Contestando a Jetpack # 25
Sin dudas, mi peor experiencia fue mi participación en la XXX conferencia (no sean mal pensados, lo de XXX no tiene que ver con setzo ni con nopor, era una conferencia normal, de las que uno va y expone su trabajo científico, de radares, en este caso era en Munich y llevé 3 trabajos), es más lo rescribo así…mi participación en la Trigésima Conferencia de Radar de la American Meteorological Society en Munich… Solo para que los malpensados no se crean cosas que no son.
Fue todo de una serendipia a otra, retrasos en el vuelo de Cubana, retraso en el vuelo de Air France (sí, en todas partes cuecen habas). Angustia por no tener donde dormir. Salve de los españoles (los barcelonenses). Un jodedor dominicano. Tomadera de cerveza. Salve de Gematronik, Perdedera en el metro. Retrasos y más restrasos. Angustias y … final feliz (que no, que no me refiero a eso que ahora está de moda en los salones de masajes finos), es que regresé a Cuba, no perdí ningún vuelo ni me tuve que quedar en un país extranjero, como uno que trabajaba en el CITMA y fue a un país y luego mandó un mensaje — usen mi plaza que yo estoy aquí «enredao«. Y yo nunca me enredé.
No se lo pierda, eche un vistazo al post:
Simbad y los caballeros teutones
Claro, todo depende de cómo se mire. También está aquella vez que viajamos por los recónditos parajes de Cunagua (sí corría el dichito aquel de Cunagua pueblo oscuro si el mundo tuviera nalgas sería el ojo…no sigo, esto es mas obsceno que lo de las tres x), mi amigo Julio Cabrera y yo, por más de 20 km, en una «botella» por aquellos interminables terraplenes, tragando polvo blanco. Es decir, la botella era ir en el hidráulico de un tractor, agarrados de un barra a la que «le sacamos leche» porque el hidráulico (que es donde se engancha lo que hala el tractor), dónde poníamos los pies, saltaba más que un caballo cerrero y detrás nuestro venían dos imponentes e implacables carretas atestadas de caña, con muy malas intenciones…
Seguramente de ahí vino mi posterior afición a la gimnástica (de la que ya les conté, ya sé que ahora no se dice gimnástica, que mirando bien es un adjetivo, pero si digo gimnasia, no falta el chistoso que pregunte si es la de las cintas y los aros y yo nunca he tenido «problemas ideológicos«) y bueno, pensé que ya yo tenía la experiencia de no caerme de la barra. En fin, el mar, como diría Nicolás.


