Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Categoría: Ironías del Destino

  • Ironías del destino: Melissa y El Capitán

    «…Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa…» Romance Sonámbulo. Federico García Lorca.

    Cada huracán que azota nuestro archipiélago es una nueva historia, pero todas las historias son de trabajos, de sacrificios, de sufrimientos, de solidaridad, de hechos heroicos, de esperanza, de dolor, de fe, de dignidad y de grandeza de la Revolución. Desde hace unos años al paso de cada huracán hay fotos que se vuelven icónicas. Con Melissa la foto del hombre tratando de poner a salvo su televisor antiguo (culón, de tubo de rayos catódicos) en medio de la inundación ha sido la sensación. Yo pienso que ante este huracán, la actuación de la Tríada (Instituto de Meteorología-Defensa Civil-Medios) funcionó como un reloj. Más de 750 mil evacuados en tiempo y forma, ni una sola muerte que lamentar, los parques eólicos sin daños (sí, a pesar de las publicaciones sarcásticas y mal intencionadas de …ustedes saben de quién), creo que fue un desempeño de excelencia. Pero como saben mis fieles lectores, yo me desvío de mi propósito inicial, así que es hora de volver a lo mío, que son los radares.

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  • El fracaso no es caer, sino negarse a levantarse

    La Biblia dice: «Quien esconde su pecado jamás puede prosperar” Proverbios 28:13 (TLA). Si no estás cometiendo ningún error, no estás aprendiendo. Si no estás tomando ningún riesgo, no estás creciendo. Liberarse del temor al fracaso es la libertad de crecer. Yo le he contado a mis amables lectores sobre nuestros numerosos éxitos en la parte ingenieril, o sea en el hardware de los radares meteorológicos que nos llevó a fabricar el prototipo de Radar Meteorológico Cubano (Doppler) encargado por la máxima dirección del país. Sin embargo, hoy quiero confesar uno de mis grandes fracasos, relacionado con la explotación de la información de radar, no para enmendarlo, que ya no tengo oportunidad de eso, sino para que sirva de experiencia.

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  • ¿Por qué surgió el NEXRAD?

    Para un salto tecnológico es fundamental la convergencia de tres elementos clave: i) una necesidad o problema real al que es necesario buscar, urgentemente, una solución, ii) una idea innovadora que plantee un enfoque novedoso, y iii) un conjunto de avances tecnológicos que haga viable esa solución. La interacción de estos tres pilares permite pasar de la teoría a una aplicación práctica que genere un cambio significativo en un proceso, sector o en la sociedad en general. En la filosofía marxista, la relación entre cambios cuantitativos y cualitativos se entiende como la acumulación gradual de pequeños cambios cuantitativos, al alcanzar un punto crítico o «nódulo», provoca un cambio brusco y radical, un salto cualitativo, que transforma el objeto o fenómeno en algo esencialmente diferente. Les comentaré mi punto de vista de cómo sucedió con el proyecto NEXRAD.

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  • NEXRAD, los contratistas

    Hoy en día, tres grandes fabricantes de radares se disputan cualquier contrato para la fabricación de radares meteorológicos, ellos son EEC, Leonardo (antes SELEX, antes Gematronik) y Vaisala (que no fabricaba radares en esa época). Sin embargo, los 159 radares WSR-88D no fueron fabricados (y luego mantenidos) por ninguno de estos reputados fabricantes (que había otros muchos en 1988 cuando le concedieron el contrato del NEXRAD). Cabe aquí preguntarse ¿por qué ninguno de ellos fue convocado? pero no es el tema de este post. Aquí voy a hablarles del azaroso camino que ha tenido la «paternidad» de estos radares y sobre todo, algo curioso: su sostenibilidad a lo largo de más de 37 años de vida que tiene este proyecto.

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  • JDOP, demostrando la factibilidad de los radares Doppler

    JDOP es un acrónimo crucial en la historia del desarrollo del radar meteorológico moderno. Significa Joint Doppler Operational Project (Proyecto Operacional Conjunto Doppler). A mis incrédulos lectores puede parecerles inverosímil; pero a principios de los años 70 del pasado siglo, no estaba para nada claro que un radar Doppler (que eran conocidos desde finales de los años 50) pudiera ser de utilidad para aumentar el tiempo de antelación en que se podía avisar de la inminencia de un tornado. Sígame y les cuento.

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  • Ironías del destino: la computadora de los NEXRAD

    Remontémonos al ya lejano 1988. Unos años antes se había abierto licitación para competir por la futura red de radares del proyecto NEXRAD (NEXt Generation RADar), Tres competidores fueron admitidos para la primera fase que era el diseño teórico de su prototipo según las especificaciones técnicas emitidas: Sperry, Raytheon y Ford Aerospace con Westinghouse. Cumplida la primera fase, solo pasaron a la segunda los prototipos teóricos de Sperry y de Raytheon para que los construyeran y someterlos a pruebas de campo. En este año de 1988 ya se le concede la licitación a UNISYS (fusión de Sperry con Burroughs) para que fabricaran los 160 radares que habrían de llamarse WSR-88D. Hagamos un alto aquí para resaltar este hecho.

