Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Ironías del destino: las mieles del conocimiento

Esto ocurrió hace unos cuantos años. En cierto país la situación política era convulsa. Se sucedían violentos enfrentamientos entre partidarios de la oposición y partidarios del gobierno. En ese contexto, la dirección del servicio meteorológico del país en cuestión había solicitado a la fábrica, a la que le habían comprado unos radares, que se les impartiera un entrenamiento, tanto para el hardware como para el software de sus radares. El fabricante en cuestión nos tenía a los ingenieros de LADETEC en alta estima por el conocimiento de radares en general y de sus radares en particular.

Pues bien, dada la situación política imperante en ese país, los de la fábrica no tenían especial predilección por ir a impartirles un curso. La fábrica nos invitó a Leonardo-Ichi y a mí. Ichi impartiría la parte de hardware y yo la del software de explotación del equipo. Nosotros aceptamos, que nunca hemos tenido miedo de nada (de hecho nos hemos visto en situaciones violentas y tiroteos y nada, sobrevivimos). Era un trabajo sin ánimo de lucro, íbamos a ir como si fuéramos participantes del curso, los de la fábrica cubrirían los gastos nuestros, nada de honorarios. El mismo día que debíamos llegar, los de la fábrica les anunciaron a los del país en cuestión el vuelo y los nombres nuestros como representantes de la fábrica para ese curso. El director del servicio meteorológico del país canceló el curso de inmediato. Ichi y yo nos quedamos con el pie en el estribo del avión. Ellos adujeron que querían a los de la fábrica para que les facilitaran «las mieles del conocimiento» sobre todo del sistema de control del radar que estaba roto en algunos de sus radares y ellos deseaban modificarlo. Ironías de la vida, un tiempo después, nosotros sustituimos exitosamente el control original de ese fabricante por el nuestro, modificado para trabajar también con otros tipos de radar. Los radares de aquel país permanecen rotos hasta hoy. Ahora se sabe dónde están las mieles del conocimiento. Obviamente, ningún fabricante te da el know-how de su equipo como para que le hagas modificaciones, eso hay que conquistarlo «al filo del machete» como diría Maceo.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *