Radares Mirando al Sur

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Etiqueta: Pronósticos

  • El Nowcasting, la asignatura pendiente en el servicio meteorológico en Cuba

    El Nowcasting, la asignatura pendiente en el servicio meteorológico en Cuba

    El Instituto de Meteorología tiene muy buenos modelos pretemporada de huracanes y un muy acertado sistema de pronósticos y seguimiento de las tormentas tropicales. También tiene un sistema de alerta temprana de condiciones de severidad del tiempo, que funciona muy bien; pero no es lo mismo decir que «hay alta probabilidad de que ocurran tormentas locales severas en los próximos 3 días…», que decir que «…dentro de 15 minutos un tornado estará azotando a La Habana» . Sin embargo, cuando se trata de Nowcasting (pronóstico inmediato, de 0-2 horas) y del Very Short Term Forecasting (pronóstico a muy corto plazo, de 0-12 horas), en mi opinión, no existe un sistema. El Centro Nacional de Pronósticos, que es el que concentra a la mayoría de los pronosticadores experimentados, no se puede ocupar de esta escala espacio-temporal. En provincias también hay muy buenos pronosticadores, pero, en mi opinión, no constituyen un sistema, aunque tengan éxitos puntuales.

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  • El pronóstico falló… ¿o fallamos al juzgarlo?

    El pronóstico falló… ¿o fallamos al juzgarlo?

    Un post para reflexionar un poco sobre ese tema polémico y actual que es la verificación de los pronósticos.

    «La mayoría de las personas saben opinar sobre un pronóstico meteorológico. Muy pocas saben verificarlo.»

    Hay una escena que se repite cada día en millones de hogares cubanos: El meteorólogo anuncia lluvias «aisladas» para la tarde. En el parte del INSMET, «aisladas» significa que un tercio del área provincial estará cubierta por lluvia. Pero nadie te dice si tú estarás dentro de ese tercio o fuera de él. Al día siguiente, en tu barrio no cayó una gota. En el barrio vecino, un palo de agua. Y el veredicto es inmediato:

    —Se equivocaron otra vez. Y allá van a endilgarles el cartelito de «mentirólogos», pero … cuando se acerca un huracán reclaman a «San Rubiera». Tranquilos amables lectores, pasa igual en todas partes del mundo, es una profesión que se juega su prestigio cada día.

    Pero ¿realmente se equivocaron? ¿O es que nadie nos enseñó a leer un pronóstico?

    Una ciencia condenada al examen permanente

    Un científico que trabaja en el laboratorio puede tardar meses o años en saber si su hipótesis era correcta. La naturaleza le responde cuando el experimento concluye. Un astrónomo puede esperar décadas a que nuevas observaciones confirmen o refuten su teoría. Los creadores de un medicamento o de un tratamiento nuevo pasan largos años trabajando para ver triunfar sus resultados.

    En meteorología, la naturaleza responde al esfuerzo cada día. Y lo hace en público.

    Cada predicción tiene fecha de vencimiento. Después de unas horas o unos días, la atmósfera dicta sentencia. Pocas disciplinas científicas viven sometidas a una auditoría tan constante, tan implacable y tan visible.

    Sin embargo, verificar un pronóstico no es preguntarse si llovió o no llovió.

    Un pronóstico es un conjunto de afirmaciones simultáneas sobre espacio, tiempo e intensidad. ¿Llovió en toda la ciudad o solo en un barrio? ¿A la hora prevista? ¿Con la intensidad anunciada? ¿En los sitios que se identificaron como más probables? Ciertamente, el pronóstico de la precipitación es el más veleidoso.

    Es como intentar acertar no solo el resultado de un partido de fútbol, sino también el minuto de cada gol, el número de tiros a puerta y la posesión del balón.

    Cuando las probabilidades nos traicionan

    La situación se complica con los pronósticos probabilísticos. Supongamos que durante cien días se emite un pronóstico de 70% de probabilidad de lluvia. Mucha gente piensa que debería llover en cada uno de esos cien días. Pero si llueve en setenta de ellos, el pronóstico fue extraordinariamente bueno.

    La paradoja es evidente: un pronóstico probabilístico puede ser estadísticamente perfecto y, al mismo tiempo, generar una insatisfacción pública enorme.