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  • Ironías del destino: las mieles del conocimiento

    Esto ocurrió hace unos cuantos años. En cierto país la situación política era convulsa. Se sucedían violentos enfrentamientos entre partidarios de la oposición y partidarios del gobierno. En ese contexto, la dirección del servicio meteorológico del país en cuestión había solicitado a la fábrica, a la que le habían comprado unos radares, que se les impartiera un entrenamiento, tanto para el hardware como para el software de sus radares. El fabricante en cuestión nos tenía a los ingenieros de LADETEC en alta estima por el conocimiento de radares en general y de sus radares en particular.

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  • Ironías del destino: el hallazgo

    El siguiente suceso me ocurrió durante mi pasantía como científico visitante en el Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas (NCAR por las siglas en inglés de National Center for Atmospheric Research), en la pequeña ciudad de Boulder, en el Estado de Colorado, de los Estados Unidos de Norteamérica, en el año 2000. No tardé mucho en descubrir que había en la ciudad una tienda de segunda mano (Thrift Store).

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  • Ironías del destino: medir a todos ¿con la misma vara?

    In qua mensura mensi fueritis, remetietur vobis (San Marcos 4, 24; muy semejante a San Mateo 7, 2). Juzgue usted amable lector. En septiembre de 2022 me aplicaron la sanción de separación del cargo (Jefe del Centro de Radares del Instituto de Meteorología) porque tres de mis mejores ingenieros viajaron (sin contar conmigo ni informarme) a Taiwán en sus vacaciones a participar como mano de obra barata en el montaje de un radar en este país (previamente le habían ofrecido este trabajo al organismo por 20 mil Euros; pero el MINREX dijo que no). Mis subordinados viajaron solo por los viáticos, no cobraron esos honorarios. Para sancionarme me señalaron falta de control sobre el personal a mí subordinado y negligencia en el cargo. A mis subordinados los expulsaron del organismo.

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  • Ironías del destino: el premio en el XII Fórum

    «…algunas horas habríamos podido sacar para participar en el foro, de no coincidir con el fenómeno de los huracanes que han tenido lugar casi uno detrás de otro. Primero el Georges famoso, que arrasó República Dominicana y Haití, nos hizo daño a nosotros, bastante, pues llegó después de una intensa sequía….». Fidel, el 21 de noviembre de 1998, clausura del XII Fórum de Ciencia y Técnica.

    En 1997, el 3 de abril, para ser más precisos, la Dra. Rosa Elena Simeón Negrín, había inaugurado el Radar Meteorológico Automático, que denominamos MRL-5M en la Loma de la Mula. Era el primero de los 307 radares MRL-5, producidos por Electromash y distribuidos en 15 países, aparte de la Unión Soviética, que había sido automatizado COMPLETAMENTE. Se habían eliminado los mandos manuales y las complicadas consolas de operación, que fueron sustituidas por un mando computarizado que operaba de modo automático y que podía ser comandado de forma remota desde Internet (en ese momento el radar ni siquiera tenía teléfono, menos conexión digital; pero lo demostró años después, todo un precursor del IoT). El radar ya había enseñado su valía al paso del huracán Georges (el radar MRL-5M lo pescó desde Guantánamo hasta Matanzas) y presentamos este trabajo al XII Fórum transitando exitosamente desde la base hasta el evento nacional, ese 21 de noviembre de 1998.

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  • Ironías del destino: la fotocopia prohibida

    Cierta vez, en una de mis pasantías en instituciones científicas de primer nivel, mi anfitrión recibió una copia de un importante libro sobre la teoría de los radares meteorológicos. El libro estaba como pan acabado de salir del horno…calientito. Para mí, por supuesto, el precio era prohibitivo. Mi anfitrión, conociendo mi sed de información, me lo dejó por muchos días. No le vayas a sacar fotocopia –me dijo. Un muchacho joven, discípulo y colaborador de mi anfitrión, compartía mi sed de lectura. Saquemos dos copias para nosotros –me dijo, total, eso no es ni delito ni pecado, nosotros no le daremos las copias a nadie. Y allá va eso, nos quedamos toda una noche sacándole dos fotocopias al libro.

