónica de alta potencia para radares, nos encontramos ante un debate similar. Por un lado, tenemos el magnetrón, una tecnología probada y con décadas de historia, respaldada por una industria consolidada (y que aún son mayoría en el mundo). Por otro, los amplificadores de potencia de estado sólido (SSPA, siglas en inglés de Solid State Power Amplifier), una tecnología más moderna que promete mayor fiabilidad, calidad y rendimiento.

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  • VESTA|Process, el genial pintor de las imágenes de radar

    VESTA|Process, el genial pintor de las imágenes de radar

    Un post para dar a conocer las potencialidades del software gnerador de productos informáticos y visualizador de las imágenes de los productos de radar.

    VESTA|Process no es un software muy conocido a nivel mundial. Se ha usado en Cuba durante 30 años con los ocho radares cubanos y se usó con los radares de Venezuela por más de 10 años. Ha sido exhibido en Colombia, Nicaragua, Guatemala, Honduras y Costa Rica en cursos impartidos por especialistas cubanos. A lo largo de estos 30 años, VESTA|Process ha creado imágenes impactantes y deseo compartirlas con mis asiduos lectores.

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  • LAMULA™ORPG: catálogo de productos (Builds 19 a 24)

    LAMULA™ORPG: catálogo de productos (Builds 19 a 24)

    El NEXRAD (Next Generation Weather Radar) es la red de radares meteorológicos Doppler de banda S que opera en Estados Unidos bajo la coordinación de la NOAA, el Servicio Meteorológico Nacional (NWS), la Fuerza Aérea y la FAA. El corazón del sistema es el ORPG (Open Radar Product Generator), el procesador más avanzado del mundo que convierte los datos brutos del radar en más de 75 productos diferentes listos para su visualización y análisis.

    A continuación, presentamos el catálogo de productos de la implementación LAMULA-ORPG correspondiente a los Builds estables 19 a 24, organizados por familias funcionales. Para cada producto se indica su código de tres letras (el # identificador que usan los sistemas de visualización), el alcance máximo, la resolución espacial, el número de gradaciones (niveles digitales) y una descripción de su utilidad operativa. Cuando se conoce, se indica también el Build en el que el producto surgió, fue modificado o pasó a ser legacy.

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  • Ciclones con nombres tiernos: las precursoras

    Ciclones con nombres tiernos: las precursoras

    Hay una novela del prolífico escritor búlgaro Bogomil Rainov, que se llama: «Тайфуны с ласковыми именами» — «Tifones con nombres tiernos» o «Tifones con nombres cariñosos». En la novela, Emil Boev —el carismático espía búlgaro que protagoniza varias de sus obras, mujeriego, pícaro y machista— se refiere a las damas de una manera muy peculiar: las llama «ciclones con nombres tiernos». Una metáfora que encierra una paradoja fascinante: algo tan destructivo como un ciclón, pero revestido de la suavidad de un nombre femenino. La ternura y la furia, el caos y la belleza, todo en la misma frase.

    Me apropio, oportunistamente, del nombre de la novela, para hablar de mujeres que resultaron ser unos verdaderos ciclones abriendo Brechas en el Muro del conocimiento humano sobre la incipiente ciencia hasta ese momento desconocida: la Meteorología de Radar.

    Dorothy y Polly: dos nombres que podrían haber estado en la lista de huracanes

    Y aquí es donde la historia de Bogomil Rainov se cruza con la de mujeres reales, científicas que, como los ciclones, llevaban nombres «tiernos», pero cuyo impacto en la meteorología fue de fuerza arrolladora.

    Dorothy Ryde: la ecuación que vino de una esposa

    Muy pronto en mi carrera comprendí, que muy a mi pesar, la propagación de las ondas de radar en la atmósfera formaban parte ineludible de la ecuación de radiolocalización y que si quería saber qué mide el radar, tenía que adentrame en esa parte de la Física. En nuestras entregas anteriores hablamos de J.W. Ryde y D. Ryde. Llegó el momento de ponerle nombre y rostro a esa «.. D. Ryde o …& Ryde». Se llamaba Dorothy Ryde, y su contribución a la Meteorología de Radar fue absolutamente fundamental y descomunalmente brillante.

    Dorothy Ryde con su esposo J. W. Ryde, trabajando en las ecuaciones que describen la interacción de las ondas de radar con las partículas atmosféricas, describiendo los fenómenos de dispersión y atenuación de las ondas.
    Dorothy Ryde con su esposo J.W. Ryde, desarrollando las ecuaciones del radar.

    Mientras su marido, John Walter Ryde, trabajaba en los laboratorios de la General Electric Company en Wembley, Dorothy era su colaboradora científica. Juntos desarrollaron la teoría de la dispersión y atenuación de las microondas al atravesar la atmósfera. Sus trabajos, publicados en los informes de 1941 y 1944, establecieron las bases cuantitativas para entender cómo las gotas de lluvia, los copos de nieve e incluso el granizo reflejaban las ondas de radar (en diferentes longitudes de onda).

    Fueron ellos quienes añadieron y perfeccionaron los trabajos de gigantes como Rayleigh y Mie, adaptándolos a las necesidades de una nueva ciencia que estaba naciendo. Su trabajo fue tan profundo que apenas ha necesitado correcciones en más de ochenta años. La ecuación del radar que desarrollaron sigue siendo la piedra angular de la Meteorología de Radar moderna.

    Y, sin embargo, durante décadas, su nombre aparecía en los textos simplemente como «la Sra. Ryde» o «la esposa de» o simplemente Ryde & Ryde. Afortunadamente, la historia está empezando a reparar esa injusticia, y hoy podemos decir con orgullo que Dorothy Ryde fue una de las primeras científicas en sentar las bases teóricas de la Meteorología de Radar.


    Pauline «Polly» Austin: la directora que lo cambió todo

    Si Dorothy Ryde fue la mente teórica en la sombra, Pauline Morrow Austin fue la líder que llevó la Meteorología de Radar a la práctica y la consolidó como disciplina científica. Mi amigo, el Profesor Isztar Zawadzki, a la sazón director del J. S. Marshall Radar Observatory de McGill, solía hablarme de ella con una admiración dificil de esconder.

    Imagen generada por IA de Pauline M. Austin, trabajando cosas de Meteorología de Radar en el MIT.
    Pauline M. Austin trabajando los temas de la Meteorología de Radar en el MIT.

    Pauline, conocida cariñosamente como «Polly», nació en 1916 y fue una de las primeras mujeres en obtener un doctorado en Física en el MIT. Llegó al instituto en 1939 con títulos en matemáticas y física, y comenzó a trabajar con el profesor Julius Adams Stratton en teoría electromagnética y radar. Durante la Segunda Guerra Mundial, contribuyó al desarrollo del sistema de navegación LORAN y a la tecnología de radar.

    Pero la verdadera revolución que protagonizaría llegó en 1946, cuando se unió al Weather Radar Research Project del MIT desde su misma fundación. Era la única mujer en el equipo. Y no solo eso: en 1956, se convirtió en la directora del proyecto, un cargo que ocupó hasta su retiro en 1979.

    Bajo su liderazgo, el proyecto del MIT se convirtió en uno de los centros de investigación más importantes del mundo. Pauline dedicó su carrera a interpretar los ecos del radar meteorológico. Su trabajo pionero para relacionar la intensidad de la señal del radar con la tasa de precipitación en superficie sentó las bases de lo que hoy conocemos como estimación cuantitativa de precipitación por radar. Sus investigaciones sobre la estructura de las tormentas y la física de las precipitaciones son referencias obligadas en cualquier manual de la materia.

    Y aquí viene una anécdota que demuestra su carácter: Pauline no solo era una científica brillante, sino también una mujer que sabía abrir camino. En sus propias palabras, cuando asistía a las conferencias de radar meteorológico, «durante un tiempo, fui la única mujer allí». Pero eso nunca la detuvo. Fue una pionera, no solo en la ciencia, sino también en la lucha por la visibilidad de la mujer en un mundo dominado por hombres.

    En 2011, el MIT celebró su centenario y reconoció oficialmente su influencia en el campo de la Meteorología de Radar. La ciencia moderna no sería lo que es sin las contribuciones de Pauline Morrow Austin.


    El legado de los nombres tiernos

    La historia de la Meteorología de Radar no se entiende sin las contribuciones de Dorothy Ryde y Pauline Austin.

    • Dorothy Ryde nos dio las ecuaciones que permiten entender cómo las ondas de radar interactúan con la precipitación. Sin su trabajo, no habríamos podido pasar de la observación cualitativa («está lloviendo») a la cuantitativa («está lloviendo a razón de 10 mm/h»).
    • Pauline Austin nos dio el liderazgo y la visión para convertir esos conocimientos en un sistema operativo. Bajo su dirección, el MIT sentó las bases de la red de radares meteorológicos que hoy protege a millones de personas en todo el mundo.

    Ambas rompieron el Muro del Conocimiento, pero también rompieron otro muro, igual de importante: el Muro de Género. En una época en que la ciencia era casi exclusivamente masculina, ellas demostraron que el talento y la inteligencia no entienden de sexos.


    Y en Cuba ¿qué?

    No puedo terminar este post sin hablar de una precursora a quien tuve la suerte de conocer. Julia Morejón Peña, la primera operadora de radar meteorológico en Cuba. Julita no solo fue operadora, fue además, jefa de la estación de radar hasta que por la maternidad dejó de trabajar en el radar ARS-3 que se encontraba en el Centro Meteorológico de Camagüey desde 1966, el segundo en Cuba, que se mantuvo en funcionamiento hasta los años 90s.

    Julia Morejón Peña, primera mujer operadora de radar en Cuba, foto generada por IA, ambientada en el radar y una de su boda con el también operador Joel de los Ríos
    Julia Morejón Peña, primera operadora de radar meteorológico en Cuba, ambientada en el ARS-3 de Camagüey.

    Julita se incorporó muy joven al Centro Meteorológico de Camagüey. Yo la conocí en 1981 cuando comencé a trabajar allí. Ya ella no trabajaba en el radar, sino que era operadora de la estación actinométrica y luego pasó por diferentes departamentos (Pronósticos, Climatología y Agrometeorología) dejando una huella de eficacia y profesionalidad.