    La gente busca certezas. La atmósfera ofrece probabilidades. Y en ese abismo entre lo que queremos oír y lo que la ciencia puede decir, se pierde la posibilidad de un juicio justo.

    Cómo se verifica en el mundo real

    La verificación moderna es una disciplina científica en sí misma. No pregunta «¿llovió o no llovió?». Pregunta algo más concreto: de cada cien veces que anuncié un 70% de lluvia, ¿en cuántas llovió realmente?

    Para responder eso, los centros meteorológicos usan un arsenal de métricas. Y cada una responde a una pregunta distinta:

    El Brier Score mide qué tan cerca quedó tu pronóstico de la diana. Un cero es un tiro perfecto al centro. Un uno significa que disparaste sistemáticamente en dirección contraria. No importa si acertaste una vez por casualidad: el Brier Score castiga la inconsistencia.

    El diagrama de fiabilidad es como una balanza que debe mantenerse en equilibrio. Si dices «70% de lluvia», debe llover aproximadamente setenta veces de cada cien. Si llueve solo treinta, tu balanza está rota: anuncias más de lo que ocurre. Si llueve noventa, también está rota, pero en el otro sentido.

    La curva ROC mide la capacidad del sistema para distinguir entre un evento que va a ocurrir y uno que no. Es como un perro guardián: debe ladrar cuando hay un intruso, pero no cuando pasa el cartero. Un área bajo la curva de 0.5 significa que el perro ladra al azar; no sirve de nada (como el de mi casa que lo mismo le ladra a los gatos, a las gallinas del vecino, o a alguien que esté tocando a la puerta, o si vino la luz, o si se fue la luz, o si se bota el tanque elevado).

    Los skill scores responden a la pregunta más dificil de todas: ¿este pronóstico es mejor que no tener pronóstico? Un valor de cero significa que no aporta nada sobre la climatología. Un valor negativo significa que sería mejor mirar por la ventana.

    Los centros serios publican estas métricas abiertamente. No presumen de «aciertos». Presumen de habilidad estadística demostrable.

    El caso noruego: la humildad de los números

    MET Norway es uno de los servicios meteorológicos más respetados del mundo. Su modelo LAMEPS, combinado con el ECMWF, produce pronósticos que están entre los mejores del planeta.

    Pero cuando publican sus resultados, no dicen «90% de efectividad». Publican Mean Absolute Error, Brier Skill Scores, curvas ROC y diagramas de fiabilidad. Publican el error absoluto medio de sus pronósticos de temperatura y lo comparan con la climatología. Publican, en fin, la letra pequeña de su propia incertidumbre.

    Ese es el estándar internacional. No hay «porcentaje de acierto» en el sentido popular. Hay métricas que se pueden replicar, auditar y —si es necesario— refutar.

    El caso cubano: cuando el 90% esconde la letra pequeña

    INSMET verifica sus pronósticos desde 1978. Y publica resultados: un promedio de 87.5% de efectividad en las predicciones de 24 horas, con picos de 91.2% después de 2001. Villa Clara alcanza el 94% de eficiencia. Las Tunas reporta 93.2% de efectividad, y en 2022 llegó al 94.1%, ubicándose entre los mejores del país. Esos números son impresionantes, a un meteorólogo noruego lo dejan con la boca abierta. Pero ¿cómo se calculan?

    Aquí está la clave. En la metodología cubana, un pronóstico se considera correcto cuando más del 50% de las observaciones de las estaciones de una región cumple los rangos establecidos. Para la dirección del viento, el umbral baja al 30%. Es decir, acierta el pronóstico si una de cada tres estaciones confirma la dirección del viento.

    Eso no es lo mismo que verificar si el pronóstico fue certero para la ciudad de La Habana. Es verificar si fue suficientemente útil en el agregado regional.

    La verdadera asimetría

    La diferencia no es que unos mientan y otros sean humildes. Es que miden cosas distintas con reglas distintas.

    MET Norway mide el error absoluto medio contra la climatología. Verifica punto por punto, estación por estación. Publica sus Brier Scores y sus diagramas de fiabilidad. Su referencia es la naturaleza misma: si el pronóstico no supera a la climatología, no sirve.