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  • Ironías del destino: nadie es profeta en su tierra

    Esto ocurrió al día siguiente de que Alan Robock impartiera su conferencia sobre el Invierno Nuclear, a la cual asistió el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, es decir, el 16 de septiembre de 2010. El Dr. Fidel Castro Díaz-Balart (Fidelito), asesor del presidente del Consejo de Estado, sostuvo un amable conversatorio con el Dr. Alan Robock. para explorar colaboración futura en temas de interés común. Después del intercambio de cortesía inicial empezaron a hablar de ciencia en general y Fidelito le propuso a Alan poner a su disposición los recursos computacionales de la Agencia de Energía Nuclear cubana para investigaciones conjuntas. Le explicó que ellos disponían, además, de personal calificado para que él los preparara. 

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  • Ironías del destino: la fiebre del oro

    Se llama fiebre del oro a un período de migración apresurada y masiva de trabajadores hacia zonas más rústicas en las que se ha producido un descubrimiento espectacular de yacimientos de oro. Suele referirse en especial al que se produjo en California, Estados Unidos, en 1848 y que finalizó en 1960 aproximadamente. De una forma más general, puede referirse a cualquier tipo de obsesión colectiva en la búsqueda de ostensibles, rápidas y fáciles mejoras económicas en las que las personas suelen perder todo tipo de escrúpulos morales. En Cuba, a principios de los 90, el gobierno abrió establecimientos que la gente llamó “las tiendas del oro”, en las que las personas entregaban sus joyas de oro y recibían a cambio distintos bienes que podían llegar hasta un auto LADA modelo 2105 (el más avanzado en su momento); pero hubo otra oleada que nada tuvo que ver con esas tiendas…

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  • Ironías del destino: ¿demostrar la factibilidad?

    Suelo decir que los griegos lo inventaron todo y los romanos lo sublimaron. Cuando en el Senado de la Roma Antigua se discutía un asunto que algunos senadores no deseaban aprobar se comenzaban a aplicar todo tipo de técnicas dilatorias: el filibusterismo que consistía en argumentar extensamente sobre un tema, incluso repitiendo argumentos o desviándose del tema principal, con el objetivo de retrasar la toma de decisiones; la obstrucción legislativa, que consistía en que algunos senadores podían bloquear el avance de ciertos proyectos presentando continuamente enmiendas o exigiendo nuevas argumentaciones; la argumentación sofística que los senadores podían utilizar para confundir o desviar la atención, dificultando así la llegada a un consenso y el uso de comisiones para dilatar un tema hasta que se olvidara el propósito original…en fin, que no hay nada nuevo bajo el sol y yo también desvarío, si yo no sé nada sobre Historia Antigua que lo mío son los radares, así que vayamos al grano, como diría el dermatólogo.

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  • Ironías del destino: ¿PC? Solo sirve para jugar y escribir

    En el año 1986, de forma alocada, habíamos conseguido que nos prestaran una computadora personal (les decíamos microcomputadora, para diferenciarlas de las minicomputadoras y de las computadoras grandes; pero era nada más y nada menos que una épica Olivetti M24) para, supuestamente, automatizar el procesamiento de los datos de radar, cosa que todo el mundo dudaba pudiéramos hacer. Un poco después, recibimos una visita de dos especialistas del Observatorio Aerológico Central (ЦАО por las siglas en ruso). Era un suceso común, como Camagüey era la base del polígono experimental para los trabajos de influencia activa que se ejecutaban bajo la égida del Laboratorio Conjunto Soviético Cubano para la Meteorología Tropical. Así pues, era frecuente que vinieran especialistas con diferentes misiones. Siempre había algo que hacer. Para mí, aquella visita fue una más, no le presté especial atención, solo facilitarles, como siempre, lo que tuvieran que hacer en el radar.Todos los que venían, rusos y cubanos, gustaban de curiosear y ver a nuestra bella Olivetti M24. Como nos demoramos casi año y medio para echar a andar el sistema HERMES, yo usaba la Olivetti para escribir, y otros la usaban para jugar. Eran las aplicaciones típicas para las que se usaban las computadoras personales. La pareja de especialistas soviéticos, cuyos nombres no diré por lo que entenderá mi avezado lector más adelante, también quisieron conocerla y se las mostré y los dejé probar juegos y escribir.

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  • Ironías del destino: al que no tiene quijada Dios le da…una Olivetti

    Corría el año 1986 cuando sucedió este extraño suceso que les voy a contar. Desde 1983 yo había visto en Cuba lo que llamábamos «microcomputadoras», eran japonesas, de la marca NEC y me resultaron fascinantes. Luego aparecieron las PC IBM-XT que nunca vi. Pronto en Cuba comenzaron a ensamblarse clones por la industria cubana que se conocieron como LTEL-XT. Yo había visto una de esas que me enseñó el Mostro Tomás en Casa Blanca cuando me «animó» diciéndome que en Camagüey tendríamos una cuando…hubiera más de 100 en el INSMET. Nada, mi mejor cualidad es que siempre he sido muy persistente (pertinaz dicen algunos envidiosos, pero ustedes, mis fieles lectores, saben que es mentira) y por eso cuando «ella» apareció, renacieron mis esperanzas. Sí, a la delegación territorial (Camagüey-Ciego de Ávila) de la Academia de Ciencias de Cuba le asignaron UNA microcomputadora, muy coqueta y promiscua (era italiana, como Sofía Loren), se llamaba Olivetti M24, y en torno a ella gira esta crónica.

