Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Categoría: Anécdotas

  • JP25 ¿Cuál ha sido la peor experiencia de viaje que has tenido?

    JP25 ¿Cuál ha sido la peor experiencia de viaje que has tenido?

    Contestando a Jetpack # 25

    Sin dudas, mi peor experiencia fue mi participación en la XXX conferencia (no sean mal pensados, lo de XXX no tiene que ver con setzo ni con nopor, era una conferencia normal, de las que uno va y expone su trabajo científico, de radares, en este caso era en Munich y llevé 3 trabajos), es más lo rescribo así…mi participación en la Trigésima Conferencia de Radar de la American Meteorological Society en Munich… Solo para que los malpensados no se crean cosas que no son.

    Fue todo de una serendipia a otra, retrasos en el vuelo de Cubana, retraso en el vuelo de Air France (sí, en todas partes cuecen habas). Angustia por no tener donde dormir. Salve de los españoles (los barcelonenses). Un jodedor dominicano. Tomadera de cerveza. Salve de Gematronik, Perdedera en el metro. Retrasos y más restrasos. Angustias y … final feliz (que no, que no me refiero a eso que ahora está de moda en los salones de masajes finos), es que regresé a Cuba, no perdí ningún vuelo ni me tuve que quedar en un país extranjero, como uno que trabajaba en el CITMA y fue a un país y luego mandó un mensaje — usen mi plaza que yo estoy aquí «enredao«. Y yo nunca me enredé.

    No se lo pierda, eche un vistazo al post:

    Simbad y los caballeros teutones

    Claro, todo depende de cómo se mire. También está aquella vez que viajamos por los recónditos parajes de Cunagua (sí corría el dichito aquel de Cunagua pueblo oscuro si el mundo tuviera nalgas sería el ojo…no sigo, esto es mas obsceno que lo de las tres x), mi amigo Julio Cabrera y yo, por más de 20 km, en una «botella» por aquellos interminables terraplenes, tragando polvo blanco. Es decir, la botella era ir en el hidráulico de un tractor, agarrados de un barra a la que «le sacamos leche» porque el hidráulico (que es donde se engancha lo que hala el tractor), dónde poníamos los pies, saltaba más que un caballo cerrero y detrás nuestro venían dos imponentes e implacables carretas atestadas de caña, con muy malas intenciones…

    Seguramente de ahí vino mi posterior afición a la gimnástica (de la que ya les conté, ya sé que ahora no se dice gimnástica, que mirando bien es un adjetivo, pero si digo gimnasia, no falta el chistoso que pregunte si es la de las cintas y los aros y yo nunca he tenido «problemas ideológicos«) y bueno, pensé que ya yo tenía la experiencia de no caerme de la barra. En fin, el mar, como diría Nicolás.

  • JP24 ¿Qué consejo de viaje sigues siempre?

    JP24 ¿Qué consejo de viaje sigues siempre?

    Contestando a Jetpack # 24

    No recuerdo que nadie me haya dado consejos para viajar. Creo que soy el más viajador de toda mi familia y obviamente el primero en viajar al ignoto país de Extranjia.

    Siempre cuento el número de bultos y los chequeo en cada punto intermedio. Es que los cubanos, al retornar, siempre venimos cargados.

    En los viajes siempre como y bebo lo mínimo para mantenerme vivo, una mala digestión en un viaje es algo terrible. Incluso antes de un viaje siempre pienso muy bien qué voy a comer, sin improvisaciones.

    Siempre me visto lo más elegante que puedo, de traje, cuello y corbata si es vuelo internacional y si no, lo más elegante posible, he comprobado que te tratan de forma diferenciada.

    En el año 2000 viajé por los Estados Unidos, era un vuelo local de American Airlines. Creo que regresaba de Miami con rumbo a Denver. Si mal no recuerdo con escala en Dallas. Fiel a mi costumbre, y contrario a los que aconsejan viajar en ropa deportiva cómoda, yo iba impecable, de traje, cuello y corbata. Hacía un poco de calor. En algún momento, sin ninguna intención, toqué el nudo de la corbata, como si lo fuera a aflojar, pero sin hacerlo, fue solo algo instintivo. Una bella azafata lo percibió y enseguida vino con un vaso de agua y me pidió amablemente que me quitara la chaqueta y se la diera para colgarla en un perchero. Eso quiere decir que me estaba prestando atención a mí, en medio de centenares de pasajeros.

    Mi primer correo interncional fue: [email protected]

  • El Nowcasting, la asignatura pendiente en el servicio meteorológico en Cuba

    El Nowcasting, la asignatura pendiente en el servicio meteorológico en Cuba

    El Instituto de Meteorología tiene muy buenos modelos pretemporada de huracanes y un muy acertado sistema de pronósticos y seguimiento de las tormentas tropicales. También tiene un sistema de alerta temprana de condiciones de severidad del tiempo, que funciona muy bien; pero no es lo mismo decir que «hay alta probabilidad de que ocurran tormentas locales severas en los próximos 3 días…», que decir que «…dentro de 15 minutos un tornado estará azotando a La Habana» . Sin embargo, cuando se trata de Nowcasting (pronóstico inmediato, de 0-2 horas) y del Very Short Term Forecasting (pronóstico a muy corto plazo, de 0-12 horas), en mi opinión, no existe un sistema. El Centro Nacional de Pronósticos, que es el que concentra a la mayoría de los pronosticadores experimentados, no se puede ocupar de esta escala espacio-temporal. En provincias también hay muy buenos pronosticadores, pero, en mi opinión, no constituyen un sistema, aunque tengan éxitos puntuales.

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  • Estimación de lluvia por radar en Cuba: ¿una quimera?

    Estimación de lluvia por radar en Cuba: ¿una quimera?

    ¿Se pueden hacer estimaciones cuantitativas de la lluvia por medio de un radar? Sí, demostrado desde 1948. La base histórica y técnica de esa afirmación la desarrollo en ¿Estimar precipitaciones con radar? Pero si eso es una bicoca. ¿Lo hacemos en Cuba de forma operativa? No. ¿Por qué? Les doy mi opinión en este post.

    Nota de serie. Este texto es el artículo de opinión de una serie de cinco trabajos (los mencionaré en el texto y más abajo les dejo los vínculos). Los detalles técnicos, las comparaciones internacionales y los datos de validación están desarrollados en: Medir lluvia: Radar vs. Pluviómetro y San Pedro es el árbitro; La geografía de la alerta: radares, pluviómetros y el eslabón ¿perdido?; ¿Estimar precipitaciones con radar? Pero si eso es una bicoca; ¿Qué eso de MRMS que convierte sensores en alertas?; y De la lluvia a la alerta en el teléfono: así funciona el sistema en EE.UU. Aquí no los repito: los interpreto y doy mi opinión. Cuando digo “Dato mata relato”, remito a esos artículos.

    En el imaginario popular el radar meteorológico está asociado a las imágenes de lluvia, es decir, los radares sirven para ver la lluvia (verdad), y le sigue la inferencia nefasta: las imágenes de radar muestran la lluvia (no siempre), asumirlo como un hecho es posverdad. Si fuera solo una creencia arraigada en la población sería cuestión de educación. El problema es que los meteorólogos también lo asumen y aquí es un problema de educación, pero a un nivel mucho más alto.

    Imaginen que un meteorólogo en la TV diga — “como pueden ver, las temperaturas han estado muy altas en la región oriental” y muestra un mapa de … presiones atmosféricas. Todos los televidentes protestarían ¿verdad? Enseguida se darían cuenta que el meteorólogo les está dando gatos por liebre. Lea el post Ponerle la guinda al pastel, allí lo explico con detalle.

    Sin embargo, ese mismo meteorólogo les muestra un mapa de Reflectividades (sí, en dBZ) y les dice —“como nos muestra el radar de Pilón, hemos tenido lluvias intensas en la región oriental, ..”. Y todo el mundo tranquilo y el meteorólogo muy seguro de su creencia cómoda, ni pestañea al decirlo.

    Pero en realidad, no cualquier imagen de radar muestra lluvia. Es más, que para estar seguro que la imagen que muestra se corresponde a la lluvia caída … hay que hacer muchas cosas y no es una bicoca. Los requisitos concretos —calibración, relación Z-R, banda brillante, atenuación, control de calidad— están en ¿Estimar precipitaciones con radar? Pero si eso es una bicoca. Sígame y le cuento como anda este tema en Cuba.

    Del Fantasma de la Ópera a la estimación de lluvia por radar

    En la obra del Fantasma de la Ópera, cuando el director del teatro (Cholet) defiende a Christine (la joven y talentosa corista) diciendo que simplemente tiene un “talento natural”, Carlotta (la envidiosa cantante veterana) lo frena en seco y le dice —«Nadie puede interpretar bel canto sin lecciones. Dios no lo permite». Aplíquenlo a la estimación de lluvias por radar. Para que el radar ejecute “bel canto”, es decir, estime las precipitaciones con calidad elevada (QPE), necesita del entrenamiento y organización de alguien que sepa y le aplique todo su esfuerzo, junto a un equipo de especialistas muy bien preparados. El radar, por sí mismo, por muy bueno que sea, sin medidas adicionales, no puede estimar precipitaciones con verosimilitud.

    Si hablamos de las aplicaciones del radar algunas son semicuantitativas y no requieren un alto grado de calibración, en cambio, la estimación de las precipitaciones es una aplicación cuantitativa que requiere la más estricta y permanente calibración del radar, como ya describí en ¿Estimar precipitaciones con radar? Pero si eso es una bicoca. Requiere tomar medidas en la operación del radar, en el procesamiento de las señales, en el procesamiento de los datos y en el análisis de la información que entrega el radar para el ajuste contra la información de lluvia estimada por pluviómetros, la cual a su vez, también requiere análisis (il confronto como me decía mi amigo Gorgucci en mi pasantía en Roma, el eterno radar vs. pluviómetro). Ese debate lo desarrollo en Medir lluvia: Radar vs. Pluviómetro y San Pedro es el árbitro.

    Pero … ¿hemos estimado lluvia por radar en Cuba?

    Pues sí, y durante muchos años. Desde 1982 se comenzaron a hacer experimentos de incremento artificial de las precipitaciones, auspiciados por el Laboratorio Conjunto Soviético Cubano para la Meteorología Tropical. En diciembre de 1981 se había instalado un radar MRL-5 en versión transportable, adquirido por el Observatorio Aerológico Central de Moscú para donarlo a Cuba a fin de usarlo en estos experimentos. El año de 1982, el MRL-5 no se hizo justicia, numerosas averías lo mantuvieron fuera de servicio. Era el primero de su tipo que funcionaba en condiciones tropicales y pronto se vio que la climatización original no funcionaba en Cuba. Para el experimento de ese año se usó al viejo radar ARS-3 que había sido recién modernizado.

    El procesamiento consistía en tirar fotos y procesar las películas a mano con uno de esos lectores de diapositivas. Ya en el año 1983 se instaló el ATSORS, un preparador de datos manual para bandas magnéticas modificado para grabar automáticamente la señal de video digitalizada para procesamiento posterior en una mainframe soviética (ES-1035 en el DATINSAC Camagüey). A partir de este momento el procesamiento de la precipitación comenzó a hacerse sobre mapas digitales impresos (cifrokartas le llamaban los rusos y así le decían los cubanos) donde a cada punto se le asignaba su valor de reflectividad (en un código hexadecimal de 0 a F) que podía corresponder a dBZ o haberse convertido valor de precipitación en mm/h. Tanto uno como otro eran procedimientos manuales tremendamente engorrosos y demorados.

    Sin embargo, a pesar de todas las dificultades, el procesamiento tenía un carácter científico, con altísima calidad en los estimados. Los experimentos se ejecutaron desde 1982 a 1991, cuando se suspendieron por la disolución de la Unión Soviética.

    Cada vez que el avión volaba para inseminar las nubes, el radar comenzaba a grabar desde temprano. Antes de la grabación me tocaba (yo era el único ingeniero del radar MRL-5) hacer toda la calibración por instrumentos y chequear sensibilidad, respuesta logarítmica del receptor, potencia radiada, verificación contra tres blancos puntuales de referencia, verificación de la nivelación y orientación del radar y exactitud del posicionamiento y otros. Estos parámetros se registraban en una bitácora que aún conservo. Esas mismas mediciones se repetían al finalizar las grabaciones del día.

    La acuciosidad en las anotaciones en la bitácora nos permitió recuperar toda la data cuando detectamos un error de calibración y corregimos toda la data pasada desde cierta fecha. Los datos de reflectividad se comparaban (en los puntos en que el volumen de resolución del radar y el volumen de muestreo de los analizadores de espectros de gotas eran conmensurables) con la reflectividad calculada a partir de los espectros de gotas medidos por el avión, esta era otra forma de calibración. También se calibraba a diario el dato de radar contra varias mini-redes de pluviómetros, convenientemente ubicadas, con personal entrenado. Los detalles de ese esquema de validación están en Medir lluvia: Radar vs. Pluviómetro y San Pedro es el árbitro y en ¿Estimar precipitaciones con radar? Pero si eso es una bicoca.

    Los experimentos se reanudaron en el 2006 y creo que se extendieron hasta el 2010 (no estoy muy seguro si 2009 o 2010). En esta segunda oleada ya el radar MRL-5 estaba completamente automatizado en versión industrial con el modelo ELBRUS, operado por medio de VESTA|RDA y se disponía de una fenomenal herramienta (VESTA|Process) para el procesamiento de la lluvia medida por radar. Se la añadieron nuevas funciones al VESTA|Process para el seguimiento de los aviones y para la calibración operativa contra las redes de pluviómetros.

    Esta segunda etapa nos permitió chequear todas las facilidades del VESTA|Process para la lluvia a un alto nivel científico y mejorar todo lo relacionado con la calibración del radar. Los pluviógrafos de esta etapa grababan automáticamente en soporte digital.

    Las mediciones de lluvia hechas con el radar de Camagüey en los dos periodos fueron científicamente validadas y publicadas en un número del BAMS.

    No obstante, a pesar del salto de calidad, siguió siendo un procesamiento diferido, es decir, el análisis se ejecutaba a posteriori, no en tiempo real, lo más rápido era de un día para otro, en la segunda etapa, en la primera transcurrían varios días, incluso más de una semana.

    No ha habido en Cuba otros casos de estimación cuantitativa de las precipitaciones (QPE) con radar, solo con el radar de Camagüey, solo en las dos etapas mencionadas, solo con fines de investigación en el incremento artificial de las precipitaciones, solo diferido. La dimensión geográfica y de gobernanza de esa ausencia la discuto en La geografía de la alerta: radares, pluviómetros y el eslabón ¿perdido?.

    Hasta aquí los hechos. En lo adelante serán solo opiniones mías, matizadas por mis 45 años de experiencia con los radares meteorológicos.

    ¿Necesitamos estimar precipitaciones con radar?

    Yo diría que sí, que es tonto tener una red de poderosos radares de banda S y no aprovechar su capacidad para la estimación cuantitativa de las precipitaciones.

    ¿Lo necesita el Instituto de Meteorología?

    Para el Instituto de Meteorología (INSMET), el que administra y explota estos radares, yo creo que no es una prioridad institucional actual. La diferencia entre capacidad instalada y servicio operativo la explico en ¿Estimar precipitaciones con radar? Pero si eso es una bicoca. El INSMET tiene la misión de la vigilancia meteorológica del país y para esta tarea los radares funcionan perfectamente bien en un régimen de exploración cada 10 minutos, con una calibración en un rango de +/- 5 dB que garantiza una aplicación semicuantitativa. Lo que es para la detección y seguimiento de tormentas tropicales estos radares cumplen a cabalidad su misión.

    A pesar de que no se cumplan las condiciones de calibración y la cadencia de observaciones óptima para la estimación de las precipitaciones, los radares del INSMET sí pueden generar estimados de precipitaciones, tanto instantáneos, como acumulados para cualquier intervalo de tiempo con VESTA|Process y para 1 y 3 horas con VESTA|ORPG. Estos acumulados pueden no coincidir exactamente con los oficiales dados por la pluviometría, pero tienen un gran valor para el pronóstico operativo, especialmente en casos de huracanes y frentes fríos con líneas de turbonadas para seguir la evolución del fenómeno y las afectaciones que va ocasionando.

    Solo que por favor, cuando vayan a hablar de precipitaciones, pongan una imagen de radar con valores de precipitaciones no de reflectividades, no es lo mismo.

    ¿Lo necesita el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos?

    Yo creo que sí, y mucho. Yo pienso que ellos también así lo creen; pero … En la práctica no se ha concretado nada. He tenido numerosas conversaciones con distintos funcionarios y nada concreto. Tuvimos una gran oportunidad con el proyecto “Reducción del Riesgo de Desastres y Adaptación a efectos del Cambio Climático ante los peligros de inundaciones y sequías en el centro-norte de Cuba afectado por el huracán Irma” conducido por EUROCLIMA+, pero no se materializó el intercambio de datos entre los radares del INSMET y el INRH.

    El INRH ha aumentado considerablemente el número de pluviómetros y otros medios y ha asimilado la información satelital; pero, tal como mostré en ¿Qué eso de MRMS que convierte sensores en alertas?, ni siquiera EE.UU. logra resolver sin radares, el satélite es una buena opción solo para los lugares donde no hay mediciones ni de radares ni de pluviómetros. La cadena sensor-alerta y el papel del satélite los desarrollo en ese artículo y en De la lluvia a la alerta en el teléfono: así funciona el sistema en EE.UU..

    Comprendo que para el INRH bajar los datos de satélite no es un gran problema, los datos de la pluviometría lo reciben ellos mismos de las estaciones, pero los radares … ya eso es otra historia porque no está en sus manos garantizar el régimen adecuado y las calibraciones necesarias de equipos explotados y administrados por otra entidad.

    ¿Resolverán eso ahora que ambas instituciones estarán en un solo ministerio?

    ¿Lo necesita Cuba?

    Me atrevo a contestar a nombre del país: sí, rotundamente, he detallado el por qué en cinco artículos:

    Sin radares no se puede implementar un sistema de avisos de inundaciones-relámpago; no conozco ningún sistema operativo que prescinda de ellos, e incluso, teniendo radares modernos las cosas pueden fallar, no se olviden de la DANA de Valencia. La cadena completa está descrita en ¿Qué eso de MRMS que convierte sensores en alertas?; el caso estadounidense, en De la lluvia a la alerta en el teléfono: así funciona el sistema en EE.UU..

    El Cambio Climático promete empeorarlo todo, así que sí, los radares estimando precipitaciones son indispensables para Cuba. Esa es mi opinión, leo atentamente los comentarios y acepto debatir el tema, preferiblemente con hechos y datos, Dato Mata Relato. Los datos de esta serie están en los cinco artículos citados; este post es la interpretación. Me encantaría saber si es que Cuba es el único país que no necesita radares para estimar cuantitativamente la lluvia con fines hidrológicos.

    ¿Qué hay en Cuba?

    Lo que tiene el INSMET:

    • Ocho radares meteorológicos que, considerando un radio de 80 km para los tres radares RC-32B, de 100 km para los antiguos radares MRL-5 y de 150 km para el moderno radar METEOR-1500 S para estimar precipitaciones, cubren casi todo el territorio nacional según los radios nominales. El mapa real de cobertura —con bloqueos, orografía y altura del haz— es precisamente una de las tareas pendientes; ver La geografía de la alerta: radares, pluviómetros y el eslabón ¿perdido?.
    • Los ocho radares fueron modernizados y los principales elementos de los antiguos radares fueron sustituidos por soluciones modernas muy robustas y sostenibles.
    • Los ocho radares disponen de mando automático controlable de forma remota, en principio, desde cualquier sitio de Internet.
    • Los ocho radares disponen de doble sistema de procesamiento que incluye el cálculo de la lluvia en ambos (VESTA|Process y VESTA|ORPG).
    • Los ocho radares disponen de conexión digital por fibra óptica que los enlaza con el backbone de ETECSA.
    • Cinco de los radares están conectados al SEN y tienen grupos electrógenos de respaldo. Tres se alimentan solamente de grupos electrógenos.

    No es poca cosa; a mi juicio, es una parte sustancial de lo que se necesita.

    Lo que tiene LADETEC:

    • Expertos en radares meteorológicos certificados por fabricantes extranjeros, considerados entre la élite del mundo, con amplia experiencia internacional y más de 33 años de trabajo en la especialidad.
    • Expertos en automática, programación y uso de la Inteligencia Artificial que se añadieron al grupo de expertos de radar fortaleciendo a LADETEC.
    • Nuevas soluciones, mucho más avanzadas, para sustituir a VESTA|Process, VESTA|ORPG, VESTA|WebView2, VESTA|RDA (y sus sustitutos para los radares Doppler, VESTA|RCP + VESTA|Cíclope) que actualmente se usan en la red de radares.
    • Nuevas soluciones energéticas y de comunicaciones para que los radares puedan funcionar en la situación actual de asfixia energética y caída de las comunicaciones que sufre el país.
    • Puntos de apoyo empresarial en México, Canadá, Alemania y España.

    ¿Qué habría que hacer?

    Nuevamente aclaro que esto es mi visión, una opinión entre muchas que pueda haber:

    • Restablecer cuanto antes el funcionamiento de los ocho radares, tal como estaban.
    • Introducir modificaciones de hardware, de software y de régimen de trabajo de los radares para lograr que funcionen con un mínimo de energía, alimentados de fuentes fotovoltaicas y eólicas.
    • Hacer un estudio de los ángulos de cierre de cada radar en su posición actual y hacer un mapa de cobertura de lluvia por radar para todo el país. La propuesta de mapa de cobertura y rejilla nacional la desarrollo en La geografía de la alerta: radares, pluviómetros y el eslabón ¿perdido?.
    • Elaborar un software para plotear la lluvia estimada por cada uno de los radares en una rejilla nacional coordinada con las entradas que demanda el INRH, limpiando el clutter terrestre y marino.
    • Entrenar un equipo (uno solo para el país) con meteorólogos, hidrólogos e ingenieros para que se capaciten (LADETEC se ofrece para impartir esta capacitación) en la estimación de precipitaciones por radar y puedan llevar a cabo los chequeos de calidad y la interacción radar-pluviómetro. El esquema de validación radar-pluviómetro está en Medir lluvia: Radar vs. Pluviómetro y San Pedro es el árbitro; los requisitos de QPE, en ¿Estimar precipitaciones con radar? Pero si eso es una bicoca.

    ¿Sencillo? Los leo en los comentarios, pero de dos cosas sí estoy seguro: se necesita y es posible. Si no se intenta, nunca se hará y terminarán vendiendo los radares como hierros viejos en materia prima.

    Si no logramos recuperar los radares sería el fin de los sueños del Comandante en Jefe, Núñez Jiménez, Rosa Elena, Rodríguez Ramírez, Larragoiti, el general Acevedo, Núñez Russis, Chomi, Tomás Gutiérrez, Mayito y de tantos otros, operadores, técnicos, ingenieros y meteorólogos que han hecho posible nuestros logros en los radares.

  • JP18 ¿Qué es algo que has hecho y que nunca pensaste que podrías lograr?

    JP18 ¿Qué es algo que has hecho y que nunca pensaste que podrías lograr?

    Contestando a Jetpack # 18

    Nunca pensé tener un auto y como dice el refrán «al que no quiere caldo, le dan tres tazas». Lea lo que son las ironías de la vida y mis historias con los carros. O podemos decir también: «al que nace pa tamal, del cielo le caen las hojas».

  • JP14 ¿Qué has hecho que tu yo del pasado estaría orgulloso de ver?

    JP14 ¿Qué has hecho que tu yo del pasado estaría orgulloso de ver?

    Contestando a Jetpack # 14

    Situémonos en el punto del joven que se graduó en junio de 1981, con cinco puntos de promedio, en la especialidad de Automática, Telemecánica y Comunicaciones para el Transporte Ferroviario, en el Instituto de Transporte de Moscú.

    Es cierto que me demoré un poco en cumplir el anhelo del doctorado, fue dificil, todo un Vía Crucis por no haber trabajado en la especialidad. No obstante, el joven graduado puede estar orgulloso de mi tesis, incluso con un par de novedades mundiales, sin Internet, sin tutor, con un muy dificil acceso a la información, pero con la perseverancia que nos llevó al Summa Cum Laude en el MIIT, sin olvidar nuestro amor por las Matemáticas que propició el resultado.

    Por lo demás, dos hijos, cuatro nietos y mi dignidad incólume a pesar de los pesares, a pesar de que nunca agaché la cabeza ante ningún jefe ni por beneficios, ni por temor. Es cierto, no prosperé mucho, Mea Culpa.

  • JP13 ¿Cuál es el mejor curso online que has hecho?

    JP13 ¿Cuál es el mejor curso online que has hecho?

    Contestando a Jetpack # 13

    Nunca he pasado un curso on-line. Sip, yo comencé a tener Internet (y muy lenta en el 2006), es más, yo escribí y defendí mi tesis de doctorado sin haber tenido Internet (en el año 1999) en un proceso que duró seis años y siete versiones.

    Sin embargo, durante años mantuve correspondencia (por cartas de papel, estampillas y sobres) con las personalidades más notables de los radares meteorológicos, especialmente con los líderes del procesamiento de señales en los radares meteorológicos. Ese fue «mi curso on-line» o mejor debería decir, «mi curso por correspondencia». Ya nadie se acuerda, pero hubo una modalidad de ajedrez postal.

    Mis solicitudes demoraban 2-3 meses en llegar al destinatario, y sus respuestas demoraban igual en llegar a mí. Paciencia y persistencia ¿no?

  • JP12 ¿Qué famosa te encantaría conocer y de qué hablaríais?

    JP12 ¿Qué famosa te encantaría conocer y de qué hablaríais?

    Contestando a Jetpack # 12

    Pues a ella, a Anna Scott, le preguntaría:

    ¿Qué pasaría si… el señor Thacker se diera cuenta de que había sido un imbécil super tonto y se pusiera de rodillas y le rogara que reconsiderara, si usted … de hecho… reconsideraría?

    Y que ella me dijera:

    Solo soy una chica, parada frente a un chico, pidiéndole que la ame.


    Por cierto, estuve en Londres en el año 2012, en un recorrido atropellado (apurado para que no me pasara como a Cenicienta, tenía que montarme en el tren de vuelta para el aeropuerto antes de las 12 de la noche), pero … preguntando y preguntando di con la calle de Portobello Road y tiré una foto en la Casa de la Puerta Azul, pero era tan tarde que no conseguí a nadie que me tirara la foto a mí.

    Era mi tercera visita a Inglaterra, a Met Office en Exeter, pero me sobraron unas horas a la vuelta para caminar por Londres, si quiere conocer mi extraordinaria historia con Met Office y el Radar Doppler Cubano puede leerla aquí.

    Sí, me encataría conversar con Julia Roberts y rememorar la película de Notting Hill.

  • JP7 ¿Cuál es la peli más rara que has visto en tu vida?

    JP7 ¿Cuál es la peli más rara que has visto en tu vida?

    Contestando a Jetpack # 7

    En realidad, he visto muchas películas extrañas, pero creo que Pulp Fiction es lo más extraño que he visto (y que me haya gustado, que extrañas y malas he visto miles). En Pulp Fiction nunca sabes qué es lo próximo que va a ocurrir, todo es inesperado.

  • JP6 Cuéntanos cómo es tu rutina de mañana

    JP6 Cuéntanos cómo es tu rutina de mañana

    Contestando a Jetpack # 6

    Me despierto, pienso en cosas profundas, como las Cuevas de Bellamar o las Minas de Matahambre … hago una «L», como cuando era gimnasta (hace muchos años, estudiando en el Instituto de Ingenieros del Transporte de Moscú), es decir, en este caso, aclaro, es acostado y levanto las piernas en ángulo recto, hacia el techo ¿qué? ¿Usted no ha jugado Tetris? Eso cuenta como una «L», … solo que habría que girarla y ponerla en la posición correcta. Otras veces simplemente me despierto y tardo un poco en comprender el sentido de la Vida y mi lugar en el Universo.