    Años después otras siguieron su legado: Yamilé, Yelín (estas dos también fueron jefas del radar de Gran Piedra), Rosanne, Deisy en el radar de Pilón, Lucy y Mirisy, en el radar de Punta del Este … (ofrezco mis disculpas, algunos nombres puede que se me olviden, ya estoy muy viejito), pero todas ellas, con su trabajo silencioso y constante, demostraron que el radar meteorológico en Cuba también tenía nombre de mujer y aun siguen estremeciéndonos.


    La paradoja de los nombres

    Resulta irónico, ¿no? Durante décadas, los ciclones más destructivos del planeta llevaban nombres de mujer (hasta que comenzaron a alternarse nombres masculinos y femeninos según una lista que se elabora antes del inicio de la temporada). Nombres tiernos, como los que Bogomil Rainov imaginó en sus novelas de espionaje. Y, al mismo tiempo, dos mujeres —Dorothy y Polly— estaban sentando las bases de la ciencia que permitiría detectar y medir esas tormentas con una precisión nunca antes vista. Mientras en Cuba, Julia sentaba las bases del trabajo operativo en los radares.

    La historia, a veces, tiene un sentido del humor muy peculiar. Mientras los meteorólogos de la posguerra decidían que los huracanes debían llamarse como sus novias y esposas, Alma, Carol, Flora, Irma o Katrina, Dorothy Ryde, Pauline Austin y Julia Morejón estaban demostrando que la ciencia no entiende de géneros. Que las ecuaciones no tienen sexo. Que el radar no pregunta quién lo maneja si es hombre o mujer.


    Conclusión: la ciencia que brilla en la sombra

    El radar meteorológico es una de las herramientas más importantes de la civilización moderna. Nos permite prever tormentas, salvar vidas y planificar nuestro día a día. Pero detrás de cada imagen de lluvia en nuestro teléfono, hay décadas de trabajo, de ecuaciones y de personas que dedicaron su vida a entender el cielo.

    Dorothy Ryde y Pauline Austin fueron dos de esas personas. Dos mujeres que, desde la sombra (en el caso de Dorothy) o desde el liderazgo (en el caso de Polly), contribuyeron de forma decisiva a derribar una de las Brechas más importantes en el Muro del Conocimiento.

    La ciencia no tiene género. Pero la historia, durante mucho tiempo, sí lo tuvo. Hoy, desde este humilde rincón de la red, queremos poner en valor el trabajo de estas lumbreras. Porque si el radar nos enseña a ver la lluvia, la historia de Dorothy, Polly y Julia nos enseña a ver la ciencia con otros ojos.

    Y si algún día un ciclón lleva su nombre, que sea en reconocimiento a su legado. Porque, como escribió Bogomil Rainov, hasta los fenómenos más destructivos pueden tener nombres tiernos de mujeres que hicieron mucho bien.

  • Cómo Tesla Imaginó el Radar Antes de que Existiera

    Cómo Tesla Imaginó el Radar Antes de que Existiera

    Cuando pensamos en el radar, a menudo lo asociamos con las pantallas verdes de la Segunda Guerra Mundial o con los sistemas de control de tráfico aéreo. Sin embargo, la chispa que lo encendió no vino de un laboratorio militar, sino de la mente visionaria de Nikola Tesla. Aunque no construyó un radar funcional como los conocemos hoy, sus ideas teóricas de principios del siglo XX fueron tan precisas que se ganó el título de su principal precursor.

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  • Epopeya del Doppler Cubano-8. «Per aspera ad astra» o cuando el mambo se pone duro

    Epopeya del Doppler Cubano-8. «Per aspera ad astra» o cuando el mambo se pone duro

    «Epopeya del Doppler Cubano-8» narra el trepidante capítulo donde los ingenieros cubanos, tras el bloqueo de los receptores analógicos británicos, lograron sortear todos los obstáculos para completar el radar Doppler. Este episodio relata cómo consiguieron instrumentos de medición de alta calidad gracias a una donación canadiense de 110 mil USD, cómo desarrollaron un sistema de protección eléctrica que hizo al radar inmune a descargas atmosféricas tras el ataque de Zeus a cuatro radares, y cómo Intelcan encontró a un pequeño fabricante que ensambló los receptores analógicos según el diseño cubano. Conozca la odisea final: el viaje de Leonardo y el autor para probar los receptores en 2010, y cómo los componentes críticos entraron furtivamente a Cuba en su equipaje, burlando el bloqueo.

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  • Epopeya del Doppler Cubano-7. La «invasión» británica y la hora de los mameyes

    Epopeya del Doppler Cubano-7. La «invasión» británica y la hora de los mameyes

    «Epopeya del Doppler Cubano-7» narra la «invasión británica» que trajo la solución tecnológica al proyecto Doppler cubano. Este capítulo relata cómo el General Rogelio Acevedo, a través de Intelcan Technosystems, contactó con el Met Office del Reino Unido para transferir su tecnología Cyclops-D, un procesador Doppler para radares no-Doppler similar al que Cuba buscaba desarrollar. Conozca el intenso entrenamiento de 15 días donde los ingenieros cubanos impresionaron a los expertos británicos con su preparación, asimilando el receptor digital basado en FPGA y adaptándolo a los radares MRL-5 de doble banda (S y X). Descubra el drama final: el éxito con el procesador digital se vio empañado por el bloqueo estadounidense que, a través de ITAR, impidió la entrega de los receptores analógicos fabricados por Pascall Electronics, dejando el proyecto en vilo.

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  • Hablando de «monstruos»: Pedrito, el de Gran Piedra

    “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. (Bertolt Brecht).

    He tenido el privilegio de trabajar con personas extraordinarias. Este es uno de los casos, todo el mundo le dice Pedrito el de Gran Piedra. El monstruo Leonardo-Ichi le dice el doctor Pedrito, yo le llamo el Operador Emérito de la Red de Radares de Cuba, Pedrito El Grande.

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  • FPGAs: El arte de dibujar tu propio procesador (y por qué tu radar te lo agradecerá)

    Field Programmable Logic Array, un circuito muy versatil que viene siendo la contraparte rápida de los Arduinos en el mundo del Open Hardware.

    ¿Alguna vez has querido dibujar tu propio procesador? ¿O eliminar de un plumazo el cuello de botella del PCIe en un radar meteorológico? Las FPGA (Field Programmable Gate Arrays) son la tecnología que lo hace posible: chips que puedes reconfigurar desde un simple multiplexor hasta un procesador Intel 8086 o un sistema de demodulación SDR. En este post te cuento cómo evolucionaron los circuitos lógicos, por qué una FPGA no es un Arduino y, lo más importante, cómo en LADETEC hemos usado un soft core dentro de la propia FPGA para LAMULA™ DRx-DSP. Prepárate para un viaje que va desde las compuertas lógicas hasta la donación de la Met Office británica. No es ciencia ficción: es hardware libre en estado puro.

    Ya hemos hablado de Arduino, de la ESP32-S3, de la ZimaBlade… incluso repasamos la evolución de los procesadores de señal en los radares cubanos (Seis generaciones de ingenio: La evolución de los procesadores de señal en los radares cubanos). Pues bien, hoy toca hablar de la madre de todas ellas: las FPGA. Si los microcontroladores son como una navaja suiza (viene con unas herramientas fijas), la FPGA es un cajón gigante de piezas de Lego™ electrónicas. Con ella no programas un chip: dibujas el chip que te da la gana.

    No, esto no es una excentricidad de laboratorio. Es la base del LAMULATM DRx-DSP (nuestro juguete favorito de radio definido por software) y está cambiando el mundo del hardware libre a una velocidad de vértigo.

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  • El Halcón HORUS versus los Rayos

    Investigadores de la Universidad de Oklahoma utilizan radares revolucionarios (Horus entre ellos) para avanzar en la investigación sobre monitoreo de rayos y electrificación de tormentas. Publicado por Jacob Muñoz el 12 de marzo de 2026 https://ou.edu/news/articles/2026/march/ou-researchers-are-using-revolutionary-storm-radars

    Mientras los radares meteorológicos de todo el mundo monitorean y ayudan a pronosticar tormentas severas, un equipo de investigadores de la Universidad de Oklahoma trabaja para revolucionar la forma en que rastrean uno de los fenómenos naturales más temidos: los rayos. Un proyecto de investigación recientemente financiado y liderado por David Schvartzman utilizará tecnología innovadora para transformar la comprensión de los rayos y la electrificación, lo que contribuirá a mejorar las alertas de tormentas y a evaluar mejor el riesgo de daños estructurales y cortes de energía provocados por tormentas eléctricas.

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  • Señales en los radares meteorológicos

    Señales en los radares meteorológicos

    Exploramos en profundidad los tipos de señales eléctricas fundamentales en el procesamiento de radar meteorológico: continuas vs. discretas, analógicas vs. digitales, deterministas vs. aleatorias. Desde la naturaleza física de la onda electromagnética hasta la conversión A/D y el procesamiento digital con LAMULA™ DRx-DSP. Un artículo técnico del Dr. Orlando Rodríguez, fundador de LADETEC, para entender cómo se extrae información meteorológica de las fluctuantes señales de retorno.

    La Biblia dice: Las señales son acontecimientos o experiencias que demuestran el poder de Dios. Muchas veces son milagrosas. Indican y anuncian acontecimientos grandes, tales como el nacimiento, la muerte y la segunda venida  del Salvador. Les recuerda a los hijos de Dios de los convenios que el Señor ha hecho con ellos. Las señales también pueden dar testimonio de un llamamiento divino o indicar la desaprobación del Señor. La palabra señal también se emplea en las Escrituras como recordatorio de un acontecimiento que no se debe olvidar (Éxodo 13:1–10); pero lo mío son los radares y cuando hablo de señales me refiero a señales eléctricas, así que dejemos el mejunje bíblico, que yo no soy teólogo, solo soy un ingeniero de radar, así que pasemos a concretar las cosas de interés para los radares.

