Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Crónica de una visita anunciada (III): viene el presidente

Habíamos deshojado muchas margaritas: viene-no viene. Sabíamos que estaba en la ciudad; pero también sabíamos que, por supuesto, siempre hay muchos compromisos. A mí Jorge Luis Tapia, a la sazón Primer Secretario del PCC en la provincia, me había prometido que pondría todo su empeño en que nos visitara, y eso había sido cuando Díaz-Canel aún no era el presidente. Ese día, pasadas la 1 p. m. una amiga periodista me llamó—prepárense, va para allá en unos minutos. Pero… si yo he estado preparado toda una vida laboral de 38 años para ver al presidente—pensé yo, que siempre había soñado con una visita de Fidel, el gran impulsor de los radares meteorológicos en Cuba. Hasta había pensado qué camisa me pondría ese día. Y finalmente…llegó el presidente al Centro Meteorológico de Camagüey. Este post no es para hablar de la visita del presidente (ni de las orientaciones que dejó, que eso le toca a otros), sino de Miguel, con mi percepción desde el punto de vista humano y mi apreciación como ingeniero.

Llegaron los tres carros, no se veía en cuál venía, se bajaron los escoltas, intercambiaron con los de la seguridad que estaban ocupando las posiciones clave y finalmente, tras una pausa que nos pareció larguísima, salió de un de los carros. Eso fue en la explanada frente a la estación y al antiguo radar de sondeo aerológico RMS-2, escenario de tantos actos a lo largo de mi carrera. Pasó y nos dio la mano a cada uno. Tapia, Fernando el viceministro primero del CITMA, Andrea, la delegada, e Isabelita la gobernadora se encargaron de conducirlo. Breve explicación en la estación Camagüey, luego se encaminaron hacia el laboratorio de calibración. Yo me mantuve a la zaga de la comitiva.

Ya saliendo del laboratorio Miguel comentó –yo hace mucho sabía de ustedes, un gran amigo de mi familia me había hablado entusiastamente, mucho antes de yo ser dirigente. Ya un poco más tarde, cuando visitaba nuestras dependencias del Centro de Radares, nos despejó la incógnita: se trataba del eminente meteorólogo villaclareño Dr. Luis Lecha Estela, quien siempre ha tenido estrechos lazos de colaboración con muchas personas de nuestro centro.

Avanzaba la comitiva en dirección hacia el radar y alguien le comentó –ese es el radar de Camagüey. Allí mismo fue como si de golpe le volviera a la cabeza la epopeya del montaje y la instalación del radar de Holguín y preguntó –bueno y el radar de Holguín ¿qué? La comitiva me buscó y me cedieron el protagonismo. Le expliqué que el radar de Holguín había estado parado desde el 2011 por rotura del sistema de control; pero que en el 2017 nos autorizaron a hacerle modificaciones y lo echamos a andar con el sistema de control implementado en nuestros otros siete radares (VESTA|RDA) y que eso implicó un gran desafío porque no estábamos autorizados a hacer cambios irreversibles en el radar.

De allí avanzamos muy rápido hacia el edificio del Centro de Radares. Miguel, el ingeniero, estaba ansioso por conocer las novedades tecnológicas que hacíamos, de las que mucho le habían hablado. En su función de presidente escuchaba todo lo del Centro Meteorológico y hacía muchas preguntas; pero era obvio que el ingeniero predominaba y quería zambullirse en los temas técnicos de los radares, por lo que la comitiva le sugirió que fuéramos primero hacia el cuartel general del Laboratorio de Desarrollo Técnico en las dependencias del Centro de Radares.

Entramos a nuestros locales y fuimos directo para el taller grande, el último en el pasillo, reino indiscutido de Ichi, donde hacíamos los montajes de los armarios y bloques completos para los radares. Entramos, yo iba a su lado y avanzamos hasta el centro del espacioso lugar y yo le presenté a todos nuestros técnicos, Ichi aguardaba pegado a la pared, a la izquierda de la entrada, cerca de un armario transmisor que montábamos para el Doppler de Casa Blanca, por tanto, nos quedaba a nuestra espalda. Una vez que los presenté a todos, le dije –bueno, aquí le tengo una sorpresa, mire a su amigo de Holguín y le señalé para Ichi. Miguel enseguida lo reconoció, fue hacia él y se abrazaron efusivamente. A Ichi yo lo conozco muy bien, es muy emotivo; pero les aseguro a mis atentos lectores que Miguel también estaba muy emocionado.