  • Procesamiento de Señales en Radares: 45 Años de Innovación

    Procesamiento de Señales en Radares: 45 Años de Innovación

    Un recorrido por 45 años de historia, pasantías internacionales y lecciones clave sobre el procesamiento de señales en radares meteorológicos. Incluye compendio teórico y práctico.

    Desde que escribo este blog Radares Mirando al Sur he escrito cosas sobre el procesamiento de las señales en los radares meteorológicos. Es curioso que justamente a esta asignatura fue a la que no presté mucha atención en mi carrera, a pesar de que me las «ingenié» para sacar la máxima calificación sin estudiar y muy contento yo de «mi proeza» para que luego la Vida se encargara de demostarme que fue una estupidez y para castigarme, me ha hecho dedicarme a ella toda la vida (y al momento que escribo esto ya van ¡45 años!).

    Sin embargo, para nivelar las cosas, también me concedió el beneficio de haber visitado los radares más avanzados del mundo y los grupos de investigación que marcaron la punta en este campo. Nada, síganme y les cuento esta historia extraordinaria para un nacido en este pequeña isla asediada por un poderoso depredador.

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  • El receptor digital, un asalto a la frecuencia intermedia

    El receptor digital, un asalto a la frecuencia intermedia

    Un post para explicar las generalidades de la demodulación sincrónica por medio digitales, su historia y prácticas actuales.

    Pero hay un problema. Todo lo que dijimos hasta ahora describe lo que no hay que hacer. Y para entender lo que sí hay que hacer, no alcanza con decir «digitalicemos la señal». Hay que entender dónde se digitaliza, cómo se recupera la información de fase sin un solo mezclador analógico, y por qué esa decisión cambió para siempre la historia del radar. La respuesta está en una cadena de bloques que hoy cabe en una FPGA, pero que en 1991 parecía una locura: un ADC que muestrea la señal de frecuencia intermedia directamente, un oscilador numérico que genera la cuadratura perfecta que ningún circuito analógico pudo dar jamás, y un par de filtros que reducen la tasa de datos sin perder un ápice de información. Esa es la arquitectura del receptor digital. Veámosla bloque por bloque.

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  • La mesa de la alucinante serendipia en Munich

    La mesa de la alucinante serendipia en Munich

    English version below. Era el 24 de julio del año 2001, una agradable y cálida tarde de Munich en que terminaba la 30ma Conferencia de Meteorología de Radar auspiciada por la American Meteorological Society (de la cual yo era miembro desde la 29na Conferencia cuando con tremendo dolor de mi bolsillo pagué la cuota de inscripción en 1999). Verdaderamente no sé cómo mi cerebro no había explotado (lea mi post Simbad y los caballeros teutones para que entienda). El caso es que al terminar el acto de despedida en el Forum Hotel de Munich, los repesentantes de Gematronik nos reunieron en el lobby a los iríamos a la visita a la fábrica en Neuss, un pueblito muy cerca de Dusseldorff y de allí partimos para el aeropuerto de Munich.

    Al llegar al aeropuerto, bajamos de los omnibus y en el mismo tropel que veníamos fuimos a sentarnos en unas mesas en una terraza abierta, donde Gematronik nos escanciaría con una deliciosa cerveza alemana.

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  • Stormy Weather Group: señalando con el dedo

    Stormy Weather Group: señalando con el dedo

    Un post para hablar de J. S. Marshall y el Stormy Wrather Group abriendo brechas meteorológicas en el muro de las pantallas de los radares.

    En 100 Años de Soledad, García Márquez usa la frase: «El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo». Esta frase representa para mí el accionar de un fenomenal grupo de investigación y servicios que puso la primera piedra en casi todos los aspectos de la naciente Meteorología de Radar, es decir, el uso de los radares para la meteorología. Ahora voy a hablar sobre J. S. Marshall y el Stormy Weather Group, los que abrieron numerosas Brechas en el Muro. Tal vez necesite otro post para contarle a mis lectores los numerosos hilos que han vinculado mi camino en los radares meteorológicos a este grupo.

    Hay inventos que amplían nuestros sentidos, y hay inventos que cambian nuestra forma de hacer preguntas. El radar meteorológico pertenece a esta segunda categoría. Y si hubo un lugar en el mundo donde el ruido se convirtió en dato, y el dato en una nueva dimensión del conocimiento, ese fue el Stormy Weather Group de la Universidad McGill.

    No inventaron simplemente una herramienta. Inventaron una nueva manera de observar la atmósfera: tridimensional, secuencial y cuantitativa. Rompieron el muro que separaba un simple «eco» en una pantalla militar de la comprensión física de una tormenta.

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  • Uncalibrated Weather Radars: Are We Measuring Blind?

    Uncalibrated Weather Radars: Are We Measuring Blind?

    Discover why calibrating weather radars (WMO-No. 1257) is essential to move from qualitative images to real quantitative data in storm monitoring and precipitation estimation. Sharing uncalibrated radar data is like counting guavas and apples as if they were one and the same set. Versión en español aquí.

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  • Radares meteorológicos sin calibrar: ¿Estamos midiendo a ciegas?

    Radares meteorológicos sin calibrar: ¿Estamos midiendo a ciegas?

    Descubre por qué la calibración de radares meteorológicos (WMO-No. 1257) es fundamental para pasar de imágenes cualitativas a datos cuantitativos reales en el monitoreo de tormentas y estimación de precipitaciones. Si compartimos datos de radar sin calibrar es como contar guayabas y manzanas como un mismo conjunto. English version here.

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  • Acquiring and Planning Radar Spare Parts: From Theory to the Incredible Cuban Experience

    Acquiring and Planning Radar Spare Parts: From Theory to the Incredible Cuban Experience

    Versión en español aqui.

    If you are someone involved in the purchase or donation of a weather radar for a “developing” country—a very sugar-coated and euphemistic way of not saying underdeveloped—allow me to “stick my spoon in” (a Cuban saying for expressing an opinion nobody asked me for): the decisive question is not how many radars and of what types can be bought to help that country’s meteorology, but what that country will be able to keep running when the warranty expires, the supplier stops responding, the spare part does not arrive on time, the manufacturer becomes unreachable, and the budget has shrunk to a fraction of what was planned.

    I do not speak about this from abstract theory, nor from a manual, nor from a conference room. I speak from forty-five years of work with radars on an archipelago that has been operating them for more than fifty years under a fierce blockade, without direct access to manufacturers, without the right to returns, and without even the possibility of asking technical questions about the spare parts that must be bought through tortuous channels—and with the obligation to get it right on the first try because there is no money for a second purchase. Here we have not learned to buy spare parts: we have learned to take each module apart in order to redesign it and build it from other components, and to keep a well-established list of options—from A to Z—to rebuild the functionality of any radar module that breaks down.

    If someone is going to advise an underdeveloped country—let us set euphemisms aside, since we all know that the gap between developed and non-developed countries does nothing but widen—on acquiring technology that will have to work in that country’s real conditions, not ideal ones, I suggest looking at the Cuban experience: that of a kind of world champion in sustainability under very adverse conditions. I am not boasting; it is just that some questions can only be answered from the scars of a survivor of many battles.

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  • Adquirir y planificar repuestos de radar: de la teoría a la increíble experiencia cubana

    Adquirir y planificar repuestos de radar: de la teoría a la increíble experiencia cubana

    English version here

    Si usted es una persona involucrada con la compra o donación de un radar meteorológico para un país «en vías de desarrollo» —una forma muy edulcorada y eufemística de no decir subdesarrollado—, permítame «meter la cuchareta» (dicho cubano para expresar una opinión que nadie me ha pedido): la pregunta decisiva no es cuántos radares y de qué tipos pueden comprarse para ayudar a la meteorología de ese país, sino qué podrá ese país mantener funcionando cuando se venza la garantía, el proveedor deje de responder, el repuesto no llegue a tiempo, el fabricante se vuelva inalcanzable y el presupuesto se reduzca a una fracción de lo previsto.

    De este asunto no hablo desde la teoría abstracta, ni desde un manual, ni desde una sala de conferencias. Hablo desde la práctica de cuarenta y cinco años de trabajo con radares en un archipiélago que lleva más de cincuenta años operándolos bajo un bloqueo feroz, sin acceso directo a fabricantes, sin derecho a devoluciones y sin posibilidad siquiera de hacer preguntas técnicas sobre los repuestos que hay que comprar por vías escabrosas, y con la obligación de acertar al primer intento porque no hay dinero para una segunda compra. Aquí no hemos aprendido a comprar repuestos: hemos aprendido a desmenuzar cada módulo para rediseñarlo y fabricarlo con otros componentes, y a mantener una lista bien establecida de opciones —de la A a la Z— para rehacer la funcionalidad de cualquier módulo de radar que se estropee.

    Si alguien va a asesorar a un país subdesarrollado —dejemos a un lado los eufemismos, pues todos sabemos que la brecha entre desarrollados y no desarrollados no hace más que ampliarse— para adquirir tecnología que deberá funcionar en las condiciones reales de ese país, no en las ideales, le sugiero que mire la experiencia cubana: la de una especie de campeón mundial en sostenibilidad en condiciones muy adversas. No alardeo; es que hay preguntas que solo se pueden contestar desde las cicatrices del sobreviviente de muchas batallas.

    Primera parte: la complejidad universal de sostener una red de radares

    Comprar repuestos para radares meteorológicos no es un asunto trivial en ningún lugar del mundo, ni siquiera para las instituciones con alto presupuesto que he visitado. Quien haya estado cerca de la gestión técnica de una red de vigilancia atmosférica lo sabe: detrás de cada equipo funcionando hay una cadena de decisiones que rara vez se visibiliza, pero que sostiene la operación real.

    El punto de partida es una realidad incómoda: los equipos electrónicos ya no se fabrican para durar eternamente (olvídese de los «almendrones», los viejos autos de los años cincuenta que aún circulan en Cuba). La industria impuso ciclos de vida cada vez más cortos. La propia NOAA estadounidense reconoce que sus radares NEXRAD, diseñados en los años ochenta y construidos en los noventa, requerían un programa de extensión de vida útil de nueve años y 150 millones de dólares para «eliminar elementos obsoletos» y actualizar componentes que «no habían sido actualizados o requerían renovación tecnológica».

    La Organización Meteorológica Mundial (OMM) documenta que, si bien la vida útil teórica de un radar puede ser de quince a cuarenta años, en la práctica los equipos suelen dejar de operar antes debido a la degradación de componentes y fallos en los circuitos.

    A esto se suma la tensión entre inventario y presupuesto. Todos los técnicos aspiran a tener repuestos «disponibles al alcance de la mano», pero ningún jefe —en toda la escala— quiere inmovilizar dinero en almacenes. La OMM recomienda que las instituciones mantengan hasta un 30 % de la inversión inicial del radar en repuestos críticos en el sitio, pero la realidad presupuestaria de muchos servicios meteorológicos —especialmente en países en desarrollo— hace que esa recomendación sea más un ideal que una práctica. La estrategia de repuestos se debate entre dos extremos: comprar un inventario completo y asumir el costo de piezas que envejecen en anaqueles, o depender de un contrato —muy oneroso— con el proveedor para que atienda rápido y rezar para que los tiempos de entrega sean compatibles con las urgencias operativas. Lo normal en los países subdesarrollados, sin embargo, son las largas paradas.

    Luego está la jungla de los códigos. Cada fabricante identifica sus productos con nomenclaturas alfanuméricas que codifican decenas de características técnicas. A esa complejidad se añade que los distribuidores superponen sus propios códigos comerciales. El resultado es un laberinto donde el error humano es una espada de Damocles sobre quien debe elaborar los listados: los componentes se modifican en cada nueva serie, lo que implica nuevos dígitos en el código, y hay que ser un verdadero experto para pedir cada pequeño componente.

    La variabilidad del mercado agrava todo lo anterior. Los fabricantes desaparecen, los distribuidores cambian de cartera, un producto que ayer era estándar hoy está descatalogado. Un estudio de caso de los Servicios Meteorológicos de Zimbabue señala que la sostenibilidad de la red de radares depende en gran medida de la disponibilidad de repuestos y consumibles, y que su falta se traduce directamente en brechas de datos que comprometen la calidad de la información meteorológica. En el Reino Unido, un documento de 2009 ya advertía que la mayoría de los radares tenían entre diez y treinta años y que «gestionar la obsolescencia de las partes mecánicas y eléctricas se estaba volviendo cada vez más desafiante».

    En síntesis: gestionar repuestos de radar es un ejercicio permanente de equilibrio entre lo técnico, lo económico y lo logístico. Quien lo haga bien, sostiene la operación. Quien no lo haga, acumula radares silenciosos que muy pronto se vuelven chatarras de museo o desaparecen en la jungla o en un pico alejado.

    Segunda parte: cuando el entorno añade capas de dificultad

    Existen contextos donde esa complejidad universal se multiplica. No se trata solo de presupuesto ajustado —algo que los ingenieros de mantenimiento reclaman en todas partes, incluso en instituciones de países muy desarrollados—, sino de restricciones estructurales que alteran por completo la ecuación. El fabricante le promete repuestos por diez años; pero en menos de cinco modificó estructuralmente el receptor y el transmisor, ya no dispone de los componentes y entonces le ofrece una reestructuración capital.

    Cuando un país enfrenta limitaciones para adquirir tecnología de fabricantes o distribuidores directos, el proceso de compra deja de ser una transacción comercial convencional para convertirse en una operación de ingenio (o de adivinación). Desaparece la posibilidad de consultar al proveedor sobre compatibilidades, de verificar especificaciones con el fabricante, de devolver una pieza defectuosa. Todo debe decidirse con la información disponible, que nunca es muy abundante.

    A esto se suma el encarecimiento artificial de los productos. Los intermediarios que acceden a operar en estos contextos cobran primas por el riesgo, exigen pagos anticipados y rara vez ofrecen garantías (y si las ofrecen, no las honran: apuestan a que no va a pasar nada). El presupuesto nominal se reduce en la práctica, y cada compra adquiere un peso estratégico desproporcionado. El caso de Cuba es extremo: comprar repuestos violando el bloqueo nos sale de cuatro a cinco veces más caro que a una institución que pueda comprarlos directamente.

    La respuesta a este escenario no es la resignación. Es el desarrollo de capacidades propias. Cuando no se puede comprar el módulo completo, la alternativa es aprender a fabricarlo a partir de componentes más simples, menos sujetos a restricciones y más disponibles, incluso a nivel de ferretería. Eso implica dominar el diseño, la integración, el software y la validación. Implica formar ingenieros que no solo mantengan, sino que creen. LADETEC, desde su creación, ha sido un pequeño grupo de ingenieros que repara radares y a la vez desarrolla sus propias soluciones para reparar a menor costo y con mayor rapidez y flexibilidad.

    La OMM reconoce que la sostenibilidad de una red de radares requiere personal dedicado a la planificación del mantenimiento, la gestión de inventarios de repuestos y la gestión del ciclo de vida. Pero hay contextos donde esos planes deben construirse sin la red de seguridad que ofrece un proveedor accesible. Ahí es donde la ingeniería propia deja de ser un lujo y se convierte en la única garantía de continuidad. Quien gestiona la compra de componentes debe ser necesariamente un experto en radares que, a la vez, desarrolle soluciones. Un comercial que no sepa de radares jamás podrá actuar con agilidad y eficacia.

    Tercera parte: la extraordinaria experiencia cubana

    En Cuba, esa realidad no es teoría. Es la práctica cotidiana de un grupo de ingenieros que ha sostenido durante décadas una red de radares meteorológicos en condiciones que pocos considerarían siquiera viables.

    La isla opera ocho radares —siete de ellos con tecnologías de los años setenta y uno, el de Holguín, de 2005—, distribuidos por todo el archipiélago, que garantizan el monitoreo del territorio nacional y de las zonas marítimas adyacentes. Esta red, gestionada por el Instituto de Meteorología y con su centro nacional en Camagüey, ha permitido incorporar elementos esenciales al Sistema de Alerta Temprana de la nación durante más de cincuenta años, y sus datos se comparten con organismos internacionales y con el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos.

    El bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos impide el acceso a los repuestos necesarios, y la compleja situación financiera dificulta incluso las importaciones que técnicamente serían posibles. Un especialista cubano en meteorología ha señalado que el bloqueo «ha impedido que la isla compre partes y equipos en el mercado estadounidense para las estaciones meteorológicas locales». Los fabricantes exigen conocer el destino final de sus productos, y Cuba es, por supuesto, destino prohibido para componentes críticos.

    Frente a ese panorama, el desarrollo de capacidades propias no fue una elección estratégica deliberada en un inicio. Fue una respuesta de supervivencia. A principios de los noventa, cuando los radares soviéticos MRL-5 y los japoneses RC-32B, heredados de décadas anteriores, empezaron a fallar y los repuestos originales se volvieron inalcanzables, un grupo de ingenieros de Camagüey, constituidos en el Laboratorio de Desarrollo Técnico —hoy LADETEC, una cooperativa—, comenzó a aprender haciendo.

    Los radares RC-32B, fabricados por Mitsubishi Electric Corporation, fueron instalados en Cuba en 1973. Hoy, más de cincuenta años después, los tres siguen funcionando (detenidos por el cerco petrolero y la asfixia del gobierno de Estados Unidos). Un experto cubano los ha calificado como «el proyecto más exitoso y sostenible que hayan tenido el PNUD y la OMM». La Revista Cubana de Meteorología calificó el mantenimiento de estos equipos como «una hazaña tecnológica sin precedentes».

    Los MRL-5, de fabricación soviética, corrieron una suerte similar. Un cronista describe cómo este «veterano de guerra tecnológica» se mantuvo firme «a base de ingenio y repuestos fabricados por los propios especialistas de LADETEC». La modernización de estos radares implicó sustituir las funciones de control originales por computadoras industriales, un proceso que se materializó por primera vez en Camagüey en 1997 y luego se extendió a otros radares. Lo verdaderamente sorprendente es que al moderno radar de Holguín, un METEOR-1500S de 2005, le falló el sistema de control original y este fue sustituido por el VESTA/RDA, igual que en los viejos radares de los años setenta. La solución demostró ser universal.

    De ese proceso surgió una metodología que combina mantenimiento, reparación y desarrollo. Cada avería se convierte en una oportunidad de aprendizaje. Cada componente que falla recurrentemente es candidato a rediseño. Cada plan de mantenimiento se cruza con un plan de elevación de la fiabilidad; es decir: reemplazamos el módulo por uno igual o desarrollamos uno propio con las mismas funcionalidades usando otros componentes. El objetivo no es solo reparar: es reducir la probabilidad de que la misma falla vuelva a ocurrir.

    La culminación de esa capacidad fue fabricar tres radares meteorológicos Doppler completos —hardware y software— a partir de componentes elementales, y no de bloques completos. LADETEC presume de que Cuba se encuentra entre las menos de diez instituciones en el mundo (incluyendo grandes fábricas) capaces de fabricar un radar meteorológico con hardware y software de desarrollo 100 % propio. No porque tenga acceso a tecnología de punta, sino porque ha aprendido a construirla desde los fundamentos.

    Eso no significa que el proceso sea fácil. La elaboración de listados de repuestos para los radares cubanos es una tarea que consume semanas de trabajo especializado. Implica revisar códigos, verificar compatibilidades, estimar precios sin cotizaciones formales, ajustar según el presupuesto disponible y, sobre todo, anticipar consecuencias. Un error en un listado puede significar meses de retraso en la recuperación de un radar averiado. La metodología que se ha desarrollado —basada en estadísticas de fallas, control riguroso de horas de trabajo por componente y una gestión de riesgos calibrada por la experiencia— es el resultado de décadas de práctica.

    Los resultados están a la vista: radares que llevan medio siglo funcionando, una red que cubre el territorio nacional y las zonas marítimas adyacentes, datos que alimentan el Sistema de Alerta Temprana ante ciclones. Y una capacidad de asesoría que se ha exportado a diez países, porque el conocimiento adquirido en condiciones adversas tiene un valor que trasciende las fronteras.

    No se trata de alardear. Se trata de constatar un hecho: cuando no hay acceso al mercado, la única salida es el conocimiento. Y ese conocimiento, una vez construido, se convierte en un activo que ningún bloqueo puede confiscar. Tal vez si nosotros hubiésemos podido comprar como sugiere la foto creada por IA, hoy no tendríamos nada que compartir.

    Cierre

    No escribo esto para vender nada ni para pedir nada. Lo escribo porque sé que hay países del Caribe y de América Latina que enfrentan, en mayor o menor medida, la misma ecuación imposible: radares que se compran con esfuerzo y se pierden por falta de un repuesto que nadie quiere venderles.

    A esos países —a sus servicios meteorológicos, a sus ministerios, a quienes negocian una donación o una compra— les digo que la experiencia cubana está disponible. No tenemos fórmulas mágicas ni soluciones de catálogo. Tenemos cuarenta y cinco años de aprender a mantener lo que otros habrían declarado perdido, y hemos aprendido que el conocimiento se comparte mejor que se guarda. Si a alguien le sirve lo que aquí hemos hecho, con gusto lo contamos: cómo planificamos los repuestos, cómo decidimos qué comprar cuando el presupuesto no alcanza, cómo rediseñamos un módulo cuando el original ya no existe, cómo formamos ingenieros que compran y desarrollan a la vez. No ofrecemos tecnología llave en mano. Ofrecemos algo que quizás valga más: la certeza de que es posible sostener una red de radares sin depender de que el mercado global se apiade de nosotros. Cuba lo ha hecho. Otros pueden hacerlo. Y si nuestra cicatriz sirve para que otro no tenga que abrirse la suya, habrá valido la pena. Radares: comprarlos es fácil, lo difícil es mantenerlos vivos


    Para leer más

    Si el tema le interesa, puede consultar estos otros posts:

  • Where Should a Weather Radar Be Located for General Meteorological Service?

    Where Should a Weather Radar Be Located for General Meteorological Service?

    If in the previous article I addressed the siting of a radar to serve an airport, now I want to broaden the range and talk about the siting of a weather radar for general meteorological service. The fundamental difference is that, while in the airport case the goal is to detect hazardous phenomena during takeoff and landing—wind shear, microbursts, gust fronts—in general meteorological service the goal is continuous surveillance of the atmosphere over a broad territory: precipitation, severe storms, tropical cyclones, hail, and in general all phenomena that affect the population and the economy.

    I have been involved in the siting and installation of several radars throughout my life. And if I have learned anything, it is that the order of the factors does alter the product. In my experience, one must begin with logistically accessible sites. Starting by looking for locations on very high peaks with panoramic views is pointless if they later turn out to be places where logistics—roads, redundant communications, electric power—would be prohibitively expensive or impossible to sustain. Once you have logistically plausible sites, then you review visibility with DEM/LOS models and decide how to complement with other radars and of what type. And above all, the operating band, which is what decides the price.

    Allow me to share what I have gathered on these criteria, in a manner analogous to what I did for the airport case.

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  • ¿Dónde ubicar un radar meteorológico para el servicio meteorológico general?

    ¿Dónde ubicar un radar meteorológico para el servicio meteorológico general?

    Si en el artículo anterior abordé la ubicación de un radar para dar servicio a un aeropuerto, ahora quiero ampliar el rango y hablar de la ubicación de un radar meteorológico para el servicio meteorológico en general. La diferencia fundamental es que, mientras en el caso aeroportuario el objetivo es detectar fenómenos peligrosos en el despegue y aterrizaje —cizalladuras, microavalanchas, frentes de racha—, en el servicio meteorológico general el objetivo es la vigilancia continua de la atmósfera sobre un territorio amplio: precipitación, tormentas severas, ciclones tropicales, granizo, y en general todos los fenómenos que afectan a la población y a la economía.

    He estado involucrado en la ubicación y el montaje de varios radares a lo largo de mi vida. Y si algo he aprendido, es que el orden de los factores sí altera el producto. En mi experiencia, uno debe comenzar por los lugares logísticamente accesibles. Empezar buscando ubicaciones en picos muy elevados con vistas panorámicas es por gusto si luego son lugares donde la logística —viales, comunicaciones redundantes, energía eléctrica— resultaría prohibitivamente costosa o imposible de sostener. Una vez con lugares logísticamente plausibles, entonces sí se revisa la visibilidad con modelos DEM/LOS y se decide cómo complementar con otros radares y de qué tipo. Y sobre todo, la banda de trabajo, que es la que decide el precio.

    Permítanme compartirles lo que he recopilado sobre estos criterios, de manera análoga a lo que hice para el caso aeroportuario.

    La logística primero: el criterio que no se puede ignorar

    La Organización Meteorológica Mundial (OMM) lo dice con claridad en sus guías de mejores prácticas: la elección del sitio de un radar depende de la aplicación prevista, pero también está influenciada por muchos factores económicos y técnicos. Entre ellos, la existencia de caminos para llegar al radar, la disponibilidad de energía y enlaces de telecomunicaciones, el costo del terreno, la proximidad a una instalación de monitoreo y mantenimiento, y la existencia de la menor cantidad posible de obstáculos para el haz del radar .

    La experiencia práctica confirma esto. En un proyecto reciente en la región de Biobío, Chile, se utilizó la plataforma Model Builder de ArcGIS para obtener zonas candidatas para la instalación de un radar meteorológico a partir de parámetros como la elevación, el índice de posición topográfica, la distancia de visión promedio, la proximidad a caminos y tendido eléctrico . Es decir, la logística no es un añadido de última hora: es un criterio de primer orden en la selección del sitio.

    En un caso real en la provincia de Sichuan, China, los equipos de selección de sitio tuvieron que adentrarse en montañas donde la mayoría de los picos preseleccionados no tenían camino. Los técnicos iban abriendo paso con machetes entre la vegetación, registrando coordenadas y altitudes, y en cada cumbre evaluaban la posibilidad de acceso a comunicaciones y energía eléctrica. Como decía el responsable de la misión: «El radar es como un ‘ojo celestial’; la selección del sitio está directamente relacionada con la precisión y el alcance de los datos de monitoreo en los prócimos 15-20 años (o tal vez 50, como nuestros tres longevos radares RC-32B, léase el post Once upon a time…Japanese Radars, the beginning of a new era in Cuban Meteorology). No se puede ser descuidado en absoluto» .

    Esto me recuerda una experiencia propia. El «monstruo» Leonardo (Ichi) fue a hacer una reparación al radar meteorológico METEOR-50DX (del fabricante GEMATRONIK-SELEX), en los predios del aeropuerto de Pasto, Colombia, y para acceder al radar había que cruzar sobre la pista, por tanto, había que esperar que no hubiera tráfico de aviones sobre la misma. Un sitio puede tener una visibilidad impecable y, sin embargo, ser un infierno logístico. Miren el radar de Karún en medio de la selva venezolana, con una posición envidiable y una logística impraticable.

    En Cuba tenemos tres radares cuyo acceso puede ser crítico y ha tenido episodios épicos y memorables, ellos son Gran Piedra (en la provincia de Santiago de Cuba), Pico San Juan (en la provincia de Cienfuegos) y Punta del Este (en la Isla de la Juventud). Si gusta puede leer sobre las hazañas de nuestros técnicos de LADETEC para mantenerlos funcionando en lo que podría ser un récord Guinness: Cuando no hay mulos se arrea a lomo de hombres, Expedición a la Isla del Tesoro

    Los requerimientos de infraestructura que la OMM detalla incluyen torre, suministro de energía (principal y de respaldo), protección contra rayos y puesta a tierra, y comunicaciones y red. No es trivial. Un sitio en un pico remoto puede requerir una torre de decenas de metros, un sistema de energía solar o eólico con banco de baterías, un pararrayos diseñado con cuidado para no afectar el rendimiento de la antena, y un enlace VSAT para transmitir los datos. Todo eso multiplica el costo de operación y mantenimiento a lo largo de la vida útil del radar.

    El análisis de visibilidad con DEM/LOS: cuando ya hay candidatos logísticamente viables

    Una vez que se tienen sitios logísticamente plausibles —con acceso vial razonable, energía disponible o instalable, y comunicaciones viables—, entonces sí se procede al análisis de visibilidad. Aquí es donde entran los Modelos Digitales de Elevación (DEM) y los análisis de Línea de Visión (LOS).