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  • LAMULA™ ORPG: Soberanía Tecnológica en Procesamiento de Radar

    LAMULA™ ORPG es una implementación libre y abierta del ORPG Build 19 (Open Radar Product Generator de NEXRAD). Su función principal es el procesamiento secundario de datos crudos de cualquier radar meteorológico convencional, transformando la información volumétrica en bruto en productos visuales y analíticos de alto valor. Su gran innovación técnica radica en haber modificado el núcleo del algoritmo de Data Quality Assurance (DQA). El ORPG original, a partir de su Build 13, incorporó el uso obligatorio de variables polarimétricas en este módulo. LAMULA™ ORPG elimina esta dependencia, haciéndolo compatible con: Radares no polarimétricos (como los ocho radares de la red cubana). Radares Doppler convencionales. Radares Doppler polarimétricos modernos (como los WSR-88DP), sin importar el fabricante. Además, hemos modificado ciertos productos para ofrecer una resolución espacial mejorada, adaptándolos a las características específicas de cada radar. En un mercado dominado por ecosistemas cerrados y propietarios (Rainbow®, Edge® o Iris®), LAMULA™ ORPG se posiciona como la herramienta definitiva para servicios meteorológicos y operadores de redes que buscan independencia tecnológica. Permite el control total sobre los algoritmos y los datos, eliminando las «cajas negras» de los fabricantes y devolviendo el poder del análisis al experto local.

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  • EWR entrega sistemas de radar meteorológico móviles a la NOAA

    Publicado por Hazel King el 28 de enero de 2026 en Meteorological Technology International.

    EWR Radar Systems entregó recientemente tres sistemas de radar meteorológico móvil personalizados para camiones al Laboratorio Nacional de Tormentas Severas de la NOAA. El suministro incluía un radar meteorológico de estado sólido E800LP de banda C y dos de banda X, montados en plataformas para camiones especialmente diseñadas.

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  • El Tornado de Union City y el descubrimiento de la TVS

    El 24 de mayo de 1973, el recién construido Radar Doppler de Norman, Oklahoma, perteneciente al Laboratorio Nacional de Tormentas Severas de los Estados Unidos (NSSL, siglas en inglés de National Severe Storms Laboratory) tuvo la oportunidad de grabar la información del ciclo completo de vida de un tornado. En esa época las cosas no eran tan simples. Las cintas grabadas no estuvieron disponibles sino muchos meses después. Aun estábamos lejos de poder aseverar que los radares Doppler serían de utilidad práctica para mejorar los pronósticos de tornados, solo algunos entusiastas lo intuían, y todavía en la Cuba del 2004 yo tuve que argumentar fuertemente ¿por qué necesitábamos un radar Doppler? y defender la idea de fabricar un prototipo de Radar Meteorológico Cubano con capacidad de detección Doppler.

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  • La Tormenta del Siglo. Lecciones aprendidas para La Vigilancia por Radar

    En las primeras horas del sábado 13 de marzo de 1993, la aparente calma de una noche habanera fue violentamente interrumpida cuando una monstruosa línea de tormentas severas, conectada a un frente frío y una profunda baja extratropical en el Golfo de México, azotó la ciudad con furia desatada. La tormenta barrió la capital con vientos huracanados que alcanzaron rachas de entre 160 y hasta 164 kilómetros por hora, arrancando árboles, destrozando techos y postes, y sumiendo a la población en el terror. Lo peor, sin embargo, llegó con la luz del día: mientras imperaba un ambiente invernal, las marejadas generadas en el golfo provocaron las peores inundaciones costeras en la historia de La Habana, con olas que penetraron el Malecón y calles aledañas, agravando la destrucción dejada por el viento. Este evento, conocido como la «Tormenta del Siglo», causó daños materiales masivos en la agricultura, la vivienda y la infraestructura, y aunque las advertencias meteorológicas existieron, la velocidad y ferocidad del fenómeno tomaron por sorpresa a la mayoría de los habitantes. Este evento me marcó profundamente y me dejó importantes lecciones que usé diez años después, cuando se me encargó crear el Servicio de Vigilancia Meteorológica por Radar en Cuba.

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  • La pieza que faltaba … 24 años después

    La organización de mi cerebro es algo bien complicado. Yo soy muy buen observador y un interlocutor muy atento; pero las personas que me hablan no saben que en mi cerebro «corren» algoritmos de fondo que funcionan siempre, no es cosa que yo sea consciente de eso. El caso es que para yo asimilar en mi cerebro la información que me suministran las personas al conversar necesito que esa información «se acomode» y «se acople» con la información ya existente, que no haya contradicciones. Me resulta muy fácil detectar cuando una persona me dice mentira porque lo que me dice no se acomoda, choca, no encaja con otras informaciones relacionadas o con la base de datos general de la persona que se construye automáticamente en mi memoria. No es que yo ponga alguna intención en eso, es que yo tengo memoria fotográfica, o algo más que fotográfica porque yo recuerdo olores, colores, sonidos, diálogos. Esto generalmente es un sobrecalentamiento inútil pero a veces …

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  • Hablando de «monstruos»: Alexey

    «Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles». (Bertolt Brecht)

    He tenido el privilegio de trabajar con personas extraordinarias. Este es uno de los casos, Alexey Martínez Brígido, que llegó a nosotros en prácticas del Tecnológico Ferroviario Cándido González y se quedó y fue El Niño desde entonces. Si con Marco por poco me acusan de explotar el trabajo infantil ya por lo de Alexey me pedían cadena perpetua. Yo siempre he tenido, pisoteando la modestia como suele decir una persona cercana, un buen ojo clínico para reconocer el talento natural, aun sin pulir. En Alexey yo vi tres características prometedoras: 1) una fantasía desbordada, rayando con lo infantil (igual que yo), 2) una curiosidad técnica insaciable y 3) una necesidad imperiosa que lo impele a probar las cosas en la práctica hasta que funcione. No tuve que convencerlo mucho para que se quedara con nosotros al graduarse, él estaba muy a gusto y ya se había ganado «calzar las botas» de LADETEC.

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  • Ciatalgia, la perversa que no pudo conmigo

    Yo desde pequeño siempre tuve problemas de pie plano y escoliosis, sin embargo, no recuerdo sacrolumbalgias hasta que estuve en la preparatoria y para eso, bastante ligera. En la Unión Soviética el paletó y unas estúpidas botas de invierno que cerraban con zipper y el zipper se «auto-abría» al caminar me molestaban bastante y me daban frecuentes dolores de espalda y de los pies. Realmente la sacrolumbalgia comenzó a molestarme muy en serio en 1989 con el carro que recién me habían otorgado. Unos amigos me dijeron –tranquilo, eso es el pie en cloche, a todos nos pasa. Bueno, me acostumbré a que uno de los «costos» de tener carro era tener sacrolumbalgias frecuentes y traté de poner el pedal de cloche lo más suave posible. Teniendo en cuenta lo que vino después, ciertamente la sacrolumbalgia era un mal menor que sucedía con cierta frecuencia. Felix Gamboa, un compañero de trabajo, me veía y me decía –andas como barco escorado, porque yo me iba jorobando de modo de evitar el dolor que me molestaba. Nada, dormir en el piso, acomodarme de un lado, no hacer nada de fuerza que reforzara el dolor … boberías. Lo verdaderamente malo vino cuando apareció la ciatalgia. Todo empezó porque mi hijo me invitó a que lo acompañara al gimnasio. Sí, bueno, mi hijo ya sabía de que yo desde adolescente trataba de ponerme «jémin». Ahora es mi nieto Orlandito el que me azuza, porque él quiere que tengamos el abdomen con cuadritos como Can Yamán. Él me dice que la parte alta del abdomen la tengo bien, pero que tengo que trabajar la parte inferior. Orlandito no tiene mucho problema porque su hermana Liz Amanda le pinta los cuadritos con un plumón, pero a mí me exige que haga abdominales como bestia. En fin, como siempre, desvarío.

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  • Ironías del destino: Melissa y El Capitán

    «…Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa…» Romance Sonámbulo. Federico García Lorca.

    Cada huracán que azota nuestro archipiélago es una nueva historia, pero todas las historias son de trabajos, de sacrificios, de sufrimientos, de solidaridad, de hechos heroicos, de esperanza, de dolor, de fe, de dignidad y de grandeza de la Revolución. Desde hace unos años al paso de cada huracán hay fotos que se vuelven icónicas. Con Melissa la foto del hombre tratando de poner a salvo su televisor antiguo (culón, de tubo de rayos catódicos) en medio de la inundación ha sido la sensación. Yo pienso que ante este huracán, la actuación de la Tríada (Instituto de Meteorología-Defensa Civil-Medios) funcionó como un reloj. Más de 750 mil evacuados en tiempo y forma, ni una sola muerte que lamentar, los parques eólicos sin daños (sí, a pesar de las publicaciones sarcásticas y mal intencionadas de …ustedes saben de quién), creo que fue un desempeño de excelencia. Pero como saben mis fieles lectores, yo me desvío de mi propósito inicial, así que es hora de volver a lo mío, que son los radares.

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  • Aeroavalanchas: Anatomía de un «asesino de aviones»

    Aeroavalanchas: Anatomía de un «asesino de aviones»

    Una aeroavalancha (downburst en inglés) es una corriente (lineal) descendente de aire (downdraft en inglés) intensa y localizada dentro de una tormenta, que al alcanzar la superficie terrestre, se expande horizontalmente en todas direcciones, generando vientos destructivos en forma de ráfagas (rachas). Imaginemos a un titán de la mitología griega, como Atlas, que dispusiera de una jeringuilla como las de inyectar, pero enorme, que el titán la cargara de agua y a una cierta altura presionara con fuerza el émbolo apuntando contra la tierra. Esa masa de agua se precipitaría con una fuerza descomunal sobre la superficie de la tierra y al chocar y no poder penetrar, se dispersaría en todas las direcciones. A eso es a lo que el insigne meteorólogo matancero, el doctor Arnaldo Alfonso, llamó aeroavalanchas y que los españoles suelen llamar reventones.

