
El 20 de septiembre de 2025 se concretó una iniciativa de Ada Iliana Frías Adán, secundada por los encomiables esfuerzos de Lochy González y su hija Sandra, la «detective» Bertha Nimo, y la incombustible Griselda (Grillo), de reunir (parecía misión imposible, pero ellas los fueron sacando de abajo de la tierra) a los graduados del Preuniversitario Álvaro Morell Álvarez en el año 1975. Sí, 50 años después, y tomamos por asalto las escalinatas del «Pre», nuevamente, con el mismo entusiasmo y la misma pasión de antaño.

Sígame y les cuento el chisme…
Comenzó la actividad con una ofrenda floral a la memoria del mártir Álvaro Morell Álvarez, cuyo nombre lleva nuestro preuniversitario urbano, depositada por María Victoria Barceló R. y Orlando L. Rodríguez G. en el vestíbulo de la Institución.

Ada Iliana, la gran inspiradora de esta actividad, actuando como maestra de ceremonia, dio inicio (es decir, logró que esa multitud de personas ansiosas por reconocerse, saludarse, abrazarse y besarse, se tranquilizaran) a la actividad en la escalinata convocándonos a entonar las notas del Himno Nacional (bueno, algunos somos malos cantando y no «entonamos», pero sí, igual, la Patria nos contempla orgullosa).

Posteriormente, nuestro compañero Orlando Hernández Lechuga dio lectura a las sentidas palabras que María Matilde Avila Gendis escribió para la ocasión y para que quede para la historia se las comparto aquí en mi blog. Muchos compañeros en el chat escribieron cosas muy emocionantes; pero teníamos que decidirnos por una, la que fuera más completa, y esta cala muy hondo en los sentimientos y refleja nuestro sentir.

Amigas/os, pensando en los tiempos donde la vida nos unió como estudiantes, escribí estos párrafos, que comparto con ustedes, sobre algunos recuerdos de esta bella etapa de nuestra juventud, es solo un pequeño resumen de aquella época, cuando las vivencias individuales se generalizaron, al tener edades similares, vivir en la ciudad de Camagüey y tener el objetivo de graduarnos de Preuniversitario.

La idea de formar el grupo y conseguir reunir a la mayoría de graduados de 1975, ha sido excelente y hacer posible la reunión el 20 de septiembre de este mismo año (2025), es un sueño y un trabajo a destacar. Muchos se han implicado en estas tareas espontáneamente, consiguiendo una gran participación. Felicidades para todos.

Han pasado 50 años; celebrar este aniversario de graduados en el Instituto Preuniversitario Álvaro Morell Álvarez es una grandísima alegría, una gran reflexión y sobre todo una gran suerte de vida. Deseo las mayores bendiciones para esta celebración.

Poder confraternizar y memorizar aquellos años es una suerte, esperamos que llegue la fecha, para reencontrarnos todos ya sea física o virtual. Crecimos mucho intelectual, cultural y físicamente en esos tres valiosos años y creamos las bases para continuar el camino a la enseñanza superior. Años, donde corríamos para asistir a clases, áreas deportivas, escuela de arte …recuerdo ese magnífico Coro donde ensayábamos incansablemente, sin olvidar nuestro objetivo principal …los estudios; guiados por profesores exigentes, sensibles y amigos, a los que también recordamos con cariño y agradecimiento por sus enseñanzas y dedicación. Fue muy enriquecedor encontrar tantos jóvenes con grandes valores, que se convirtieron en ¡amigos para siempre!

Recordar nuestra historia de preuniversitarios también es un guiño a nuestras Madres y Padres qué nos apoyaban en todo, es decirles que ¡también lo hicieron muy bien!

Es disfrutar de poder contarle a nuestros descendientes cómo fuimos en nuestra juventud y el porqué de tantas amistades bonitas, que, a pesar de la distancia y el tiempo, mantenemos con el mismo cariño de antaño. Hoy podemos mirar al rostro de amigas/os, con sus cambios físicos normales, pero en una sonrisa, una mirada, unos ojos, unas cejas, una barbilla encontramos aquellos jóvenes, aquellas amistades y sus corazones.