    La OMM señala que, en el caso de una red de radares destinada principalmente a aplicaciones sinópticas, los radares en latitudes medias deben ubicarse a una distancia de aproximadamente 150 a 200 km entre sí. Si la red se utiliza para mediciones cuantitativas de precipitación, donde es primordial utilizar haces de radar a baja altura, esa distancia no debe exceder los 100 km . Pero estos números son solo puntos de partida: la visibilidad real del haz sobre el terreno es la que determina la cobertura efectiva.

    Para evaluar esa visibilidad, la herramienta fundamental es el análisis de bloqueo del haz mediante DEM. Existen herramientas desarrolladas por servicios meteorológicos nacionales, como la del Servicio Meteorológico Estatal de Turquía (TSMS), que utiliza un modelo digital de elevación de 30 m de resolución y librerías de código abierto (wradlib) para calcular el porcentaje de bloqueo del haz, el radio visible del haz, el porcentaje de haz visible, la altura mínima de visibilidad sobre el nivel medio del mar, y el ángulo visible mínimo para cada punto de la red . El proceso es iterativo: se van probando ángulos de elevación sucesivos hasta que al menos una parte del haz deja de estar bloqueada . También LADETEC dispone de su propia aplicación LAMULA™ DEM/LOS.

    En el caso de Chile, una vez obtenidos los candidatos logísticamente viables, se utilizó un código Python en ArcGIS que, a partir del modelo digital de elevación de la región y el punto de control, permite conocer la visión horizontal —el skyline— que tendría el radar en esa localización. El requisito es que esa visión no tenga obstrucciones topográficas para no generar zonas de sombra . Y una vez trazados los skylines, se estimó cuál sería la población directamente beneficiada. Descubrieron que un radar de banda C con un alcance de 120 km cubriría no solo la región del Biobío, sino también parte de Ñuble y La Araucanía, beneficiando a más de 2 millones de habitantes.

    La OMM advierte algo crucial: los sitios de radar en montañas altas son de poco beneficio para detectar precipitación cerca del suelo. Las mediciones con elevación negativa producen fuertes ecos de suelo, por lo que solo tienen sentido en casos excepcionales. En regiones montañosas, a menudo es imposible lograr un equilibrio entre un buen alcance de visibilidad y mediciones cerca del suelo. La solución que sugiere la OMM es el posicionamiento auxiliar de sistemas más pequeños en los grandes valles de montaña, que pueden desempeñar un papel suplementario valioso. En Cuba tenemos el caso del radar de Gran Piedra, un coloso que captura los huracanes al norte y al sur de Cuba mejor que los otros 7 radares.; pero no puede ver la precipitación en la ciudad de Santiago de Cuba a sus pies). Léase estos tres posts para que se comprenda el dilema del radar de La Gran Piedra (Al César, lo que es del César, ¿Puede el radar de Gran Piedra “ver” la lluvia sobre la ciudad de Santiago de Cuba?, Radares cubanos vs Huracán Irma).

    Esto conecta directamente con el siguiente punto.

    Complementación con otros radares: la red como sistema

    Ningún radar es una isla. La OMM lo dice sin rodeos: la selección de la tecnología del radar y el diseño de la red estarán influenciados por las oportunidades actuales y futuras de acceder a datos de otros radares. Las redes de radares meteorológicos son, en general, heterogéneas debido a diferencias de edad, proveedores, tecnologías (bandas S, C y X) y función.

    El espaciamiento entre radares es una restricción crítica. Un espaciamiento del orden de 150–200 km, como en Europa, frente a 250–400 km, como en Norteamérica, influye significativamente en la elección de la tecnología del radar. Si la aplicación requiere medición directa a bajas altitudes para un área limitada —por ejemplo, cizalladura del viento en un aeropuerto o en terreno complejo—, entonces solo se requiere un alcance corto (~40 km), lo que también influye en la elección de la tecnología.

    La tendencia moderna es hacia redes heterogéneas: radares de banda S para cobertura amplia y detección de precipitación intensa a larga distancia, radares de banda C como compromiso entre alcance y costo, y radares de banda X para relleno de huecos (gap-filling) y aplicaciones de corto alcance. Un estudio reciente mostró que aproximadamente una cuarta parte del beneficio potencial de relleno de huecos podría lograrse con solo 25 radares adicionales de «relleno». La clave está en que los radares de menor costo —banda X y banda C— operan con menor potencia y están disponibles en configuraciones significativamente más pequeñas, lo que los hace ideales para complementar la cobertura de una red de banda S.

    Pero la complementación no es solo cuestión de bandas. También es cuestión de ángulos de exploración. Un radar en un pico elevado puede tener un alcance excelente a altitudes medias y altas, pero un punto ciego cerca del suelo. Otro radar en un valle, con menor alcance pero mejor visibilidad de las capas bajas, puede complementar esa cobertura. La OMM sugiere que en regiones montañosas, el posicionamiento auxiliar de sistemas más pequeños en los grandes valles puede desempeñar un papel suplementario valioso .

    La banda de trabajo: el factor que decide el precio

    Llegamos al punto que, en mi experiencia, es el que con más frecuencia se subestima en la etapa de planificación: la elección de la banda de frecuencia. La OMM lo resume así: la elección de la banda de frecuencia resulta principalmente de un compromiso entre el alcance y la reflectividad, que varía como λ⁻⁴, la atenuación por lluvia, que disminuye al aumentar λ hasta volverse despreciable en longitudes de onda decimétricas, la precisión de los datos y el costo.

    Veamos las tres bandas principales para radares meteorológicos:

    Banda S (2700–2900 MHz, ~10 cm). Es la elección para detectar lluvia intensa a muy largas distancias, hasta 300 km, en climas tropicales y templados. La atenuación por lluvia es prácticamente despreciable, pero los sistemas son voluminosos y costosos, requieren transmisores más potentes para una sensibilidad comparable a la banda C, y demandan más espacio y más electricidad.

    Banda C (5600–5650 MHz, ~5.4 cm). Es generalmente preferida para uso en climas templados, ya que representa un compromiso relevante entre los parámetros anteriores. Permite detección de lluvia a largas distancias (hasta 200 km), aunque su cuantificación se limita en la práctica por encima de los 100 km. Ofrece la ventaja de un menor costo, tanto por menor potencia como por menor tamaño de antena en comparación con radares de menor frecuencia que tienen la misma resolución espacial. El costo de los radares de banda C es aproximadamente la mitad que el de los de banda S.

    Banda X (9300–9500 MHz, ~2.5–3.2 cm). Los radares de banda X son más sensibles y pueden detectar partículas más pequeñas, pero como experimentan una atenuación mucho mayor, se utilizan solo para observación meteorológica de muy corto alcance, aproximadamente 50 km. Son ideales para estudios de desarrollo de nubes, detección de precipitación ligera como nieve, y por su pequeño tamaño, como unidades móviles portátiles. Su costo es aproximadamente un tercio del de un radar de banda S.

    La ecuación fundamental que relaciona alcance y velocidad en un radar Doppler es: Rmax · Vmax = c · λ / 8, donde Rmax es el alcance no ambiguo máximo, Vmax es la velocidad no ambigua máxima, c es la velocidad de la luz y λ es la longitud de onda. Esto significa que una reducción en la longitud de onda requiere una reducción en el alcance efectivo, en la capacidad de medición de velocidad efectiva, o una combinación de ambas.

    En la práctica, la tendencia moderna es hacia redes híbridas: una columna vertebral de radares de banda S o C para cobertura amplia, complementada con radares de banda X (de mucho menor costo) para relleno de huecos, aplicaciones de corto alcance y mediciones de alta resolución en áreas críticas. En Cuba tenemos ocho radares, de los cuales tres son Doppler (desarrollo propio con un largo historial La Epopeya del Doppler Cubano: una historia en 13 capítulos), y el país entero está cubierto por una red que explora la troposfera cada 10 minutos. Yo nunca diría»¿qué banda es la mejor?» sino «¿qué combinación de bandas y qué espaciamiento satisfacen las necesidades de mi servicio meteorológico con el presupuesto disponible?» (¿Qué banda usar en los radares?)

    Un orden de prioridades

    Resumiendo, el proceso que recomiendo es el siguiente:

    Primero, la logística. Identificar sitios con acceso vial razonable, disponibilidad o posibilidad de instalar energía eléctrica confiable (con respaldo), y opciones de comunicación redundante. Sin esto, cualquier otra consideración es académica. La OMM incluye la existencia de caminos, la disponibilidad de energía y telecomunicaciones, y la proximidad a una instalación de mantenimiento como factores económicos y técnicos que influyen en la elección del sitio .

    Segundo, la visibilidad. Con los candidatos logísticamente viables, realizar análisis de bloqueo del haz con DEM de alta resolución y herramientas LOS. Evaluar el porcentaje de bloqueo, la altura mínima de visibilidad y las zonas de sombra. Priorizar sitios que garanticen visibilidad sobre las áreas de interés, no necesariamente los picos más altos, porque como advierte la OMM, los sitios en montañas altas son de poco beneficio para detectar precipitación cerca del suelo .

    Tercero, la complementación. Diseñar la red como un sistema heterogéneo. Los radares de banda S o C pueden proporcionar la cobertura principal, mientras que los de banda X pueden rellenar huecos y proporcionar alta resolución en áreas críticas. El espaciamiento entre radares debe ajustarse a la aplicación: 150–200 km para aplicaciones sinópticas, 100 km o menos para mediciones cuantitativas de precipitación .

    Cuarto, la banda de trabajo. La elección de la banda es, en última instancia, una decisión económica tanto como técnica. La banda S ofrece el mejor rendimiento para precipitación intensa a larga distancia, pero es la más costosa. La banda C es un compromiso razonable para climas templados. La banda X es la más económica y la más adecuada para aplicaciones de corto alcance y relleno de huecos. En un país como Cuba, con una red de ocho radares ya establecida y un clima tropical propenso a ciclones, la banda S sigue siendo la columna vertebral, pero los radares de banda X podrían complementar la cobertura en áreas de interés específico. LADETEC dispone de un diseño de radar Doppler y Polarimétrico de banda X, robusto, sostenible, hecho con soluciones de Open Hardware y Open Software que garantizan una ecplotación soberana y duradera.

    Una nota final

    Los fabricantes de radares ofrecen «siete verstas hasta el cielo», como dice el refrán ruso. Te ofrecen radares maravilla. Es el fenómeno de la posverdad aplicado a la venta de radares (lea el post La posverdad y los radares meteorológicos). No todo lo que brilla es oro. Si va a comprar un radar para un servicio meteorológico —o para cualquier otra aplicación—, búsquese la asesoría de un experto que haya trabajado en el tema. Será dinero bien empleado, porque hay mucha superchería ofreciéndose por ahí.

    La OMM tiene una guía excelente, la Guide to Operational Weather Radar Best Practices (WMO-No. 1257), cuyo Volumen IV está dedicado precisamente a Weather Radar Siting, Configuration and Scan Strategies. Es de 2024 y está disponible en la biblioteca de la OMM . Si el lector desea profundizar, es el punto de partida obligado. Y si el tema de la aviación es de su interés, puede consultar los artículos que mencioné en el post anterior.

    Al final, la ubicación de un radar meteorológico para el servicio meteorológico general no es un problema de optimización matemática abstracta. Es un problema de ingeniería práctica, donde la logística, la visibilidad, el propósito principal del radar (lea el post sobre las aplicaciones: ¿Cuáles son las Aplicaciones de los Radares Meteorológicos?), la complementación (lea como complementan en Estados Unidos: DE CASA a CLIMAVISION ¿Cómo rellenar los «huecos» en la cobertura de una red de radares?) y el costo (mire estos posts para que tenga una idea no solo de la inversión inicial, si no de cuánto cuesta mantenerlos: Radares meteorológicos, costos y Los desafíos y los costos de mantener una red de radares meteorológicos) se entrelazan en un equilibrio que nunca es perfecto. Lo importante es no empezar por el final. Empezar por los picos más altos y más bonitos puede ser poético, pero rara vez es sensato, la historia de nuestra América Latina recoge más fracasos que éxitos (Radares Meteorológicos al Sur del Río Bravo: Un Mapa Desconcertante) y mire cuántas cosas influyen en la cobertura: ¿Cobertura del radar? Destrocemos un poco de mitos.


    Referencias

    Organización Meteorológica Mundial (OMM). (2018). Siting and installation (Sección 9). En Guide to Operational Weather Radar Best Practices, Parte 1. Ginebra: OMM. https://old.wmo.int/extranet/pages/prog/www/IMOP/ISO/Std_Radar_Part1_For_Members_Review.pdf

    Organización Meteorológica Mundial (OMM). (2024). Guide to Operational Weather Radar Best Practices (WMO-No. 1257), Volumen IV: Weather Radar Siting, Configuration and Scan Strategies. Ginebra: OMM. ISBN 978-92-63-11257-6. https://library.wmo.int/viewer/68981/

    Oyarzún Jiménez, C. F. (2021). Propuesta de sitio para la instalación de un radar meteorológico en la Región del Biobío: potenciales ventajas para la detección temprana de amenazas hidrometeorológicas (Tesis de pregrado). Universidad de Chile, Santiago. https://repositorio.uchile.cl/handle/2250/183882

    Sichuan水文中心. (2025, 18 de diciembre). 跋涉川东寻»天眼»——达州测雨雷达选址工作侧记 [Caminando por el este de Sichuan en busca del «ojo celestial»: notas sobre la selección del sitio del radar de medición de lluvia de Dazhou]. Departamento de Recursos Hídricos de Sichuan. http://slt.sc.gov.cn/scsslt/dfss/2025/12/18/c9aa7161b7794ad5be7b320dfa0874a6.shtml

    Öztürk, K., & Çubuk, A. (2018). The Interactive Weather Radar Visibility Analysis Tool. Turkish State Meteorological Service (TSMS), Remote Sensing Division. Presentado en TECO-2018, WMO. https://old.wmo.int/extranet/pages/prog/www/IMOP/TECO-2018/pdf/poster%20abstracts/topic%203/P3_1_Ozturk_et%20al_ExtendedAbstract.pdf

    Federal Aviation Administration (FAA). (2024). Siting Criteria for Terminal Doppler Weather Radar (TDWR) (Order JO 6315.4). U.S. Department of Transportation. https://www.faa.gov/documentLibrary/media/Order/JO_6315_4.pdf

  • OpenAI y Navier-Stokes: ¿Hito científico?  ¿Robo intelectual?

    OpenAI y Navier-Stokes: ¿Hito científico? ¿Robo intelectual?

    OpenAI dice haber resuelto el problema de Navier-Stokes. Analizamos el hito científico y el polémico debate sobre el robo del conocimiento humano.

    El pasado 8 de septiembre, OpenAI —la empresa detrás de ChatGPT— anunció algo que, de confirmarse, marcaría un antes y un después en la historia del conocimiento: uno de sus modelos de inteligencia artificial, aún no presentado al público, habría resuelto el problema de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio. No fue un anuncio menor. Lo acompañó un documento de 165 páginas, una formalización en Lean —un lenguaje que verifica demostraciones matemáticas paso a paso— y la afirmación de que unos 10.000 agentes de IA trabajaron de forma coordinada durante 88 horas para llegar al resultado.

    La noticia corrió como pólvora. Pero, como suele ocurrir cuando la IA se mete en terrenos sagrados, el entusiasmo vino acompañado de dudas, acusaciones y una pregunta incómoda: ¿de verdad estamos ante un hito histórico, o ante una operación de marketing disfrazada de ciencia?

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  • Fidel y el «divino» don de la ubicuidad

    Fidel y el «divino» don de la ubicuidad

    Una historia de sequías, radares, lluvia provocada y colaboración.

    Fidel siempre estaba en todas partes. En los años 60, 70 y 80 Fidel estaba en todas partes. Amanecía en Pinar del Río inaugurando una fábrica y al rato estaba en Camagüey inagurando la vocacional y un poquito más tarde estaba reunido con unos campesinos en Guantánamo, infatigable e incombustible. Yo, que no tenía en mi casa otra cosa que radio mayormente me enteraba por el Noticiero ICAIC Latinoamericano, por el cual siento gran nostalgia. Pues, por increíble que me pareciera, Fidel —sobre todo después de 2006— no estaba al tanto de todo como yo creía. Sígame y le cuento.

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  • Radares: comprarlos es fácil, lo difícil es mantenerlos vivos

    Radares: comprarlos es fácil, lo difícil es mantenerlos vivos

    Un radar comprado en 1973, con válvulas y transistores de la Guerra Fría, sigue cazando huracanes en el Caribe. Otro, comprado en 2005 con tecnología de punta, se pudre en la selva sin haber dado una sola alerta. La diferencia no es la marca, ni el precio, ni el año. La diferencia es la voluntad de mantenerlo vivo. Y esa es la pregunta que nadie se hace al firmar el cheque: ¿qué demonios hago con esto después de comprarlo?

    Inversión y sostenibilidad

    Da lo mismo que hablemos de una Fábrica de Leche en Polvo, que de un Combinado Cárnico o de un Centro Productor de Energía a partir de Biomasa, o que hablemos de Radares Meteorológicos. Los factores que determinan el éxito/fracaso son los mismos:

    • Financiamiento para todo el ciclo de vida razonablemente esperado.
    • Edificación o abrigo para la inversión.
    • Condiciones ambientales y geográficas.
    • Logística: energía, viales, comunicaciones, climatización.
    • Insumos y repuestos.
    • Recursos humanos preparados para el servicio técnico y la explotación.
    • Adaptabilidad y flexibilidad ante los cambios.

    Yo diría que el éxito pasa por tener una Gestión de Riesgos exitosa antes de la Inversión y a lo largo de todo el Ciclo de Vida. Siempre he tenido como divisa la frase de el Apostol de la Independencia de Cuba, José Martí: «Los peligros no han de verse cuando se les tiene encima, sino cuando se les puede evitar». Solo conociendo los riesgos se puede desplegar una Planificación Eficaz a largo plazo, recuerden a Antoine de Saint-Exupéry: «Un objetivo sin un plan es solo un deseo».

    El radar en un contexto general

    Nadie discute que los radares son un elemento importante de la seguridad nacional de un país. Sin embargo, no pueden verse los radares como elementos aislados. A pesar de sus múltiples aplicaciones posibles, en cualquier caso, solo son una herramienta (cierto, la más importante para la detección y alerta de fenómenos meteorológicos de meso escala), un eslabón de una cadena; pero como toda cadena, esta que implica el uso del radar, es tan fuerte como lo sea su eslabón más débil. Así pues, comprarse radares es solo una parte de este importante cadena.

    Veamos un esquema general.

    El primer eslabón es el radar en sí mismo, me refiero al equipamiento (Antena, Transmisor, Receptor), entrega datos de radar y recibe órdenes sobre el modo de operación del radar. El segundo eslabón es el sistema de análisis de la información que obtuvo el radar, le pasa al próximo eslabón la información de radar con valor añadido, interpretada y le envía al primer eslabón órdenes sobre el modo de operación del radar. El tercer eslabón es un sistema de análisis y pronóstico (por ejemplo AWIPS) que recibe como entrada no solo la información analizada de radar, sino también imágenes satelitales, datos de las estaciones meteorológicas, salidas de los modelos de pronóstico numérico, el análisis de los radiosondeos verticales de la atmósfera, la información hidrológica y cuantos datos de sensores adicionales se puedan recibir. Entrega a su salida el pronóstico inmediato y los avisos y alertas. El cuarto eslabón es el sistema que elabora la comunicación de los pronosticos, las alertas y los avisos hacia los diferentes usuarios finales por medio de la radio, la televisión, la prensa plana, las redes sociales y los avisos directos a la telefonía celular. El quinto eslabón son los usuarios finales, receptores de estas informaciones (personas, instituciones, empresas, agricultores, medios de transporte, y otros muchos).

    Las señales eléctricas muy débiles que llegan a la antena retornadas de los objetos meteorológicos sufren sucesivamente del procesamiento en el receptor analógico, luego en el digital, en el procesador de señales, en el procesador de datos y en los sistemas de análisis de la información del radar hasta llegar convertidas en avisos o alertas a los usuarios finales.

    Una observación completa de la atmósfera ejecutada por el radar, carece de sentido si, por alguna causa, no llega al usuario final. Todo el gasto habrá sido baldío si en algún punto de la cadena se detiene el paso de la información de radar.

    O sea, que a la hora de hacer la inversión en radares es necesario tener en cuenta que un radar aislado, aunque esté funcionando perfectamente, es solo un gasto innecesario si no se puede garantizar que el resto de la cadena funcione con igual eficacia.

    La raíz de la sostenibilidad a largo plazo

    Antes de darles mi opinión, les daré elementos de los que yo creo que no depende la longevidad por medio de contraejemplos.

    ¿Hay fabricantes «buenos» y fabricantes «malos»?

    Pues no lo creo, en Cuba mantenemos en funcionamiento radares de tres fabricantes diferentes: Mitsubishi Electric (los RC-32B), Electromash (los MRL-5) y Gematronik-SELEX-Leonardo (el METEOR-1500S).

    En contraposición tenemos los radares de SIATA Medellín (un radar de 2011) y Guatemala (un radar de 2012). Ambos fabricados por EEC, el primero aun en funcionamiento, el segundo fuera de servicio desde hace más de cinco años.

    ¿El año de fabricación?

    Tampoco es relevante —me parece a mí. Nosotros tenemos en Cuba los Mitsubishi RC-32B funcionando desde 1973. Los modernos radares METEOR-1500S de Venezuela, comprados en el 2005, ya no están en funcionamiento. El mismo METEOR-1500S que está en Holguín, comprado en el mismo año 2005, está en capacidad de funcionar.

    ¿Donativo o compra?

    En mi opinión es irrelevante si el radar entró al país por compra o por donativo. Todo está en la atención que se le dé cuando entre en funcionamiento.

    Puedo poner un ejemplo de Cuba. Dos radares MRL-5 soviéticos fueron comprados por Cuba en 1982 (Pilón instalado en 1987 y Pico San Juan, instalado en 1989) y coexisten en funcionamiento con otros dos radares iguales, donados por la Unión Soviética a principios de los años 80 (Camagüey en 1981 y Casa Blanca en 1986).

    Entonces ¿de qué depende?

    Yo creo que depende del sostenimiento de la voluntad política.

    Está el ejemplo de Cuba, que ha mantenido al Instituto de Meteorología y a sus radares con la prioridad de seguridad nacional. Ha sido una voluntad estatal y gubernamental inspirada en el pensamiento visionario de su líder Fidel a partir de 1965 que se entró el primer radar hasta llegar a los ocho actuales.

    Tenemos otro ejemplo. Colombia ha cambiado de derecha a izquierda y de nuevo a la derecha como país. Sin embargo, el proyecto SIATA (Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá), que pertenece principalmente al Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) y a la Alcaldía de Medellín ha mantenido su vitalidad apoyándose en alianzas con la Universidad EAFIT, y también cuenta con aportes económicos y respaldo técnico de empresas como EPM (Empresas Públicas de Medellín) e Isagén. Y ahí tenemos a su radar funcionando desde el año 2011.

    Lo esencial es la voluntad política, no necesariamente del país, puede ser de una institución o de un gobierno local. Lo importante es la permanencia en el tiempo de esta voluntad.

    Geografía versus Logística

    Cuando uno va a comprar uno o varios radares, primero estudia la geografía de los fenómenos peligrosos que afectan a cada región y entusiastamente prevé la ubicación de los radares de modo que den su mejor cobertura a las zonas de afectacción. Sin embargo, hay una enemigo solapado: la logística en los lugares escogidos. Los viales, el servicio eléctrico, las comunicaciones, los niveles isoceráunicos, las condiciones ambientales a las que estará sometido el radar en esa ubicación.

    No es trivial. Miren el ejemplo de tres radares en Venezuela, que nunca funcionaron: Karún, Guri y Santa Elena de Guairén. Tres muy buenos radares, excelentemente bien ubicados para monitorear las precipitaciones en la cuenca del río Caroní y dar servicio de monitoreo a la gran represa del Guri, donde radica una de las más grandes hirdroeléctricas del mundo, que garantiza más del 70% de electricidad a Venezuela.

    La Logística le ganó la partida a la Geografía. No funcionaron. Hasta donde sé, Karún y Santa Elena de Guairén fueron montados. El de Karún me consta que estaba en capacidad de funcionar, porque Leonardo, nuestro ingeniero principal estuvo allí (allí se llega por un río lleno de pirañas, atravesando un hermoso pasto lleno de víboras, la cúpula del radar llena de abejas-okupas, en fin… El de Guri creo que no llegó a salir de las cajas. No sé exactamente qué faltaba en la posición para el montaje. El caso es que se subestimó la Logística, se priorizó la ubicación correcta desde el punto de vista meteorológico.

    Lamentablemente, no siempre se pueden ubicar los radares donde mejor cobertura de los fenómenos peligrosos puedan dar. La logística es un factor decisivo que puede echar por tierra toda una inversión.

    Idilio, matrimonio y divorcio … con intermediario

    Cuando se abre el proceso de licitación los fabricantes-vendedores son un amor. «Flores, chocolates y poesías» como hacen los pretendientes de una muchacha hermosa. Incluso antes, desde que se rumorea la posible compra, los fabricantes comienzan a «echarle maíz a la gallina» —como suelen decir en Cuba. En el montaje y la entrega comienza el comprador a darse cuenta que no leyó «las letras chiquitas». Por ejemplo, el software es capaz de hacer TODO lo que dice el catálogo, pero la versión que viene con el radar es limitada, si quieres más, paga licencias aparte. No es poco lo que los fabricantes invierten en ese proceso. «Se la juegan», apostando por llevarse el contrato.

    Los fabricantes honran sus condiciones de garantía, son firmas serias. El problema es que no es igual ir a resolver una falla en un radar de un país europeo cercano a la fábrica en Neuss o en Vantaa, que ir a Karún o al Cerro Munchique. No espere mi crédulo lector que los fabricantes vayan a sentir una gran pasión por visitar un lugar remoto, de dificil y riesgoso acceso. Es como un matrimonio donde ya el amor se esfumó, hay compromiso y hay que cumplirlo, pero no de buena gana.

    A todas estas, hay una complicación adicional. Los gobiernos de los países latinoamericanos (tal vez de otras regiones también) exigen que el fabricante-vendedor esté representado en el país por una empresa local que pone la cara ante el gobierno y las instituciones del país. Cada fabricante se presenta a la licitación con un partner local. En mi opinión esto facilita algunas cosas y complica otras, especialmente durante la garantía. El socio local, por regla general, no es un empresa experta en radares, es simplemente una empresa en el sector de las tecnologías. Puede llegar a ser muy complicado hablar con el fabricante a través de un intermediario. Es lo que yo pienso, mis lectores me pueden dejar sus comentarios.

    Al finalizar el período de garantía viene la decisión más dificil de cómo organizar el servicio técnico para sostener el servicio de vigilancia por radar: o se lo encargas a un tercero (que puede ser incluso el propio fabricante) o has preparado tu propio equipo y a partir de ahí sigues solo. En el primer caso prepara el bolsillo, en el segundo caso prepara a las personas (que no es una inversión pequeña).

    El servicio de vigilancia por radar como un sistema productivo

    Desde el año 1983 comencé a utilizar un concepto que traía de mi experiencia ferroviaria. Inicialmente lo apliqué solo al servicio técnico, luego lo extendí a toda la cadena en la medida en que iba asimilando nuevos y nuevos eslabones de la cadena.

    Antes de enzarzarnos en la sempiterna discusión semántica de si el radar no produce nada, por tanto, no es un sistema productivo, les propongo a los que me lean que abran la mente y acepten de que sí es un sistema productivo y para matar la discusión les propongo ver el siguiente esquema del primer eslabón de la cadena y les dejo a mis lectores extenderlo a los siguientes eslabones.