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  • Anécdotas abominables: el inicio de la automatización del radar de Gran Piedra

    La automatización, modernización e informatización de los siete antiguos radares meteorológicos cubanos fue un proceso que comenzó en 1994 cuando recibimos el radar MRL-5 nuevo que venía en sus cajas y que ya había «rodado» desde que no se pudo instalar en 1990 en Cienfuegos y que habría de convertirse en la maqueta del radar meteorológico automático en la Loma de la Mula en 1997, hasta que finalizó en el 2006 con el radar de Gran Piedra. El éxito de la maqueta tuvo repercusiones inmediatas, todas las provincias con radar querían automatizar el suyo. Nosotros terminamos agotados el radar de Camagüey, ya lo he contado en varios posts. Recién terminado , los santiagueros me invitaron a pasarme unos días allá y conocer el radar. A mí la ciudad de Santiago me encanta y los santiagueros me caen muy bien, así que fui con agrado con toda mi familia, que también había sufrido los largos meses de jornadas agotadoras en el radar de Camagüey, lo que implicaba desatención familiar. Bueno, ya me estoy desviando, volvamos al radar de Gran Piedra.

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  • Anécdotas abominables: el inicio de la automatización en el radar de Punta del Este

    El radar de Punta del Este desde su inauguración en 1973 recibía el suministro eléctrico de tres grupos electrógenos diesel que se alternaban cada ocho horas. Eran grupos muy viejos, que ya en 1998 funcionaban remendados y con grandes problemas, incluso de estabilidad de voltaje suministrado y gran gasto de combustible. No recuerdo, o nunca supe cuál fue el origen de este proyecto de automatizar el radar de Punta del Este, probablemente inspirado en el éxito, en 1997, de la maqueta de radar de la Loma de la Mula que había disminuido el consumo de 20 kW a menos de 3 kW, la idea era disminuir el de Punta del Este y alimentarlo de fuentes renovables. El caso es que Cubasolar se acercó al Instituto de Meteorología en 1998 con este proyecto y de inmediato nos pusimos en funciones y abrimos el Proyecto Fuji, con el fin de crear un prototipo industrial para automatizar y modernizar los radares «japoneses» RC-32B, fabricados por Mitsubishi Electric en 1973, y montarlo en Punta del Este como prototipo.

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  • LARID y las Pirámides

    El radar LARID (Low Altitude Long Range Ionosphere Radar) es un radar ionosférico de largo alcance y baja latitud desarrollado por China. El pasado 27 de agosto, el Instituto de Geología y Geofísica, parte de la Academia de Ciencias de China, compartió unos resultados fascinantes. Habían detectado las burbujas de plasma más grandes registradas hasta ahora. Para ser más exactos, los científicos de este país habían detectado las burbujas de plasma sobre las pirámides de Egipto y en las islas Midway (justo del lado contrario del globo terráqueo), y todo gracias al radar LARID en la isla de Hainan.

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  • Ironías del destino: la computadora de los NEXRAD

    Remontémonos al ya lejano 1988. Unos años antes se había abierto licitación para competir por la futura red de radares del proyecto NEXRAD (NEXt Generation RADar), Tres competidores fueron admitidos para la primera fase que era el diseño teórico de su prototipo según las especificaciones técnicas emitidas: Sperry, Raytheon y Ford Aerospace con Westinghouse. Cumplida la primera fase, solo pasaron a la segunda los prototipos teóricos de Sperry y de Raytheon para que los construyeran y someterlos a pruebas de campo. En este año de 1988 ya se le concede la licitación a UNISYS (fusión de Sperry con Burroughs) para que fabricaran los 160 radares que habrían de llamarse WSR-88D. Hagamos un alto aquí para resaltar este hecho.

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  • Estimación de precipitaciones por radar

    Prólogo al libro «Estudio de hidrometeoros basado en información de variables polarimétricas de radares meteorológicos para Colombia» de los autores Ernesto Gómez Vargas, Laura Angélica Cadena Contreras y César Andrey Perdomo Charry. Publicado por la Universidad Distrital de Bogotá Francisco José de Caldas. Doctorado en Ingeniería.

    A diferencia de otras variables meteorológicas para las cuales solemos hablar de medición, para la lluvia hablamos de estimación. Esto ocurre porque ninguno de los métodos existentes para su medición, son realmente representativos de esta variable que suele tener una gran variación en el tiempo y el espacio y cada uno de ellos está sujeto a errores que pueden llegar hasta un 50%. Actualmente se emplean tres tipos de instrumentos para la estimación de la lluvia: los pluviómetros, considerados “la verdad” de la lluvia caída en tierra, los radares meteorológicos y los sensores a bordo de satélites meteorológicos (radiómetros que reciben la radiación emitida por la tierra en diferentes longitudes de onda). Sin embargo, todos sabemos que “la verdad” sobre la lluvia caída solo San Pedro la sabe, los humanos hacemos estimados.

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  • Which band should be used in weather radars?

    If you’re asking me about a band, I would say without hesitation that the Beatles are the best band of all time. Their music, along with the songs of Cuban singer-songwriter Silvio Rodríguez, is the only music I can listen to repeatedly without ever getting bored. But wait—if you meant a different kind of band, like the frequency band used in weather surveillance radars, my answer is equally definitive: the S band, which is employed by the eight radars operated by the Institute of Meteorology of Cuba. If my skeptical reader thinks I’m being too categorical and suspects that my statement is hasty or biased, I encourage you to keep reading and draw your own conclusions from the evidence I’ll present. But first, let’s clarify some concepts before we delve into selecting the optimal radar operating band.

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  • El servicio técnico a los radares como una entidad de producción

    Probablemente mi indulgente lector pensará que estoy loco de atar, que el servicio técnico es una actividad, obviamente, de servicios, ya lo dice la palabra, no de producción, así que a todas luces, lo que escribí es un disparate. Cuando comencé a trabajar en 1981 los técnicos estaban en el taller a la espera que los llamaran cuando ocurriera una avería en el radar. En ese momento diagnosticaban y eventualmente ejecutaban la reparación. Un esquema clásico de servicio a demanda. Yo me propuse cambiar eso y justamente la piedra angular del cambio fue introducir el concepto de grupo de servicio de producción. Sígame y le cuento.

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  • Y el Doppler ¿se ve o no se ve?

    Si mi amable y atento lector se fija, notará que los presentadores del tiempo en los Estados Unidos muestran imágenes de radar, que casi siempre dicen: Doppler Radar; pero si se fija con más detalle se dará cuenta que la imagen que se muestra NO ES de Velocidad Doppler, sino que son imágenes de Reflectividad, es decir, intensidad de las señales, igual a las que mostraban los radares que no poseían la cualidad Doppler ¿Por qué no muestran las verdaderas imágenes Doppler?

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  • Comunicando información de radar por correo electrónico

    Una vez que se ha extraído la información meteorológica que captan los radares, es necesario hacer llegar esta información a los usuarios finales, es lo que llamamos «el segmento de última milla«. Una de las vías que se pueden usar es el correo electrónico (SMTP: siglas de Simple Mail Transfer Protocol). Todo el mundo cree que sabe cómo pasar un correo electrónico; y eso es correcto: pero no es lo mismo pasar UN correo electrónico con UNA información puntual, que brindar un servicio de vigilancia meteorológica por radar en el que la información es repetitiva y de cierta forma redundante; y que en cualquier caso el volumen de información se torna enorme y atasca los canales. Cuando recibes muchos correos con información parecida, se te hace difícil encontrar la que te pueda interesar. Si a mi amable lector le interesa el tema siga leyendo.

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  • Radares meteorológicos y agricultura. La Ciencia al servicio de la Vida

    Carmen Luisa Hernández Loredo y Orlando Lázaro Rodríguez González

    La primera gran aplicación que tuvieron los radares para la Meteorología fue la estimación de las precipitaciones, aún allá por los años 40 del siglo pasado. Con los años, esta aplicación llegó a refinarse tanto, como para que los servicios de manejo del agua pasaran a usar esta estimación de una forma cuantitativa para toda la actividad hidrológica. Casi simultáneamente, el uso de estos estimados de lluvia comenzó a usarse para beneficio de la Agricultura. Síganos si desea saber más sobre el tema.

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  • Radares meteorológicos: el segmento de «última milla»

    ¿Para qué queremos radares meteorológicos? Para detectar fenómenos muy peligrosos antes de que impacten, que no pueden ser detectados con otros sensores ¿Y que hacemos con esa información? Generar avisos de la inminente ocurrencia de estos fenómenos. Y concretamente ¿Qué queremos saber de estos fenómenos? Pues muchas cosas: qué tipo de fenómeno (granizada, tornado, aeroavalancha, lluvia intensa), cuándo, en qué lugar, cómo se moverá, si se intensificará o no, qué tiempo va a durar, qué efectos va a tener, quiénes serían vulnerables… En Cuba hemos mejorado mucho todo el proceso para llegar a tener esta información dentro de los límites razonables que permite la Ciencia y la Tecnología en el momento actual; pero nos va quedando un eslabón pendiente: cómo hacer llegar esta información a los posibles afectados. Esto es lo que se conoce como «segmento de última milla» y a eso deseo dedicar este post.

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  • ATSORS, el precursor

    Fue tan temprano como en 1983 que trajeron ese sistema, y digo temprano porque el radar MRL-5 de Camagüey se había entregado el 16 de diciembre de 1981 (regalo de mi primer cumpleaños, recién comenzando a trabajar en Meteorología). En el año 1982 el radar funcionó muy poco, por problemas de aire acondicionado y por hacerle la conversión para trabajar con la red industrial cubana de 60 Hz. Así pues, con ese nombre enigmático, ATSORS (siglas transliteradas del ruso АЦСОРС que corresponde a Автоматизированная Цифровая Система Обработки Радиолокационных Сигналов, que en español se traduce como Sistema Automatizado Digital de Procesamiento de las Señales de Radar), ATSORS fue el primer sistema en Cuba capaz de grabar la información digitalizada de la señal de video a la salida del receptor del radar MRL-5 y procesarla con posterioridad en un Centro de Cálculo. Si me sigue leyendo, les cuento cómo fue.

