Mi nombre es Orlando Lázaro Rodríguez González, un cubano común y corriente (muchas veces sin corriente en los últimos tiempos). En este blog me hago llamar Orlando El Escriba (sí, lo tomé del personaje del Escriba que interpretaba el actor Jorge Perugorría en las aventuras de «Shiralad, el Regreso de los Dioses», exhibidas por la TV cubana).
Pues sí, me gusta escribir. Yo siempre fui un buen alumno en todas las enseñanzas, pero francamente el idioma español no era mi fuerte, de hecho, era mi peor nota, aunque nunca fue muy mala. Me salvaba que yo siempre he sido un lector empedernido, pero lo de escribir es bastante reciente.
En secundaria solía leerme un libro diario y leía todo que se publicaba en Cuba (que se vendía a precios irrisorios, valga decirlo). Continué devorando todo tipo de cosas en mis años universitarios, pero se añadió la rica literatura rusa (en ruso) en la cual descubrí mi afición por leer poesía (también siempre la había leído en español, pero en ruso adquirió una dimensión especial). Para asombro mío, en mi larga pasantía en Italia me aficioné a releer a muchos autores que ya había leído en español, pero ahora en italiano.
En el año 2008, Yasser, mi informático, me abrió un blog de WordPress hospedado en la red interna de Meteorología. Básicamente, la idea era dar instrucciones y explicaciones en ejercicio de mis funciones como Jefe del Centro de Radares a cargo del Servicio Nacional Científico-Técnico de Vigilancia Meteorológica por Radar.
Junto a las publicaciones en funciones de trabajo, me dio por contar algunas anécdotas, más bien para reforzar con fábulas los conceptos y la filosofía de trabajo. Gustó, tenía mis seguidores que me pedían más y descubrí que me gustaba contar cosas con cierta bis cómica. En el año 2011, el director general, el «mostro» Tomás, me autorizó acceder a las redes sociales usando mi conexión corporativa(a mis lectores eso le puede parecer tonto, pero yo fui el primero del Instituto de Meteorología y uno de los pocos (si no el único también) del CITMA en ser autorizado a usar «esos demoníacos engendros del enemigo» y ni corto ni perezoso, con ayuda de una periodista (bueno, más bien copiándole todo de su blog), abrí el mío, Radares Mirando al Sur, así lo bauticé, hospedado en WordPress. Ante las limitaciones de espacio (y mi falta de fondos para ampliar el plan), mudé el blog para nuestros servidores en LADETEC (https://meteoradares.ladetec.com).
Para los que deseen «stalkearme» un poco: nací en la ciudad de Camagüey el 16 de diciembre de 1955. Mi abuelita Zeida, devota de San Lázaro, insistió en mi segundo nombre. Curiosamente, muchas personas me llaman por eso nombre, lo cual me enorgullece.
Comencé estudios primarios en escuelas de Santa Clara que no recuerdo y culminé (de tercero a sexto) en la Escuela Primaria Rafael Guerra Vives, en Camagüey.
De séptimo a noveno estudié en la Secundaria Básica Mártires de Camagüey (cuando estaba frente al Correo Central). Décimo grado en la Secundaria Básica Ana Betancourt (donde hoy hay una primaria) y los próximos tres años en el Preuniversitario Álvaro Morell Álvarez.
A continuación un año en la Facultad Preparatoria Hermanos País en La Habana y cinco años en el Instituto de Ingenieros del Transporte de Moscú donde me gradué Summa Cum Laude (con máximas calificaciones en todas las asignaturas de la carrera).
En 1999, después de un largo viacrucis, nadando contra corriente, defendí PhD frente al Tribunal Nacional de Radioelectrónica, representando al Departamento de Telecomunicaciones de la CUJAE.
En cuanto al trabajo: del 11 de noviembre de 1981 al 4 de julio de 2023, 15 211 días (con muchas de sus noches), 2173 semanas, 500 meses, casi 42 años, en el Centro Meteorológico de Camagüey …