En esos tres años, crecimos todos, maduramos, nos enamoramos y nos hicimos más adultos ¡Fuimos jóvenes muy buenos, muy responsables, alegres, activos, soñadores, educados y con grandes principios de cuna! ¡Y prueba de esto, son las bonitas trayectorias y huellas en los caminos que podemos encontrar por todo el mundo! ¡Cuántas ilusiones y metas por cumplir, en aquella edificación bella y majestuosa, de enormes aulas, su escalinata, su aula magna, su patio central e instalaciones deportivas! ¿Quién no recuerda esos lindos uniformes con sus cintas blancas que resaltaban más por nuestra juventud y que vestíamos con sano orgullo consientes que nos identificaban?

¡Muchos recuerdos de las escuelas al campo! donde se nos distinguía con diplomas, en reconocimiento al trabajo. Fueron duras jornadas, era parte de esos tres años…y teníamos que cumplir, trabajamos mucho y bien ya desde entonces. También, estos períodos fueron un reto para nuestros padres, que cada domingo nos visitaban cargados con alimentos y sobre todo cariño, no importaba en qué transporte podían ir, ni los gastos que hacían, ahí estaban, consciente de su papel para hacernos más leve esas etapas.

Hicimos amistades, nos ayudábamos, cantábamos, nos metíamos en los canales de riego cuando el calor nos castigaba y crecieron amistades, como solo se hacen en esas etapas de juventud.Lástima que sean pocas las fotos que nos han quedado de la época….

Y llegaron las tres rayitas en la falda, año donde se definirían los futuros, conscientes o no de que en una decisión cambiaríamos lo soñado ¡Año donde fueron una realidad las carreras priorizadas! Y así partimos cada uno en su viaje individual, sin teléfono ni contactos. Solo con recuerdos y amistades que no sabíamos muchas veces donde encontrar.

Nada es igual con el paso de cinco décadas. Nos transformamos, no solo físicamente, somos diferentes ¡muy diferentes! por las experiencias, las vivencias, las informaciones, el crecimiento personal…todo influye, pero confiamos en la esencia, en el amor, en la idiosincrasia de este grupo de camagüeyanos.

Los camagüeyanos somos especiales, lo que permite que sea el grupo de…
¡LOS IGUALITOS!

Que el futuro sea bendecido para todos y agradecida de poder reencontrarnos.
En gloria estén los que ya partieron, han sido muchos y algunos a tempranas edades.
¡Feliz este 50 aniversario! ¡Que sea una fiesta, un homenaje a nuestra graduación, a cómo fuimos en nuestros años de juventud, que sea inolvidable para todos!
¡Gracias a la tecnología por unirnos a pesar de lo lejos que estemos!

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Y a continuación…no podía faltar «la pachanga» en el Palacio de los Matrimonios.




Participaron los profes: Bacardí, Julito, Lourdes y Paredes (que vino desde Chambas, pues como el mismo nos confesó, nosotros fuimos sus primeros alumnos en su vida laboral). Por cierto, uno los mira y parecen contemporáneos nuestros.

Vinieron compañeros nuestros: tres de EE.UU., dos de España, una de Santiago de Cuba, una de Villa Clara y una de Ciego de Ávila. Otros muchos estaban deseosos de venir, pero diferentes compromisos se lo impidieron, quedaron con la promesa de venir en marzo…o cuando puedan y será obligatorio reunirse.
Muchos de los que están «afuera» estuvieron todo el tiempo conectados (y celebrando también) y en la actividad del Palacio se mostró a pantalla completa (una sorpresa para todos, incluida Ada Iliana que no se lo esperaba) un videito que preparó cada uno para la ocasión. (Sandrita hizo milagros).


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