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  • De la Electricidad a la Meteorología ¿Qué debe saber un Meteorólogo de Radar?

    Hoy en día hay un alto grado de especialización de personal por una parte y por la otra, los radares han adquirido un grado elevadísimo de automatización, de modo que ya gran parte del camino que va de las señales eléctricas a las variables físicamente comprensibles para los meteorólogos ha sido allanado por los sistemas de cómputo asociados al radar. No obstante, el radar como instrumento de medición sigue siendo extraordinariamente complejo y si bien ya el Meteorólogo de Radar no tiene que hacer cálculos complicados, sí tiene que conocer a la perfección la precisión, la exactitud y la resolución del radar que está usando y tener en cuenta las limitaciones físicas que están involucradas. Así pues la pregunta ¿Qué debe conocer un Meteorólogo de Radar? no es trivial. Si el amable lector me acompaña le regalo mi punto de vista.

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  • Centro Nacional de Radares, el logo

    Logo del Centro Nacional de Radares. Una isla de Cuba estilizada en azul, sobre un domo o sea, una cúpula protectora de la antena de radar, con franjas blancas y rojas. Un punto blanco en la isla que simboliza la ubicación del Centro Nacional de Radares en Camagüey. Debajo las palabras CENTRO (en rojo) y RADARES (en azul). El Centro Nacional de Radares es uno de los 9 centros nacionales especializados con los que cuenta el Instituto de Meteorología de la Agencia de Medio Ambiente, perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. Conozca a las personas que trabajan en este Centro.

  • Las velocidades del viento y sus estimaciones por radar Doppler

    La frecuencia Doppler promedio en el volumen de resolución del objeto es proporcional a la velocidad RADIAL promedio (la llamamos simplemente V, y se expresa en m/s) de todas las partículas contenidas en este volumen y depende inversamente de la longitud de onda. Si bien podemos enlazar la frecuencia Doppler promedio con la velocidad radial del blanco distribuido, por más que nos gustaría, no podemos enlazarlo directamente con la velocidad real del blanco, porque eso va a depender del ángulo que forme el vector velocidad real del blanco con el eje longitudinal haz del radar (que obviamente es aleatorio y varía al moverse la antena del radar). Los blancos meteorológicos son los hidrometeoros que están constituidos por partículas de agua o hielo de muy diferentes tamaños y formas, que se mueven con las corrientes de viento imperantes en el volumen que ilumina el radar. Para que el radar pueda estimar la velocidad del viento deben existir los trazadores, es decir los objetos meteorológicos (pero también pueden ser aves, insectos, briznas de hierba u otras que se muevan con el viento) QUE PUEDAN SER DETECTADOS POR EL RADAR. En las siguientes tablas se dan las velocidades del viento en los hidrometeoros que nos interesan y se calcula la frecuencia Doppler (con fondo en azul) que originarían en el radar (para radares de 3 longitudes de onda diferentes).

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  • Crónica de una visita anunciada (III): viene el presidente

    Habíamos deshojado muchas margaritas: viene-no viene. Sabíamos que estaba en la ciudad; pero también sabíamos que, por supuesto, siempre hay muchos compromisos. A mí Jorge Luis Tapia, a la sazón Primer Secretario del PCC en la provincia, me había prometido que pondría todo su empeño en que nos visitara, y eso había sido cuando Díaz-Canel aún no era el presidente. Ese día, pasadas la 1 p. m. una amiga periodista me llamó—prepárense, va para allá en unos minutos. Pero… si yo he estado preparado toda una vida laboral de 38 años para ver al presidente—pensé yo, que siempre había soñado con una visita de Fidel, el gran impulsor de los radares meteorológicos en Cuba. Hasta había pensado qué camisa me pondría ese día. Y finalmente…llegó el presidente al Centro Meteorológico de Camagüey. Este post no es para hablar de la visita del presidente (ni de las orientaciones que dejó, que eso le toca a otros), sino de Miguel, con mi percepción desde el punto de vista humano y mi apreciación como ingeniero.

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  • Ironías del destino: los «expendables»

    «The Expendables» es una saga, hasta ahora de cuatro películas, originada por iniciativa de Sylvester Stallone y que es una especie de homenaje al cine de acción de los 80´s y 90´s del siglo pasado. Ha incluido en sus diferentes secuelas a muchas de las luminarias del cine de acción: Jason Statham, Jet Li, Bruce Willis, Arnold Schwarzenegger, Eric Roberts, Dolph Lundgren, Mickey Rourke, Jean-Claude Van Damme, Scott Adkins, Chuck Norris, Antonio Banderas, Wesley Snipes, Mel Gibson, Harrison Ford, Ronda Rousey, Megan Fox, Andy García, Tony Jaa…y claro  Sylvester Stallone. La palabra «expendables» en español significa desechable, gastable, remplazable, prescindible. Claro, como siempre yo desvarío, si yo no soy experto en cosas de cine y ya casi ni veo películas, lo mío, como bien saben mis fieles lectores, son los radares meteorológicos.

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  • Los pastelitos de guayaba

    No me digan que no, que de leer el título ya a uno le entran ganas de comer pastelitos. Los pastelitos de guayaba son ricos y punto. No lo voy a discutir con nadie. A la vez que el Instituto de Meteorología entraba en la Batalla de Ideas, cuyo disparador fue el asunto del radar Doppler, se iniciaba el Programa de Lluvias Provocadas para mitigar la fuerte sequía en el oriente cubano. Dado que el General de División Rogelio Acevedo estaba al frente de este programa e interactuaba con el ministro del CITMA en funciones Dr. Fernando González Bermúdez y con el director del Instituto de Meteorología, Dr. Tomás Gutiérrez, no pasó mucho tiempo hasta que Rogelio Acevedo pasara a ocuparse activamente de los asuntos de radar, dada su vinculación con las tareas de lluvia provocada. A la postre, el accionar del General Acevedo fue el puntillazo definitivo para concretar el prototipo de Radar Meteorológico Cubano encargado por el Comandante en Jefe. Desvarío, como siempre; pero la anécdota que voy a narrar está íntimamente relacionada con lo que expliqué.

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  • La Tierra de la Libra

    Como podrán imaginar mis lectores, una de nuestras tiendas favoritas en Exeter, Inglaterra, era la de todo por una libra (esterlina), que se llamaban Poundland. En realidad, la cosa no era «Todo por una libra esterlina», sino más bien era «Todo por dos, tres o cinco libras esterlinas». Pues sucede que aquí también tuvimos anécdotas.

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  • La risa

    La risa es una cosa curiosa. Hay personas que ríen fácil y ese es el caso del mostro Leonardo Ichi. En muchas cosas Ichi me recuerda a mi papá y una de ellas es que cuando le gusta un cuento, lo repite una y otra vez, y cada vez, se vuelve a reír. Yo tengo un amigo, medio embustero y alardoso que dice que ríe haciendo el amor con su esposa. El caso es que sí, que hay mucha gente que ríe de cualquier cosa y la risa es como el bostezo, contagiosa. Lo que les voy a narrar ocurrió en el año 2010.

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  • Comparación de las señales de un tornado, visto por un NEXRAD y por un TDWR

    Publicado originalmente en blog.wdtinc.com .

    El 21 de octubre, un tornado se formó al suroeste de Oklahoma City, cerca de Goldsby, y causó daños en un casino. Tanto un radar NEXRAD como un radar meteorológico Doppler terminal (TDWR) en la zona, detectaron la tormenta, pero hay algunas diferencias notables en las imágenes de radar de cada uno.

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  • El Pili

    Mis incrédulos lectores habrán llegado a la conclusión que fuimos a Inglaterra a pasear y a divertirnos; pero no, trabajamos muy intensamente, fueron quince días peleando de campana a campana, Cuando llegamos los ingleses nos tenían clases preparadas y les dijimos -no, solo contéstennos las preguntas que traemos. Ellos, gentilmente, nos habían pasado los Poder del Punto (sí, los Power Point) y nosotros nos los habíamos estudiado de Pe a Pa y nos habíamos leído centenares de artículos científicos sobre los temas de procesamiento de señales y equipamiento de radar. Lo que pasa es que en las horas libres…ocurrieron «cosas». Cierto día, caminando a extramuros y pasando el acueducto romano, descubrimos unos grandes almacenes que vendían de todo. Allí cada uno se compró lo que más necesitaba.

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  • Aeropuertos: escudos contra los meteoros

    Aeropuertos: escudos contra los meteoros

    En la actualidad. para la detección de la cizalladura del viento a bajo nivel en las pistas de los aeropuertos se usan 1) radares meteorológicos para uso específico del aeropuerto (específicos por su ubicación y su régimen de exploración), 2) radares primarios con canal meteorológico y 3) sistemas de anemómetros en la pista. Con el uso de estos tres sistemas los accidentes a causa de la cizalladura se redujeron casi a cero. Como es lógico a la Administración Federal de la Aviación (FAA por sus siglas en inglés) le interesó conocer cuán bien (cuán eficazmente) nos permiten estos sistemas detectar la cizalladura del viento a bajo nivel y supongo que a mis lectores, relacionados con la aviación y la meteorología, también les interese. A eso le dedico este post.

