Mis estimados lectores saben que mi fuerte es solamente los radares meteorológicos. Esto que escribiré a continuación es solo una opinión personal alejada de mis funciones profesionales; pero sí una preocupación social que deseo compartir.
Supongamos que disponemos de un radar Doppler moderno dotado de algoritmos de detección automática de vórtices tornádicos, como es el radar RD-200SX de Camagüey que emplea los mismos algoritmos que los 159 radares WSR-88D del Servicio Meteorológico de los EE.UU. (ver la imagen arriba tomada al paso de Irma, con marcas de tornados, como triángulos rojos). Supongamos además de que disponemos de meteorólogos muy experimentados analizando la información del radar y muy atentos a la interpretación de las numerosas imágenes que se generan po el radar cada 10 minutos ¿De qué tiempo contamos para alertar a partir de la detección de un vórtice tornádico y su verificación analizando otras imágenes del radar? Apenas entre 5 y 10 minutos (este último en un caso muy exitoso), ya lo expliqué en el post sobre el pronóstico de los tornados.
Entonces..¿qué hacemos? ¿cómo le hacemos llegar esta información a los posibles damnificados? ¿qué hacen las personas si de súbito reciben un alerta de tornado no esperado? ¿para dónde correr? Son muchas las interrogantes.
Nuestro sistema de prevención en casos de huracanes es un ejemplo a nivel mundial. Está basado en la fortaleza de la unión entre el Instituto de Meteorología, la Defensa Civil y los Medios de Información, pero…los huracanes, por regla general, se aproximan lentamente. Tenemos días para prepararnos. Los medios masivos de información repiten hasta la saciedad los pronósticos del Instituto de Meteorología y las medidas orientadas por la Defensa Civi, la sociedad completa se moviliza.
Los tornados en cambio no dan tiempo a eso, ni aquí ni en los EE.UU. que por la frecuencia de tornados tienen mucha preparación al respecto, ni en ninguna otra parte del mundo. Los tornados son tan pequeños en área y tan cortos en tiempo que no permiten nada de preparación, ni siquiera en aquellas localidades de EE.UU. que son muy frecuentemente azotadas por ellos. Las pérdidas de vidas y bienes son colosales al paso de los tornados potentes.
¿Las redes sociales?
Twitter sería lo más indicado, pero su utilización por parte de la población es baja en Cuba. Por mucho, la red social más empleada en Cuba es Facebook. He recibido noticias de sucesos en Cuba muy rápidamente a través de Facebook. Sin embargo, las palabras «muy rápidamente» significan media hora o una hora, en el mejor de los casos. En mi modesta opinión, Cubadebate tiene la mayor inmediatez (no soy un experto en estos temas,es solo una opinión sesgada por mi experiencia) pero aun así no es una vía suficientemente rápida para transmitir un alerta de tornado y que pueda llegarle a todos los implicados de forma inmediata.
Por otra parte, las redes sociales tienen algunos inconvenientes que deseo comentar.
Bastan 2-3 pronósticos de falsa alarma para que comience a funcionar «el síndrome del lobo» (por aquello del cuento: viene el lobo, viene el lobo, y cuando el lobo viene de verdad, ya nadie lo cree). Así pasa en todas partes del mundo con los pronósticos. Sin embargo, cuando verdaderamente el fenómeno sucede, entonces viene el efecto contrario: nada más ver una nube oscura y ya todos piensan que es un tornado. Con este 15vo frente frío había numerosos agoreros pronosticando tornados, sin embargo, con el aviso de Miriam Teresita 3 días antes de que vendría un frente frío con actividad muy severa (y enfatizó trayendo a colación la Tormenta del Siglo), casi nadie se dio por aludido el día del tornado.
A los cubanos nos gusta dar opiniones de todo. Pongamos por ejemplo la pelota. Antes era ir al estadio y desgañitarse gritando si el manager debió sacar al picher o no. Estaba además la peña para discutir fieramente quién es mejor si Victor Mesa o Javier Mendez. Ahora están los teléfonos móviles y las redes sociales, ahora todos somos fotógrafos, periodistas, comentaristas deportivos, economistas, críticos de cine y TV, y …por supuesto, TODOS SOMOS RUBIERA, especialmente cuando hay ambiente de fenómeno meteorológico peligroso. La tarea, aparentemente, se nos facilita por la abundante información meteorológica que brindan las agencias del Tiempo en Internet, incluyendo fotos satelitales, modelos numéricos de pronóstico y un sinfín de información adicional.
A no ser que venga un huracán (en ese caso todos le rogamos a Santa Bárbara que aparezca San Rubiera y nos oriente) no muchos prestan atención al Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología en la cotinianidad. Lo peor no es ni siquiera los que se atreven a publicar sus «pronósticos» en Facebook; lo peor es que muchos ven un post de cualquier «aficionado» y lo reproducen como cierto. Sin mala fé…pero son fake news.
¿Qué hacer?
Nuevamente aclaro que esto es solo una especulación personal, nada vinculada a mi trabajo.Tampoco es un intento de imponer mi opinión a otros, es solo un razonamiento a la luz de mi experiencia.
Previendo las posibles variaciones del clima y el aumento de los fenómenos peligrosos como son las tormentas locales severas y su más notable exponente, el tornado, pienso yo hay que hay comenzar a desarrollar un sistema de avisos y alertas de tormentas locales severas que llegue a ser tan efectivo como el de los huracanes. Cuba tiene a su favor la unidad de todos los factores de la sociedad.
Cuando estuve en EE.UU. en el año 2000, una apacible noche, viendo TV por cable, apareció un cintillo por debajo de la película: «Alerta de Tornado en la localidad de Limón». Sali del cuarto hecho una flecha y le pregunté a la casera. Me dijo–tranquilo Orlando, eso es lejos de aquí.
Hoy en día en EE.UU. y Canadá las alertas se pasan aparte de la radio y la TV, por todas las redes sociales y también se envían sms a todos los teléfonos celulares que se encuentren en la células telefónicas de las áreas con posible afectación del tornado. No se puede subestimar ningún medio, incluyendo carros con sirenas alertando del peligro. Y todo eso debe hacerse en tiempo récord. Lo digo así de simple, pero sé que en realidad es una tarea titánica.
¿Qué estamos haciendo?

Ahora retornando a mi querida especilidad de los radares meteorológicos puedo comentar nuestro modesto aporte: El Instituto de Meteorología (Agencia de Medio Ambiente, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y MedioAmbiente) con total apoyo gubernamental se encuentra enfrascado en un programa para convertir todos los 8 radares de Cuba según el prototipo de radar Doppler, que funciona en Camagüey desde el 2012.
Digamos que ese sería el primer paso. En mi modesta opinión se requerían los esfuerzos de numerosas instituciones para poder materializar este empeño.



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