
Cierta vez, hace ya muchos años, fui a un cumpleaños de una nieta de mi tía Eleana, hija de su hija mayor, Zoila. La niña es contemporánea con Orlý y cuando eso tendrían unos 4-5 años, no recuerdo bien, calculen que Orlý ta tiene treinti…. Mi tía Elena vive en uno de los dos pedazos en que se convirtió mi casa natal, la vieja casona de mis abuelos Evaristo y Zeida.allí, en Julio Sanguilý entre 5 y 6 paralela, en el Reparto Florat, colindando con Timbalito. Yo llegué y pasé hasta la cocina, donde estaba mi tía conversando con Anita Robles, una vecina de toda la vida. de al doblar en 5 paralela. Yo recordaba bien a Anita; pero ella, obviamente, a mí no.
Anita Robles despotricaba con mi tía sobre algo y no escatimaba malas palabras. Cuando me vio dijo –y déjame callarme, que me da pena con «el señor» (claro, ya había soltado una buena andanada, porque estaba en confianza con mi tía). Mi tía le dijo –¿tú no conoces «al señor»? Bastante que le limpiaste el culo de chiquito. Entonces mi tía agregó –este es Orlandito, el hijo de Tere.
Entonces fue cuando Anita soltó su frase lapidaria –¡Ay niño qué feo te has puesto! con lo lindo que eras de chiquito.
Y para que a mis amables lectores no le quepan dudas de lo lindo que yo era, aquí les dejo una muestra y de paso les revelo mis identidades de miliciano, marinero, vaquero, ciclista (una foto fake, la bici estaba recostada, en realidad no aprendí hasta los 36 años), ladrón de una lata de betún, superman, amante de los perros y hasta etcétera.

Deja una respuesta