    El radar como tal, es decir el equipamiento de antena, transmisor, receptor, controlador y procesador de señales, viéndolo como un sistema productivo, recibe como entradas: energía eléctrica, piezas de repuesto, materiales gastables, recursos humanos y servicios de terceros. Entrega como salida «flujo de datos ininterrumpido con la calidad requerida». Note mi lector que no pongo simplemente datos, porque datos es un concepto muy amplio y nosotros no necesitamos cualquier dato, sino que necesitamos el dato que permita maximizar la información meteorológica que obtiene el radar ante cada situación atmosférica (no siempre se resuelve con un modo de operación rígido). Necesitamos que el radar esté bien calibrado, de modo que los datos sean fidedignos y que la operación del radar haya sido tal, que permita extraer toda la información meteorológica relevante a la situación que se desarrolla en la atmósfera.

    Precisemos entonces las entradas. La energía electrica debe ser de la calidad establecida, sin interferencias, sin picos de alto o bajo voltajes. Las piezas de repuesto, son las que lleva el radar para seguir funcionando cuando algo se rompe. Tenerlas en stock o comprarlas al momento, es toda una estrategia que he tratado en posts aparte. En los materiales gastables entran, grasas, lubricantes, herramientas gastables, pinturas, preservantes, líquidos refrigerantes, etc. Los recursos humanos son de dos tipos: el personal para la explotación del equipo que decide el régimen de explotación (generalmente viene del módulo siguiente, pero puede estar en el propio radar), y el personal técnico para garantizar el funcionamiento ininterrumpiso y en parámetros nominales del radar. Por último, el servicio de terceros se refiere al suministro eléctrico, las comunicaciones, las protecciones electricas de las líneas y el sistema de aterramiento y pararrayos y el servicio técnico a los equipos de enfriamiento y climatización.

    La ventaja de este método es que se pueden establecer y dar seguimiento a indicadores numéricos tanto para los insumos como para las salidas. Nosotros en Cuba establecimos indicadores muy claros de eficacia y de eficiencia que nos permitieron aumentar en 18 veces las observaciones, disminuir la potencia consumida a un 10% del anterior, y aumentar ininterrumpidamente la disponibilidad de radares diseñados a principios de los 70. Cada país, cada institución, necesita establecer sus propios índices. En LADETEC ofrecemos el servicio de asesoría.

    El radar es como una unidad de producción que recibe recursos y entrega información fidedigna para la detección y seguimiento de fenómenos meteorológicos peligrosos y la toma de decisiones sobre la emisión, en eslabones posteriores, de avisos y alertas. A este sistema se le establecen índices muy claros para su evaluación.

    La Vida después de la Garantía

    Si bien en el periodo de garantía los fabricantes con prestigio cumplen (sí, conocí de casos que nunca se pusieron en funcionamiento y pudren lastimosamente), una vez que se vence la garantía «si te he visto no me acuerdo». El fabricante va a ofrecer un contrato de mantenimiento jugoso (como si el precio hubiera sido una minucia). Para más detalle lea el post: «Tener, mantener o sostener los radares«.

    El contrato no es mucho lo que te da, más bien atención telefónica y mandarte a un técnico a evaluar cualquier avería (y tú le pagas, y no es poco), para que diga qué pieza es (no importa que tú sepas, hasta que no lo dictamine su técnico es como si no se supiera). Y luego te vende la pieza (que tienen que venir de nuevo el técnico a ponerla y no es poco).

    OK, puedes optar por no pagarlo y cuando se rompa ya veremos. Pero el fabricante no es bobo, si no tienes contrato, cuando se te rompa «te atenderé … cuando pueda«. Los que pagan contrato tienen prioridad para la venta de piezas.

    Cualquier radar está fabricado con numerosas partes y piezas de fabricantes OEM. Teóricamente, debería salirte más barato comprársela al fabricante OEM que a la fábrica de radares; pero … no obtienes esa información muy facilmente, no es cosa que el fabricante te deje ver claramente quién fabricó cada parte. Se requiere gran experticia para eso, créanme, que los cubanos hemos tenido que lidiar con eso toda una vida, lo que nos permite ahora que LADETEC ofrezca servicios de radar.

    Pagues el contrato de mantenimiento o no, prepara el bolsillo. Ya en Colombia tuvieron la experiencia de estar parados un año por falta de financiamiento.

    Algunos países/instituciones optan por tercerizar el servicio de radar. Es decir, se lo pagan a una empresa local o directo al fabricante. Más barato es formar un servicio técnico propio (Lean este post para que vean cómo lo hicimos en Cuba). Cierto, se te pueden ir; pero recuerda lo que dijo Ford (bueno, tal vez sea una frase apócrifa y se la achacan a él) —«Sólo hay algo peor que formar a tus empleados y que se vayan: no formarlos y que se queden».

    Lo que trato de transmitirles es que tener radares es caro, no solo en la adquisición, también en su sostenimiento. Cualquier estrategia te va a conducir a un gasto anual del 10-15% del costo de la inversión. Al pasar de los 10 años el costo es cada vez mayor.

    Entonces, suena desesperanzador ¿cortarse las venas?

    No he visto ningún país del tercer mundo que pueda mantener los radares con servicios de terceros. Enrolarse a comprar radares es una aventura de por vida.¿La solución? Pero si ya la vieron en el post «Radares Meteorológicos al Sur del Río Bravo» La solución es la Soberanía Tecnológica.

    No me refiero a fabricar radares desde cero en un galpón latinoamericano (eso es otra escala y ahí tenemos los ejemplos de Argentina, Brasil y Perú para demostrar que sí se puede).

    La soberanía tecnológica aplicada a la meteorología significa la capacidad real de un país o institución de mantener, operar, modificar y reparar sus propios radares sin tener que arrodillarse ante el fabricante cada vez que se funde un fusible.

    Ustedes lo han leído en este texto: el fabricante es un amor durante la compra, pero después de la garantía se convierte en un oligopolio que te vende el soporte a precio de oro y te esconde las fuentes de los códigos y los esquemas eléctricos verdaderos. La soberanía empieza en la ingeniería inversa (legal, ética y profesional), en la capacidad de leer los manuales, de abrir las cajas, de rastrear los componentes OEM en el mercado global (no solo en la casa matriz) y, sobre todo, en la formación de técnicos de alto nivel que hablen el idioma del radar y no solo el del manual.

    Cuba, con sus radares de los años 70, no es un milagro; es el resultado de décadas de soberanía forzada. Al no poder comprar cosas por la persecución del bloqueo, ni disponer de créditos para el financiamiento de los contratos millonarios, no tuvimos más remedio que aprender. Y ese «no tener remedio» se convirtió en nuestra mayor fortaleza. Hoy LADETEC no vende humo; vende el conocimiento de quien ha tenido que resucitar equipos en medio de lugares inhóspitos y alejados, con un multímetro y una memoria prodigiosa.

    ¿Qué implica, en la práctica, ejercer la soberanía tecnológica al comprar un radar?

    1. Exigir la transferencia de conocimiento en el contrato. No vale con un cursillo de una semana. El fabricante debe entregar la lógica del software, los esquemas eléctricos completos y los planos mecánicos. Si no los dan, que ofrezcan un descuento para compensar el secuestro tecnológico.
    2. Crear una cantera de talento local. Enrollar a las universidades (como EAFIT en Medellín) desde el día cero. Que los estudiantes de ingeniería y física aprendan en el radar, que lo toquen, que lo sufran. Esa es la verdadera inversión a largo plazo.
    3. Aceptar la obsolescencia programada como un reto, no como una sentencia de muerte. Cuando el fabricante diga «esa pieza ya no se fabrica», la soberanía te permite decir «pues la adaptamos, la rediseñamos o la reemplazamos por otra equivalente».

    Al final, comprar un radar es como comprar un tractor o un hospital: no sirve de nada si no tienes mecánicos ni cirujanos. Si en tu plan de inversión no hay una partida presupuestaria específica y eterna para la formación de especialistas y la compra de repuestos alternativos, estás comprando un hermoso pisapapeles esférico de fibra de vidrio.

    La geografía te dice dónde ponerlo. La logística te dice cómo encenderlo. Pero solo la soberanía tecnológica te dice cómo hacer que nunca se apague.

    Así que, querido lector, si estás pensando en comprar un radar, no preguntes solo por el precio o la cobertura. Pregúntate: «¿Estoy dispuesto a adoptar esta máquina como un hijo, a aprender todos sus secretos y a cuidarla cuando el fabricante se haya ido con otro?». Si la respuesta es sí, y tienes la voluntad política de sostenerlo, adelante. Si no, mejor guarda ese dinero y fortalece tu red de estaciones automáticas o estaciones de sondeo aerológico.

    Porque, como bien saben los que hemos sobrevivido a tormentas y a fallos eléctricos, un radar no es un lujo tecnológico; es un compromiso de soberanía. Eche un vistazo al post en el que muestro tres ejemplos diferentes de sostenibilidad.

  • Los datos de radar, una verdadera Torre de Babel

    Los datos de radar, una verdadera Torre de Babel

    Un post para hablar de los formatos de los datos de radar y las dificultades para su interoperabilidad.

    En todo el planeta, más de 2000 radares meteorológicos operan de forma continua, girando día y noche sus antenas para capturar la estructura tridimensional de las tormentas. Estos instrumentos, desplegados por servicios meteorológicos nacionales, agencias de investigación, redes universitarias y empresas privadas, generan cada día petabytes de datos con resoluciones que alcanzan los 250 metros (en distancia) y los 5 minutos (en tiempo). Son la espina dorsal de la vigilancia de fenómenos severos, la entrada fundamental para inicializar los modelos numéricos de predicción, y una fuente inagotable para el estudio del cambio climático, la hidrología y la física de nubes.

    Sin embargo, tras esta aparente abundancia se esconde un problema profundo: cada red, cada fabricante, cada país ha desarrollado —o impuesto— su propio formato de almacenamiento y no solo eso, cada uno tiene su propia estrategia de exploración de la atmósfera con la secuencia de movimiento de su antena. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) reconoce más de 20 formatos activos para datos de radar en coordenadas polares, sin contar las variantes internas de cada uno de ellos. A esto se suman las diferencias en nomenclatura de variables, unidades, sistemas de coordenadas, convenciones de calidad y metadatos. El resultado es una Torre de Babel de datos: todos miden lo mismo (reflectividad, velocidad, polarimetría), pero cada uno lo cuenta en su propio idioma.

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  • La Epopeya del Doppler Cubano: una historia en 13 capítulos

    La Epopeya del Doppler Cubano: una historia en 13 capítulos

    A la Memoria del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz

    No fue un científico de formación, pero poseía el instinto del verdadero científico: la curiosidad insaciable, la fe en el talento humano y la certeza de que el conocimiento no debe ser patrimonio de unos pocos. Fidel entendió, antes que muchos, que la meteorología no era un lujo sino una necesidad estratégica para un país de huracanes y sequías. Por eso preguntó, escuchó, confió.

    A él debemos que un grupo de ingenieros de una ciudad del interior no solo soñara con un radar Doppler, sino que tuviera el respaldo de un Estado que apostó por la inteligencia nacional frente a la dependencia tecnológica. Fidel nos enseñó que la ciencia es soberanía, que la innovación no se compra, se construye con manos propias, y que un país bloqueado puede —si cree en sus hijos— fabricar lo que el mundo le niega.

    Este relato de trece capítulos es, en el fondo, una larga carta de agradecimiento a su pregunta aquella noche de huracán. Sin ella, sin su impulso, sin la Batalla de Ideas que abrió puertas, estas páginas no existirían. Ni los tres radares que llevan su huella.

    Por su pasión por la Ciencia, por su amor a la Meteorología, por su obsesión de que Cuba tuviera radares propios. Porque nos enseñó que el futuro no se espera: se construye.

    Gracias, Comandante.

    No existe la verdad absoluta, solo versiones. Cada persona construye la suya desde sus intereses, sus percepciones y, sobre todo, desde el lugar que ocupa. Akira Kurosawa lo mostró con maestría en Rashomon: varios testigos de un mismo crimen en el bosque ofrecen relatos irreconciliables, y ninguno es del todo falso ni del todo cierto. John Dickson Carr exploró esa misma idea en Los espejuelos oscuros, donde un asesinato escenificado ante varios testigos termina fragmentándose en recuerdos contradictorios. Así opera la memoria, y así se escribe la historia.

    Pues bien, aquí va mi versión: cómo se hicieron —y luego, quizás, se deshicieron— tres radares Doppler cubanos. No pretendo ofrecer una verdad definitiva, sino el testimonio de alguien que estuvo en el epicentro de los hechos, con las manos en los circuitos y la cabeza llena de sueños. Otros tendrán recuerdos distintos, igualmente honestos. A ellos les cedo la palabra cuando decidan tomarla. Mientras tanto, estos son los hechos tozudos, filtrados por mis espejuelos oscuros.

    Aquí les va la historia, tal como yo la veo, contada en 13 capítulos

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  • Epopeya del Doppler Cubano-13. Resurrección y pelea contra las 7 plagas

    Epopeya del Doppler Cubano-13. Resurrección y pelea contra las 7 plagas

    «Epopeya del Doppler Cubano-13» narra el dramático desenlace de la saga: la resurrección del proyecto en 2018 gracias al vicepresidente Roberto Morales Ojeda, la fabricación de dos nuevos radares Doppler (RD-100S en Casa Blanca y METEOR-1500S-M en Holguín) durante la pandemia de COVID-19, y el trágico epílogo con la expulsión del equipo LADETEC en 2022. Este capítulo final relata cómo los ingenieros cubanos, trabajando sin descanso y arriesgando su salud, cumplieron la misión de Fidel Castro de llevar el Doppler a Casa Blanca, solo para ver cómo los radares dejaron de funcionar tras su salida. Descubra la historia de perseverancia, innovación tecnológica y la fundación de la empresa privada LADETEC, que hoy ofrece servicios de radar dentro y fuera de Cuba.

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  • ¿Cómo Saben los Radares Meteorológicos Hacia Dónde Miran?

    ¿Cómo Saben los Radares Meteorológicos Hacia Dónde Miran?

    Evolución tecnológica, la elegancia del Código Gray y el reto de la lectura de la posición de la antena y las soluciones de LAMULA™.

    Nosotros lo hicimos muy bien desde la primera vez que lo intentamos en el mítico radar de la Loma de la Mula en 1997, y salió bien a pesar de que los encoders que venían con ese radar MRL-5 estaban defectuosos y aún así estuvimos trabajando con ellos más de tres años hasta que Alexey les adaptó unos encoders modernos que compramos, y eso fue por el año 2000. La adaptación de Alexey funcionó muy bien también. Desde mis primeras visitas al radar de McGill en el Observatorio Marshall, mi amigo el Profesor Isztar Zawadzki le insistía a su ingeniero principal que conversara conmigo y adquiriera nuestra experiencia.

    También los ingleses, en su primera visita exploratoria para conocer el radar antes de hacernos su transferencia tecnológica del Doppler, se interesaron por ver cómo habíamos resuelto este asunto. Obviamente, les preocupaba porque ellos habían tenido dificultades. Así pues, decidí escribir este post explicando el complejo asunto de conocer, con exactitud, ¿hacia dónde mira la antena del radar? y cómo lo resolvimos.

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  • VESTA|Process, el software que clavó la pica en Flandes

    VESTA|Process, el software que clavó la pica en Flandes

    He analizado datos de muchos radares a lo largo de 45 años de trabajo. mayormente, los cubanos, pero también lo hice con datos de radares en Canadá, en Estados Unidos, en Alemania, en Italia, en la Unión Soviética, en Venezuela, en Nicaragua, en Honduras, en Colombia y en Guatemala. Para esto he usado las más disímiles aplicaciones informáticas de diversos fabricantes. Les puedo asegurar a mis incrédulos lectores que la aplicación más versátil y flexible con la que he trabajado ha sido el VESTA|Process que está cumpliendo ya 30 años en explotación; pero mejor les cuento cómo llegamos hasta ahí antes de explicarles en qué consiste.

    Orígenes

    Sin lugar a dudas, la semilla la sembró el Dr. Borís Koloskov, del Obserrvatorio Aerológico Central de la URSS, que vino a Cuba en 1986, como asesor del Laboratorio Conjunto Soviético Cubano para el procesamiento de radar dentro de los Experimentos de Lluvia Provocada. En esa época, en el radar de Camagüey estaba instalado un sistema de grabación de la información digitalizada de radar (AKSORS), que se procesaba en una mainframe EC-1035.

    Los resultados eran CAPPIs a diferentes alturas (de 1 km en 1 km), impresos en papel (cifrokartas, las llamaban los rusos). Boris, como yo era el ingeniero a cargo del radar MRL-5 y él era muy exigente con el estado técnico y la calibración del radar, se empeñó en explicarme todo lo del procesamiento de la información al nivel de experto, al detalle. Yo fui muy receptivo.

    Los experimentos se detuvieron en 1991 con la desaparición de la Unión Soviética. En 1993 teníamos en el viejo radar MRL-5 (el que estaba en un furgón en el Centro Meteorológico de Camagüey) un sistema computarizado que ejecutaba las observaciones del radar de forma automática (ARGOS).

    En 1994 nos regalan un nuevo radar MRL-5 que habríamos de montar en la Loma de la Mula con un revolucionario sistema de control sin consolas de operación, solo con mando automático. El antiguo operador se convertiría en analista de la información de radar procesada. Para eso necesitábamos un software revolucionario y yo sabía muy bien qué debía hacer este software: todo aquello que Koloskov muy engorrosamente realizaba a mano analizando con éxito los CAPPIs en papel.

    Nace una revolución

    En eso estábamos cuando llegó Marco, recién graduado en 1995. Marco y yo compartimos una amplia cultura de lectores empedernidos que nos hace ser muy imaginativos. Yo le llevo 17 años de ventaja; pero Marco me llevaba de ventaja que es más imaginativo e inteligente que yo y asimilaba muy rápido mi experiencia. Yo le daba un curso comprimido y express de conocimientos de radar y le explicaba claramente qué debía hacer el sistema y muy someramente le explicaba lo que habíamos hecho en los 12 años anteriores y cómo yo creía que debía hacerse; pero dándole un amplio margen de acción.

    Hubo varios factores que hicieron posible un software revolucionario. 1) Acababa de salir Windows 95. 2) Acababa de salir Delphi de Borland con su novedosa biblioteca de componentes visuales. 3) Marco provenía de un grupo de programadores de élite de la Universidad de Las Villas llamado Merchise. 4) Marco era un programador muy avanzado cuando llegó a nosotros, a pesar de que apenas tenía 22 años, y ya tenía aplicaciones introducidas en la práctica. 5) Marco no sabía lo que hacían las otras aplicaciones de software del mundo, yo sí, pero me cuidé de que él no se permeara de lo que hacían otros, si no de satisfacer mis requerimientos para que no tuviera contaminación ni límitaciones.

    La diferencia fundamental de todo lo que se había hecho en Cuba y en el mundo y lo que yo quería hacer es que la «criatura», VESTA|Process la llamó Marco, debía ser un software de ANÁLISIS INTERACTIVO. y no solamente un generador de productos en modo automático. Marco puso manos a la obra y ya en 1996 VESTA|Process, adelantándose un año al radar para el cual se creó, veía la luz. Incialmente lo corriamos con los datos del Argos (de Camagüey) y de DR (de Casa Blanca); pero ya habíamos creado el formato de los datos que generaría el nuevo radar.

    ¿De qué va VESTA|Process?

    El dato primario de radar es una matriz tridimensional en coordenadas esféricas, por tanto, no es una información que los humanos puedan ver directamente en su forma nativa. Para poderlo entender por medio de una computadora se requiere buscar cortes de la matriz tridimensional que puedan ser convertidos a planos bidimensionales, comprensibles para los humanos. A esto se dedican los así llamados Procesadores de Datos o Procesadores Secundarios de la Información de Radar. VESTA|Process entra en esa categoría.

    La misión del Procesamiento de los Datos es convertir los datos primarios, de coordenadas cuasi esféricas a coordenadas cartesianas georreferenciadas y generar los así llamados «productos». Los productos van a ser matrices de datos bidimensionales, que pueden estar en coordenadas polares o cartesianas. Estas matrices bidemensionales que son cortes (horizontales, verticalaes o transversales) en la matriz trimensional esféfica deben ser convertidas a imágenes para que puedan ser visualizadas.

    El procesador de datos puede ser solamente un generador de productos o puede estar acompañado de un generador de imágenes también. Este es el caso de VESTA|Process. Con este producto Marco inauguraba la marca registrada VESTA™ que acompañaría a todos los productos de LADETEC hasta el año 2022.

    La magia de la conversión geométrica instantánea

    Una joya de la programación orientada a objetos es el módulo de conversión geométrica («grid» se llama), que se usa para lograr cortes en la matriz tridensional en coordenadas cuasi-esféricas y generar matrices bidimensionales en coordenadas polares. A diferencia de otras aplicaciones de este tipo, VESTA|Process no está «amarrado» a la resolución espacial del dato de entrada para definir la resolución del dato de salida. Lo mismo funciona si el dato de entrada es muy burdo (muy espaciado) y le pides un dato de salida con una resolución muy fina, que si al revés, el dato de entrada es de resolución muy fina y le pides un dato de salida con resolución burda. En el primer caso interpola, en el segundo, promedia.

    VESTA|Process siempre genera cualquier producto a partir de la matriz original y lo hace en tiempo real. Las consideraciones geométricas son configurables de producto a producto. Se puede generar un mismo tipo de producto, digamos un CAPPI, con diferentes resoluciones de salida y una y otra vez, VESTA|Process lo genera a partir del dato primario. Por ejemplo, para una misma observación de radar podemos generar un mismo CAPPI, digamos de 0 a 1 km de altura, pero con resoluciones de 0.15 km x 0.15 km, 1.6 km x 1.6 km, 2.1 km x 2.1 km, 4.0 km x 4.5 km y así sucesivamente las resoluciones de salida deseadas, cualesquieras que estas sean.

    Viviendo en un mundo de Ventanas

    Marco concibió algo que resultó muy novedoso y cómodo para el procesamiento: cada producto es una ventana. Como cualquier ventana en Windows, el producto tiene vida propia: tamaño, posición en el lienzo de trabajo, zoom, pan y scroll, paleta de colores … de modo que la forma en que se visualiza cada producto es totalmente flexible y atañe solamente a esa ventana. Todo es parametrizable y el sistema recuerda o no (según se desee), las preferencias de cada tipo de producto.

    Estas características resultan muy importantes cuando se está analizando una situación meteorológica complicada. Las posibilidades son realmente infinitas y los analistas la usan de forma muy creativa para identificar características de los radioecos que les permitan caracterizar el fenómeno que están viendo y emiir un alerta cuando resulte conveniente. Yo no he visto nada igual a eso.

    Cada producto (pueden llegar a ser muchos) muestra diferentes características de los radioecos, y el trabajo con múltiples ventanas permite evidenciar estas caracterísitcas en un solo golpe de vista, viendo el fenómeno desde diferentes ángulos. Tenga en cuenta mi lector que Windows 95 recién se estrenaba y Marco aprovechó al máximo sus posibilidades, como decimos en el argot beisbolero «al primer bounce».

    Un precursor de la Internet de las Cosas

    Marco sembró desde el inicio la posibilidad de que cada módulo de VESTA|Process (después hizo lo mismo con el spftware de adquisición y control) pudiera ser comandando y pudiera intercambiar datos con otra aplicación externa. Estábamos a 10 años de que en los radares (y en LADETEC) tuviéramos conexión a Internet.

    Para lograrlo Marco empleó COM (Component Object Model, y su extensión DCOM para la distribución a través de redes) en la comunicación de cada parte del software con otro y sobre él uso OLE Automation, que es una capa que usa de forma estricta la interfaz IDispatch para permitir que lenguajes de alto nivel y de scripting (como Visual Basic o Python) controlen y manipulen componentes sin necesidad de enlaces estáticos complejos.

    Haber sembrado esto dentro del VESTA|Process nos permitió años después irlo complementando con otras aplicaciones como fueron VESTA|Autómata, VESTA|Mosaico, VESTA|Distribuidor, VESTA|Supervisor y VESTA|Web. También permitió que VESTA|Process llamara a Microsoft Office Word para imprimir reportes de lluvia en modo texto. Una visión de futuro increíble que ha permitido que este software llegue hasta nuestros días aún en explotación.

    Rapidez, flexibilidad y compatibilidad

    VESTA|Process es una aplicación que permite abrir numerosas ventnas en el lienzo de trabajo con disímiles productos, cada uno de ellos con el zoom, y el scroll que permiten visdualizar y evidenciar determinadas características de una formación nubosa precipitable y explorar con el cursor que se va moviendo por todas las ventanas mostrando los valores puntuales de las diferentes variables con las que se ha fabricado cada producto. Esto se hace de forma muy rápida y cómoda. Dominar todas las potencialidades de la aplicación.

    He impartido cursos de explotación de radar y de Meterología Radárica en numerosas ocasiones en el extranjero. Siempre reto a los locales a analizar una observación cualquiera de su radar, ellos con la aplicación de su fabricante y yo con VESTA|Process. Obviamente, les gano por un buen tramo (si no no les haría el cuento, que a nadie le gusta hablar de sus frcasos). No es que las aplicaciones de los fabricantes no permitan hacer lo que yo les pido, es que lo hacen de forma muy engorrosa y lenta, no están previstas para eso.

    VESTA|Process tiene un poderoso mecanismo (translator lo llamó Marco) para ingestar datos primarios de otros radares y también mecanismos para exportar los resultados del procesamiento en disímiles formatos amliamente conocidos.

    Sorpresas del destino

    En 1991 se terminaron abruptamente los experimentos de Lluvia Provocada en Camagüey tras más de 10 años de fructífera colaboración. Nada que hacer, la Unión Soviética desapareció. Mantuvimos contactos por cartas, cada quién con los más afines. Pasó el tiempo y pasó un águila por el mar.

    En el año 2005, debido a la intensa sequía en la zona norte oriental el Estado Cubano organiza una campaña de LLuvias Provocadas en esta zona. Los científicos cubanos del Instituto de Meteorología convencen a la direccíón del Programa de traer (contratados) asesores y equipamiento rusos para los aviones.

    Retornsron nuestros viejos conocidos. Mi asesor el Dr. Boris Koloskov también fue contratado y ¡Oh Sorpresa! se tropieza con una aplicacióon de escritorio llamada VESTA|Process que cumplía justamente sus más recónditas aspiraciones y sus más fantásticos sueños.

    Ejecutó todo el procesamiento con VESTA|Process, le econtró un par de bugs (porque la usó mucho más intensiva y a profundidad en todas sus múltiples opciones y aún así pidió más.

    El halló magnífico eso de generar todo tipo de productos y acomodarlos todos en el lienzo a la vez para ir viendo la evolución de os radioecos durante el proceso de inseminación de las nubes. Pero … él habría tantos productos que entre una observación y la otra no le daba tiempo a abrirlos y reorganizarlos de nuevo de la misma forma. Ya Marco no trabajaba con nosotros desde el 2003. Entonces, el ingeniero Wilfredo J. Pozas Pérez le buscó una solución genial, una opción de auto-actualización que al entrar cada nueva observación, volvía a actualizar los mismos productos y mantenerlos en pantalla en el mismo orden. Wilfre la llamó «Piloto Automático».


    ¿Qué decirle amables lectores? Durante 30 años he disfrutado de esta aplicación, ha sido mi mascota favorita tanto para analizar situaciones en tiempo real, como para impartir conferencias, incluso para verificar el estado técnico de los radares y calibrar unos con otros.

    ¿Que por qué VESTA? No sé, preguntenle a Marco. Antes que eso teníamos a HERMES y a ARGOS; pero en griego la diosa VESTA se dice HESTIA y Marco y yo estábamos de acuerdo en que HESTIA no suena bonito.

    Con el paso de las actualizaciones de Windows, VESTA|Process ha tenido dificultades cada vez mayores. Recursos de Windows que estaban en la versión ´95 fueron desapareciendo. Ya en Windows 10 corre muy pesamente y se bloquea ante ciertas operaciones. Parecía que le había llegado su fin con Windows 11.

    Cuando de repente … LAMULA™ Process.

    Bueno, como Scherezada, hay que dejar algo para mañana para entretener a mis lectores que si no me cortan la cabeza.

  • ¿Salvar la Ciencia en Cuba o hacerle eutanasia?

    ¿Salvar la Ciencia en Cuba o hacerle eutanasia?