Cuando el montaje del radar de Holguín, Diez-Canel era el Primer Secretario del PCC en esa provincia y participaba en los chequeos de la obra. Cuando terminaban los chequeos de la obra civil, Mario se quedaba un largo rato con Ichi haciéndole preguntas sobre la electrónica de aquel radar. Mario dijo –a ver, cuéntame en qué se diferencia este del de Holguín. Ichi le dijo –comencemos por aquella pregunta que me hiciste una vez y me ponchaste, tuve que prepararme para responderte. Ichi explicó en qué consistía nuestro diseño de transmisor para la producción en serie de los radares (el TRX4) y en general le habló del montaje de los otros bloques que preparábamos para los otros radares.

Mario quiso ver cómo chequeábamos remoto los radares, y claro, el de Holguín era el mejor candidato para eso, dado que él lo había visto en vivo. Ichi le hizo una demostración del chequeo remoto, primero usando nuestro osciloscopio virtual y también remoto el analizador del espectro de la señal, virtual. Mario preguntó –¿pueden hacer este chequeo desde sus celulares? Ichi le explicó que no, que solo desde la computadora y dentro de la red privada del Instituto de Meteorología. Entonces el presidente nos dejó la tarea: hagan el control desde una aplicación web, que no será pública, sino solo para ustedes, pero a través de Internet con la debida protección.

Mario se interesó por ver en detalle el montaje y cableado de los bloques. Quiso ver también cómo documentábamos los planos de los equipos que fabricábamos. Quedó muy conforme y nos confesó –pero si esto era a lo que yo pensaba dedicarme, yo me preparé con ahínco para dedicarme a hacer esto que ustedes hacen. A continuación, nos preguntó —¿qué tipo de protección legal tiene esto, han patentado estas soluciones? Yo le contesté que no, que no teníamos protección, que no cabía patente porque no hacíamos nada nuevo que otros no hubieran hecho ya, que nuestro mérito estaba en habíamos entendido el know-how detrás de la tecnología de radar y estábamos entre las menos de 10 instituciones capaces de construir un radar con soluciones de hardware y de software propias. Nos obstante –acotó –deben protegerlo, aunque sea como modelo industrial, como una realización propia. Nuevamente se ciñó la faja presidencial y nos dejó la indicación de trabajar en ese sentido.

Un tema por el cual también se interesó fue por saber cómo hacíamos los circuitos impresos. Le explicamos que de la forma más artesanal posible (me contuve para no decirle que siempre hemos lloriqueado por una máquina para fabricación de prototipos y nunca nos la compraron). Dositeo, aprovechó la oportunidad para mostrarle aquellas tarjetas cableadas que hicimos para la primera automatización de 1997  y que él siempre las tenía bajo su control para mostrárselas a los visitantes. Mario quedó maravillado, se veía que eso le gustaba, dijo –estos sí eran tiempos de oro, en los que uno lo hacía literalmente todo por uno mismo, no como ahora que se compran tarjetas hechas y se programan. Orientó el presidente que nos buscaran soluciones para el tema de los circuitos impresos.

En algún momento recordó algo y compartió con nosotros una anécdota (que muchos de nosotros conocíamos) y dijo así –yo siento, como dirigente un gran aprecio por los radares. Cierta vez, siendo yo Primer Secretario en Villa Clara vimos por la TV nacional que el huracán, no recuerdo el nombre (fue el Lili de 1996) estaba saliendo por el norte de Matanzas. De repente, los radaristas de Pico San Juan nos localizan y nos dicen: no, no está saliendo al norte, está entrando por el sur a Villa Clara. De inmediato –sigue contando Mario– di orientaciones de solo escuchar a los de Meteorología de Villa Clara que mantenían el enlace con los del radar (radiofonía cuando aquello). Los radarista de Pico San Juan me salvaron el pellejo, hubiese sido terrible si yo no hubiera tomado las medidas que tomé en ese momento gracias al aviso oportuno de ellos. Recuerden mis lectores que aun los radares no estaban automatizados ni tenían la comunicación digital por fibra óptica de que disponen hoy día.

