
Remontémonos al ya lejano 1988. Unos años antes se había abierto licitación para competir por la futura red de radares del proyecto NEXRAD (NEXt Generation RADar), Tres competidores fueron admitidos para la primera fase que era el diseño teórico de su prototipo según las especificaciones técnicas emitidas: Sperry, Raytheon y Ford Aerospace con Westinghouse. Cumplida la primera fase, solo pasaron a la segunda los prototipos teóricos de Sperry y de Raytheon para que los construyeran y someterlos a pruebas de campo. En este año de 1988 ya se le concede la licitación a UNISYS (fusión de Sperry con Burroughs) para que fabricaran los 160 radares que habrían de llamarse WSR-88D. Hagamos un alto aquí para resaltar este hecho.
A finales de los 70 y principios de los 80, el principal fabricante de computadoras «grandes» (que se llamaban mainframe) era IBM. Burroughs era el segundo y Sperry el tercero. La fusión iba claramente a tratar de desbancar el monopolio de IBM. El nombre «Unisys» es un acrónimo de «United Information Systems» (Sistemas de Información Unificados), reflejando la ambición de crear una empresa unificada y poderosa para competir con IBM. Es decir, que el principal negocio de UNISYS, el ganador de la licitación por los 160 radares WSR-88D, eran las computadoras. Burroughs producía las famosas mainframe de la serie B5000 y Sperry producía las no menos famosas mainframe UNIVAC.
A pesar de que UNISYS proviene de la unión SPERRY CORPORATION y BURROUGHS CORPORATION que fabricaban computadoras, en el prototipo del NEXRAD no se usó una computadora de ellos mismos. Efectivamente, aunque UNISYS (y sus compañías predecesoras) eran gigantes de la computación, el prototipo del NEXRAD no utilizó un mainframe de ellas. La razón principal fue una decisión estratégica basada en el rendimiento, el costo y una filosofía que en la informática en aquel momento era solo una idea: la potencia de procesamiento distribuido. Para procesar los enormes volúmenes de datos brutos (I/Q data) que generaba el radar Doppler y convertirlos en productos meteorológicos útiles (como la velocidad radial), se necesitaba una computadora extremadamente poderosa para la época.
La ironía es profunda: UNISYS ganó el contrato multimillonario para construir y desplegar la red operacional de NEXRAD, pero su propia tecnología de computación no fue la elegida para su prototipo que demostró que el sistema era posible y que era mejor que el de su competidor.
Esta aparente contradicción se explica por la evolución tecnológica y las diferentes necesidades entre un prototipo y un sistema de producción. El Sistema Operacional del NEXRAD necesitaba de costo-eficiencia, confiabilidad, mantenibilidad y capacidad de despliegue masivo. Para la década de 1990, las minicomputadoras y las estaciones de trabajo (workstations) basadas en arquitecturas RISC (como la de DEC Alpha o IBM POWER) habían avanzado lo suficiente como para ofrecer una potencia de procesamiento aceptable para las operaciones del radar a una fracción del costo y tamaño de una supercomputadora mainframe de las que UNISYS producía y vendía en el mercado.
UNISYS no ganó el contrato del NEXRAD porque usara sus propios mainframes en el diseño final. De hecho, los Unisys VADS (Varian Data Systems) que se usaron en los radares NEXRAD para la adquisición de datos y el procesamiento de señales eran, en realidad, sistemas basados en arquitectura DEC Alpha (de Digital Equipment Corporation) que Unisys integraba y ponía en los radares. Para el despliegue operacional a escala nacional de los NEXRAD UNISYS eligió la solución más práctica, escalable y económica que cumplía con los requisitos establecidos. Para los años 90, esto significó alejarse de las supercomputadoras centralizadas y adoptar arquitecturas distribuidas más modernas y asequibles, que empresas como UNISYS podían integrar y apoyar contractualmente.
Fue la capacidad de UNISYS para gestionar un megaproyecto de integración de sistemas, no la superioridad de su hardware heredado, lo que le valió el contrato del NEXRAD. Indudablemente, una gran enseñanza tecnológica.
Usted amable lector, siéntase libre de buscar más información y sacar sus propias conclusiones. Experiencias como esta nos llevaron a tomar sabias decisiones al pasar (renunciando a nuestro propio diseño) de la maqueta del radar instalada en la Loma de la Mula en 1997 al prototipo industrial (comprando tarjetas industriales que nos permitían acelerar el proceso) que instalamos por primera vez en el radar de Pico San Juan y luego reprodujimos exitosamente en los otros seis radares de nuestra red.
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