    No creo, ni remotamente, que mi opinión sea importante, soy uno más que ha hecho un poquito de Ciencia y algo de Innovación. No obstante, como el debate anda acalorado y como los cubanos opinamos de pelota, de pronósticos de huracanes y de cualquier cosa, pues me concedo el derecho, en este, mi blog, de dar mis opiniones. No faltaría más que yo mismo me negara la posibilidad a mí mismo.

    Con respecto a la atomización del CITMA se dicen cosas a favor y en contra bastante absolutistas. Unos ven muy bien la restructuración y la incorporación de CTI a la Educación Superior y otros creen que es un disparate. Yo soy más moderado, a mí me parece que tal como está debe funcionar, y que en los esquemas propuestos también podría funcionar correctamente. Los males que nos aquejan no están en la estructura.

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  • ¿Convertir agua en vino? ¿o el vino en pesos?

    ¿Convertir agua en vino? ¿o el vino en pesos?

    Hace unos días pasé por el “antiguo” hotel Puerto Príncipe, el que está la Avenida de los Mártires, aquí en Camagüey. Está cerrado, como hotel quiero decir, bueno, para los que lean esto en la posteridad: en la época que Estados Unidos decidió que ya Cuba no podría comprar más petróleo … ni recibirlo por donación. En fin, vayamos al grano, como diría mi compañero de secundaria (sí, de la Ana Betancourt, la que estaba allí mismo, frente al hotel) “opiniones”, el dermatólogo … antes de irse del país, mejor dicho, al grano no, al vino, porque al pan, pan, y al vino, no vino.

    El caso es que vendían allí unas botellas de vino ¿Merlot? ¿o Merlín? Bueno, qué más da. El precio: 1400 CUP. El compañero vendedor me dijo —decídete, la están comprando por cajas, los revendedores, allí mismo en la esquina las revende a 2000, un tipo parado allí.  Compré un par, me parecieron un buen vinito (el fondillo de la botella era profundo). Al otro día ya no había y en una de las numerosas “quincallas” cerca de mi casa (sí, somos un país-quincalla, en cada cuadra hay 5 o 6 casas, normales, donde se revende de todo), ya lo estaban revendiendo a 3 000 CUP.  ¿País de Hombres de Ciencia? ¿Dónde están los inspectores? ¿Dónde está la “protección al consumidor”? 1600 pesos de “ganancia”, de una mano para la otra ¿facturas? ¿documentos de venta? ¿impuestos? Somos un país “duty free”. El paraíso de la especulación. Hacen bien en cerrar el Ministerio de Ciencia, si lo que deben es abrir un ministerio de la revendedera, para proteger al revendedor, digo yo ¿Se imagina mi ingenuo lector lo que sufre el revendedor cargando las cajas de vino de un exhotel a su timbiriche? Bueno, mejor me voy a encender el carbón…

  • Desarrollo del Transistor en EE.UU. y la URSS

    Desarrollo del Transistor en EE.UU. y la URSS

    A mediados de la década de 1940, la electrónica dependía de un componente frágil y voluminoso: el tubo de vacío. Estos dispositivos, similares a bombillas de cristal, eran grandes, se calentaban en exceso y se fundían con facilidad. Las primeras computadoras, como la ENIAC, requerían miles de estas válvulas y ocupaban salas enteras.

    Este problema era especialmente acuciante para la Bell Telephone Company. Para que las señales telefónicas recorrieran largas distancias era necesario amplificarlas, y este proceso dependía de esos tubos poco fiables.

    En 1936, el nuevo director de investigación de los Laboratorios Bell, Mervin Kelly, comenzó a reclutar físicos de estado sólido con la esperanza de encontrar una alternativa. Entre sus primeros reclutas estaba William Shockley, quien propuso varios diseños de amplificadores basados en materiales semiconductores. Sin embargo, sus intentos de fabricar un prototipo en 1939 fracasaron estrepitosamente. La teoría de los semiconductores no podía explicar lo que sucedía con los electrones en estos materiales, y controlar su composición exacta era casi imposible.

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  • Ciclones con nombres tiernos: las precursoras

    Ciclones con nombres tiernos: las precursoras

    Hay una novela del prolífico escritor búlgaro Bogomil Rainov, que se llama: «Тайфуны с ласковыми именами» — «Tifones con nombres tiernos» o «Tifones con nombres cariñosos». En la novela, Emil Boev —el carismático espía búlgaro que protagoniza varias de sus obras, mujeriego, pícaro y machista— se refiere a las damas de una manera muy peculiar: las llama «ciclones con nombres tiernos». Una metáfora que encierra una paradoja fascinante: algo tan destructivo como un ciclón, pero revestido de la suavidad de un nombre femenino. La ternura y la furia, el caos y la belleza, todo en la misma frase.

    Me apropio, oportunistamente, del nombre de la novela, para hablar de mujeres que resultaron ser unos verdaderos ciclones abriendo Brechas en el Muro del conocimiento humano sobre la incipiente ciencia hasta ese momento desconocida: la Meteorología de Radar.

    Dorothy y Polly: dos nombres que podrían haber estado en la lista de huracanes

    Y aquí es donde la historia de Bogomil Rainov se cruza con la de mujeres reales, científicas que, como los ciclones, llevaban nombres «tiernos», pero cuyo impacto en la meteorología fue de fuerza arrolladora.

    Dorothy Ryde: la ecuación que vino de una esposa

    Muy pronto en mi carrera comprendí, que muy a mi pesar, la propagación de las ondas de radar en la atmósfera formaban parte ineludible de la ecuación de radiolocalización y que si quería saber qué mide el radar, tenía que adentrame en esa parte de la Física. En nuestras entregas anteriores hablamos de J.W. Ryde y D. Ryde. Llegó el momento de ponerle nombre y rostro a esa «.. D. Ryde o …& Ryde». Se llamaba Dorothy Ryde, y su contribución a la Meteorología de Radar fue absolutamente fundamental y descomunalmente brillante.

    Dorothy Ryde con su esposo J. W. Ryde, trabajando en las ecuaciones que describen la interacción de las ondas de radar con las partículas atmosféricas, describiendo los fenómenos de dispersión y atenuación de las ondas.
    Dorothy Ryde con su esposo J.W. Ryde, desarrollando las ecuaciones del radar.

    Mientras su marido, John Walter Ryde, trabajaba en los laboratorios de la General Electric Company en Wembley, Dorothy era su colaboradora científica. Juntos desarrollaron la teoría de la dispersión y atenuación de las microondas al atravesar la atmósfera. Sus trabajos, publicados en los informes de 1941 y 1944, establecieron las bases cuantitativas para entender cómo las gotas de lluvia, los copos de nieve e incluso el granizo reflejaban las ondas de radar (en diferentes longitudes de onda).

    Fueron ellos quienes añadieron y perfeccionaron los trabajos de gigantes como Rayleigh y Mie, adaptándolos a las necesidades de una nueva ciencia que estaba naciendo. Su trabajo fue tan profundo que apenas ha necesitado correcciones en más de ochenta años. La ecuación del radar que desarrollaron sigue siendo la piedra angular de la Meteorología de Radar moderna.

    Y, sin embargo, durante décadas, su nombre aparecía en los textos simplemente como «la Sra. Ryde» o «la esposa de» o simplemente Ryde & Ryde. Afortunadamente, la historia está empezando a reparar esa injusticia, y hoy podemos decir con orgullo que Dorothy Ryde fue una de las primeras científicas en sentar las bases teóricas de la Meteorología de Radar.


    Pauline «Polly» Austin: la directora que lo cambió todo

    Si Dorothy Ryde fue la mente teórica en la sombra, Pauline Morrow Austin fue la líder que llevó la Meteorología de Radar a la práctica y la consolidó como disciplina científica. Mi amigo, el Profesor Isztar Zawadzki, a la sazón director del J. S. Marshall Radar Observatory de McGill, solía hablarme de ella con una admiración dificil de esconder.

    Imagen generada por IA de Pauline M. Austin, trabajando cosas de Meteorología de Radar en el MIT.
    Pauline M. Austin trabajando los temas de la Meteorología de Radar en el MIT.

    Pauline, conocida cariñosamente como «Polly», nació en 1916 y fue una de las primeras mujeres en obtener un doctorado en Física en el MIT. Llegó al instituto en 1939 con títulos en matemáticas y física, y comenzó a trabajar con el profesor Julius Adams Stratton en teoría electromagnética y radar. Durante la Segunda Guerra Mundial, contribuyó al desarrollo del sistema de navegación LORAN y a la tecnología de radar.

    Pero la verdadera revolución que protagonizaría llegó en 1946, cuando se unió al Weather Radar Research Project del MIT desde su misma fundación. Era la única mujer en el equipo. Y no solo eso: en 1956, se convirtió en la directora del proyecto, un cargo que ocupó hasta su retiro en 1979.

    Bajo su liderazgo, el proyecto del MIT se convirtió en uno de los centros de investigación más importantes del mundo. Pauline dedicó su carrera a interpretar los ecos del radar meteorológico. Su trabajo pionero para relacionar la intensidad de la señal del radar con la tasa de precipitación en superficie sentó las bases de lo que hoy conocemos como estimación cuantitativa de precipitación por radar. Sus investigaciones sobre la estructura de las tormentas y la física de las precipitaciones son referencias obligadas en cualquier manual de la materia.

    Y aquí viene una anécdota que demuestra su carácter: Pauline no solo era una científica brillante, sino también una mujer que sabía abrir camino. En sus propias palabras, cuando asistía a las conferencias de radar meteorológico, «durante un tiempo, fui la única mujer allí». Pero eso nunca la detuvo. Fue una pionera, no solo en la ciencia, sino también en la lucha por la visibilidad de la mujer en un mundo dominado por hombres.

    En 2011, el MIT celebró su centenario y reconoció oficialmente su influencia en el campo de la Meteorología de Radar. La ciencia moderna no sería lo que es sin las contribuciones de Pauline Morrow Austin.


    El legado de los nombres tiernos

    La historia de la Meteorología de Radar no se entiende sin las contribuciones de Dorothy Ryde y Pauline Austin.

    • Dorothy Ryde nos dio las ecuaciones que permiten entender cómo las ondas de radar interactúan con la precipitación. Sin su trabajo, no habríamos podido pasar de la observación cualitativa («está lloviendo») a la cuantitativa («está lloviendo a razón de 10 mm/h»).
    • Pauline Austin nos dio el liderazgo y la visión para convertir esos conocimientos en un sistema operativo. Bajo su dirección, el MIT sentó las bases de la red de radares meteorológicos que hoy protege a millones de personas en todo el mundo.

    Ambas rompieron el Muro del Conocimiento, pero también rompieron otro muro, igual de importante: el Muro de Género. En una época en que la ciencia era casi exclusivamente masculina, ellas demostraron que el talento y la inteligencia no entienden de sexos.


    Y en Cuba ¿qué?

    No puedo terminar este post sin hablar de una precursora a quien tuve la suerte de conocer. Julia Morejón Peña, la primera operadora de radar meteorológico en Cuba. Julita no solo fue operadora, fue además, jefa de la estación de radar hasta que por la maternidad dejó de trabajar en el radar ARS-3 que se encontraba en el Centro Meteorológico de Camagüey desde 1966, el segundo en Cuba, que se mantuvo en funcionamiento hasta los años 90s.

    Julia Morejón Peña, primera mujer operadora de radar en Cuba, foto generada por IA, ambientada en el radar y una de su boda con el también operador Joel de los Ríos
    Julia Morejón Peña, primera operadora de radar meteorológico en Cuba, ambientada en el ARS-3 de Camagüey.

    Julita se incorporó muy joven al Centro Meteorológico de Camagüey. Yo la conocí en 1981 cuando comencé a trabajar allí. Ya ella no trabajaba en el radar, sino que era operadora de la estación actinométrica y luego pasó por diferentes departamentos (Pronósticos, Climatología y Agrometeorología) dejando una huella de eficacia y profesionalidad.

    Años después otras siguieron su legado: Yamilé, Yelín (estas dos también fueron jefas del radar de Gran Piedra), Rosanne, Deisy en el radar de Pilón, Lucy y Mirisy, en el radar de Punta del Este … (ofrezco mis disculpas, algunos nombres puede que se me olviden, ya estoy muy viejito), pero todas ellas, con su trabajo silencioso y constante, demostraron que el radar meteorológico en Cuba también tenía nombre de mujer y aun siguen estremeciéndonos.


    La paradoja de los nombres

    Resulta irónico, ¿no? Durante décadas, los ciclones más destructivos del planeta llevaban nombres de mujer (hasta que comenzaron a alternarse nombres masculinos y femeninos según una lista que se elabora antes del inicio de la temporada). Nombres tiernos, como los que Bogomil Rainov imaginó en sus novelas de espionaje. Y, al mismo tiempo, dos mujeres —Dorothy y Polly— estaban sentando las bases de la ciencia que permitiría detectar y medir esas tormentas con una precisión nunca antes vista. Mientras en Cuba, Julia sentaba las bases del trabajo operativo en los radares.

    La historia, a veces, tiene un sentido del humor muy peculiar. Mientras los meteorólogos de la posguerra decidían que los huracanes debían llamarse como sus novias y esposas, Alma, Carol, Flora, Irma o Katrina, Dorothy Ryde, Pauline Austin y Julia Morejón estaban demostrando que la ciencia no entiende de géneros. Que las ecuaciones no tienen sexo. Que el radar no pregunta quién lo maneja si es hombre o mujer.


    Conclusión: la ciencia que brilla en la sombra

    El radar meteorológico es una de las herramientas más importantes de la civilización moderna. Nos permite prever tormentas, salvar vidas y planificar nuestro día a día. Pero detrás de cada imagen de lluvia en nuestro teléfono, hay décadas de trabajo, de ecuaciones y de personas que dedicaron su vida a entender el cielo.

    Dorothy Ryde y Pauline Austin fueron dos de esas personas. Dos mujeres que, desde la sombra (en el caso de Dorothy) o desde el liderazgo (en el caso de Polly), contribuyeron de forma decisiva a derribar una de las Brechas más importantes en el Muro del Conocimiento.

    La ciencia no tiene género. Pero la historia, durante mucho tiempo, sí lo tuvo. Hoy, desde este humilde rincón de la red, queremos poner en valor el trabajo de estas lumbreras. Porque si el radar nos enseña a ver la lluvia, la historia de Dorothy, Polly y Julia nos enseña a ver la ciencia con otros ojos.

    Y si algún día un ciclón lleva su nombre, que sea en reconocimiento a su legado. Porque, como escribió Bogomil Rainov, hasta los fenómenos más destructivos pueden tener nombres tiernos de mujeres que hicieron mucho bien.

  • Descubre cómo surgió el radar y cómo pasó a la vida civil

    Descubre cómo surgió el radar y cómo pasó a la vida civil

    Del rayo de la muerte al magnetrón: la fascinante historia del radar que cambió la Segunda Guerra Mundial y revolucionó la aviación moderna.

    Cuando subimos a un avión, rara vez pensamos en lo que hace falta para que cientos de máquinas de varias toneladas surquen los cielos sin chocar entre sí. Hoy, un avión despega o aterriza en los aeropuertos más grandes del mundo a un promedio de dos por minuto. Esa coreografía invisible —que damos por sentada cada vez que volamos— no habría sido posible sin una tecnología nacida de la necesidad militar más desesperada, y cuyo origen se remonta a una pregunta absurda sobre una oveja y un rayo de la muerte.

    Bienvenidos a la historia del radar.


    La pregunta que lo cambió todo

    Año 1935. Los altos mandos del Ministerio del Aire británico observaban con preocupación el rearme tecnológico de la Alemania nazi. Los rumores sobre un misterioso «rayo de la muerte» que los alemanes estaban desarrollando —capaz de fulminar pilotos enemigos o detener motores a distancia— encendieron todas las alarmas del Imperio Británico. La idea era tan fascinante como terrorífica, tanto que el Ministerio ofreció una recompensa de 1.000 libras esterlinas (una fortuna en la época) a quien fuera capaz de «fulminar una oveja a cien pasos» con un dispositivo de este tipo.

    Nadie reclamó el premio, pero la pregunta seguía en el aire: ¿era posible construir un rayo de la muerte? Para salir de dudas, el ministerio consultó extraoficialmente a un científico de la Radio Research Station, Robert Watson‑Watt, uno de los mayores expertos en ondas de radio del momento.

    Watson‑Watt no era un hombre de ocurrencias fáciles. Sabía que el ministerio tenía dinero para gastar en investigación y que cualquier respuesta debía basarse en números concretos. Así que planteó un problema matemático a su joven colega Arnold «Skip» Wilkins:

    «Supongamos —solo supongamos— que tiene ocho pintas de agua a un kilómetro sobre el suelo. Supongamos que esa agua está a 37 °C y quiere calentarla hasta 40 °C. ¿Cuánta potencia de radiofrecuencia necesitaría, desde una distancia de cinco kilómetros?»

    Wilkins no era ningún ingenuo. Comprendió al instante el juego de su jefe: ocho pintas era la cantidad de sangre de un ser humano adulto; 37 °C, la temperatura corporal normal; 40 °C, un grado lo bastante alto para matar a una persona o, al menos, dejarla inconsciente. Lo que equivalía a lo mismo si iba pilotando un bombardero enemigo.

    Hicieron los cálculos. La respuesta fue demoledora: se necesitaría una cantidad absurda de energía, decenas de miles de veces superior a lo que cualquier tecnología de la época podía generar. El rayo de la muerte era inviable. El mito cayó.

    Pero ambos vieron algo mucho más valioso entre las ruinas de aquella idea descabellada.


    El nacimiento del radar: ecos que salvan vidas

    Wilkins reflexionó en voz alta: si las ondas de radio rebotaban en los objetos metálicos, ¿no podría detectarse el eco de esas ondas para localizar aeronaves enemigas mucho antes de que fueran visibles? Watson‑Watt captó la genialidad al vuelo y aquella misma tarde redactó un memorándum para el recién creado Comité para el Estudio Científico de la Defensa Aérea. La pregunta era simple: «¿Les interesaría explorar esta idea?»

    La respuesta llegó rápido: «Por supuesto que sí».

    Lo que Wilkins acababa de describir se conocería más tarde como RADAR (Radio Detection And Ranging, «detección y localización por radio»). Los británicos no estaban solos en esta carrera: alemanes, japoneses, soviéticos y estadounidenses también trabajaban de forma independiente en conceptos similares, pero el impulso inicial de Watson‑Watt y Wilkins fue decisivo.

    El 26 de febrero de 1935, en un campo de Northamptonshire, llevaron a cabo el experimento de Daventry: por primera vez en la historia, unas ondas de radio rebotaron en un bombardero Heyford que volaba a ocho millas de distancia y lograron detectarlo.


    El salto definitivo: nace el magnetrón

    Aunque el radar experimental funcionaba, tenía una limitación crítica: operaba con longitudes de onda largas y baja potencia, lo que impedía detectar aviones a gran distancia o con precisión. La solución llegó en febrero de 1940, cuando los físicos de la Universidad de Birmingham John Randall y Harry Boot lograron un hito técnico asombroso: el magnetrón de cavidad resonante.

    El dispositivo era una pequeña maravilla de la ingeniería: un bloque de cobre macizo perforado con cavidades que, al ser estimulado eléctricamente, generaba pulsos de microondas con una potencia hasta 300 veces superior a cualquier dispositivo anterior (400 vatios en su primer prototipo, y poco después 3 kW). Además, operaba en una longitud de onda de tan solo 10 centímetros, lo que permitía usar antenas pequeñas y obtener imágenes mucho más nítidas.

    El Ingeniero Principal de los Radares Cubanos, Leonardo Lino Fern´ndez Suárez, instalando y adaptando un magnetrón ruso MI-503 en un radar RC-32BM en Pinar del Río (La Bajada)

    El magnetrón era, en esencia, el corazón del radar moderno y lo sigue siendo hasta hoy, aun cuando ya hay otras tecnologias.


    Una caja negra y un viaje de pesadilla

    Pero Gran Bretaña, acosada por los bombardeos de la Luftwaffe y con sus fábricas bajo fuego constante, carecía de capacidad industrial para producir magnetrones en masa. Winston Churchill, recién llegado al poder, comprendió que el Reino Unido necesitaba desesperadamente la maquinaria estadounidense. La estrategia cambió radicalmente: no se intercambiaría el secreto del magnetrón por otros avances; se ofrecería como un regalo para pedir ayuda.

    En agosto de 1940, el físico galés Eddie Bowen emprendió una misión digna de una novela de espías. Llevaba consigo un modesto cofre metálico negro en cuyo interior viajaban una decena de prototipos de magnetrones, los documentos técnicos y todo el saber de la investigación británica sobre radar.

    Eddie Bowen viajando con una caja con modelos de magnetrones ingleses hacia Estados Unidos en medio de la II Guerra Mundial

    El periplo fue agotador. Primero, un taxista londinense se negó a dejar subir el pesado cofre dentro del taxi y tuvo que llevarlo atado al techo. Luego, Bowen tomó un tren hacia Liverpool compartiendo vagón con un hombre de aspecto militar que, elegantemente vestido, fingió ignorarlo durante todo el trayecto mientras leía el periódico. A continuación, embarcó rumbo a Estados Unidos con una instrucción clara: si el barco era atacado por submarinos alemanes, debía arrojar el cofre al mar. Para asegurarse de que se hundiera, habían perforado dos agujeros en su estructura. Afortunadamente, el barco no fue hundido.


    El laboratorio que cambió la guerra

    La llegada del magnetrón a Estados Unidos causó una conmoción. Los científicos estadounidenses, que hasta entonces andaban rezagados en la carrera del radar, comprendieron de inmediato el potencial de aquel artefacto. El presidente Franklin D. Roosevelt autorizó la creación del Radiation Laboratory (RadLab) en el MIT, un centro de investigación militar que, con el tiempo, se convertiría en el segundo proyecto más grande de Estados Unidos durante la guerra, solo superado por el Proyecto Manhattan.

    El RadLab fue un hervidero de genialidad. En solo cinco años, desarrolló más de 100 sistemas de radar diferentes, diseñó la mitad de todos los radares utilizados por los aliados y construyó equipos por valor de 1.500 millones de dólares de la época. Diez de sus investigadores obtendrían más tarde el Premio Nobel.

    El Radiation Laboratory en el Massachussetts Institute of Technology, el lugar donde Estados Unidos concentró los esfuerzos para el desarrollo del radar.

    Gracias a estos radares, los aliados pudieron:

    • Detectar submarinos alemanes en la superficie desde el aire, incluso de noche o con mal tiempo.
    • Guiar el fuego antiaéreo con una precisión sin precedentes.
    • Navegar con seguridad en misiones de bombardeo estratégico.

    El historiador militar James Phinney Baxter III calificó aquel cofre negro como «la carga más valiosa que jamás haya llegado a nuestras costas». Y no exageraba.


    El radar se vuelve civil: un accidente que conmocionó al mundo

    Cuando la guerra terminó en 1945, el radar quedó como una de esas tecnologías «maduras» que parecían destinadas a revolucionar la vida civil. Pero la transición fue sorprendentemente lenta. Durante casi una década, muchos aeropuertos y líneas aéreas se resistieron a invertir en un sistema que, en tiempos de paz, consideraban un lujo innecesario.

    La aviación comercial crecía a un ritmo vertiginoso: en 1945 se transportaron 7 millones de pasajeros en Estados Unidos; en 1955 ya eran 38 millones. Sin embargo, el control del tráfico aéreo seguía siendo rudimentario. Los pilotos presentaban sus planes de vuelo con antelación, confiando en que eso bastaría para evitar encuentros peligrosos. El protocolo se resumía en cinco palabras: «ve y que te vean».

    El 30 de junio de 1956, dos aviones despegaron del aeropuerto de Los Ángeles con solo tres minutos de diferencia. Uno, un Lockheed Super Constellation de TWA, se dirigía a Kansas City. El otro, un Douglas DC‑7 de United Airlines, volaba a Chicago. Ambos planes cruzaban sus rutas sobre el espectacular escenario del Gran Cañón, aunque a distinta altitud prevista: 19 000 y 21 000 pies respectivamente.

    Ambas aeronaves colisionaron en pleno vuelo a 21 000 pies de altitud. Los 128 ocupantes —6 tripulantes y 64 pasajeros en el TWA; 5 tripulantes y 53 pasajeros en el United— murieron instantáneamente.

    Nubes de tormenta se interpusieron en el camino. El capitán del TWA solicitó permiso para volar sobre las nubes. El controlador accedió: «cien pies por encima de la nubosidad». Ve y que te vean.

    Nadie sabe con certeza qué ocurrió después. No había cajas negras en aquella época. Solo se sabe que, poco después de las 10:31, el control de tráfico captó una transmisión desgarradora: «¡Levanta vuelo!», «¡Vamos en picada!»… y luego el silencio.

    Ambas aeronaves colisionaron en pleno vuelo a 21 000 pies de altitud. Los 128 ocupantes —6 tripulantes y 64 pasajeros en el TWA; 5 tripulantes y 53 pasajeros en el United— murieron instantáneamente. Fue, en ese momento, el peor desastre aéreo de la historia comercial de Estados Unidos.


    El legado: cielos más seguros

    La conmoción pública fue inmensa. Durante años, el gobierno había pospuesto la creación de un sistema unificado de control del tráfico aéreo, pero la tragedia del Gran Cañón rompió todas las resistencias. El Congreso estadounidense aprobó la Ley de Modernización de las Vías Aéreas en 1957 y, al año siguiente, creó la Administración Federal de Aviación (FAA), el organismo que hoy regula todos los cielos de Estados Unidos.

    El radar, aquel hijo accidental de la búsqueda de un rayo de la muerte, se convirtió en la columna vertebral de la nueva era. En la actualidad, los grandes aeropuertos gestionan despegues y aterrizajes a un ritmo de dos por minuto, las colisiones en vuelo son extraordinariamente raras y millones de pasajeros confían cada día en un sistema que nació de una oveja, un cálculo de físicos y una caja negra que cruzó el Atlántico en plena guerra.


    Los precursores olvidados (Nota de estilo)

    Antes de que Watson‑Watt y Wilkins hicieran sus cálculos, hubo otros visionarios. El más notable fue Nikola Tesla. Ya en agosto de 1917, el genio serbio publicó en la revista The Electrical Experimenter un artículo donde establecía los principios de frecuencia y potencia necesarios para construir «unidades de radar primitivas», y describía cómo detectar la posición de objetos mediante ondas electromagnéticas. Como tantas otras veces, Tesla se adelantó décadas a su tiempo.

    También es justo recordar que el nombre «radar» no fue acuñado por los británicos, sino por la Marina estadounidense en 1940, como un acrónimo para describir la nueva tecnología. Y que antes de que el radar británico demostrara su eficacia en la Batalla de Inglaterra, otros países —Alemania, Japón, la Unión Soviética— habían trabajado en sistemas similares de forma independiente.

    Pero lo que hizo único al esfuerzo británico‑estadounidense fue la combinación de genio científico, urgencia estratégica y colaboración transatlántica. El resultado fue una tecnología que no solo ayudó a ganar la guerra, sino que hizo posible la aviación comercial tal como la conocemos hoy. Realmente fue una Brecha en el Muro del Conocimiento Humano.