    INSMET mide el porcentaje de pronósticos que pasaron un filtro creado por el personal del instituto según sus propios criterios. Verifica por regiones agregadas. Publica porcentajes de efectividad sin desglosar. Su referencia es un criterio interno que se ajusta según la variable: 50% de estaciones para temperatura, 30% para viento.

    Cuando un noruego dice que su pronóstico tiene un skill score positivo, está diciendo que es mejor que no tener pronóstico. Cuando un cubano dice «90% de efectividad», está diciendo que, según los criterios internos del INSMET, nueve de cada diez pronósticos pasaron el filtro (creado por ellos). Pero el filtro es flexible. Y no se publica con el mismo nivel de detalle.

    Esa es la verdadera asimetría. No está en los números. Está en quién decide cómo se cuentan.

    El matiz que no podemos ignorar

    Sería injusto cerrar aquí. La asimetría metodológica no es solo cuestión de transparencia institucional. Es también cuestión de recursos materiales.

    Evaluar un pronóstico a nivel de «punto de rejilla» —es decir, para cada kilómetro cuadrado— exige una red de radares Doppler de alta densidad, estaciones automáticas que reporten cada minuto, y una capacidad de supercómputo que MET Norway tiene y el INSMET no.

    El Instituto de Meteorología llegó a tener más de 1400 trabajadores. Hoy esa plantilla está lejos de poder cubrirse. Conozco más de treinta jóvenes meteorólogos talentosos, graduados del InSTEC, que se desempeñan en el extranjero (algunos vinculados a la Meteorología, otros no). El recurso humano, que era una de nuestras fortalezas, va menguando. Puedo añadir más, desde hace muchos años, muy pocos de los graduados en el InSTEC regresaban a sus provincias de origen. Ahora el asunto es peor —emigran.

    No se puede exigir la misma granularidad de verificación cuando no se dispone de la misma granularidad de medición. La asimetría metodológica refleja, en parte, una asimetría material. Señalarlo no debilita mi crítica: la hace más honesta.

    La práctica y las expectativas

    Como expliqué con más detalle en mi post: ¿Lloverá? Yo veré y te diré publicado en Juventud Técnica, la gente quisiera saber cómo va a estar el tiempo, mañana, pasado mañana, de aquí a dos semanas, en el verano en la semana que planifico ir a la playa, en diciembre que su hija se quiere casar el 24 …

    Cuando alguien afirma «ese pronóstico fue un desastre», casi nunca está evaluando el pronóstico en sí. Está evaluando su experiencia personal. Generalmente, porque le sucedió algo adverso: lo agarró un palo de agua en medio de la calle, se le mojó la ropa que dejó tendida, no llovió como esperaba para paliar que hace una semana no bombean agua … en fin el mar, como diría Guillén, que ya sabía que hay cosas que no se cambian, solo se navegan, y como suele usar la gente en Cuba como bisagra conversacional.

    Un pronóstico puede ser excelente desde el punto de vista estadístico y resultar insatisfactorio para una persona concreta. Del mismo modo, un pronóstico mediocre puede parecer brillante si, por casualidad, acertó exactamente lo que ocurrió en nuestro barrio, especialmente si era lo que esperábamos: no llovió y pude hacer la fiesta de cumpleaños del niño en el patio.

    La próxima vez que maldigas al meteorólogo porque en tu barrio no cayó una gota, pregúntate: ¿estabas en el tercio del área que el pronóstico cubría? ¿O simplemente no te tocó? Y si te tocó, ¿te acordaste de agradecerlo?

    El asunto no es si se equivocó el meteorólogo, sino más bien si sabemos nosotros cómo reconocer cuándo tenía razón.


    Y entonces … ¿cómo quedo yo?

    La sociedad suele creer que verificar un pronóstico consiste simplemente en comparar lo anunciado con lo ocurrido. En realidad, la verificación meteorológica es una disciplina científica compleja que busca medir objetivamente la calidad de las predicciones y separar las impresiones subjetivas de la evidencia estadística.

    El verdadero desafío no es solo mejorar los pronósticos.

    Es aprender a juzgarlos con los mismos estándares que exigimos a quienes los emiten.


