
El montaje del radar de Holguín fue una verdadera epopeya. Me quedé esperando que el Sindicato nos diera una Bandera de Proeza Laboral, creo que bien que nos la ganamos (hum sueno envidioso); pero bueno…el reconocimiento de mucha gente que presenció nuestro trabajo sí que lo tuvimos. El 16 de mayo comenzó la construcción de la edificación y ya el 29 de julio ya entregábamos el radar funcionando.

El montaje fue muy apresurado, los propios fabricantes alemanes consideraron que habíamos roto todos los récords de rapidez de montaje, y a eso súmele mi incrédulo lector que una vez que terminamos el montaje, cuando vino Harry, el integrador de la fábrica, encendió el radar y todo funcionó correctamente. Harry no se cansó de repetir a todo el que lo quiso oír, que nunca había tenido un caso así, de CERO errores en el montaje, mucho menos hecho por ingenieros que no habían recibido capacitación de la fábrica. Siempre hubo sus problemas, pero, soluciones también…lean la siguiente anécdota.
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