Radares Mirando al Sur

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Los Mercaderes del Espacio y las 176 transcendentales medidas

Análisis y opinión de un camagüeyano sobre el impacto de las 176 medidas. Una disección cruda de la realidad económica actual y sus actores ¡Síganme y les cuento!

Los mercaderes del espacio (The Space Merchants) es una famosa novela distópica de ciencia ficción y sátira social publicada en 1952 por los estadounidenses Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth. Cuando la leí, en la Cuba de finales de los 60, con mi mentalidad de adolescente de secundaria básica, la disfruté pensando en lo absurdo de la trama. Hoy, habiendo recorrido muchos países, desarrollados y no desarrollados, pienso que, aunque sigue siendo futurista, la ficción ha comenzado a parecerse mucho a la vida real.

Obviamente, escribo motivado por el paquete de 176 medidas presentado por el presidente y el primer ministro, y ratificado por el Pleno del Comité Central y la Asamblea Nacional. No soy economista ni analista político, solo un cubano de Camagüey que vive, observa y pregunta.

El dilema inicial: ¿Perestroika, socialismo en aprietos o neoliberalismo?

Como todo lo que tiene que ver con Cuba, enseguida se produce una polarización y un abanico de opiniones. Unos tildan al presidente de ser el «Gorbachov Tropical» y de implementar una Perestroika en la Isla. Otros lo respaldan argumentando que no existe otra vía para «salir adelante» (pongo esto entre comillas porque habría que definir quién sale, cómo sale y qué significa realmente «adelante»). Trump dice que las medidas son solo un barniz. Muchos chillan que debió haberse hecho hace rato. Otros las miran con recelo y creen que es un camino expedito al neoliberalismo.

Yo, en mi blog, no suelo dar opiniones categóricas, pero la experiencia me da derecho a tener preguntas muy concretas:

¿Realmente son medidas para avanzar por el camino del socialismo? No es extraño que yo pregunte; el propio presidente lo preguntó en el video de su intervención antes de darle la palabra a Marrero. Pero hay frases que me resuenan en la cabeza. Por ejemplo: «no se va a permitir la explotación indiscriminada del hombre por el hombre».

Si la explotación «indiscriminada» está prohibida, ¿quién pone el límite de la discriminada? ¿Será el mercado, o será el Estado? Porque hoy veo a un revendedor importando productos y poniéndoles un margen del 300 %. Eso no es plusvalía de fábrica, es especulación pura. ¿Eso cuenta como discriminada o ya roza lo que debería estar prohibido? Algun doctor en economía que me lea, le agradecería que me explicara en los comentarios las diferencias concretas entre estas medidas y las neoliberales aplicadas en otros países. Solo quiero saber que no estamos repitiendo errores ajenos cuyas consecuencias ya conocemos.


Hechos concretos: el pan, los ómnibus y la opacidad

Se van a entregar recursos y medios de producción —propiedad del pueblo y administrados por el Estado— a particulares. Ay, qué miedo da decir «particulares». Por eso insisten en llamarlos «no estatales», pero la palabreja asusta igual.

El presidente dijo bien: estas medidas no son más que una continuación de las que se han venido tomando. Y aquí salto a los hechos.

Las panaderías (muchas con grupos electrógenos) ya están en manos de privados, supuestamente a cambio de un alquiler —yo pienso que simbólico— y con la obligación de garantizar el pan de la población. Mi pregunta es simple: ¿se ha garantizado el pan para los de más bajos ingresos? Mi lector tiene la palabra.

El caso de los ómnibus interprovinciales es igual de revelador. ¿Tienen los privados dinero para comprar ómnibus en el extranjero? Yo creo que no. Se les arrendaron carros supuestamente deteriorados, y hoy los privados garantizan mayoritariamente el transporte (¡y a qué precios!). Digo supuestamente porque la opacidad del proceso me inquieta. No estoy acusando a nadie en concreto, pero pregunto: ¿quién vigila que el carro declarado deteriorado no sea en realidad uno que solo necesitaba una reparación menor, y que el mecánico o el funcionario de turno estén cobrando comisiones por declararlo inservible? El mecanismo de corromper al que aprueba el arriendo es una vieja maña que todos conocemos. Algunos carros ya lucen muy bien, pintaditos con el nombre del que los renta. Pero, ¿es esto una solución para los pobres? Y pobres somos todos los que trabajamos o hemos trabajado para el Estado.

Hay otros muchos ejemplos de locales de restaurantes, pequeñas empresas que se pararon y se entregaron a particulares, mi lector seguro conoce muchos casos.


La trampa de las transnacionales (lo que vi en Centroamérica)

Les cuento lo que yo vi en Honduras, Nicaragua y Guatemala, y sospecho que así sucederá aquí si no se pone freno.