    Mientras tanto en LADETEC …

    OK, no lo vamos a engañar, en LADETEC no podemos hacer que llueva o no llueva según usted lo necesite, estamos trabajando en eso; pero ese servicio aún no lo tenemos disponible.

    Si su problema es que necesita agua podemos hablar con un pipero para que le lleve (ya saben, tienen que «ayudarlo»), pero eso es solo para Camagüey. Si su problema es que está lloviendo y necesita ir a alguna parte, para eso tenemos a Pepe El Seco, que tiene un bicitaxi con nailons grandes (Pepe cubre hasta Florida, la de Camagüey no la otra y hasta Vetientes) y a usted no le cae ni una gota. Nota: Pepe tiene baterías y paneles solares en el bicitaxi.

    Orlando El Escriba "farmeando aura" en un puesto de trabajo real de AWIPS.
    Orlando El Escriba «farmeando aura» en un puesto de trabajo real de AWIPS.

    En cambio, si su problema es hacer buenos pronósticos, sí tenemos algo disponible: nuestra implementación del formidable sistema de ayuda al pronóstico que se usa en aeropuertos y Oficinas de Pronósticos de los EE.UU.: Advanced Weather Interactive Processing System (AWIPS).

    Una imagen explicando qué cosa es la AWIPS por parte del NWS de la NOAA

    Nuestra versión se llama LAMULA™ AWIPS, y es la implementación del software libre AWIPS desarrollado por NCAR, pero alimentada por las fuentes de datos a las que usted tenga acceso (por omisión, AWIPS viene configurado con las fuentes de datos que están disponibles en el servicio meteorológico de los EE.UU.).

    Nosotros (LADETEC) podríamos instalarselo en el Centro Nacional de Pronósticos del INSMET, en cualquier oficina provincial, en cualquier aeropuerto y la brecha tecnológica se acortaría (bueno, un poquitín).

    Nosotros se lo instalamos en la versión más económica (en cuanto a medios de computación) que se van a encontrar en el mundo.

    Si quiere saber de qué va AWIPS puede leerse el post: ¿Qué es AWIPS? O la versión del NWS dónde lo explica.

    Por si alguien deseara contratarnos este servicio, estamos aquí para servirle.

    Que el Buen Tiempo sea con Usted y que obtengan el 100% o más de aciertos. Los leo en los comentarios.

  • Los algoritmos, los pronósticos y su huella de carbono

    El doctor Orlando L. Rodríguez González habla sobre algoritmos, métodos de `pronóstico y su huella de Carbono, en una época  que estaba al frente del Centro Nacional de Radares

    Descubre cómo los algoritmos eficientes reducen la huella de carbono en pronósticos meteorológicos. Conoce el caso del radar MRL-5M cubano modernizado por LADETEC que multiplica observaciones y ahorra energía.

    El tema de la energía ha pasado a primer plano en los últimos 60 años. Antes nadie se preocupaba cuánta energía demandaba un equipo para su funcionamiento. Ahora la preocupación se desplaza del hardware al software. Tradicionalmente, los algoritmos se evaluaban casi exclusivamente por su rendimiento (precisión, velocidad). Sin embargo, el auge de modelos de inteligencia artificial (IA) cada vez más grandes y complejos ha llevado a la comunidad científica a desarrollar nuevas formas de medir su sostenibilidad. Ya no se trata solo de «qué tan bueno es un algoritmo», sino de «a qué costo ambiental opera». Pero, comencemos por explicar eso de «la huella de Carbono» de la que tanto hablan.

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  • Met Office afirma que los pronósticos basados ​​en probabilidades son fundamentales para la predicción meteorológica futura

    Publicado por or Alex Pack el 5 de febrero de 2026 en Meteorological Technology International.

    Los pronósticos basados ​​en probabilidades pueden brindar mejor información para la toma de decisiones relacionadas con el clima, según una nueva investigación de la Oficina Meteorológica del Reino Unido. El estudio reúne 25 años de investigación para explicar por qué la predicción probabilística se está convirtiendo en un elemento central de la predicción meteorológica. Financiado por el Servicio Meteorológico Público y publicado en la revista Weather de la Royal Meteorological Society , examina cómo las predicciones basadas en la probabilidad, que tienen en cuenta la incertidumbre en los patrones meteorológicos previstos, pueden contribuir a la toma de decisiones más informadas.