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  • LADETEC y el Camagüey Legendario

    Es muy fuerte en Cuba la tradición de centralización y verticalización. La idea de apoyar la gestión independiente de los municipio cuenta con suficientes obstáculos como para que no triunfe en medio de la situación económica actual del país, no obstante a que la dirección del país potencia jurídica y ejecutivamente; pero requiere de emprendedores aguerridos que estén dispuestos a nadar contracorriente y vencer todos los obstáculos, porque es justo lo que el país necesita. LADETEC desde su transformación en empresa privada se empeña en fortalecer el accionar de las industrias del municipio. Habiendo surgido como un grupo de trabajo dentro del Centro Meteorológico de Camagüey en 1990, este colectivo logró hacerse cargo de toda la actividad de sostenimiento y desarrollo de los radares meteorológicos en Cuba hasta conseguir algo poco común para cualquier institución en Cuba: fundar un Centro Nacional radicado fuera de La Habana y capitalizar la dirección de todo el servicio de vigilancia meteorológica por radar en todo el país … a pesar de los pesares. En paralelo con la actividad de dirección del servicio, LADETEC dejó un camino jalonado de éxitos tecnológicos. Ahora siendo ya cooperativa, LADETEC se propone probar fuerzas en la innovación tecnológica de las industrias del territorio camagüeyano

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  • Un «polizon» en Met Office

    En el verano del año 2008, viajamos cinco ingenieros de LADETEC a recibir asesoría para la transferencia tecnológica que nos estaba haciendo Met Office (el servicio meteorológico del Reino Unido) cuando estábamos desarrollando el prototipo cubano de radar Doppler, encargado por el Comandante en Jefe. Met Office es una institución que pertenece al Ministerio de Defensa británico. Adicionalmente a los trámites normales de visa tuvimos que llenar algunos documentos más de seguridad, firmados por nuestros jefes. Para entrar a esta institución hay controles muy rigurosos. Al llegar nos entregaron nuestros badges (en cubano, solapines), que no eran solo para mostrarlos a los custodios, sino que, también, permitían abrir las puertecitas giratorias de cristal de entrada/salida.

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  • La frase de la discordia

    «… el huracán tocó tierra por…»

    Todos quieren tener la primicia. Este tema es uno de esos, en los cuales cada cubano se cree «Rubiera», Es un verdadero desatino lo que se arma. Nunca dejan de asombrarme. Un huracán trae una masa enorme de lluvias y vientos fuertes, de centenares de kilómetros de diámetro…ah, pero todos se fajan por decir dónde tocó tierra. En esta competencia participan periodistas, aficionados a la Meteorología, gente que no tiene nada que ver con la comunicación ni con la meteorología y hasta meteorólogos. Rubiera no se cansa de repetirlo: el huracán no es un punto, es un área enorme.

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  • ¿Modus operandi? Innovación y más innovación…

    Llevo más de 40 años que he estado atento a cuanta cosa se publica sobre radares meteorológicos en el mundo, desde los tiempos de enviar/recibir las cartas de papel en sobres con sellos, hasta las facilidades de Internet de hoy día. He tenido la suerte de visitar numerosos radares en el mundo, desde los más avanzados en centros de investigación y servicios hasta los que se han instalado en países eufemísticamente llamados “en vías de desarrollo”, que más bien deberían llamarse países “que nunca se van a desarrollar” y he conocido en persona a muchas de las personas que han llevado adelante el desarrollo de los radares. Estas interacciones me han permitido hacerme una idea sobre cuáles son los aspectos que diferencian a los radares cuya información es explotada con alta efectividad de aquellos cuya información es subutilizada y terminan desapareciendo cuando aún podrían haber seguido siendo de utilidad para su país. Uno de estos aspectos es el servicio técnico y si mi fiel lector me lo permite le comparto nuestras experiencias en Cuba.

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  • El mercado de radares meteorológicos alcanzará los 880 millones de dólares en 2033

    Tomado de la publicación de Elizabeth Baker, en Meteorological Technology International (https://www.meteorologicaltechnologyinternational.com/news/radar/weather-radar-market-to-reach-us880m-by-2033.html)

    El  mercado mundial de radares meteorológicos se valoró en 158,43 millones de dólares en 2024 y se proyecta que alcance los 880,86 millones de dólares en 2033 con una CAGR (siglas en inglés de Compound Annual Growth Rate) del 18 % durante el período de pronóstico 2025-2033, según un nuevo informe de la firma de consultoría e investigación de mercados Astute Analytica. En 2023, el 87% de las principales agencias meteorológicas del mundo informan que priorizan las capacidades de radar en tiempo real para rastrear la intensificación de las tormentas y los riesgos de inundaciones, mientras que el 62% de las empresas de pronóstico privadas han acelerado las inversiones en sistemas de radar meteorológico de alta resolución, lo que subraya un énfasis universal en la seguridad, la agricultura y la resiliencia de la infraestructura. En una era en la que los sistemas de alerta temprana pueden prevenir miles de millones de dólares en daños, el 76% de los programas gubernamentales enfatizan las redes de radar integradas para mejorar la preparación de la comunidad; y el 58% de los investigadores del clima reconocen la creciente importancia de las soluciones de análisis de datos basadas en la nube para consolidar e interpretar los resultados del radar.

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  • Troubleshooting

    Los juegos a los que tenga acceso un niño le permiten desarrollar habilidades que lo ayudarán en su profesión u oficio futuro. Yo siempre digo que el haber jugado muchas veces al «juego de los detectives» (Cluedo en alguna de sus variantes) a mí me ayudó muchísimo para entender la esencia del troubleshooting y desarrollar habilidades que luego fueron esenciales para mi trabajo como ingeniero. Conocer bien el funcionamiento de la técnica a tu cargo es muy importante; pero a la hora de enfrentarte a una avería, yo pienso, que lo que decide es tu habilidad en el proceso lógico de detectar el problema y buscarle solución. Como saben mis lectores, yo no sé nada de juegos, ni de sicología infantil, bueno, tampoco sé mucho de casi nada, solo conozco un poco de cosas de radares y hoy quiero hablarles del troubleshooting y su importancia en los radares meteorológicos.

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  • Nalchik, la semilla en terreno fértil

    Yo por poco no voy al viaje. Para Camagüey nos dieron dos plazas para el curso. Corría el año 1985. Yo, que era el jefe, decidí que irían el técnico René Céspedes y el ingeniero José Silva. Mi razonamiento es que ya yo era un ingeniero experimentado reparando el radar MRL-5, había tenido la asesoría de dos de los mejores ingenieros que tenía el Comité Estatal de Hidro-Meteorología de la URSS (Román Tychina y Vilory Kravchenko) y había estudiado por mi cuenta como un demente, por tanto, pensé que lo mejor sería que fueran ellos, que yo me «defendía» bastante bien. Sin embargo, René, que es mi gran amigo, se sinceró y me dijo –no, debes ir tú, yo tengo en planes irme a trabajar para el aeropuerto, así que será una oportunidad que vas a perder y que no les dará ningún beneficio a ustedes, además — agregó — creo que por muchos motivos, no solo por ese, tú eres el que mejor puede asimilar ese curso. Finalmente, viajamos Silva y yo por Camagüey. Tal vez si yo no hubiera ido las cosas habrían sido diferentes en mi carrera. Realmente, esa fue la gran oportunidad de mi vida, solo que yo no lo supe hasta mucho después y también fue la de René al haberse ido para el aeropuerto, muy a pesar mío. Hoy, puedo hacer una evaluación retrospectiva más serena sobre cuánto significó para mí este curso. Si mi nunca bien ponderado lector me sigue, le cuento.

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  • Servicios de terceros: Los 4 Jinetes del Apocalipsis

    Servicios de terceros: Los 4 Jinetes del Apocalipsis

    Los Jinetes del Apocalipsis son los cuatro caballeros que se describen en la primera parte del capítulo sexto del Apocalipsis.​ El capítulo habla de un pergamino en la mano derecha de Dios que está sellado con siete sellos, en ese escenario Jesús abre los primeros cuatro sellos de los siete, liberando a estos jinetes que montan en sendos caballos blanco, rojo, negro y bayo. Según la exégesis representan y son alegorías de la conquista o la victoria, la guerra, el hambre y la muerte, respectivamente, aunque solo a este último se le designa por este nombre. Aunque los jinetes aparecen brevemente en el libro, su importancia radica en la cantidad de representaciones artísticas y generalmente en la influencia que tuvieron sobre la cultura occidental. Bueno, mis fieles lectores saben que, como siempre, divago, si yo no sé nada de Historia Sagrada, lo mío es algo más terrenal: los radares meteorológicos, y solo quiero comentar cuáles son los 4 jinetes del apocalipsis para los radares meteorológicos, me refiero a los culpables del desmadre, del mal-funcionamiento, de la no-disponibilidad de los radares.

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  • 12 Ventajas de un radar Baron de banda S

    Tomado del Blog de Baron: https://es.baronweather.com/weather-insights/12-advantages-of-a-baron-s-band-radar Traigo este post a mi blog, no con fines comerciales (ni siquiera he visitado uno nunca, por tanto no puedo evaluar cuán buenos son), sino porque recalca los criterios que expliqué en un artículo en mi blog sobre la banda que se debe usar en los radares: https://meteoradares.wordpress.com/2024/04/23/que-banda-usar-en-los-radares/

    El radar de banda S es un potente caballo de batalla polivalente, ideal para regiones subtropicales y tropicales y zonas propensas a lluvias torrenciales e inundaciones. Proporciona detección de largo alcance hasta 200 millas de distancia, puede detectar tormentas detrás de otras tormentas, y es menos susceptible a la atenuación atmosférica que impacta y degrada muchos otros radares. 

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  • Baron celebra 30 años salvando vidas gracias a una novedosa tecnología meteorológica

    Tomado del Blog de Baron (https://es.baronweather.com/baron-news/news/baron-celebrating-a-30-year-history-of-saving-lives-with-innovative-weather-technology)

    Baron Weather lleva más de 30 años desarrollando tecnología meteorológica innovadora que salva vidas. En ese tiempo, la empresa se ha convertido en líder mundial en inteligencia meteorológica crítica gracias a su compromiso con el desarrollo de los métodos y herramientas más eficaces para recopilar y difundir datos meteorológicos. El conjunto de productos meteorológicos de Baron incluye detección de fenómenos meteorológicos extremos, radares, modelos y tecnología de previsión, y sistemas de alerta utilizados por emisoras, gobiernos, gestores de emergencias y empresas de todo el mundo. Los datos y productos que ofrece Baron salvan vidas durante fenómenos meteorológicos extremos y permiten a las empresas tomar decisiones críticas cuando las condiciones meteorológicas afectan a sus operaciones.

