
He escrito unos cuantos trabajos sobre la Internet de las Cosas (IoT) y más recientemente sobre el impacto de la introducción de la Inteligencia Artificial a la IoT. La IoT no es más que la tecnología por medio de la cual los dispositivos (industriales o domésticos) tienen un alto grado de automatización y pueden conectarse a Internet, desde la cual, los usuarios (y también los fabricantes) pueden controlar y chequear el funcionamiento de estos dispositivos. Las facilidades de estos dispositivos ahora se amplían con la posibilidad de conectarlos a sistemas de inteligencia artificial (como DeepSeek, ChatGPT, Genesis, Claude y otros muchos). Ahora quisiera abordar estos temas relacionados con nuestra realidad en Cuba.
Comencemos por las dificultades. La IoT convencional requiere el uso de Internet. Ya lo dice el nombre: la Internet de las Cosas, es decir, requiere de una conexión a Internet. El ancho de banda va a depender del grado de automatismo que tenga «la cosa». No importa si se trata de equipos domésticos o industriales. El ancho de banda va a depender de la cantidad de sensores y actuadores que «la cosa» tenga empotrados y de su interacción con aplicaciones en la nube. Obviamente, los equipos industriales, potencialmente, pueden tener un mayor número de sensores y actuadores. No es lo mismo una refrigerador (por muy sofisticada que sea su IoT) que una compleja impresora de envases flexibles en una industria. La introducción de la IA al IoT se justifica cuando el número de sensores y actuadores es muy grande, de forma que manejar inteligentemente a la maquinaria resulta tan complicado que requiere análisis de múltiples variables que solo un sistema LLM con MCP puede realizar en tiempo real. Claramente, en este caso el ancho de banda necesario es aun mayor.

El funcionamiento de semejantes dispositivos en Cuba tiene dos enemigos: la crisis energética y el servicio deficiente de Internet (agravado, a su vez, por el problema energético). Imagine una industria muy moderna y sofisticada, donde múltiples maquinarias están conectadas y gobernadas desde Internet, ejecutando un complejo proceso fabril y se produce un corte eléctrico. Mi amable lector seguramente sabe que pasa: lo mismo que cuando estamos usando nuestra computadora y «se va la luz». Cuando se pueda continuar trabajando hay que reiniciar el sistema operativo y el modem-router y rezar un poco para que funcione a la primera vez. Uno podría pensar –bueno, entonces ¿para qué meternos con esa tecnología si tenemos serios déficits de infraestructura? El problema es que ya las nuevas tecnologías industriales vienen preparadas para trabajar SOLAMENTE en modo IoT + IA, el porqué lo explicaré un poco más abajo.

Con los dispositivos domésticos aún podemos darnos el lujo de no meternos con refrigeradores, lavadoras y otros del tipo IoT porque todavía se siguen vendiendo dispositivos convencionales (sin IoT). Sin embargo, si uno desea un televisor de pantalla GRANDE (y quien no lo desearía), entonces ya estos televisores son muy sofisticados y muchas de sus funciones vienen vinculadas a la Internet y son verdaderas computadoras potentes y un verdadero dolor de cabeza cuando te sorprende un apagón. A la vuelta de unos pocos años, nuestros viejos refrigeradores y lavadoras se irán rompiendo y tendremos irremediablemente que comprar dispositivos cada vez con mayor uso del IoT, como mismo sucedió con los televisores pantalla plana empujando a los «culones» y la señal digital apagando a la señal analógica. Es la modernidad imponiéndose.

En las industrias cubanas hay otro peligro inherente a los países subdesarrollados (vamos dejen ya el cuento de llamarlos países «en vías de desarrollo», sabemos que la brecha solo hace crecer). En Cuba el peligro es mayor, no tenemos acceso a créditos, no tenemos acceso a comprar la tecnología más adecuada por falta de financiamiento y porque el bloqueo nos corta el paso. Muchas veces, lo que compramos viene por tortuosos caminos que impide la comunicación posventa con el fabricante que exige la IoT, mucho más la IoT con IA. Usted se compra la maquinaria sofisticada y funciona bien … hasta que llega el momento de los mantenimientos o de una avería. Mantenimientos que no podemos dar como lo exige el fabricante por los mismos problemas que ya expliqué: el equipo llegó por un camino retorcido que se desvanece después de la compra, por tanto, no hay modo de establecer un vínculo normal para los mantenimientos.

Entonces viene la innovación, sustituir partes defectuosas por otras de otros fabricantes (en eso en los radares tenemos una experiencia de 50 exitosos años), sustituir los lubricantes por otros similares de otros fabricantes; pero …la IoT no se inventó solo para facilitar el control remoto, sino también y fundamentalmente, se hizo para la DOMINACIÓN remota. Los sofisticados sensores le cortan el paso a las innovaciones y sustituciones y tienen a la IA para ayudarlos. Los análisis complejos de múltiples sensores detectan fácilmente las violaciones y paralizan el funcionamiento de la maquinaria. Lamentablemente, ya los de LADETEC lo hemos visto en acción cuando nos han llamado por una paralización de este tipo.

Creame amable lector, no siempre se puede innovar y solucionar. Nuestra gran experticia funciona bien para restaurar equipos de generaciones anteriores. Con las nuevas tecnologías IoT se hace cada vez más difícil. Nuestro modus operandi de quedarnos solo con la parte de la maquinaria que hace «la cosa en sí misma» y sustituir la automática de control, no funciona con los equipos IoT sofisticados, porque «la cosa en sí misma» también viene plagada de sensores IoT y el fabricante los sabe usar muy bien para chequear. En los radares meteorológicos comenzamos dejando la cosa en sí misma (transmisores, receptores) y cambiando toda la automática: pero con el tiempo tuvimos que adueñarnos de la tecnología de fabricar también transmisores y receptores porque los muy modernos ya no se dejan gobernar si no es por el fabricante y llegamos hasta diseñar y construir nuestro propio Radar Meteorológico Cubano (sí, 100% cubano), tal como nos encargó el Comandante en Jefe. Por cierto, ya que hablo de este radar, menciono que desde el diseño del prototipo industrial en 1998-2000, todos los dispositivos del radar se hicieron IoT y pueden comunicarse independientes y de conjunto con la Internet y lo asombroso es que no tuvimos Internet en los radares hasta el 2006.

Sé que es muy difícil seguir ese camino (me refiero al que seguimos en los radares) en todas las industrias porque no dominamos el know-how de todas las maquinarias y cada vez tenemos menos expertos (entre los que se jubilan y los nuevos que se van del país); pero francamente, dada la infraestructura deficitaria actual de Cuba (me refiero a energía y comunicaciones) y las restricciones que impone el bloqueo y la escasez financiera, no veo otro camino para enfrentar el reto de los dispositivos IoT+IA que ya se imponen en todas las aplicaciones industriales.

Tal vez, haya que comenzar por dominar el funcionamiento de las partes del equipo que hacen «la cosa en sí misma» (por ejemplo, en las maquinarias que producen tuberías, la cosa en sí misma son los inyectores de plástico; pero el control sofisticado es el que tiene el know-how para producir los tubos) y fabricar nosotros mismos toda la automática de control (sí con control IoT; pero controlado por nosotros, como hacemos en los radares y no por un fabricante extranjero).

Bueno, son solo opiniones mías, tal vez muy parciales, invito a mis lectores a sacar sus propias conclusiones y si lo desea, dejar sus comentarios en el blog.

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