    FUENTES:

    • Harford, Tim. «El invento que comenzó con un concurso para crear un ‘rayo de la muerte’ y ayudó a ganar la II Guerra Mundial». BBC, 50 Cosas que hicieron la economía moderna. Enlace original
    • Buderi, Robert. The Invention That Changed the World (1996).
    • «How the search for a ‘death ray’ led to radar». BBC News, 8 Oct 2017.
    • «Arnold Wilkins – Wikipedia».
    • «Prof Peter Grant: Cavity Magnetron Designs which Enabled World War 2 Microwave Radar». University of Edinburgh.
    • «Tiny metal box containing secrets that helped win the second world war». Daily Mail, 27 Sep 2015.
    • «RadLab evolves into modern RLE». MIT News, 30 Oct 1996.
    • «Lockheed L‑1049 Super Constellation and Douglas DC‑7 – FAA Lessons Learned».
    • «History of radar – Wikipedia» (contribuciones de Nikola Tesla).
  • Epopeya del Doppler Cubano-12. La Desidia, los Pretextos y la Tregua Fecunda

    Epopeya del Doppler Cubano-12. La Desidia, los Pretextos y la Tregua Fecunda

    «Epopeya del Doppler Cubano-12» narra la frustrante etapa posterior al éxito técnico: el abandono institucional del prototipo Doppler, la desidia burocrática que dilató seis años su reproducción, y la tenaz resistencia de los ingenieros de LADETEC para mantener viva la misión encargada por Fidel Castro. Este capítulo relata cómo, tras la puesta en marcha del RD-200SX en 2012, el proyecto quedó huérfano de impulso político, enfrentando la indiferencia de las nuevas direcciones y absurdos requisitos burocráticos —un proyecto de I+D para un resultado ya obtenido, un estudio de factibilidad para un radar que llevaba cuatro años funcionando. Descubra la «tregua fecunda» donde el equipo perfeccionó el radar (automática MODBUS, virtualización de ORPG, VESTA|WebView2, estudios de moduladores), la presión ascendente con aliados como Tapia, Damara y Rubiera, y la serendipia final: la visita del vicepresidente Roberto Morales Ojeda a Camagüey en 2018, que reactivó el proceso.

    «La Desidia, los Pretextos y la Tregua Fecunda» se adentra en la paradójica etapa posterior al éxito técnico, cuando el prototipo RD-200SX —bautizado por Leonardo-Ichi y operativo desde el 13 de agosto de 2012— se encontró con la indiferencia institucional. El capítulo abre con la perplejidad del autor ante la ausencia de inauguración o reconocimiento: el Comandante ya no era Presidente, el Grupo de Apoyo había sido disuelto en 2007, y las nuevas direcciones del CITMA, la Agencia de Medio Ambiente y el INSMET tenían otras prioridades. La frase «una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero» resume el desencuentro entre las aspiraciones del equipo y la realidad burocrática. Pero lejos de claudicar, LADETEC entró en una «tregua fecunda» de perfeccionamiento continuo: rediseñaron la automática sobre módulos MODBUS-RTU, mejoraron el software de control (VESTA|RCP) y la intercomunicación con VESTA|Cíclope, lanzaron VESTA|WebView2 (con mapas Open Street Map y despliegue público en Internet), virtualizaron las ocho instancias de ORPG en contenedores, y completaron estudios cruciales que demostraron la necesidad de cambiar el modulador a tiristor-tiratrón por uno de estado sólido para la explotación intensiva en modo Doppler. Mientras tanto, el equipo libraba una lucha ascendente contra la desidia: algunos jefes se sintieron incómodos cuando publicaron artículos en Granma y Cubadebate defendiendo la reproducción del Doppler y señalando oportunidades perdidas de exportación. Para desbloquear el estancamiento, el CITMA exigió —absurdamente— un proyecto de I+D para un resultado ya obtenido, y luego un estudio de factibilidad para un radar que llevaba cuatro años operativo. El autor relata cómo el Primer Secretario provincial Tapia lo calmaba con humor («tírale una foto y demuestra que es factible»), mientras aliados como la delegada Andrea Armas, la presidenta del Gobierno Isabel González, la miembro del Buró Damara Sánchez y el doctor José Rubiera presionaban sin descanso. La serendipia llegó en 2018, cuando el vicepresidente Roberto Morales Ojeda visitó Camagüey y Andrea le entregó un resumen preparado por Arturo; días después, llegó una convocatoria a reunión en La Habana con todos los actores clave —sospechosamente similar a la reunión del Grupo de Apoyo de 2004. Como Scherezada, el autor deja el desenlace para otra noche, pues ya va a amanecer.

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  • Perestroika: las fatalidades que Cuba debería evitar

    Perestroika: las fatalidades que Cuba debería evitar

    El GUM (Almacenes Universales de Moscú, en los difíciles años de finales de la Perestroika cuando prácticamente no había ningún producto)

    Un testimonio en primera persona sobre el inicio y fin de la Perestroika soviética. Análisis de los errores económicos, la ilusión de las cooperativas y las lecciones críticas que Cuba debe tener en cuenta hoy para salvaguardar su soberanía.

    Yo estudié en la Unión Soviética, en Moscú (sí, la que no cree en lágrimas), de 1976 a 1981. Regresé a ese país para una pasantía larga en septiembre de 1985 (extendida hasta enero de 1986) y, por último, volví los dos últimos meses de 1989. En estas dos estancias pude ver y vivir el inicio y el final de la Perestroika. Después… bueno, después ya no hubo más Unión Soviética.

    Fue una experiencia fascinante y, ahora que se habla tanto de cambios en Cuba, he leído lo que otros cubanos han escrito sobre aquel período, me animo a compartir mi punto de vista, a la luz de muchas cosas que solo se conocieron después. Síganme y les cuento.

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  • Epopeya del Doppler Cubano-11. De la Loma al Calvario con la Ley de Murphy

    Epopeya del Doppler Cubano-11. De la Loma al Calvario con la Ley de Murphy

    «Epopeya del Doppler Cubano-11» narra el dramático tramo final del proyecto: la puesta a punto del radar Doppler en su nueva ubicación, enfrentando la Ley de Murphy en todo su esplendor. Este capítulo relata la batalla legal contra la Torre de Control del aeropuerto por supuestas radiaciones, el fallo inesperado de los módulos USB de control distribuido (que obligó a un retroceso a tarjetas centralizadas), las complejidades del software VESTA|RCP y VESTA|Cíclope, y la brillante solución informática que permitió correr el NEXRAD-ORPG de forma centralizada para todos los radares. Descubra cómo el equipo de LADETEC superó cada obstáculo hasta lograr que el RD-200SX —bautizado así por Leonardo-Ichi— comenzara su vida útil el 13 de agosto de 2012, estrenándose con la Tormenta Tropical Isaac y bautizado con fuego durante el Huracán Irma, cumpliendo así la misión encargada por Fidel Castro.

    «Epopeya del Doppler Cubano-11» sumerge al lector en el tramo más agónico del proyecto, donde la Ley de Murphy parecía haberse aliado con el Bloqueo para impedir la culminación del radar Doppler. El capítulo abre con el traslado del radar a su nueva torre en el Centro Meteorológico de Camagüey (el «Calvario» frente a la antigua «Loma de la Mula»), y el inicio de la puesta a punto como si se armara un rompecabezas por pedazos —circuito por circuito, simulando señales, ensamblando módulos mayores. Pero apenas Leonardo (Ichi) encendió el transmisor de banda S, llegó el primer golpe bajo: un trabajador de la Torre de Control denunció que los estaban «cocinando con radiaciones», forzando la paralización del radar hasta que el autor, armado de cálculos y normas soviéticas (las más estrictas del mundo), demostró que no había peligro. No conformes, los acusaron ante RadioCuba por interferir las comunicaciones del aeropuerto; RadioCuba midió y dictaminó que el radar radiaba «en su espectro que parece tomado de un manual», dando vía libre definitiva al Doppler. Pero la fatalidad no se detuvo: los módulos USB de control distribuido, que habían funcionado perfectamente en Punta del Este, colapsaron con el ruido del transmisor de Camagüey, obligando a un paso atrás hacia tarjetas centralizadas y a recablear a toda prisa. Mientras tanto, el software también presentaba su propio calvario: Luisi lidiaba con VESTA|RCP y la adquisición, Wilfre con el procesamiento secundario, y el entronque entre adquisición y procesamiento resultaba tan delicado como «la lanchita de Casa Blanca atracando». El capítulo culmina describiendo la infraestructura informática que Albio y su equipo desplegaron: una red sólida que permitía que los archivos OBS (ultracomprimidos) viajaran desde los radares hasta servidores centrales, donde se ejecutaban ocho instancias del NEXRAD-ORPG de forma simultánea en servidores con CentOS, generando productos terciarios (detección de tormentas, mesociclones, tornados, aeroavalanchas, granizadas) que se visualizaban en cualquier navegador web mediante VESTA|WEBView. El resultado fue un «monstruo» de soluciones eléctricas, electrónicas, de software, IoT e Industria 4.0 que, contra todos los augurios y malos ojos, comenzó su vida útil el 13 de agosto de 2012 —fecha que el lector reconocerá como el cumpleaños de quien encargó la misión—, siendo bautizado por Leonardo como RD-200SX (Radar Doppler, de doble longitud de onda S y X). Se estrenó con la Tormenta Tropical Isaac y tuvo su bautismo de fuego con el Huracán Irma, demostrando que, pese a los 2882 días de desvelos, la misión del Comandante en Jefe había sido cumplida —aunque la historia no termina aquí, pues aún quedaba la epopeya de replicar este éxito en otros radares.

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  • Epopeya del Doppler Cubano-10. El escabroso regreso del hijo pródigo

    Epopeya del Doppler Cubano-10. El escabroso regreso del hijo pródigo

    «Epopeya del Doppler Cubano-10» narra la audaz decisión de trasladar el prototipo del radar Doppler desde la Loma de la Mula hasta el Centro Meteorológico de Camagüey, una mudanza que combinó razones logísticas, técnicas y un compromiso ético con el servicio a la aviación. Este capítulo relata cómo el equipo de LADETEC, liderado por Albio y Leonardo-Ichi, desmontó y transportó intacta la cúpula de fibra de vidrio de más de cinco metros de diámetro en una hazaña que por sí sola merecía reconocimiento, y cómo el radar demostró su valía durante el huracán Irma detectando tornados embebidos en tiempo real. Descubra los motivos ocultos detrás de la mudanza —desde los problemas del radioenlace y las interferencias de las TRT hasta la necesidad de mejorar la detección de cizalladura del viento para la aviación— y el regreso del «hijo pródigo» a su origen.

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  • Epopeya del Doppler Cubano-9. No solo de hardware «vive» un radar

    Epopeya del Doppler Cubano-9. No solo de hardware «vive» un radar

    Epopeya del Doppler Cubano-9″ revela el secreto menos visible pero más decisivo del radar Doppler: el software. Este capítulo explica cómo el grupo LADETEC desarrolló el «pegamento» que une las partes de hardware, convirtiéndose en una de las pocas instituciones del mundo capaz de diseñar todo el ecosistema de software radar: control, adquisición, procesamiento y visualización. Conozca la epopeya de VESTA —desde el VESTA|RDA creado por Marco en el año 2000 (una solución IoT adelantada a su tiempo) hasta la asimilación del procesador Cyclops-D británico, el desarrollo de VESTA|Cíclope, VESTA|RCP y la integración del software ORPG del NEXRAD estadounidense. Descubra cómo el formato de datos OBS y el empeño del autor por mantener un único VESTA|Process para radares Doppler y no-Doppler llevaron a sus programadores —Luisi y Wilfre— al límite de sus capacidades.

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  • Epopeya del Doppler Cubano-8. «Per aspera ad astra» o cuando el mambo se pone duro

    Epopeya del Doppler Cubano-8. «Per aspera ad astra» o cuando el mambo se pone duro

    «Epopeya del Doppler Cubano-8» narra el trepidante capítulo donde los ingenieros cubanos, tras el bloqueo de los receptores analógicos británicos, lograron sortear todos los obstáculos para completar el radar Doppler. Este episodio relata cómo consiguieron instrumentos de medición de alta calidad gracias a una donación canadiense de 110 mil USD, cómo desarrollaron un sistema de protección eléctrica que hizo al radar inmune a descargas atmosféricas tras el ataque de Zeus a cuatro radares, y cómo Intelcan encontró a un pequeño fabricante que ensambló los receptores analógicos según el diseño cubano. Conozca la odisea final: el viaje de Leonardo y el autor para probar los receptores en 2010, y cómo los componentes críticos entraron furtivamente a Cuba en su equipaje, burlando el bloqueo.

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  • Epopeya del Doppler Cubano-7. La «invasión» británica y la hora de los mameyes

    Epopeya del Doppler Cubano-7. La «invasión» británica y la hora de los mameyes

    «Epopeya del Doppler Cubano-7» narra la «invasión británica» que trajo la solución tecnológica al proyecto Doppler cubano. Este capítulo relata cómo el General Rogelio Acevedo, a través de Intelcan Technosystems, contactó con el Met Office del Reino Unido para transferir su tecnología Cyclops-D, un procesador Doppler para radares no-Doppler similar al que Cuba buscaba desarrollar. Conozca el intenso entrenamiento de 15 días donde los ingenieros cubanos impresionaron a los expertos británicos con su preparación, asimilando el receptor digital basado en FPGA y adaptándolo a los radares MRL-5 de doble banda (S y X). Descubra el drama final: el éxito con el procesador digital se vio empañado por el bloqueo estadounidense que, a través de ITAR, impidió la entrega de los receptores analógicos fabricados por Pascall Electronics, dejando el proyecto en vilo.

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  • CNC casera con Arduino, A4988 y NEMA 17: electrónica, firmware y el proyecto criollo de LADETEC

    Ejemplo de una CNC "casera" hecha por makers, proyectos de Open Electronics DIY explicados por Orlando El Escriba

    En los últimos años, la fabricación digital ha dejado de ser un privilegio de grandes industrias para convertirse en un campo de juego accesible para makers, aficionados y emprendedores de todo el mundo. En el corazón de esta revolución se encuentra Arduino, y uno de los proyectos más gratificantes que usted puede emprender es construir su propia máquina CNC casera. Durante un tiempo, estuve relacionado con componentes para este propósito, desde los omnipresentes drivers A4988 hasta las populares CNC Shields V3, pasando por motores paso a paso y otros componentes como las RAMPS, sin obviar la miríada de aditamentos mecánicos. Esta guía pretende ser un testamento a esa experiencia, un post completo para la serie de Open Electronics que le permita a mi lector no solo entender, sino también construir y dominar su propia CNC, empezando de cero,tal como hicimos en LADETEC.

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  • Oriente Medio: 34. Israel, cuando Los Pájaros de Hitchcock se encuentran con un radar MRL-5

    Oriente Medio: 34. Israel, cuando Los Pájaros de Hitchcock se encuentran con un radar MRL-5

    Una historia del Oriente Medio y sus religiones condensada en 40 capítulos. Capítulo 34.Israel, MRL-5 y los Pájaros. Es solo un intento de explicarme a mí mismo los conflictos sobre los que he estado oyendo y leyendo desde pequeño.

    Antes de volar a Oriente Medio por trigésima cuarta vez, hagamos un alto en la cultura popular (sí, a veces me pongo medio «culturoso» y el Oriente Medio se presta para eso), la famosa película de Hitchcock, Los pájaros (1963) me inspira para eso, pero no salió de la nada: se basa en una novela corta de Daphne du Maurier, la misma autora que escribió Rebeca, esa obra maestra del suspense gótico cuya acción transcurre en la mansión ficticia que en la novela llaman Manderley. Mejor nos detenemos aquí o llegaremos a los fenicios de nuevo.

    Y hablando de castillos con nombre propio: la cantante irlandesa Enya (sí, la de Orinoco Flow) compró en 1997 un castillo en Killiney, Irlanda, por 3,8 millones de euros (en fin, cosas del Orinoco, tú no sabes por qué y yo tampoco). Y ¿Cómo lo llamó? Pues Manderley, en honor al castillo de la novela. Así que ya saben: du Maurier, Hitchcock, Enya y un castillo de leyenda. Dije de detenerme, pero seguí en la matraca. Todo eso en un ajiaco ¿tiene alguna lógica o estoy divagando como siempre? En fin, el mar, volvamos a lo nuestro, que en Israel los pájaros no eran un problema de película de terror, sino un problema de terror real para la aviación militar (al final volveremos sobre los castillos, que mis lectores saben que cuando me la cojo con una cosa…).

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  • Epopeya del Doppler Cubano-6. Fracasos y la luz al final del túnel

    Epopeya del Doppler Cubano-6. Fracasos y la luz al final del túnel

    «Epopeya del Doppler Cubano-6» narra los fracasos y la eventual luz al final del túnel en la carrera por conseguir los componentes críticos para el radar Doppler cubano. Este capítulo desvela el funcionamiento de la maquinaria de la Batalla de Ideas, las reuniones semanales con COPEXTEL y el riguroso control de René Hidalgo, y los obstáculos insalvables del bloqueo estadounidense para adquirir un STALO y un procesador de señales. Conozca cómo los intentos directos fueron rechazados cortésmente y las compras mediante intermediarios llegaban rotas, hasta que el General Rogelio Acevedo y el Viceministro Fernando González encontraron una vía inesperada que, por menos de 400 mil USD, logró sortear el cerco tecnológico.

    » Fracasos y la luz al final del túnel» se adentra en el corazón de la maquinaria institucional que debía hacer posible el sueño del Doppler, pero también en los repetidos fracasos que estuvieron a punto de descarrilarlo todo. El capítulo comienza describiendo la estructura de la Batalla de Ideas: el Equipo OPAC bajo José Antonio Concepción Rangel, la dirección de René Hidalgo Font y la fuerza de choque de COPEXTEL, con reuniones semanales de exigencia extrema donde las empresas sabían que no podían llegar con pretextos. Aunque LADETEC ya tenía experiencia probada en pedir componentes —con Arturo como «cinta negra» en búsquedas en Internet— y aunque la modernización de los radares cubanos avanzaba sin contratiempos, la tarea del Doppler chocaba contra el muro del bloqueo. Los dos componentes críticos —el oscilador local de alta estabilidad (STALO) y el procesador de señales— no se venden en ferreterías; los fabricantes exigen conocer el destino final, y Cuba es destino prohibido. Los intentos fracasaron por dos vías: la solicitud directa a fabricantes con los que el autor tenía buenas relaciones, que respondieron con un NO cortés pero firme («deseándonos éxitos, pero no con ellos»), y la compra mediante intermediarios que falsificaban destinos, que funcionaba en teoría pero siempre traía equipos rotos y sin posibilidad de reclamación. Era Bloqueo — 1, LADETEC — 0. La luz llegó cuando el Viceministro Fernando González, cumpliendo el legado de Rosa Elena Simeón, abordó al General Rogelio Acevedo en un vuelo a Holguín y le explicó el estancamiento. Acevedo, con su estilo directo, se puso a la tarea, desechó a un traidor que quería delatar el destino cubano, y encontró una empresa extranjera dispuesta a gestionar la compra como si fuera para los radares venezolanos, con un contrato formal y por menos de 400 mil USD. Pero el final no estaba cerca: comprar los componentes era solo el comienzo, y el camino aún tendría muchas espinas, como el leñador que aún tiene muchos árboles que cortar en el bosque del bloqueo.

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  • La MMA de los controladores: 8748 vs Z80 vs PIC vs AVR vs ARM… y tú, ahí, con el soldador en la mano

    Hubo un tiempo, antes de que el Internet de las Cosas sonara a eslogan comercial, en el que programar un chip era cosa de valientes. No había Arduino, no había IDE con botón “Upload”. Había un manual de cientos de páginas, un programador de EPROMs que parecía una centralita de los 80, y una lupa para leer el número de serie borroso. Y si tenías suerte, el microcontrolador arrancaba a la primera.

    Yo empecé con un Intel 8080 (un kit de desarrollo cubano llamado CID-1614). Luego vino el Z80, que era como el 8080 pero con esteroides. Después el 8748, el primer microcontrolador «de verdad» (todo en un solo chip, aunque con ventana de cuarzo para borrarlo con rayos UV). Yo nunca pude conseguir uno de esos, pero mi compañero de estudios, Santiago, sí lo usaba, yo solo estudiaba su repertorio. Más tarde saltamos al 8086 y al mundo de las PC, y poco a poco me fui alejando del ensamblador (pero Marco en el Proyecto Macchieta en 1996 hizo la hazaña de programar un driver virtual que gobernaba todo el radar en Ensamblador del 80486) de los registros, de los contadores de ciclos. Me pasé a programar (yo nunca he sido un programador de oficio, solo un advenedizo, copiando y pegando fragmento de los verdaderos programadores) en alto nivel, cómodo y sedentario; pero nunca olvidé el olor a brea fundida y el estaño caliente ni la emoción de ver un LED parpadear cuando solo tenías 1 KB de código y cero errores. Hoy vamos a subir al ring a los grandes campeones. Los que lo empezaron todo, los que lo popularizaron, y los que hoy lo dominan. Y sí, mi audaz lector también puede elegir bando.

    «No hay microcontrolador malo. Solo hay proyectos que no han encontrado el chip adecuado.»
    — Proverbio de foro, de por allá por 1995.

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  • Epopeya del Doppler Cubano-5. Cuando un radar vino del Cielo y fue al Paraíso

    Epopeya del Doppler Cubano-5. Cuando un radar vino del Cielo y fue al Paraíso

    «Epopeya del Doppler Cubano-5» narra la extraordinaria historia de serendipia que llevó a Cuba a recibir su primer radar Doppler operativo, el METEOR-1500S, procedente de Venezuela. Este capítulo relata el récord de montaje en apenas 70 días en la Loma del Paraíso (Holguín), la hazaña técnica de los ingenieros cubanos que deslumbraron al especialista alemán de la fábrica, y cómo este radar se convirtió en un banco de pruebas invaluable para el proyecto del Doppler Cubano. Descubra cómo el software VESTA reemplazó al propietario RAINBOW y cómo el equipo de LADETEC estudió el radar alemán para desarrollar soluciones propias, demostrando que la sostenibilidad tecnológica era posible pese al bloqueo.

    «Cuando un radar vino del Cielo y fue al Paraíso» relata un suceso inesperado que la historia denomina «serendipia»: la llegada a Cuba, en 2005, del primer radar Doppler operativo del país, el METEOR-1500S de fabricación alemana, prestado por la República Bolivariana de Venezuela para enfrentar una severa sequía en la zona norte oriental. Aunque la misión original era guiar los vuelos de siembra de yoduro de plata para la Lluvia Provocada, este radar se convirtió en un banco de pruebas invaluable para el proyecto Doppler cubano. El capítulo documenta el montaje en tiempo récord de apenas 70 días, bajo la dirección del General Rogelio Acevedo y con el apoyo del entonces dirigente provincial Díaz-Canel, donde los ingenieros de LADETEC —especialmente Leonardo— demostraron su maestría al ensamblar el «monstruo» alemán, logrando que el especialista integrador de la fábrica declarara que era la primera vez que encendía un radar montado por terceros sin fallas. Este radar sirvió para corroborar prácticamente todos los argumentos teóricos del equipo sobre sostenibilidad y dependencia tecnológica —demostrando que «nuevo no siempre es mejor marca» cuando el radar de Holguín tuvo el peor desempeño histórico frente a los «viejitos» soviéticos y japoneses. Además, el radar alemán permitió estudiar a fondo el STALO, el modulador, los klistrones y los procesadores, resolver el desafío del software propietario RAINBOW al reemplazarlo por el VESTA|Process (desarrollado por Wilfredo Pozas en apenas un mes), y brindó a tres ingenieros cubanos un entrenamiento crucial en la fábrica alemana que los posicionó como referentes mundiales. Todo esto, sumado al futuro despliegue del software cubano en los cinco radares venezolanos, consolidó el aprendizaje y la confianza necesarios para que el proyecto Doppler cubano diera su salto definitivo.

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  • Epopeya del Doppler Cubano-4. La necesidad, los obstáculos y el desafío tecnológico

    Epopeya del Doppler Cubano-4. La necesidad, los obstáculos y el desafío tecnológico

    «Epopeya del Doppler Cubano-4» desvela las razones estratégicas, los obstáculos internos y el colosal desafío tecnológico que enfrentó el equipo cubano al aceptar la misión de fabricar un radar Doppler. Este capítulo explica por qué Rubiera pidió el Doppler, la polémica decisión de fabricarlo en Cuba en lugar de comprarlo, y el enfrentamiento con las voces escépticas dentro del propio Instituto de Meteorología. Conozca los dos grandes retos técnicos —el oscilador local de alta estabilidad (STALO) y el procesador de señales en tiempo real— que convirtieron este proyecto en una apuesta de independencia tecnológica, posicionando a LADETEC entre las pocas instituciones del mundo capaces de diseñar un radar meteorológico Doppler completo con tecnología propia.

    «La necesidad, los obstáculos y el desafío tecnológico» aborda los fundamentos, las resistencias y las complejidades técnicas que rodearon la decisión de fabricar un radar Doppler en Cuba. El capítulo comienza explicando por qué el doctor José Rubiera pidió el Doppler: su experiencia en el Centro Nacional de Huracanes de EE.UU. y su conocimiento de los radares NEXRAD le habían demostrado que el radar Doppler y polarimétrico es imprescindible para el pronóstico inmediato, más allá de lo que aportan los satélites. Sin embargo, no bien se conoció el encargo, surgieron voces opositoras dentro de la propia sede del Instituto de Meteorología: desde el escepticismo sobre las capacidades del equipo camagüeyano hasta la preferencia por comprar tecnología nueva en el extranjero. Afortunadamente, la dirección del INSMET, la Agencia de Medio Ambiente, el ministro del CITMA y el Grupo de Apoyo del Comandante en Jefe confiaron plenamente en LADETEC, respaldados por el historial de modernización de los radares cubanos (Camagüey, Pico San Juan, Casa Blanca y La Bajada). El desafío tecnológico era mayúsculo: dos elementos críticos definían el salto al Doppler —el oscilador local de altísima estabilidad (STALO), de control militar y difícil de adquirir por el bloqueo, y el procesador de señales en tiempo real, que requería dominio teórico de algoritmos y habilidades prácticas en programación de dispositivos programables. A esto se sumó la incógnita sobre la estabilidad de los magnetrones convencionales frente a los costosos coaxiales o klistrones. El texto subraya que «ensamblar» un radar comprando componentes OEM es trivial, pero diseñar transmisor, receptor, sistema de antena, procesador de señales y procesador de datos propios es una hazaña que apenas siete instituciones en el mundo han logrado —y LADETEC está en esa pelea, demostrando que la independencia tecnológica tiene un precio, pero también una recompensa invaluable.

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  • Hablando de «monstruos»: Pedrito, el de Gran Piedra

    “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. (Bertolt Brecht).

    He tenido el privilegio de trabajar con personas extraordinarias. Este es uno de los casos, todo el mundo le dice Pedrito el de Gran Piedra. El monstruo Leonardo-Ichi le dice el doctor Pedrito, yo le llamo el Operador Emérito de la Red de Radares de Cuba, Pedrito El Grande.

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  • Epopeya del Doppler Cubano-2. Cuando apenas se divisaba nebulosamente en lontananza

    Epopeya del Doppler Cubano-2. Cuando apenas se divisaba nebulosamente en lontananza

    Epopeya del Doppler Cubano-2″ relata la década prodigiosa (1994-2004) en que un equipo de ingenieros cubanos pasó de concebir una maqueta de radar a tener todas las condiciones objetivas y subjetivas para desarrollar un radar Doppler. Este capítulo narra el desarrollo del software VESTA, las pasantías decisivas en NCAR (EE.UU.), Montreal y Roma, y el encuentro con la élite mundial de la meteorología por radar. Conozca cómo LADETEC montó prototipos industriales sobre radares soviéticos y japoneses, mientras su líder «peinaba» la cima del conocimiento científico para, en 2004, tener «la olla hirviendo» lista para el salto al Doppler.

    «Cuando apenas se divisaba nebulosamente en lontananza» cubre el período de 1994 a 2004, una década que el autor califica como «prodigiosa» para el desarrollo de los radares meteorológicos en Cuba. Comienza con la concepción de la maqueta del Radar Meteorológico Cubano (versión cero) y el desarrollo del software VESTA, que ya en 1996 incluía la visualización de productos de velocidad y ancho espectral, aunque no se pudieran adquirir sin un radar Doppler. La defensa de su tesis doctoral le abrió al autor las puertas del mundo científico occidental, permitiéndole asistir a conferencias internacionales y realizar pasantías en NCAR (Estados Unidos), Roma y Montreal, donde «peinó» la cima del conocimiento en radares meteorológicos y sometió a la élite mundial a exhaustivos interrogatorios sobre circuitería Doppler y procesamiento de señales. Mientras tanto, LADETEC se convertía en una fuerza ingenieril formidable, desarrollando y montando prototipos industriales sobre radares soviéticos MRL-5 y japoneses RC-32B. Para septiembre de 2004, el equipo había alcanzado un altísimo grado de preparación teórica y práctica, con el apoyo clave del doctor José Rubiera y la ministra Rosa Elena Simeón, y todo estaba listo para acometer el desarrollo del primer radar Doppler cubano, aunque «del Doppler no se hablaba nada» en público.