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  • NCAR: un pequeño paso para un hombre, un gran salto para los radares cubanos

    NCAR: un pequeño paso para un hombre, un gran salto para los radares cubanos

    Yo llevaba ya un tiempo escribiendo cartas de papel con el Profesor Isztar Zawadzki, desde aquella carta que le escribí a su antecesor como Director del Radar Observatory de la Universidad McGill de Montreal, el Dr. Austin y me contestó (en español), Isztar, cuando finalmente nos conocimos en persona en la 29ª Conferencia Internacional de Meteorología de Radar en Montreal, en julio de 1999. Habíamos hablado de muchas cosas, temas teóricos que a mí me interesaban; pero también él me había ofrecido su ayuda para mejorar nuestro desempeño en el Laboratorio de Desarrollo Técnico (LADETEC) en nuestro loable afán de modernizar los radares cubanos. Obviamente, el asunto del Doppler era una prioridad para mí, había muchos pequeñas dificultades prácticas en la implementación que yo no tenía claridad de cómo resolver. Cuando en un receso por fin pudimos sentarnos a conversar, Isztar me preguntó –a ver ¿en qué crees que pueda ayudarte? Yo, ni corto ni perezoso, le dije –yo necesitaría visitar NCAR, el grupo de radar. Cuatro recesos-de-café después Isztar me trajo a Rit Carbone, de quien yo me había leído numerosos artículos proporcionados por Antuña en sus primeras «nupcias» en Meteorología, pero que obviamente no conocía en persona. Rit Carbone que trabajaba en NCAR se ofreció para viabilizar mi posible visita, aclarándome que tendría que conseguir el dinero por otra parte, que él solamente podría comprometerse con la invitación y viabilizar la logística. Yo realmente estaba bastante escéptico, pero Isztar movió varios canales más y la visita comenzó a perfilarse a inicios del 2000, mucho más rápido de lo que yo esperaba.

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  • El equipo de ensueño en instrumentación

    Tomado de: https://news.ucar.edu/132999/instrumentation-dream-team

    Un águila calva posada en un poste de teléfono supervisa una variedad de instrumentos atmosféricos esparcidos por el laboratorio al aire libre conocido como Marshall Field Site, ubicado en las afueras de Boulder, Colorado. Las torres de flujo de metal se elevan hacia el cielo. Los cables que las anclan al suelo se tensan contra el viento, lo que permite que la torre se mantenga firme y recopile información sobre el viento y los gases de efecto invernadero.

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  • Radares meteorológicos ¿»Calibración»?

    En el artículo «¿Qué miden los radares meteorológicos?» habíamos despejado todo tipo de dudas: SÍ, los radares meteorológicos SON INSTRUMENTOS DE MEDICIÓN. Entonces, como todo instrumento de medición, debe ser calibrado contra un patrón ¿no? Todos conocemos el «Metro Patrón» que se creó en Francia y que se usó para calibrar todas las mediciones de longitud (claro, ya hoy en día los métodos son mucho más sofisticados que comparar contra un patrón que es una varilla guardada en algún lugar). Sin embargo, ya sabemos que la magnitud que miden los radares meteorológicos es algo difícil de comprehender: la Reflectividad de los objetos meteorológicos. Tratándose de nubes y precipitaciones, resulta bastante complicado el proceso de comparar las mediciones contra un patrón ¿Qué? ¿Fabricamos una «nube patrón»? Difícil ¿Verdad? Pero lo que sí está claro es que no se puede fabricar un instrumento y no tener ningún modo de calibrarlo, es decir, comparar sus mediciones contra un patrón y hacerlos coincidir dentro de un rango de tolerancia. No desespere mi impaciente lector, si los radares son instrumentos de medición, entonces HAY que calibrarlos y para eso nos valemos de unos cuantos métodos que a continuación voy a exponer.

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  • Sirocco: la pioggia sporca

    Les cuento a mis fieles lectores que me han pasado muchas cosas en mis andanzas por el ancho mundo. Este fue uno de esos sucesos extraordinarios. Me ocurrió un día, en mis caminatas de fin de semana por la Ciudad Eterna. Siga leyendo para que se entere.

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  • Nuevo ¿la mejor marca?

    Cuando uno habla de carros, casi siempre la sabiduría popular termina afirmando: «Nuevo es la mejor marca de carro». Cierto, hay muchos factores respaldando esa aseveración. En un carro nuevo todo funciona bien y uno se pasa un tiempo viajando despreocupadamente. Después…después vienen los problemas y la marca comienza a ser importante, especialmente en Cuba. No importa cuan buena sea la marca, en un año, o en dos, o en cinco. algo se rompe. A usted le pueden regalar un Mercedes Benz, o un BMW, y usted se va a sentir muy dichoso manejándolo y deslumbrando a sus amigos y amigas y haciendo rabiar a sus enemigos y enemigas, Lo que pasa es que inevitablemente llega la rotura, entonces prepare el bolsillo y los pies para hacer gestiones: será caro y difícil de resolver. Los modelos de carros hoy día cambian sustancialmente de año en año y pasados unos pocos años se hace cada vez más difícil (y más caro) conseguir los repuestos, incluso en los países más desarrollados, imagínese usted en Cuba. El sistema mundial de ventas de carros te impulsa y te facilita todo el tiempo a comprar uno nuevo. Bueno, estimados lectores, no sé por qué desvarío cada vez que me siento a escribir. Ustedes saben que yo no sé nada de carros y de radares…solo un poco. A lo largo de mis 41 años de trabajo, especialmente en los últimos 20, no pocas veces escuché criterios de compañeros muy bien intencionados que me decían –lo que hay que hacer es botar esos cacharros viejos y comprarse radares nuevos y salir de todas esas preocupaciones y esa agonía de las roturas. En este post les proporcionaré datos y como dice mi amigo @FidelistaPorSiempre: «Dato mata relato» y usted, amable lector, saque sus propias conclusiones.

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  • UNA VISIÓN CLARA: Radar de matriz en fase innovando para el futuro

    Tomado de Noticias del NSSL (en inglés): https://inside.nssl.noaa.gov/nsslnews/2024/11/a-clear-vision-phased-array-radar-innovating-for-the-future/

    El radar de matriz en fase (PAR, siglas en inglés de: Phased Array Radar), un nuevo y revolucionario radar meteorológico que está desarrollando el Laboratorio Nacional de Tormentas Severas de la NOAA, ofrece actualizaciones más rápidas, datos más precisos y detallados y una adaptabilidad revolucionaria. En definitiva, el PAR permite a los pronosticadores ofrecer plazos de anticipación más largos ante fenómenos meteorológicos severos y tornados.

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  • ¿Qué son LAMULA-ORPG y LAMULA-WebViewer?

    Hay una tenencia grande en el mundo de hoy de usar siglas para todo. Al que trabaja con ellas le parece muy familiar; pero para los neófitos es como un jeroglífico. Así pues comencemos con una breve explicación. RPG son las siglas en inglés de Radar Product Generator. Se trata del software de procesamiento secundario (procesamiento de los datos) empleado en los radares WSR-88D, conocido como NEXRAD por el proyecto que le dio origen (NEXt generation RADar). Originalmente RPG corría en una computadora de uso específico, buscando mejores prestaciones. Como es lógico, con el paso del tiempo esas computadoras quedaron obsoletas y NEXRAD decidió cambiar, en el 2007 a una versión abierta y surgió Open RPG, buscando poder usar computadoras con LINUX, disponibles en el mercado. Ni cortos ni perezosos, LADETEC asimiló el código abierto de ORPG y lo implantó en los radares cubanos en el 2009. Nosotros usábamos, desde 1996, para el procesamiento secundario de los radares, nuestro VESTA|Process, muchos nos preguntaron ¿Para qué ORPG si tenemos VESTA|Process? Si mi lector desea enterarse siga leyendo para saber también ¿Por qué LAMULA?

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  • «Si fueris Romae, Romano vivito more; si fueris alibi, vivito sicut ibi «

    La traducción literal de la frase en latín sería: «Si estuvieras en Roma, vive a la manera romana; si estuvieras en otro lado, vive como allí»; pero más popular es la expresión “donde fueres, haz lo que vieres”, que es la derivación como refrán popular en español de la frase que le da nombre a este post. Fue pronunciada por primera vez en el siglo IV por Ambrosio de Milán, quien fuera un teólogo, estadista y doctor de la Iglesia, considerado uno de los padres de la actual Iglesia católica. Nació en la actual Alemania alrededor del año 340 d.C. y estudió Derecho en Roma. Fue un personaje clave en la cristianización del Imperio Romano y en la formación de la doctrina de la Iglesia. San Ambrosio es el patrón de las abejas, los apicultores, los fabricantes de velas, los obispos, los estudiantes y el aprendizaje. También es el patrón de Milán, ciudad que lo venera desde hace siglos. San Ambrosio fue un obispo de Milán, escritor, orador y doctor de la Iglesia. Nació en Tréveris (como Karl Marx), Alemania, en el año 340 y llegó a Milán en el 370 como gobernador de Anonaria. En el año 374 fue nombrado obispo por aclamación tras resolver los desacuerdos entre arrianos y católicos. San Ambrosio es conocido como el «Doctor de la lengua de miel». Fue un escritor moralista y asceta que compuso libros explicando la Biblia y aconsejando sobre la santidad. También fue un gran embajador que conseguía la paz entre los enemigos. Bueno, cada día me pongo más viejo (como todo el mundo, menos los que mueren) y cada vez desvarío más. No es de San Ambrosio que quiero hablar, aunque yo toda mi vida he tenido el don de mediar en los conflictos, con éxito aunque no haya sido ni moralista ni asceta; pero sí me gusta mucho la miel. Si mi lector tiene paciencia, siga leyendo y le cuento lo que quería contar.

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  • El Servicio Meteorológico Nacional (de los EE.UU.) completó la modernización de sus 159 radares meteorológicos (WSR-88DP) por valor de 150 millones de dólares

    Publicado en: https://www.meteorologicaltechnologyinternational.com/news/radar/national-weather-service-completes-us150m-upgrade-to-159-weather-radars.html

    El Centro de Operaciones de Radar ha completado un Programa de Extensión de Vida Útil (SLEP, siglas en inglés de: Service Life Extension Program) de nueve años y 150 millones de dólares que extiende la vida útil de los 159 radares meteorológicos que componen la red de radares meteorológicos de próxima generación de Estados Unidos (NEXRAD).

