Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

La extraña solidaridad de un cubano de a pie

Los cubanos de a pie suelen establecer lazos de solidaridad muy sólidos. Nosotros los llamamos «socios». En idioma español esta palabra tiene otro significado, más relacionado con una actividad comercial. Los cubanos tenemos «socios del pre», «socios de la secundaria», «socios del servicio», «socios del barrio», «socios de la cuadra», «socios de la beca» … y esas «sociedades» suelen ser lazos sólidos y eternos. Y no solo sólidos y eternos, también son lazos que, por lo general, se anteponen a otros lazos laborales, económicos, sociales, políticos, religiosos que la persona vaya adquiriendo después en la vida. Si lo desean les narro un par de anécdotas.

Ramoncito (Juan Ramón Rovirosa Estenoz) trabajó como fundador del incipiente Laboratorio de Desarrollo Técnico desde 1992 hasta 1995 con una notable contribución a la automatización de los radares. Establecimos lazos de trabajo y de amistad muy fuertes y a lo largo de la vida mantenemos el contacto. En el año 2023 hace ya un par de años me operé en el Instituto de Cirugía Cardiovascular de La Habana. Ramoncito se enteró ya cuando yo estaba de vuelta y su esposa Himilce mandó un cargamento de comida desde Estados Unidos que el mensajero que lo trajo me preguntó intrigado si éramos familia. No -le dijo yo, trabajamos juntos tres años, ellos se fueron en el 1995. El hombre asombrado me dijo –caramba, eso sí es una amistad, yo acostumbro a repartir los envíos de la gente a sus familiares en Cuba y nunca había visto uno así y tantos años después.

El hombre era conversador y tuve a bien contarles otras anécdotas en lo que su ayudante bajaba y contabilizaba el envío. Ramoncito tuvo que hacer los trámites y pedir la baja, sin embargo, se sentía muy comprometido conmigo y con el trabajo que hacíamos. En ese momento no teníamos un relevo claro para él y la parte de programación se iba a quedar en el aire. Yo comencé a prepararme a toda prisa en la programación en C y C++ para asimilar todo lo que había hecho Ramoncito. Íbamos a trabajar en bicicleta pues no había transporte. Tampoco había almuerzo. Ya Ramoncito estaba totalmente liberado, solo esperaba la fecha del pasaje. En esas condiciones estuvo trabajando hasta 3 días antes de irse (varios meses después de estar totalmente liberado y no estar cobrando). Su esposa Himilce le preguntaba, en broma por supuesto, porque sabía de su compromiso, si deseaba obtener el carné del partido antes de irse. A lo largo de los años Ramoncito e Himilce nos han ayudado en muchísimas cosas, tanto a mí en lo personal, como al trabajo de nuestro grupo.

En el año 2009 hube de viajar a Montreal por asuntos de trabajo. Mis amigo Marco y Saraí habían mandado a su hijo Marquito de vacaciones con los abuelos a Camagüey. Marco, había trabajado con nosotros desde 1995 hasta el 2000 (fue el programador que sustituyó a Ramoncito) y después hemos mantenido una colaboración muy estrecha en lo personal y en los temas de automatización del radar. Ellos se pusieron muy contentos de que el niño y yo coincidiéramos. Cuando ya íbamos saliendo del aeropuerto, la aduana apartó al niño y lo metió para un local y yo fui tras él. El de Aduana me preguntó –¿usted es familia del niño? y yo –no, pero yo trabajé unos años con el papá. El hombre se quedó asombrado como diciendo y eso qué tiene que ver, no obstante, se percató que mi vínculo con el niño era fuerte. Marco me dijo –aquí eso de que «trabajamos juntos» para ellos no significa absolutamente nada. Bueno, el aduanero se portó elegante, le quitó al niño una botella de ron que su abuela, la mamá de Marco, le había puesto y me dijo –el niño no la puede entrar; pero se la puedo dar a usted. También le quitó aguacates y guayabas; pero el proceso fue muy lento. Los padres afuera estaban desesperados por la demora; pero tranquilos porque estaba conmigo.

Así he visto muchos casos en que un cubano honra más su amistad anterior que el vínculo con un empleador o cualquier vínculo social de otro tipo. Con los años eso se va perdiendo. Ahora se ha armado un grupo de los graduados del pre universitario de 1975. En ese grupo, donde hay gente que vive en Cuba y gente que vive fuera y donde coinciden diversas creencias religiosas, ideas políticas, tendencias, no se discute nada de eso, todos siguen basados en la amistad que nos unió en los tres años de pre.

Sin embargo, vi grupos de preuniversitario de muchachos nacidos a finales de los 80, que se disgustaron seriamente a raíz de los sucesos del 11 de julio por divergencias políticas. Esta extraña solidaridad a la que hago referencia, tal vez, al parecer no va a durar muchos años más. Ojalá perdurara, porque creo que es una cualidad muy linda que tenemos los cubanos. En la imagen de arriba, no solo estamos Waldo, Ramoncito y yo, están nuestros hijos Vladímir y Darío, que también jugaron un papel determinante en los trabajos del Laboratorio años después y seguimos queriéndonos y relacionándonos sin importar donde está cada uno y cómo piensa.

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