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  • Oriente Medio: 18. La Guerra de las Arenas (1963) y el duelo de tanques que no aparece en los libros

    Una historia del Oriente Medio y sus religiones condensada en 40 capítulos. Capítulo 18. Duelo de tanques en el Sahara. Es solo un intento de explicarme a mí mismo los conflictos sobre los que he estado oyendo y leyendo desde pequeño.

    Para entender la historia que me confió mi amigo y vecino Luis Rangel (ya fallecido), hay que situarse en octubre de 1963. Argelia acababa de independizarse de Francia un año antes, y sus fronteras con Marruecos, trazadas a veces con poca claridad por el colonizador, se convirtieron en un polvorín.

    Marruecos reclamaba los territorios argelinos de Tinduf y Béchar. Lo que comenzó como escaramuzas fronterizas derivó en una guerra abierta: se llamó la Guerra de las Arenas.

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  • Oriente Medio: 17. La «Cruzada» Judía a Cuba y La Casa Jaime

    Orlando El Escriba en un "cameo" como comerciante judío en Camagüey.

    Una historia del Oriente Medio y sus religiones condensada en 40 capítulos. Capítulo 17. Los judíos en Cuba. Es solo un intento de explicarme a mí mismo los conflictos sobre los que he estado oyendo y leyendo desde pequeño.

    Pululan en las redes de un tiempo a esta parte historias sobre lo próspera que era Cuba antes del 59 y para reforzarlo veo numerosos relatos sobre los artistas y las personalidades que se quedaron en Cuba y todos tienen un denominador común: te revelan un «secreto» de por qué «el Régimen» los obligó a quedarse en Cuba. La moraleja siempre es que nadie con dos dedos de frente habría apoyado a la Revolución Cubana si no fuera por…el terrible secreto que les amargó la vida y el escrito te revela. Bueno, cada quien con lo suyo, yo tengo mis propias historias y opiniones, pero retornemos a lo del Oriente Medio que es lo que me ocupa en los últimos tiempos (un poco de historia antes de llegar a lo de los radares). Hemos hablado de los judíos en Europa, del sionismo y del genocidio en Gaza. Pero la diáspora judía no solamente llegó a Oriente Medio; también llegó al Caribe, y específicamente a Cuba. Y en Cuba, esos judíos —a los que popularmente se les llamaba «polacos», aunque muchos fueran de Lituania, Ucrania o Bielorrusia— se dedicaron al pequeño comercio y en Cuba los etiquetaban como «vendedores de corbatas». Ellos abrieron tiendas de ropa, sastrerías, bodegas y mueblerías. Trabajaron como burros, ahorraron como ningunos, y muchos lograron prosperar, pero no todo fue éxito y asimilación. También hubo humillaciones. También hubo explotación. También hubo patrones que trataban mal a sus empleados, y empleados que eran niños, como mi papá, sígame y le cuento.

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  • Epopeya del Doppler Cubano-1. Cuando era solo un deseo etéreo

    Epopeya del Doppler Cubano-1. Cuando era solo un deseo etéreo

    «Epopeya del Doppler-1» narra el fascinante viaje de un ingeniero cubano hacia la creación de un radar Doppler en condiciones de aislamiento tecnológico. Desde los años 80 hasta mediados de los 90, esta historia real combina la ingeniería de radares meteorológicos, la teoría estadística de señales y la tenacidad personal. Descubra cómo un ingeniero autodidacta, asesorado por soviéticos y alimentado por artículos científicos occidentales, sentó las bases del primer radar Doppler cubano, culminando en el diseño de un sistema completamente automatizado que desafió las limitaciones técnicas de su época.

    «Cuando era solo un deseo etéreo» es el relato en primera persona de un viaje intelectual y profesional de más de una década, que transformó a un joven ingeniero de radar convencional en el artífice teórico del primer radar Doppler cubano. Este primer capítulo abarca desde su llegada al Centro Meteorológico de Camagüey en 1981 hasta la culminación del Sistema ARGOS en 1993, un período donde el autor se aproximó al Doppler a través de dos caminos paralelos: el práctico, impulsado por un dispositivo analógico soviético de detección de turbulencia, y el teórico, forjado en una pasantía en Nalchik y en el estudio obsesivo de la teoría estadística de señales y los artículos científicos de vanguardia. Este texto es un testimonio de cómo la curiosidad, el intercambio con asesores soviéticos y colegas cubanos, y la capacidad de aprender de fuentes de ambos bloques geopolíticos, permitieron consolidar los conocimientos necesarios para, a pesar de las limitaciones tecnológicas, tener ya «la bala del Doppler en la recámara» cuando en 1994 comenzó el diseño del radar meteorológico cubano.

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  • FPGAs: El arte de dibujar tu propio procesador (y por qué tu radar te lo agradecerá)

    Field Programmable Logic Array, un circuito muy versatil que viene siendo la contraparte rápida de los Arduinos en el mundo del Open Hardware.

    ¿Alguna vez has querido dibujar tu propio procesador? ¿O eliminar de un plumazo el cuello de botella del PCIe en un radar meteorológico? Las FPGA (Field Programmable Gate Arrays) son la tecnología que lo hace posible: chips que puedes reconfigurar desde un simple multiplexor hasta un procesador Intel 8086 o un sistema de demodulación SDR. En este post te cuento cómo evolucionaron los circuitos lógicos, por qué una FPGA no es un Arduino y, lo más importante, cómo en LADETEC hemos usado un soft core dentro de la propia FPGA para LAMULA™ DRx-DSP. Prepárate para un viaje que va desde las compuertas lógicas hasta la donación de la Met Office británica. No es ciencia ficción: es hardware libre en estado puro.

    Ya hemos hablado de Arduino, de la ESP32-S3, de la ZimaBlade… incluso repasamos la evolución de los procesadores de señal en los radares cubanos (Seis generaciones de ingenio: La evolución de los procesadores de señal en los radares cubanos). Pues bien, hoy toca hablar de la madre de todas ellas: las FPGA. Si los microcontroladores son como una navaja suiza (viene con unas herramientas fijas), la FPGA es un cajón gigante de piezas de Lego™ electrónicas. Con ella no programas un chip: dibujas el chip que te da la gana.

    No, esto no es una excentricidad de laboratorio. Es la base del LAMULATM DRx-DSP (nuestro juguete favorito de radio definido por software) y está cambiando el mundo del hardware libre a una velocidad de vértigo.

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  • Estímulo y Timo

    Representa a alguien recibiendo un dinero "por debajo de la mesa", es decir, cobrando indebidamente, timando al comprador en beneficio propio

    Un par de anécdotas sobre timos, que se han ejecutado a la sombra de mecanismos de beneficio y estimulación que el Estado ha proporcionado a trabajadores.

    Ciertamente, el inicio del Período Especial fue muy duro para la enorme mayoría del pueblo de Cuba. Ahora también corren tiempos dificiles, solo que ahora hay un pequeño grupo enriqueciéndose. Como pueblo, pasa lo mismo que pasa con las personas: las dificultades sacan a flote la verdadera esencia de las personas. En unos casos salen cosas muy buenas, en otros cosas muy malas, pero créanme, lo que sale es lo que está, aunque la persona se haya pasado muchos años simulando ser buena persona. Hay algunos en que de solo entrar en posesión de un adarme de poder, muestran toneladas de soberbia y maldad.

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  • Construcción del Servicio Vigilancia Meteorológica por Radar en Cuba

    Construcción del Servicio de Vigilancia Meteorológica por Radar en Cuba desde Camagüey. Lecciones y legado del grupo LADETEC que automatizó y sostuvo la red nacional.

    Cuba es un país donde siempre ha imperado un centralismo basado en la capital, que no por gusto ha crecido mucho más que cualquier otra ciudad hasta desbordar, incómodamente, su infraestructura original. Los organismos nacionales se han nutrido desde el triunfo de la Revolución de cuadros de las provincias; sin embargo, estos enseguida desarrollan su «habanidad» y terminan viendo como algo imposible que una actividad nacional sea dirigida desde una provincia. Sí, siempre fuimos incómodos para muchos. Pero la vida demostró que lo hicimos muy bien —y lo digo tirando al suelo y pisoteando mi modestia—, los hechos están ahí y ellos cuentan mejor que yo. Escribo este post no para vanagloriarnos, sino para que pueda servir de guía a otros en esta misma actividad o en otras similares, en nuestro país o en aquellos países donde me han preguntado: ¿cómo se organiza y conduce un servicio de vigilancia meteorológica por radar? Sígame y les cuento mi punto de vista.

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  • Do you speak English?

    Dalia, protagonista de esta historia y José Galano, bailando en una fiesta, en Moscú, a finales de los años 70.
    Dalia y Galano bailando.

    Estimados lectores, yo tuve la inmensa dicha de compartir mis cinco años de estudio en el Instituto de Ingenieros del Transporte de Moscú con Dalia Guardo Fernández, una persona maravillosa, callada, introvertida, nunca se quejaba de nada, siempre presta a ayudar a todo el mundo en lo que hiciera falta y estuviera en sus manos, siempre presta a escuchar las cuitas de otros, trabajadora, estudiosa y esforzada hasta no dar más. En fin, un dulce de persona. Hoy les traigo una anécdota que me contó Dalia, ya saben que yo soy cuentero de segunda y hasta de tercera mano.

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  • Terror Pánico

    El Dios Pan repartiendo hogazas de pan a los pastores en Arcadia, por aquello de que si no hay Pan, a los labriegos les da terror pánico

    Entre el mito y la migaja: del dios Pan que infundía terror con su aparición, al pánico cotidiano de que no ‘venga’ el pan de la cuota en Cuba. Un recorrido personal desde el Periodo Especial hasta los cajoneros que parten la madrugada camagüeyana, con paradas en el pan de estímulo, las bolas verdes de boniato, un tío que quiso reeducarme en Miami y la plusvalía puesta a prueba por los evasores fiscales. Desvarío, amables lectores, pero con sustancia.

    Cuenta la mitología que Pan, el dios de los pastores y los rebaños, de los bosques y los campos, era una criatura de aspecto tan hosco y repentino —mitad hombre, mitad cabro, con sus cuernos y su piel velluda— que bastaba su aparición súbita entre la maleza para infundir un miedo paralizante en viajeros y ninfas. De aquel temor ancestral, nacido del encuentro abrupto con lo salvaje y desconocido, nos viene el término ‘terror pánico’. Y he aquí que, frente a la imagen de esta deidad campestre, que yo imagino repartiendo hogazas de pan entre labriegos menesterosos, me descubro a punto de divagar sobre el espanto primigenio, sobre la línea difusa entre lo humano y lo bestial, sobre los ecos de la flauta de Pan en la Arcadia perdida… Desvarío, amables lectores, si yo lo que quiero es hablar del pan, del de comer y sus peripecias en Cuba.

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  • Las matemáticas y yo

    Orlando L.ázaro Rodríguez González, foto al comienzo de sus estudios de Ingeniería Eléctrica en Moscú mostrando su pasión por las matemáticas.

    La apasionada y accidentada excursión de un hombre que, por momentos, creía tener talento con los números, hasta que la vida le mostró su verdadero lugar en los radares meteorológicos. Una historia de duelos académicos, profesores inolvidables, y el descubrimiento de que la matemática no es solo el lenguaje del universo, sino también la medida exacta del alma.

    «Las matemáticas puras son, a su manera, la poesía de las ideas lógicas» — Albert Einstein

    Las matemáticas han sido el idioma en el que el universo eligió hablarme: a veces con la claridad de un verso sencillo, otras con la complejidad de un acertijo sin resolver. No son solo números; son el espejo donde mi carácter se ha visto reflejado, el campo de batalla donde he medido mis fuerzas, y al final del camino, la confidencia silenciosa de que siempre se puede ser mejor, aunque nunca se sea el primero. Esta es mi historia con ellas.

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  • Crónica de una muerte … ¿anunciada o clarividencia?

    Crónica de una muerte … ¿anunciada o clarividencia?

    Crónica de una muerte anunciada (o de cómo la clarividencia llega 24 horas antes que el periódico). Entre retrasos de Correos, carteros reconvertidos en vendedores de refrescos y montañas de papel vírgenes en hoteles de Estados Unidos, llevaba días preguntándome si los periódicos impresos tenían futuro. Hoy, con la noticia de la reducción de tiradas en Cuba, el destino me dio la respuesta. Aquí van unas reflexiones a medio camino entre la nostalgia, la ironía y el asombro de haberlo visto venir.

    Llevo días preparando este post y hoy, como si el destino quisiera darme la razón, me entero de la reducción de tiradas (Granma dice «modificar la edición impresa y circulación«). ¿Premonición? ¿Clarividencia? Saque usted sus propias conclusiones. El caso es que mi motivación venía de lejos.

    Por un lado, los periódicos a los que creo estar suscrito hace meses que no llegan a mi casa. Antes de eso ya los retrasos eran de tal calibre que cuando por fin aparecían, la noticia ya tenía nietos. Supongo que es falta de personal en Correos. A fin de cuentas, ¿quién quiere sudar bajo el sol repartiendo papel cuando puedes revender refrescos en la puerta de tu casa?

    Por otro lado, no podía sacarme de la cabeza una imagen de mi viaje a Estados Unidos en el año 2000: en los hoteles, cada mañana, montañas de periódicos vírgenes esperando a un lector que nunca llegaba. Alguien, a veces, hojeaba uno con prisa, como quien espanta una mosca. La humanidad anda muy aprisa.

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  • Ser culto es el único modo de ser libre. Vigencia del ideario martiano

    Escuelita rural obre. Bandera cubana. Busto de Martí. Frase de Marti. Maestros ambulantes.

    Aulas multigrado donde se mezclan voces y edades, internados que son hogar en la montaña, maestros que caminan la distancia con el corazón por delante: así siembran las escuelas rurales cubanas la luz del conocimiento en los parajes más apartados, cumpliendo el sueño martiano de que la patria se teje desde cada niño, desde cada rincón.

    Esa misma luz que los maestros siembran en cada niño, también viaja, cruza mares y se instala en otros corazones. Porque el sueño de Martí —la patria grande que abraza a todos— no entiende de fronteras. Lo comprobé una vez, a fines de los años 90, con un visitante inesperado.

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  • LADETEC rompiendo las cadenas de la dependencia tecnológica

    LADETEC rompiendo las cadenas de la dependencia tecnológica

    Ingeniero interactuando con interfaz holográfica de radar meteorológico Doppler. Innovación y soberanía tecnológica en Cuba, rompiendo las cadenas que imponen los fabricantes con los productos de LADETEC “LAMULA Weather Radar Open Solutions”

    Cuatro principios, forjados en la época de los planos abiertos, que nos permitieron sobrevivir en la era de las cajas negras. Aquí explicamos cómo los aplicamos en los radares y por qué han funcionado en una docena de industrias cubanas. La práctica, una vez más, como criterio de la verdad.

    Los radares son sistemas de una complejidad extraordinaria: integran electricidad de alta potencia, mecánica de precisión, electrónica analógica y digital, radiofrecuencia, telemecánica, automatización, procesamiento de señales en tiempo real y tratamiento masivo de datos. Son un universo tecnológico completo. Elijo precisamente ese ejemplo porque, si logramos entender las claves de la dependencia tecnológica en un sistema que lo contiene «todo». podremos aplicarlas a cualquier otro ámbito.

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  • Estudiando en la Unión Soviética: las nacionalidades

    Probablemente a la mayoría de los cubanos que fuimos como becarios a la Unión Soviética nos pasó igual. En mi grupo había un muchacho con el que hice mucha afinidad al principio por las Matemáticas, su nombre es Anatoli Bakshiev. Conversábamos de muchas cosas y un día él me dijo que era hebreo (judío) y eso me dejó desconcertado ¿Acaso no eres soviético? —le pregunté. Me dijo —claro que sí, soy soviético y soy judío. Me explicó —soy ciudadano soviético y soy hebreo de nacionalidad y me enseñó su documento de identidad que los soviéticos llamaban pasaporte, en la quinta línea se leía hebreo. A su vez él también estaba perplejo al saber que el negrito Galano, los rubios de ojos azules Yoel y Santiago, la trigueña Dalia, el pelinegro crespo Pedro y yo, todos éramos simplemente cubanos. Fue mi primer encontronazo con el tema de las nacionalidades.

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  • Estudiando en la Unión Soviética: las vacaciones

    Los cubanos que íbamos a estudiar en la Unión Soviética veníamos a Cuba de vacaciones al terminar segundo año, al terminar cuarto año y al graduarnos en quinto año. Sin embargo, el plan de estudios,como en casi todas partes del mundo contemplaba vacaciones de invierno al terminar el primer semestre de cada año y al terminar cada año. De esta forma, pues algo había que hacer al terminar primer año y tercer año, en que permanecíamos en el país (me refiero a la Unión Soviética, claro).

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  • ¡Llegaron los Americanos!

    Le dicen «El Síndrome del Lobo». Eso de que el Lobo te amenace una y otra vez que te va a comer y te enseñe los colmillos afilados … y ná. Llega el momento que uno dice -bueno, ven cuando quieras y ya veremos. Desde que tengo uso de razón Girón, la Crisis de Octubre, los ataques en embajadas, el ataque a Boca de Samá, los infiltrados, el sabotaje al Hotel, hostilidad perpetua … Uno no puede vivir permanentemente en estado de terror pánico (yo lo de pánico lo asocio más bien a cuando viene el pan de la cuota) ¿Que vienen los Americanos? Que vengan y que no jodan más, que uno tiene muchos problemas en el día a día como para estarse preocupando de uno hipotético (que a mí no me dan hipo) aunque pueda ser devastador, pero que no se sabe si será en esta rencarnación o en la próxima. Bueno, desvarío, aunque estoy cerca del tema, no es exactamente de los «americanos», que al final nosotros somos americanos también, de lo que quiero contar.

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  • La Tormenta del Siglo. Lecciones aprendidas para La Vigilancia por Radar

    En las primeras horas del sábado 13 de marzo de 1993, la aparente calma de una noche habanera fue violentamente interrumpida cuando una monstruosa línea de tormentas severas, conectada a un frente frío y una profunda baja extratropical en el Golfo de México, azotó la ciudad con furia desatada. La tormenta barrió la capital con vientos huracanados que alcanzaron rachas de entre 160 y hasta 164 kilómetros por hora, arrancando árboles, destrozando techos y postes, y sumiendo a la población en el terror. Lo peor, sin embargo, llegó con la luz del día: mientras imperaba un ambiente invernal, las marejadas generadas en el golfo provocaron las peores inundaciones costeras en la historia de La Habana, con olas que penetraron el Malecón y calles aledañas, agravando la destrucción dejada por el viento. Este evento, conocido como la «Tormenta del Siglo», causó daños materiales masivos en la agricultura, la vivienda y la infraestructura, y aunque las advertencias meteorológicas existieron, la velocidad y ferocidad del fenómeno tomaron por sorpresa a la mayoría de los habitantes. Este evento me marcó profundamente y me dejó importantes lecciones que usé diez años después, cuando se me encargó crear el Servicio de Vigilancia Meteorológica por Radar en Cuba.

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  • ¿Planificar las averías en los radares?

    «Una meta sin un plan es solamente un deseo«. Antoine de Saint Exupéry

    Como responsable de la Vigilancia Meteorológica por Radar en Cuba durante dos décadas y con casi 40 años en el servicio técnico, mi perspectiva sobre la planificación nace de la práctica, no solo de la teoría. Desde esta experiencia en planificación, observo con preocupación cómo el diagnóstico de «crisis sistémica» en Cuba se utiliza para promover una receta neoliberal: desmantelar la planificación centralizada –defendida por el Che como esencia del proyecto socialista– y fragmentar la economía en pequeñas PYMES. Frente a esto, sostengo que la centralización es un mecanismo poderoso y necesario. Es la herramienta que permite a una nación orientar estratégicamente todos sus recursos hacia el bienestar social colectivo. Si no fuera una forma de organización eficaz, ¿cómo se explican entonces el poder abrumador de los monopolios industriales capitalistas o la eficiencia productiva de los latifundios? La lógica es clara: un alto grado de centralización es condición para la máxima eficiencia económica y hay determinadas tareas que solo pueden desarrollarse de forma estatal, centralizada y con planificación a largo plazo como la red de radares NEXRAD de los EE.UU.

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  • Estudiando en la Unión Soviética: los exámenes

    En Cuba uno no tenía una idea de lo que era estudiar y vivir en la Unión Soviética, Todo el mundo te prevenía del frío y claro, el idioma era sabido que era un obstáculo; pero ni idea de ninguna de las dos cosas. El problema es que cuando uno no conoce algo se hace ideas, pero estas ideas están basadas en la percepción del mundo que uno tiene hasta ese momento. Te hablan de frío y uno se imagina los episodios de frío que ha pasado en Cuba y te hablan de idioma y uno se imagina el idioma inglés que estudió en el preuniversitario y que ha visto en las películas. Así mismo pasó con los exámenes. Los exámenes no tenían nada que ver con cualquier tipo de exámen que uno hubiera tenido en Cuba en los 13 grados cursados (sí, yo fui de los que sufrió el aberrado experimento que nos condujo a cursar 13 grados). Bueno, nada, siga leyéndome y le cuento de los exámenes en el sistema de educación superior de la Unión Soviética.

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  • La pieza que faltaba … 24 años después

    La organización de mi cerebro es algo bien complicado. Yo soy muy buen observador y un interlocutor muy atento; pero las personas que me hablan no saben que en mi cerebro «corren» algoritmos de fondo que funcionan siempre, no es cosa que yo sea consciente de eso. El caso es que para yo asimilar en mi cerebro la información que me suministran las personas al conversar necesito que esa información «se acomode» y «se acople» con la información ya existente, que no haya contradicciones. Me resulta muy fácil detectar cuando una persona me dice mentira porque lo que me dice no se acomoda, choca, no encaja con otras informaciones relacionadas o con la base de datos general de la persona que se construye automáticamente en mi memoria. No es que yo ponga alguna intención en eso, es que yo tengo memoria fotográfica, o algo más que fotográfica porque yo recuerdo olores, colores, sonidos, diálogos. Esto generalmente es un sobrecalentamiento inútil pero a veces …

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  • Hablando de «monstruos»: Acevedo, Mi Jefe Favorito

    «Siempre que se hace una historia se habla de un viejo, de un niño o de sí; pero mi historia es difícil No voy a hablarles de un hombre común…» Silvio Rodríguez

    Sí, es difícil escribir esto, pero hace rato ya que tengo iniciado este post y ya decidí darle el empujón final. Sobre este hombre se han contado muchas cosas, sobre la lucha insurreccional, la Toma de Santa Clara, la guerra en Angola, tantas que es difícil contar algo nuevo sobre Rogelio Acevedo González. Como es lógico, de sus hazañas que lo convirtieron en Héroe de la República y General de División, yo, obviamente, no tengo nada que agregar. En cambio yo tengo amplia experiencia como «catador de jefes». He hablado en mi blog sobre los jefes simuladores, sobre los jefes adoradores de las reuniones, sobre los abominables y genuflexos jefesoides, y hasta sobre los inútiles y parasitarios administraidores, así que me siento en la obligación, para variar, de contar mis buenas experiencias con este, Mi Jefe Favorito, el mejor entre todos con los que yo haya tenido contacto personal en toda mi vida, y aclaro que he tenido unos cuantos jefes muy buenos, ellos lo saben y ya he traído a casi todos a mi blog. A fin de cuentas uno se va haciendo sus favoritos en todas las cosas y ámbitos: restaurante favorito, comida favorita, deportista favorito, canciones favoritas, artistas favoritos ¿por qué no habría de tener uno un Jefe Favorito?

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  • Hablando de «monstruos»: Alexey

    «Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles». (Bertolt Brecht)

    He tenido el privilegio de trabajar con personas extraordinarias. Este es uno de los casos, Alexey Martínez Brígido, que llegó a nosotros en prácticas del Tecnológico Ferroviario Cándido González y se quedó y fue El Niño desde entonces. Si con Marco por poco me acusan de explotar el trabajo infantil ya por lo de Alexey me pedían cadena perpetua. Yo siempre he tenido, pisoteando la modestia como suele decir una persona cercana, un buen ojo clínico para reconocer el talento natural, aun sin pulir. En Alexey yo vi tres características prometedoras: 1) una fantasía desbordada, rayando con lo infantil (igual que yo), 2) una curiosidad técnica insaciable y 3) una necesidad imperiosa que lo impele a probar las cosas en la práctica hasta que funcione. No tuve que convencerlo mucho para que se quedara con nosotros al graduarse, él estaba muy a gusto y ya se había ganado «calzar las botas» de LADETEC.

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  • Innovación cubana a bordo del trasatlántico Rossya

    Y ahora que finalmente, después de cuatro años en borrador, terminé el post sobre el Incendio a Bordo del Rossya, recordé anécdotas que demuestran el espíritu creativo e innovador del cubano, aun cuando no habíamos estudiado nuestras carreras en la Unión Soviética, cosa que potenciaría mucho más nuestras capacidades. Antes quiero hablar un poco sobre los estudiantes cubanos en la Unión Soviética y la transportación de ellos. Comenzando en los años 60, la Unión Soviética comenzó a recibir una creciente cantidad de becarios cubanos. Yo supongo que el pico fue en 1978, cuando Cuba graduó de preuniversitario a estudiantes de 12 y de 13 grados a la vez. La transportación era en barcos soviéticos. Creo que el primero que utilizaron fue el Ucraina y más tarde lo alternaron el el Rossya y luego vinieron barcos más modernos.

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  • Incendio a bordo

    El 23 de mayo de 1945, los representantes del Consejo de Control Aliado, en las personas del Gral de División Rooks, por los EE..UU., el Gral de Brigada Foord, por Gran Bretaña y el General de División Truskov, por la Unión Soviética, llamaron a bordo del crucero de lujo MV Patria, al Gran Almirante Karl Dönitz (nombrado por Hitler como Jefe de Estado de Alemania, el 30 de abril, antes de suicidarse con el título de Reichspräsident, Presidente de Alemania), al General Jodl y el Almirante Friedeburg (miembros del gobierno formado por Dönitz). Este gobierno fue el firmante de la capitulación el 7 de mayo en Reims (que no fue aceptada por la Unión Soviética) y de la verdadera capitulación y rendición incondicional el 8 de mayo (9 para los rusos) en Berlín, ante el Mariscal de la Unión Soviética Gueorgui Zhukov. El motivo de la reunión a bordo del Patria fue para informarles que por órdenes de Eisenhower, contando con el apoyo de Stalin al respecto, eran destituidos de sus cargos y en lo adelante serían prisioneros de guerra (después del juicio de Nuremberg Jodl fue ahorcado y Dönitz condenado a prisión). Mis impacientes lectores pensarán que me picó una mosca y me dio por desapolillar archivos históricos, o por creerme historiador, pero como bien saben, yo solo sé un poquito de radares y no soy experto en cosas de historia. El lío es que quiero contar algo sobre este barco. Sea paciente, sígame y les cuento el chisme del incendio.

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  • El No Cambio de Pasaje y la que se armó

    Ya he contado en otros posts sobre mi viaje a los Estados Unidos para una pasantía como científico visitante en el Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas (NCAR, siglas por su nombre en inglés, National Center for Atmospheric Research). Yo volé Habana-Cancún-Dallas-Denver. El pasaje Habana-Cancún-Habana lo gestionó y pagó el Instituto de Meteorología/CITMA y el pasaje Cancún-Dallas-Denver-Dallas-Cancún lo gestionó y pagó NCAR, por tanto, no tenían coordinación uno con otro. De hecho, por poco no llego a tiempo para atrapar el vuelo Cancún-Dallas por demora de la aerolínea Aero Caribe (mexicana) en salir de La Habana y tal vez todavía estaría yo en Cancún en medio de la nada como Tom Hanks; pero «lo bueno» vino con el regreso.