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  • Del «rayo de la muerte» al radar

    Tomado de «El invento que comenzó con un concurso para crear un «rayo de la muerte» y ayudó a ganar la II Guerra Mundial», publicado por Tim Harford en: BBC, 50 Cosas que hicieron la economía moderna, https://www.bbc.com/mundo/noticias-41124499

    …Se puede rastrear el alcance de nuestra dependencia en el transporte aéreo mirando muchos inventos. Desde el motor de reacción hasta el mismo avión. Pero en ocasiones los inventos necesitan otros inventos para liberar todo su potencial. Para la industria de la aviación, la historia comienza con la invención del «rayo de la muerte». O quizás comienza con el intento de inventar el rayo de la muerte. Esto se remonta a 1935. Funcionarios del Ministerio Británico Aéreo estaban preocupados por quedar rezagados tras la Alemania nazi en la carrera tecnológica armamentista…Siga leyendo este interesante artículo.

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  • La cizalladura del viento, el enemigo mortal de la aviación

    Imagen tomada del video: «El Piloto que Desafió a la Tormenta – Vuelo 9046 de Cubana de Aviación» por Mauricio PC. https://www.youtube.com/watch?v=gTVyzy2HReI

    Habiendo transcurrido toda mi vida laboral en el Centro Meteorológico de Camagüey, cuyas dependencias ocupan un rectángulo pequeño dentro de los predios del aeropuerto internacional Ignacio Agramonte y habiendo viajado muchísimos años de la casa al trabajo y del trabajo a la casa en el transporte de los trabajadores de este aeropuerto, pues es natural que uno se vaya permeando de las terminologías usadas en este gremio. Un “villano” muy mencionado en ese ambiente siempre me intrigó: el «güinchíar» oía decir yo. Para remachar, el accidente del vuelo 9046 de Cubana de Aviación del 3 de septiembre de 1989 en el que se estrelló un IL-62M en Boyeros, convirtió al susodicho «güinchíar» en una especie de enemigo personal y me hizo buscar toda la información sobre este tipo de factor meteorológico que tan desastrosos efectos puede tener sobre la aviación. Me tracé el propósito de hacer todo lo posible por combatirlo (obviamente por medio del radar meteorológico); pero me quedé, digamos que a medio camino. Haber contribuido al desarrollo del Radar Meteorológico Cubano (Doppler) es solo una faceta del asunto, hacerlo que pelee contra la cizalladura del viento a favor de la aviación ya es un asunto más complicado, que siempre estuvo fuera de mi alcance. No obstante, alguna información logré recopilar sobre este fenómeno y si mi amable lector tiene paciencia y sigue leyendo, se la comparto, tal vez alguien tome el batón y continúe la carrera de relevos.

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  • La FAA certifica el nuevo radar meteorológico IntuVue RDR-7000 de Honeywell

    Tomado de https://maquina-de-combate.com/blog/archives/67886

    Honeywell ha obtenido la denominada Orden Técnica Estándar de la Federal Aviation Administration (FAA) que valida el diseño y aprueba la producción y venta de su radar meteorológico IntuVue RDR-7000 (para servir a bordo de aeronaves).

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  • ¿Qué factores meteorológicos afectan a la aviación?

    En otro post comenté sobre qué afectaciones le causan los fenómenos meteorológicos a la aviación. Veamos con más detalle cuáles son estos fenómenos. Comencemos hablando de lo que es más obvio: las aeronaves vuelan dentro de la atmósfera y dependen completamente de ella para generar las fuerzas aerodinámicas que sostienen y regulan el vuelo. Por otra parte, los aviones se mueven gracias a sus motores, los cuales necesitan el aire de la atmósfera para su combustión interna y con esto generar el empuje. Es obvio pues, que la aviación se vea fuertemente afectada por el estado de la atmósfera. Sígame y le explico con un poco más de detalle seis «villanos» que molestan a la aviación.

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  • La Torre de Babel Meteorológica

    Tomado de Juventud Técnica (16 de noviembre de 20224): https://www.juventudtecnica.cu/articulos/la-torre-de-babel-meteorologica/

    La Torre de Babel es una historia bíblica que se encuentra en el libro del Génesis y que narra la construcción de una torre por parte de los descendientes de Noé con el fin de alcanzar el cielo. Según la Biblia, Dios consideraba esta acción como un acto de arrogancia y para castigar a los humanos les cambió el idioma para que no pudieran entenderse entre ellos. Al no poder comunicarse, los humanos abandonaron la torre y se dispersaron por el mundo, dando origen a las distintas lenguas que conocemos hoy en día. La historia de la Torre de Babel es una de las más conocidas de la Biblia y tiene un significado moral, ya que enseña a evitar la soberbia y el orgullo. Como podrá comprender mi sagaz lector, yo no sé nada de historias bíblicas, solo que me desvío fácilmente de mi propósito que es hablar sobre Meteorología, de lo cual tampoco sé mucho; pero sí soy consumidor de lo que produce.

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  • La ecuación de radiolocalización meteorológica

    En el artículo «¿Qué miden los radares meteorológicos?» dejamos en claro que sí, que los radares meteorológicos son instrumentos de medición y explicamos que ellos miden la Reflectividad de los objetos meteorológicos (nubes y precipitaciones, hablando grosso modo) y que esta variable, que se representa por z minúscula, se expresa en mm6/m3, pero que dado el amplio diapasón de valores que puede tomar (que se expande 106 veces o más), entonces resulta más cómodo aplicarle logaritmos y tomar como referencia la reflectividad de 1 mm6/m3, entonces la Reflectividad la representamos como Z mayúscula y la expresamos en dBZ. Suelo explicar que la Radiolocalización Meteorológica es un proceso de medición exacta, por tanto, se rige por una ecuación y para demostrarlo, si mi inquieto lector me lo permite, he escrito esta entrada de mi blog. Siga leyendo y se enterará.

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  • Radares meteorológicos: ¿a qué llamamos cobertura?

    Radares meteorológicos: ¿a qué llamamos cobertura?

    El término “cobertura” aplicado a un radar meteorológico suele resultar ambiguo cuando uno trata de precisar si el radar “ve” o “no ve” determinado fenómeno sobre un área específica. Normalmente, las personas que no son propiamente expertos de radar, suelen imaginar que la cobertura que garantiza un radar es el parámetro táctico que suele aparecer en los catálogos como alcance máximo del radar. Así pues, si alguien revisa los parámetros tácticos declarados para los radares cubanos verá que estos tienen un alcance de 500 km, los ocho.

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  • ¿Qué es AWIPS?

    AWIPS es el Sistema de procesamiento interactivo avanzado del tiempo, que utilizan los pronosticadores del Sistema Meteorológico Nacional de los EE.UU. (NWS) en todo el país para ayudar con la mayoría de los aspectos de su trabajo, desde producir pronósticos oficiales hasta emitir alertas meteorológicas y comunicar información meteorológica a socios y al público en formas utilizables.

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  • Automatización Industrial en Cuba ¿El huevo o la gallina?

    Tomado de Juventud Técnica (con algunas fotos adicionales de mi inspiración):

    https://www.juventudtecnica.cu/articulos/automatizacion-industrial-en-cuba/

    «…Hay que invertir en la industria, dentro de esta hay que tomar la industria más moderna; hay que tener una base mecánica suficientemente sólida, con una base metalúrgica elemental, por lo menos. Hay que hacerlo. Hay que dedicarse a la química del petróleo, del azúcar, la química básica, incluidos fertilizantes en ella; hay que quimificar al máximo. Hay que automatizar, única forma de competir. Hay que atender al problema inquietante del mantenimiento preventivo…” La Habana, 26 de marzo de 1965. Carta del Che a Fidel sobre algunos de los problemas básicos del Estado

    En el mundo la Industria 4.0 se impone como una realidad cotidiana y la dirección del país ha dejado manifiesto su apoyo y su intención de introducir las mejores prácticas de la industria moderna.

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  • De las katiushas a los radares meteorológicos

    El 14 de julio de 1941, súbitamente, un verdadero infierno de fuego cayó sobre la ciudad bielorrusa de Orsha (a 500 km al oeste de Moscú). Esta ciudad era un gran centro de transporte que acababa de ser tomado por la Wehrmacht, por lo que estaba atestado de tropas, material bélico y municiones alemanas. El general Franz Halder, escribió ese día en su diario: «Los rusos usaron un arma desconocida hasta ahora. Una tormenta de proyectiles quemó la estación de ferrocarril de Orsha, todas las tropas y el material militar. El metal se derretía y la tierra ardía». Comenzaba la pesadilla del ejército alemán, ellos le llamaron los Órganos de Stalin (por el sonido silbante y aterrador que producían).

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  • Salvando vidas en Tonga

    Tonga’s new weather radar located at Fua’amotu International Airport on Tongatapu will help Tonga Met Service warn local communities of incoming severe weather so they can be weather ready.  The cutting-edge radar technology provides detailed information on location and intensity of rainfall, thunderstorms, and tropical cyclones that affect Tonga. This information will enhance weather forecasts and improve the Multi-Hazard Early Warning Systems and the response of Tonga. This is critical to effective disaster risk reduction, risk-informed decision making and planning in all sectors and supporting the livelihood of the people of Tonga.The radar imagery will be available on Tonga Met Service website and the new Tonga Mobile Application for Community Early Warning and Response System (MACRES) – so people can see if rain is coming and how intense it will be – enabling them to plan and prepare.

    Tomado de: https://www.sprep.org/news/weather-ready-pacific-saving-lives-in-tonga-with-new-weather-radar

  • La NOAA renueva contrato con Climavision

    The National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) has renewed Mesonet contract for radar coverage As part of this contract extension, the National Weather Service (NWS) will maintain access to data from 13 of our supplemental radar sites. This data is currently used by 20 NWS forecast offices across the country.

    «Access to low-altitude data may provide additional radar coverage for our forecasters,» explained Ajay Mehta, NWS Director of the Office of Observations. «Our ongoing evaluation allows us to explore the use of X-band radar data in our Radar Next program.”

    Read more in our press release about how our data is making a difference on the national level: https://hubs.la/Q02Q8wW40