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  • La Radio y yo

    Hoy, 22 de agosto de 2022, se cumplen 100 años de la radio cubana, fundada para orgullo nuestro por el camagüeyano Luis Casas Romero, músico, combatiente del Ejército Libertador y radioaficionado, quien curiosamente, incorporó el parte meteorológico desde sus primeras transmisiones. Hasta donde recuerdo en mi casa solo había un aparato receptor de radio. No tuvimos televisor hasta que ya yo estaba en el grado 12 y no tenía mucho interés en él, por tanto la lectura y la radio absorbían mi tiempo libre.

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  • Ironías del destino: el carrero

    Almendrones.

    Yo nunca sentí atracción por los carros. Algún tiempo en mi vida, supongo que en 7mo y 8vo grados, por esa época, junto con mi primo Polito y unos amigos, gustábamos de ver los carros que ahora les decimos almendrones y adivinar marca, modelo y año. Todavía logro identificar algunos modelos. Pues hoy sí que no desvarío, voy a hablar de carros…

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  • Ironías del destino: la asignatura pendiente

    Yo saqué 5 puntos (calificación de sobresaliente en la antigua Unión Soviética) en todas las asignaturas que llevaban calificación en mis cinco años de carrera. En algunas universidades de occidente le llaman a eso Suma Cum Laude. Por más que yo era un estudiante muy obstinado y tenaz no podía estudiar para la máxima calificación en todo. Nunca he tenido un talento fuera de lo común, por tanto, obtener estas calificaciones exigieron de mí, no solo un enorme esfuerzo, sino también un algoritmo, una estrategia, porque a mí, el tiempo no me alcanzaba para sabérmelo todo. En aquellas asignaturas que no llevaban un examen con calificación, yo “descansaba”. Les explico a mis amables lectores. Había asignaturas que no tenían examen, sino una prueba sin calificación oficial. Se llama zachót en ruso. Era como un aprobado/desaprobado (зачёт/незачёт) Crédito/No crédito, sin nota. Daba igual si contestabas para 5 como si contestabas para 3, igual te anotaban zachót, es decir, “pasó” (o no pasó y había que repetirlo hasta obtener el «pasó»). Y en esas asignaturas yo contestaba para 3, es decir, no tenía que tratar de sabérmelo todo, se trataba solo de aprobar “por los pelos”, cruzar “la varilla” del aprobado “rozando”, un descanso a la mente comparado con la obligación que yo me imponía de obtener un 5. No sé si es que yo les prestaba poca atención a esas asignaturas; pero la realidad era que esas asignaturas no me gustaban. Bueno, había otras muchas que no me gustaban; pero como tenían examen con nota me las estudiaba para 5, y quieras que no, les tomaba un poco de “cariño”. En casi todos los casos, me gustaran o no, me la estudiara a fondo o no, yo las hallaba muy pertinentes para la carrera, excepto en un caso…

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  • Ironías del destino: el experto

    Trayectoria del huracán Kate

    El suceso que deseo contar hoy a mis lectores ocurrió hace muuuuucho tiempo, tanto que olvidé el nombre del protagonista. Fue en el año 1985, al paso del temible huracán Kate por el norte de Cuba, siguiendo una trayectoria parecida a la de Irma en el 2017. Pero antes de contarles lo que pasó, debo imponer a mis nunca bien ponderados y fieles lectores de un grupo de cosas para que puedan comprender la esencia de este post.

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  • Ironías del destino: mi primer encuentro con el radar ARS-3, el «viejo»

    Ironías del destino: mi primer encuentro con el radar ARS-3, el «viejo»

    Este año el viejo ARS-3 hubiese cumplido 58 años entre nosotros, si no lo hubiéramos matado en los 90. No malicioso lector, no fue para comérnoslo como alguna gente hizo con los pobres gatos de mi reparto, que se desaparecieron. Por esas casualidades que tiene la vida yo lo conocí en el mismo año 1966 en que lo instalaron, y claro, no fue un encuentro profesional, como el de 1981, porque en aquel entonces yo era pionerito y estaba en Primaria. Resulta que me llevaron de «excursión», desde mi escuela en Florat hasta el aeropuerto, a lo que era el recién nacido Centro Meteorológico de Camagüey, una novedad en nuestra ciudad. Y así, 15 años después me convertí en el primer ingeniero que quiso quedarse a trabajar allí. Lo demás es historia…

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