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  • Crónica de un asalto desmerengado

    Yo tengo varios amigos que se han animado a suministrarme sus escritos (a los cuales yo les doy mi toque personal) para que yo los publique de forma anónima. El primero es el autor de «La Playa…» y «La lluvia…«. Decidimos usar el pseudónimo «Sasisko», que era el nombrete de uno que estudió con nosotros en la Unión Soviética. Sasiski en ruso quiere decir salchichas (en plural, viene del inglés Sausage), y al socito le decían así porque era gordito y se apretaba el cinto que parecía un par de salchichas unidas y los jodedores le pusieron Sasisko. Después se animó otro amigo, y me dio el material para «Ah, les marides» y un poco después, volvió el primero con la enrevesada historia del El déjà vu… Ahora me aparece otro amigo de hace muchos años, que es de aquí, de Camagüey, y que también quiere pasar anónimo y me trae esta dramática situación. Todos ellos juran y perjuran que los relatos son reales; pero bue…también Arencibia decía que la historia del hombre blanco es real. Así pues … sígame para otra historia de Sasisko y saque Usted sus propias conclusiones.

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  • Trabajo voluntario al nordeste de Camagüey

    Ya les conté a mis fieles lectores que el año 2010 fue especialmente duro para mí. Más de ocho meses de Ciatalgia muy intensa fue un reto enorme. Sin embargo, no me rendí, no retrocedí en las cosas que me tocaba hacer y tampoco renuncié a mis planes siempre muy ambiciosos en todos los ámbitos. Una de las cosas muy importante fue viajar a Montreal con Leonardo-Ichi a probar unos equipos fabricados según nuestro diseño para el prototipo de Radar Meteorológico Cubano (Doppler). Gentilmente Marco nos brindó hospedaje en su casa para ahorrarnos el pago de un hotel, demasiado costoso para el presupuesto asignado. El primer domingo que tuvimos libre (obviamente, que los montrealeses tampoco trabajan los domingos) Ichi y yo deseábamos ir a un pulguero que en francés es Marché Aux Puces. Pero …

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  • Ciatalgia, la perversa que no pudo conmigo

    Yo desde pequeño siempre tuve problemas de pie plano y escoliosis, sin embargo, no recuerdo sacrolumbalgias hasta que estuve en la preparatoria y para eso, bastante ligera. En la Unión Soviética el paletó y unas estúpidas botas de invierno que cerraban con zipper y el zipper se «auto-abría» al caminar me molestaban bastante y me daban frecuentes dolores de espalda y de los pies. Realmente la sacrolumbalgia comenzó a molestarme muy en serio en 1989 con el carro que recién me habían otorgado. Unos amigos me dijeron –tranquilo, eso es el pie en cloche, a todos nos pasa. Bueno, me acostumbré a que uno de los «costos» de tener carro era tener sacrolumbalgias frecuentes y traté de poner el pedal de cloche lo más suave posible. Teniendo en cuenta lo que vino después, ciertamente la sacrolumbalgia era un mal menor que sucedía con cierta frecuencia. Felix Gamboa, un compañero de trabajo, me veía y me decía –andas como barco escorado, porque yo me iba jorobando de modo de evitar el dolor que me molestaba. Nada, dormir en el piso, acomodarme de un lado, no hacer nada de fuerza que reforzara el dolor … boberías. Lo verdaderamente malo vino cuando apareció la ciatalgia. Todo empezó porque mi hijo me invitó a que lo acompañara al gimnasio. Sí, bueno, mi hijo ya sabía de que yo desde adolescente trataba de ponerme «jémin». Ahora es mi nieto Orlandito el que me azuza, porque él quiere que tengamos el abdomen con cuadritos como Can Yamán. Él me dice que la parte alta del abdomen la tengo bien, pero que tengo que trabajar la parte inferior. Orlandito no tiene mucho problema porque su hermana Liz Amanda le pinta los cuadritos con un plumón, pero a mí me exige que haga abdominales como bestia. En fin, como siempre, desvarío.

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  • DE CASA a CLIMAVISION ¿Cómo rellenar los «huecos» en la cobertura de una red de radares?

    Habían pasado muchos años de que terminara la colaboración de Cuba con la Unión Soviética en 1991, año en que también desaparecía la propia Unión Soviética y que las instituciones con las cuales manteníamos relaciones científicas también pasaban por un período de reorientación. Mi comprensión de los temas de radar iba pasando de las cuestiones meramente ingenieriles a la comprensión de cómo explotar mejor la información de radar. La Vigésimo Novena Conferencia Internacional de Meteorología de Radar, celebrada en julio de 1999 en la ciudad de Montreal fue mi gran oportunidad de hacer muchas preguntas. Mi «víctima» primaria fue mi gran amigo y tutor, el Profesor Isztar Zawadzki, con quien ya sostenía comunicación por cartas de papel/sobre/sellos desde hacía unos años. A mi larga y fructífera relación con Zawadzki debo dedicar todo un post; pero hoy voy a limitarme a comentarles sobre su visión, muy adelantada para la época sobre el tema este de cómo rellenar los huecos en la cobertura de una red de radares, asunto que me preocupaba en aquel momento. Esta búsqueda de soluciones, que comenzó con preguntas en los pasillos del Queen Elizabeth en Montreal, pasó por el visionario proyecto CASA y hoy se materializa en redes comerciales como Climavision,que nos muestra el camino claro para modernizar la observación meteorológica en Cuba. En este post, exploraremos esta evolución y propondremos una solución concreta.

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  • El Hombre Blanco

    En el ombligo húmedo de Cuba, donde el calor no calienta, sino que yace como una losa de plomo sobre el pecho, y la noche exhala un aliento espeso a fango recién revuelto y a raíces podridas, pervive una verdad que no se dice, sino que se contagia en un susurro. En los pueblitos que el tiempo olvidó en el mapa desdibujado de Villa Clara, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila, late la leyenda del Hombre de Blanco: un nombre que se articula con el aliento contenido, una sílaba que se ahoga antes de nacer.

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  • Ironías del destino: Melissa y El Capitán

    «…Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa…» Romance Sonámbulo. Federico García Lorca.

    Cada huracán que azota nuestro archipiélago es una nueva historia, pero todas las historias son de trabajos, de sacrificios, de sufrimientos, de solidaridad, de hechos heroicos, de esperanza, de dolor, de fe, de dignidad y de grandeza de la Revolución. Desde hace unos años al paso de cada huracán hay fotos que se vuelven icónicas. Con Melissa la foto del hombre tratando de poner a salvo su televisor antiguo (culón, de tubo de rayos catódicos) en medio de la inundación ha sido la sensación. Yo pienso que ante este huracán, la actuación de la Tríada (Instituto de Meteorología-Defensa Civil-Medios) funcionó como un reloj. Más de 750 mil evacuados en tiempo y forma, ni una sola muerte que lamentar, los parques eólicos sin daños (sí, a pesar de las publicaciones sarcásticas y mal intencionadas de …ustedes saben de quién), creo que fue un desempeño de excelencia. Pero como saben mis fieles lectores, yo me desvío de mi propósito inicial, así que es hora de volver a lo mío, que son los radares.

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  • ¿Sueño revelador o epifanía?

    En el significado bíblico, la epifanía se traduce como «manifestación» o «revelación de Dios», refiriéndose a cómo Jesús se da a conocer al mundo. La Iglesia celebra tres eventos como epifanías principales: la visita de los Reyes Magos (Mateo 2:1-12), el bautismo de Jesús en el río Jordán (Mateo 3:13-17) y el milagro en Caná (Juan 2:1-12) (aquel donde transformó agua en vino, cosa que la Humanidad ha tratado de repetir sin éxito). Una epifanía es una comprensión súbita, profunda y reveladora de la esencia o significado de algo. No es simplemente una idea nueva, sino una reorganización instantánea de tu perspectiva sobre un problema, una situación o un concepto. Ocurre generalmente en estado de vigilia o en el límite. Por otra parte, también están los sueños proféticos e inspiradores, en los que experimentas imágenes, narrativas o símbolos que, posteriormente, sientes la necesidad de llevar a la realidad o que parecen predecir un evento futuro. Yo no soy un místico, yo soy ateo gracias a Dios, y me acuerdo de Santa Bárbara cuando truena. Soy simplemente un hombre muy estudioso y creo que epifanía o sueño revelador son dos modos que tiene la mente de resumirte un cúmulo de información, dos caras de una misma moneda, darte una conclusión y trazarte un camino que no lograbas ver, inmerso en un bosque espeso de informaciones cruzadas, como el que se tropezó el Príncipe buscando a la Bella Durmiente. Me han sucedido las dos cosas, si lo desea sígame y se entera.

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  • Sequía en el Pico San Juan

    Déjenme que les cuente esta historia ahora, que ya pasaron muchos años. Fue a raíz del huracán Lili, el de 1996, que causó gran afectación en las provincias centrales, el Episcopado Italiano materializó un donativo de cerca de un millón de dólares estadounidenses para fortalecer la Meteorología en las tres provincias más afectadas, Cienfuegos, Villa Clara y Sancti Spiritus. El proyecto estaba centrado en la provincia de Cienfuegos y estaba encabezado por el inolvidable y talentoso doctor Antonio de Jesús Fernández García. Como parte del proyecto se decidió invertir cerca de 30 mil USD en la modernización y automatización del radar meteorológico ubicado en el Pico San Juan. Corría el mes de abril del año 2000 y ya los ingenieros de LADETEC estábamos en plena faena para materializar el primer prototipo seriado del Radar Meteorológico Automático cubano, en lo que dimos en llamar Proyecto ELBRUS, cuando de repente …la sequía.

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  • Anécdotas abominables: el inicio de la automatización del radar de Gran Piedra

    La automatización, modernización e informatización de los siete antiguos radares meteorológicos cubanos fue un proceso que comenzó en 1994 cuando recibimos el radar MRL-5 nuevo que venía en sus cajas y que ya había «rodado» desde que no se pudo instalar en 1990 en Cienfuegos y que habría de convertirse en la maqueta del radar meteorológico automático en la Loma de la Mula en 1997, hasta que finalizó en el 2006 con el radar de Gran Piedra. El éxito de la maqueta tuvo repercusiones inmediatas, todas las provincias con radar querían automatizar el suyo. Nosotros terminamos agotados el radar de Camagüey, ya lo he contado en varios posts. Recién terminado , los santiagueros me invitaron a pasarme unos días allá y conocer el radar. A mí la ciudad de Santiago me encanta y los santiagueros me caen muy bien, así que fui con agrado con toda mi familia, que también había sufrido los largos meses de jornadas agotadoras en el radar de Camagüey, lo que implicaba desatención familiar. Bueno, ya me estoy desviando, volvamos al radar de Gran Piedra.

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  • Anécdotas abominables: el inicio de la automatización en el radar de Punta del Este

    El radar de Punta del Este desde su inauguración en 1973 recibía el suministro eléctrico de tres grupos electrógenos diesel que se alternaban cada ocho horas. Eran grupos muy viejos, que ya en 1998 funcionaban remendados y con grandes problemas, incluso de estabilidad de voltaje suministrado y gran gasto de combustible. No recuerdo, o nunca supe cuál fue el origen de este proyecto de automatizar el radar de Punta del Este, probablemente inspirado en el éxito, en 1997, de la maqueta de radar de la Loma de la Mula que había disminuido el consumo de 20 kW a menos de 3 kW, la idea era disminuir el de Punta del Este y alimentarlo de fuentes renovables. El caso es que Cubasolar se acercó al Instituto de Meteorología en 1998 con este proyecto y de inmediato nos pusimos en funciones y abrimos el Proyecto Fuji, con el fin de crear un prototipo industrial para automatizar y modernizar los radares «japoneses» RC-32B, fabricados por Mitsubishi Electric en 1973, y montarlo en Punta del Este como prototipo.

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  • Los Igualitos …50 años después

    El 20 de septiembre de 2025 se concretó una iniciativa de Ada Iliana Frías Adán, secundada por los encomiables esfuerzos de Lochy González y su hija Sandra, la «detective» Bertha Nimo, y la incombustible Griselda (Grillo), de reunir (parecía misión imposible, pero ellas los fueron sacando de abajo de la tierra) a los graduados del Preuniversitario Álvaro Morell Álvarez en el año 1975. Sí, 50 años después, y tomamos por asalto las escalinatas del «Pre», nuevamente, con el mismo entusiasmo y la misma pasión de antaño.

    Las organizatrices en acción

    Sígame y les cuento el chisme…

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  • La extraña solidaridad de un cubano de a pie

    Los cubanos de a pie suelen establecer lazos de solidaridad muy sólidos. Nosotros los llamamos «socios». En idioma español esta palabra tiene otro significado, más relacionado con una actividad comercial. Los cubanos tenemos «socios del pre», «socios de la secundaria», «socios del servicio», «socios del barrio», «socios de la cuadra», «socios de la beca» … y esas «sociedades» suelen ser lazos sólidos y eternos. Y no solo sólidos y eternos, también son lazos que, por lo general, se anteponen a otros lazos laborales, económicos, sociales, políticos, religiosos que la persona vaya adquiriendo después en la vida. Si lo desean les narro un par de anécdotas.

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  • De cómo Amigo #1 y Amigo #2 lograron tomarse 3 cajas de cerveza en un 2×3

    Yo como cualquier varón heterosexual cubano tengo un par de amigotes (bueno, en realidad, algunos más), de esos que te enredan en tomaderas y bebederas y otros asuntos afines. A Amigo#1 lo conocí en la secundaria básica Mártires de Camagüey, cuando él entró en séptimo yo estaba en octavo. Milagrosamente la brecha de edad entre nosotros se amplía y ahora es como cinco años más joven que yo. A Amigo#2 lo conocí cuando comencé a trabajar en el Centro Meteorológico de Camagüey, ambos nacidos en 1955, él en agosto, yo en diciembre. Él empezó a trabajar en agosto, yo en noviembre de 1981. Amigo #1 empezó en enero de 1982 a trabajar en el Centro. Actualmente andamos dispersos por el mundo, ellos un poco lejos uno, un poco más lejos el otro. Para variar yo estoy donde mismo, es decir en el Camagüey Legendario. Los tres jubilados. pero puliéndola para seguir vivos. Nosotros nos habíamos juramentado que íbamos a ser unos locos; pero solo hasta los 30, luego lo hemos ido prorrogando…Amigo#2 me juró al cumplir 70, en agosto pasado que a los 80 ya sí vamos a parar de ser locos. Amigo#1 se va quedando cada vez más atrás y dice que solo hasta los 70; pero bueno, desvarío, vayamos al grano, como diría mi amigo Opiniones que es dermatólogo.

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  • LADETEC, la leyenda urbana

    Ya quedan pocos sillones de limpiabotas en la ciudad de Camagüey, es un oficio honroso que va desapareciendo, en parte por el tipo de calzado que usa la mayoría de las personas y en parte porque es más rentable revender cualquier cosa en la sala o en el portal o el garaje de su casa. Prácticamente en cualquier cuadra hay 3 o 4 quincallas y en las calles más céntricas es una al lado de la otra; pero bueno, dejemos a los revendedores en paz y volvamos a los limpiabotas y a mi anécdota. Estaba yo haciéndome limpiar mis zapatos de piel con el limpiabotas de la calle República al lado del parqueo.

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  • Decepciones y satisfacciones

    Desde muy pequeño aprendí a no hacerme muchas ilusiones. Como dice el dicho «No se debe vivir de ilusiones para no morir de desengaños». No obstante, aunque uno no quiera, allá en el fondo de la mente, por más que uno trate de reprimirlo siempre hay un rayito de esperanza de que se dé algo que uno desearía aunque uno nunca lo diga en voz alta. Yo siempre fui auto-reprimido, me apenaba pedirle algo a mis padres, por muy pequeño que fuera. Otras veces no es ni siquiera una cosa que uno anhele, sino que es una visión que uno se hace sobre algo futuro a partir de cosas que lee u oye y después resulta que todo es distinto. En contraparte, a veces la vida te concede, de forma bastante inesperada, cosas con las que nunca soñaste. Narraré algunas cosas que me han pasado y las iré clasificando como decepción o como satisfacción.

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  • De los medidores analógicos a los medidores IoT

    La evolución de las mediciones es un viaje desde lo mecánico y local hacia lo inteligente y global. Comenzó con los sensores analógicos, que transformaban un fenómeno físico, como la temperatura, en una señal eléctrica continua o en el movimiento mecánico de una aguja sobre una escala. La revolución digital llegó con el convertidor analógico-digital (ADC), que tomaba esa señal del sensor y la cuantificaba en valores discretos de ceros y unos, permitiendo lecturas numéricas exactas, almacenamiento y un procesamiento básico por computadora. Hoy, con el IoT, el sensor en sí mismo ya no es un componente tonto que solo entrega una señal; se ha convertido en un nodo inteligente. Estos medidores IoT son, en esencia, sistemas embebidos completos: integran el transductor físico, un ADC de alta precisión, un microcontrolador para preprocesar los datos (aplicando filtros o detección de anomalías in situ, lo que se conoce como edge computing) y, lo más crucial, un módulo de comunicación inalámbrica como Wi-Fi, Bluetooth o LoRaWAN. Este flujo de datos continuo y remoto es la sangre del IoT. Una vez en la nube, la medición deja de ser un simple número; se fusiona con datos de otros miles de sensores, se analiza con algoritmos de IA para identificar patrones predictivos, y se convierte en información accionable que se visualiza en tiempo real en cualquier parte del mundo, permitiendo el monitoreo remoto y el control automático de infraestructuras, ciudades y procesos industriales de forma completamente descentralizada y global. Sígame y le describo las etapas.

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  • Catador de agua de mar: mis viajes trasatlánticos

    La vida me dio las oportunidades que yo no busqué, fue como un plus. Una de ellas fue haber nadado en las aguas de muchos mares. Bueno como todo cubano, he nadado en la costa norte y en la costa sur, es decir, Océano Atlántico y Mar Caribe. Después vinieron las tres travesías trasatlánticas. La primera me dio la oportunidad de probar las aguas del Mar Mediterráneo (me refiero a la piscina del enorme trasatlántico de lujo Rossia) y del Mar Negro. En el viaje de retorno, fue la ruta del Mar Báltico y el Mar del Norte, luego el Océano Atlántico de Nuevo. Del tercer viaje ni me acuerdo si fue por Odessa o por Leningrado. En el Mar Caspio no me bañé porque fue en invierno, en una excursión a Bakú. Sinceramente, para mí los viajes trasatlánticos en esos cruceros de lujo fueron aburridos, yo en realidad soy medio claustrofóbico y me aburre estar encerrado en una área tan pequeña. Cierto, Dios le da barba al que no tiene quijá…

  • El almacén «controlado», Téllez y la Perlana

    A lo largo de mis más de 41 años de trabajo en los predios del Centro Meteorológico de Camagüey vi hacer (y sufrí por) muchas estupideces y luego decimos que somos seres «racionales». Lo más gracioso es que las ideas provenían de un estúpido con iniciativa (una combinación muy peligrosa) siempre amparados en consignas de moda y supuestamente con el fin de mejorar el control estatal sobre los activos fijos tangibles (como se les llama ahora a los medios básicos, es decir, los tarecos). Síganme y les cuento una historia interesante sobre un administraidor. Es curioso que esa figura del administrador tenía poder suficiente para gobernar sobre los recursos materiales del centro; pero no respondía en lo absoluto por los resultados científicos y técnicos del mismo, por tanto, hacía y deshacía como le daban sus entendederas mientras acomodaba las cosas a su beneficio.

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  • La historia de un hombre contada por sus comidas

    A mi amigo Rogelio Serrano, que mucho me impulsó para escribir esto. Finalmente.

    Al inicio de todo recuerdo los biberones de leche. A mí no me dieron el pecho. En esa época de ignorancia, la lactancia materna era mal vista. Supongo que era alguna leche «maternizada». El caso es que recuerdo el olor de la leche tibia, mezclado con el olor a goma del biberón. Supongo que ya más grande en algún momento se introdujo el café con la leche, pero no lo puedo precisar. Mi relato no va a tener un orden cronológico, solo son recuerdos dispersos y nebulosos. Sí recuerdo con certeza la leche con chocolate en polvo de la marca Cresto, nunca he vuelto a sentir el olor y sabor que tenía aquel chocolate.

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  • ¿Draper? Espera, compremos algo mejor

    En nuestro viaje a Inglaterra, cuando fuimos los cinco, yo me compré un excelente juego de llaves de cubo para el carro, yo iba a escoger otro; pero el mostro Ichi me dijo –no compres mierdas, si te vas a comprar un juego de cubos, que sea solamente juego de cubos, que no haya relleno de destornilladores ni nada, mira, compra este, y ese fue el que compré y fue una excelente elección, le agradezco a Ichi habérmelo escogido. Pasaron unos tres años, elaborábamos un pedido de piezas de repuestos y herramientas. El mostro Arturo, como siempre, hacía la selección de las cosas y los demás revisábamos. Cuando tiro un vistazo veo que Arturo había seleccionado un grupo de herramientas de la firma Draper Tools. Le digo –Arturito, no compres mierdas, mira voy a ir a mi carro y te voy a traer mi juego de cubos, para que veas lo que son herramientas de calidad, pero me entretuve en algo, le di la llave del carro a un técnico y le pedí que nos trajera mi juego de cubos. Solícito, el técnico fue y trajo mi juego de cubos, que cuando eso todavía tenía el forro de cartón por afuera, con la foto y el nombre y logo de la firma: gulp, como dicen en los comics, decía claramente Draper Tools. Se imaginan mis lectores lo amable que fue Arturito conmigo, lo más cariñoso que me dijo fue viejo senil.

  • Mi última bala

    El mostro Albio vive dos cuadras más abajo que yo, yendo hacia el Reparto Boves (que se llama América Latina; pero que todo el mundo le dice Boves). El número del teléfono fijo de mi casa termina en 0616 y el de la casa de Albio termina en 6616. En innumerables ocasiones Albio llamaba a mi casa confundido pensando que llamaba a la suya. A veces le salía y yo y él me decía –eh, ¿estás en mi casa? y yo –no, que estás llamando a la mía.

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  • ¡Ay niño qué feo te has puesto!

    Cierta vez, hace ya muchos años, fui a un cumpleaños de una nieta de mi tía Eleana, hija de su hija mayor, Zoila. La niña es contemporánea con Orlý y cuando eso tendrían unos 4-5 años, no recuerdo bien, calculen que Orlý ta tiene treinti…. Mi tía Elena vive en uno de los dos pedazos en que se convirtió mi casa natal, la vieja casona de mis abuelos Evaristo y Zeida.allí, en Julio Sanguilý entre 5 y 6 paralela, en el Reparto Florat, colindando con Timbalito. Yo llegué y pasé hasta la cocina, donde estaba mi tía conversando con Anita Robles, una vecina de toda la vida. de al doblar en 5 paralela. Yo recordaba bien a Anita; pero ella, obviamente, a mí no.

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  • Arrebato en el National Express

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    El título suena como los libros de Agatha Christie (me refiero a «Asesinato en el Orient Express), pero el incidente no fue tan grave, fue como una especie de histeria colectiva. Esto ocurrió en mi tercer viaje a Inglaterra, cuando regresaba de Exeter para Londres y las cosas pasaron así.

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  • La maleta desobediente

    En mi tercer viaje a Inglaterra, a diferencia de los dos anteriores, el trayecto Londres-Exeter-Londres fue en coach (y no en tren). Los coach son como las guaguas; pero mucho más confortables, uno se monta, se sienta, no hay matazón, sobran los asientos, así que uno puede escoger ventanilla, con la ventaja de ir mirando el paisaje, sin la desventaja de tener que molestar al de al lado si uno quiere ir al baño, porque nadie se te sienta al lado. Yo me he puesto a pensar que las guaguas deberían ser de solo dos filas, solo ventanilla. En fin, dejemos las fantasías futuristas y volvamos a lo de los coach. Yo llegué, al igual que las otros dos veces por el aeropuerto de Gatwick, que yo lo llamo el renegado, porque el otro, el de Heathrow es el favorito de los dioses; pero bueno, el que me tocó fue el de Gatwick, que no les puedo decir si es mejor o peor que el otro, porque el otro no lo vi. Pero bueno, volvamos al pollo del arroz con pollo, es decir la maleta y el coach.

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  • Aaaaah. les marides …

    Me cuenta mi amigo Sasisko (ya les dije, el nombrete era real; pero mi amigo, que quiere que le publique cosas, adoptó ese nombrete, que era de otro del año nuestro que le decían así porque era gordito y se apretaba el cinto y parecía un par de salchichas, sasiski en ruso, mi amigo, el que escribe esto, lo usa como un alias) que tuvo una larga relación de cuatro años con una muchacha. La relación era muy satisfactoria –cuanta Sasisko– y vivían casi como marido y mujer; pero por problemas ajenos a ellos nunca lo formalizaron. El caso es que la muchacha rompió con él y se buscó un marido que la «representara» y se casaron. Dice Sasisko que él y ella se volvieron a ver unos años después.

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  • «Dame el zapato y yo pintaré a la persona». Pablo Picasso

    En la primavera y en el verano del año 2008, hube de viajar a Met Office, la sede del famoso Servicio Meteorológico del Reino Unido (que hace pronósticos para el mundo entero). El motivo fue recibir una transferencia tecnológica sobre el procesador de señales Doppler Cyclops-D empleado en los 8 radares conque contaba el Reino Unido en ese año. La primera vez viajamos Arturo y yo, y la segunda viajamos Robert, Arturo, Ichi, Luisi y yo. En agosto del año 2012 ya el radar Doppler RD-200SX de Camagüey estaba en funcionamiento operativo. Nuestro procesador VESTA|Cíclope, desarrollado sobre la base del procesador inglés, funcionaba exitosamente (y lo sigue haciendo hasta la fecha en que escribo este post, marzo del 2025). Gentilmente, los funcionarios de Met Office me invitaron a impartir una conferencia sobre cómo habíamos implementado la transferencia tecnológica y en general, sobre nuestros logros en la automatización de los radares. Entre «mis grandes logros» está el haber hecho reír a un auditorio de cerca de 100 ingleses (en inglés, por supuesto) en dos ocasiones con cosas que dije en la presentación, con la misma tónica que habitualmente uso en las cosas que escribo en este blog. Pero el propósito de este post no es hablar de trabajo, ni alabarme por ser chistoso en inglés (atropellando a mi modestia), sino contarles de un incidente que tuve.

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  • Trastévere

    El trastevere no es sólo un barrio, es la quintaesencia de Roma, con la zona residencial siempre situada en lo alto, hacia el Gianicolo, y la parte más popular entorno al antiguo puerto. En cualquier caso esta orilla derecha del Tíber no quiere perder su identidad a pesar del gran número de turistas. El Trastévere es el decimotercer barrio del centro histórico de Roma, ubicado en la ribera occidental del Tíber, al sur de la Ciudad del Vaticano. Su nombre proviene del latín trans Tiberis, «tras [el] Tíber». Su escudo lleva una cabeza dorada de león en un fondo rojo, de significado incierto. El Trastévere limita en el norte con el XIV rione o barrio de Borgo. No recuerdo cuando me adentré por primera vez en el Trastévere; pero lo cierto es que me atrapó y volví una y otra vez a vagar por sus callejuelas.

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  • Sobrevendido

    Mi primer encontronazo con el término de sobrevendido ocurrió cuando volé de Denver a Dallas, en los Estados Unidos; pero eso ya lo conté en el post: «Simbad el Inclaudicable«. La anécdota que narraré a continuación ocurrió en la primavera del año 2005, cuando viajé a Toronto para asunto del Radar Meteorológico Cubano (Doppler) encargado por el Comandante en Jefe. Las siete veces que he estado en Canadá, he pasado por Montreal, esta no fue la excepción. Para materializar este escape a Montreal. mi amigo Marco me pagó el pasaje, y sacó un enigmático boleto de esos de «no usar antes de una semana» (que dice Marco que eso es más barato).

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