Cuando un país se abre a las grandes cadenas, el mecanismo es muy simple: llegan, estudian los precios de la ropa, la comida o cualquier mercancía, y ubican los suyos por debajo del más bajo que haya. Poco a poco, la gente deja de comprar a los pequeños revendedores. Es una competencia desleal, pero legal. Asfixian a todos los pequeños hasta que desaparecen; luego, cuando ya no tienen competencia, suben los precios a su antojo.

Las transnacionales pueden soportar vender, incluso años, sin ganancias y hasta con pérdidas. Lo pueden hacer porque disponen de un gran capital, porque sus cadenas de suministro son mucho más eficientes que las de cualquier MIPYME importadora, y porque disponen de una maquinaria propagandística bien afilada, además de mecanismos como las suscripciones. En Cuba, ni siquiera las MIPYMES han soñado con implementar eso, porque sus ganancias son tan altas que no lo necesitan. Pero ojo: en esos países centroamericanos, las pequeñas empresas al menos competían en igualdad de condiciones con el mercado mayorista. Aquí, nuestras MIPYMES tienen que lidiar con un mercado mayorista estatal ineficiente y un tipo de cambio paralelo que les come la ganancia. Si mañana llega una transnacional con dólares baratos y precios de dumping, el pequeño revendedor cubano no durará ni un año. Toda esa gente que hoy se dedica a importar y revender va a quedar excedente, y el Estado no tendrá con qué recolocarla.


Mi postura: comunista, fidelista y escéptico con derecho a preguntar

Sí, es mi derecho estar escéptico. Hasta ahora, en los últimos años, no han dado «pie con bola» con ninguna medida, y como decía un mordaz amigo: «lo veo cuando lo crea».

No crean que obvio el bloqueo. Yo sé que existe y dudo que deje de existir, aunque nos convirtamos en Estado Libre Asociado como Puerto Rico. Mi erudito lector que conozca la realidad de Puerto Rico sabe bien que ese no es camino. Pero no me tilden de estar fomentando la desunión. Lo he dicho muchas veces y lo repito ahora: soy comunista, soy fidelista, vivo en Camagüey, Cuba, porque es mi deseo. He tenido y tengo oportunidades de trabajo y vida en otros países, pero he decidido estar con Cuba para todos los tiempos. A Cuba he dedicado 45 años de trabajo en los radares meteorológicos y aquí estoy para lo que necesiten.

Y precisamente por eso, por amor y no por odio, muchas de estas medidas no me gustan. No es porque sean socialistas o capitalistas, sino porque su ejecución —tal como la veo— no traerá nada bueno para los humildes cubanos. En Los Mercaderes del Espacio, la población era manipulada por la publicidad y el consumismo. Hoy no hay publicidad, pero el desabastecimiento nos empuja a aplaudir cualquier migaja de oferta como si fuera un banquete.

Mi escepticismo no es traición. Es la memoria de que el socialismo se construye con eficiencia, con justicia y con participación popular, no con parches que, como en la novela, parecen diseñados para salvar a unos pocos mientras el resto mira desde la acera. Digo yo, que no sé de eso, yo solo sé un poquito de radares meteorológicos.

Leo atentamente cualquier comentario. Ustedes tienen la palabra.

Comentarios

2 respuestas a «Los Mercaderes del Espacio y las 176 transcendentales medidas»

  1. Avatar de Ynelda Álvarez Meneses
    Ynelda Álvarez Meneses

    Buenas Tardes,me preocupa todo eso,igual que a Usted.A mi edad,he vivido todo lo sucedido en nuestro País.Más de una vez como Pueblo,como persona de a Pie,no he estado de acuerdo con algo y lo he manifestado donde corresponde.Me he ganado,a veces,el calificativo de
    A’travesá,cosa que nunca me preocupó,pues no era para algo a mi favor,sino del pueblo al que pertenezco.No me pesa haber invertido todas mis fuerzas en ese empeño,pero me ha mantenido la idea de que saldremos adelante y es mi mayor deseo,que así sea,pues no nos merecemos lo que estamos viviendo y me gustaría mucho,aunque yo no lo vea,que mis nietos y demás niños,junto a todos en nuestra Patria Soberana,puedan disfrutar de la vida por la que hemos luchado y muchas Generaciones Soñararon,para que tanto Sacrificio no sea en vano.
    Saludos.♥️🌞🇨🇺

    1. Avatar de Orlando El Escriba
      Orlando El Escriba

      Gracias Inelda, pienso lo mismo. Creo que nuestra generación lucgó la vida entera por un país mejor, inspirados por Fidel. Aun sigo pensando que un Futuro mejor es posible. Como dice Silvio: Te convido a creerme cuando digo Futuro.

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