A mí, sinceramente, Mario me pareció un ingeniero muy bien preparado. Yo aprecio mucho a los ingenieros que saben hacer las preguntas correctas, las que van a la esencia de las cosas quitando la hojarasca. Me hubiese encantado tenerlo en mi equipo. No puedo evaluar cuán creativo hubiese podido ser; pero el hecho de entender bien la esencia de la técnica me le concede un aval de que, con alta probabilidad, habría resulto creativamente las cosas que le asignáramos. Mi amable lector pensará que soy un atrevido por emitir opiniones sobre el presidente; pero les recuerdo que dije que no hablo del presidente, sino de Mario, el ingeniero que hubiese podido trabajar con nosotros en LADETEC.

Más adelante fuimos al otro laboratorio nuestro, en el que desarrollábamos los equipos de automática y control del radar y también los procesadores Doppler, esta área es el reino de Robert y de Arturo, aunque Arturo solía moverse entre los dos talleres casi siempre. Aquí Roberto le explicó cómo hacíamos el control de los radares, ya con la automática de quinta generación, con los sensores y actuadores distribuidos y le explicó las especificidades del software de control y del de procesamiento. También le hizo demostraciones prácticas de conexión remota a los distintos radares y el chequeo de todos los parámetros de funcionamiento y las posibilidades de ajustes y correcciones desde cualquier punto de la red privada del Instituto de Meteorología. Mario no pudo contenerse y él mismo tomó el mando y revisó los parámetros de operación de los radares.

Mario preguntó varios detalles como para ganar en comprensión, realmente, nuestro trabajo abarca numerosas áreas que ya describí en un post. No es fácil hacerse una idea de todo en apenas unos minutos de apretada visita. No obstante, yo creo que se llevó una idea bastante completa de todo nuestro quehacer. Indicó el presidente trabajar cuanto antes en el tema de exportación total o parcial de los resultados y de los servicios y por supuesto, la extensión de todos los resultados ya en funcionamiento en el radar de Camagüey a todos los radares cubanos.

Le explicamos que disponemos de todos los componentes para armar los procesadores Doppler para los 8 radares (donativo de los ingleses), y que también ya estaban comprados todos los componentes para los nuevos receptores para todos los radares. Le explicamos que para que todos los radares fueran Doppler, restaba comprar algunos componentes para los transmisores y los receptores. Ya toda la automática de quinta generación estaba en nuestras manos y se puede implementar en todos los radares. Tapia le explicó que pasábamos mucho trabajo para importar los componentes necesarios. El presidente orientó agilizar la compra de todo lo necesario, tal vez, enmascarándolas en grandes compras de otros organismos.

Al terminar las explicaciones tecnológicas Mario estaba realmente emocionado, dio un golpe sobre la mesa y dijo –caballeros, ¡en Cuba hay talento de sobra para desarrollar cualquier cosa! Nosotros, por supuesto nos sentimos eufóricos y comprometidos a terminar la Dopplerización de todos los radares cubanos.

En el Departamento de Pronósticos le mostraron también el software para el procesamiento y análisis meteorológico de la información de radar y le explicaron que nosotros cerrábamos el ciclo, pues no solo nos ocupábamos de los aspectos tecnológicos, sino también del procesamiento, análisis, interpretación de la información de radar y del aviso a los usuarios finales. El presidente orientó que esos datos de radar, contentivos de avisos de posibles tormentas y pronósticos inmediatos, es decir con valor añadido, debían llevarse hasta los teléfonos móviles de las personas ¡Cuánto antes!

Al finalizar la visita al Centro de Radares no podíamos dejarlo partir sin la foto clásica, junto al radar RD-200SX, encargado por Fidel, a quien nunca le pudimos hacer entrega personal, que, por tanto, le tocaba recibirlo a nombre del Comandante en Jefe, el gran inspirador de la introducción y desarrollo de la técnica de radar para la Meteorología. La opinión del presidente no se hizo esperar.

Algunos lectores me han preguntado ¿Cómo avanza lo del Doppler para los otros 5 radares? ¿Qué hay con lo de exportar los bienes y servicios de radar? ¿Chequean ya desde los celulares? ¿Llegan los avisos a los celulares de las personas? Pues yo no sé, ya yo estoy jubilado, solo quise compartir aquellas vivencias de hace 5 años. No es a mí a quien deben preguntar.

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