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Castas: los Reunerios

Sasisko, que es un amigo mío (de otra entidad, un viejo conocido de los tiempos de estudios en la Unión Soviética) que le gusta poner «nombretes» a todo el mundo, le puso a su jefe «Reunerio», porque siempre estaba reunido. Yo no voy a hablar de una persona sino de una casta que presenta características similares. Los Reunerios siempre están reunidos, con los de arriba, con los de abajo, con los iguales … ellos trabajan en una reunión. En una eterna reunión, que ellos llaman «afectaciones». Claro, al terminar el día están afectados, agotados de tanto reunirse y hablar. Los reunerios no conciben la vida sino es en una reunión. Ellos hacen su plan de trabajo, perdón, de reuniones. Luego vienen las «afectaciones» de «arriba», entonces el Reunerio subordinado hace la «puntualización del plan», que consiste en desplazar sus propias reuniones los días que hay reuniones del más arriba.

Resulta muy difícil, dice Sasisko, hablar algún asunto con Reunerio, hay que cogerlo en el «receso» entre dos reuniones, como en las clases en la Universidad. Los Reunerios tienen una percepción muy clara de qué tema tratar en qué reunión. Las reuniones con los subordinados de abajo pueden ser un escenario para que un insubordinado plantee algo inadecuado para Reunerio; pero él siempre sabe cómo tratar eso. Primero deja que el insubordinado se desahogue y plantee indignado lo suyo, luego muy amablemente le dice que ese asunto lo discutirán en el Consejo de los Reunerios Sabihondos, que no son más que otros Reunerios que le son absolutamente incondicionales (a esos el trabajo les importa un carijo, lo único importante, dice Sasisko, es mantener su estatus y sus prebendas). A su vez Reunerio sabe que su prioridad es estar atento a los Reunerios de más arriba para, a su vez, no perder sus prebendas.

Hay reuniones de gran participación popular, en esas Reunerio es tremendamente jovial (guataca y manipulador, me susurra Sasisko) y anuncia medidas que son de apoyo de muchos, a la vez que reconoce verbalmente a los más subordinados (los más lacayunos, comenta venenosamente Sasisko). En fin, no sé de que se queja Sasisko, yo no sé qué nos haríamos sin reuniones y sin Reunerios; pero Sasisko pertenece a la casta de los eternamente insubordinados. Él me dice que eso lo aprendió en la Sayuza (¿la que se desmerengó en el 91?, le agrego yo malévolamente).

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