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  • LADETEC: visión de ¿futuro?

    ¿Pronosticar el futuro de LADETEC? Muchacho, si eso es más difícil que pronosticar la hora, el lugar, la intensidad y el recorrido de un tornado con un día de antelación, ni el Oráculo de Delfos podría. El panorama económico de Cuba ahora mismo es tremendamente complejo e impredecible. Son muchas las dificultades que enfrenta una MIPYME o una CNA o un PDL (es decir los NAE, Nuevos Actores Económicos), especialmente si radica en una provincia, más especialmente si es de corte tecnológico, y aún mucho más especialmente si es una empresa que se dedica a la innovación tecnológica tangible (hardware) en las industrias cubanas. LADETEC es una CNA, y lo importante es que el enfoque de LADETEC para resolver problemas industriales en el difícil contexto cubano, tiene elementos con alto potencial disruptivo a nivel local/regional.

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  • El cono de silencio sobre los radares, donde no se ve la lluvia

    El cono de silencio sobre los radares, donde no se ve la lluvia

    Desde que comenzamos a publicar en la web imágenes de los radares automatizados, allá por el año 2006, muchos compañeros, especialmente de Centro de Pronósticos en Casa Blanca, me preguntaban el porqué del «hueco» en las imágenes de los radares. Especialmente les preocupaba el de Casa Blanca, porque el hueco «les privaba» de información sobre la capital. En el presente post pretendo mostrar técnicamente el porqué del hueco, pero mucho más que eso, demostrarles que el radar de Casa Blanca y cualquier otro de Cuba, sí puede «ver» la nubosidad que tienen encima y por tanto, dar cobertura total de 0 a 500 km y con esto deshacer un muy nocivo mito que impide una mejor utilización de los radares cubanos. Si le interesa el tema, siga leyéndome.

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  • La NOAA compra a Flyht Aerospace sensores meteorológicos para aeronaves por valor de 465.000 dólares

    Tomado de: https://www.meteorologicaltechnologyinternational.com/news/weather-instruments/noaa-purchases-us465000-of-aircraft-based-weather-sensors-from-flyht-aerospace.html

    La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) ha comprado sensores meteorológicos para aeronaves y tecnología relacionada por valor de 465.000 dólares a Flyht Aerospace Solutions para ayudar al Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (NWS) a mejorar los pronósticos y las advertencias meteorológicas.

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  • La Torre de Babel Meteorológica

    Tomado de Juventud Técnica (16 de noviembre de 20224): https://www.juventudtecnica.cu/articulos/la-torre-de-babel-meteorologica/

    La Torre de Babel es una historia bíblica que se encuentra en el libro del Génesis y que narra la construcción de una torre por parte de los descendientes de Noé con el fin de alcanzar el cielo. Según la Biblia, Dios consideraba esta acción como un acto de arrogancia y para castigar a los humanos les cambió el idioma para que no pudieran entenderse entre ellos. Al no poder comunicarse, los humanos abandonaron la torre y se dispersaron por el mundo, dando origen a las distintas lenguas que conocemos hoy en día. La historia de la Torre de Babel es una de las más conocidas de la Biblia y tiene un significado moral, ya que enseña a evitar la soberbia y el orgullo. Como podrá comprender mi sagaz lector, yo no sé nada de historias bíblicas, solo que me desvío fácilmente de mi propósito que es hablar sobre Meteorología, de lo cual tampoco sé mucho; pero sí soy consumidor de lo que produce.

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  • ¿Qué es AWIPS?

    AWIPS es el Sistema de procesamiento interactivo avanzado del tiempo, que utilizan los pronosticadores del Sistema Meteorológico Nacional de los EE.UU. (NWS) en todo el país para ayudar con la mayoría de los aspectos de su trabajo, desde producir pronósticos oficiales hasta emitir alertas meteorológicas y comunicar información meteorológica a socios y al público en formas utilizables.

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  • ¿Lloverá? Yo veré y te diré

    Tomado de Juventud Técnica: https://www.juventudtecnica.cu/articulos/llovera-yo-vere-y-te-dire/

    No existe en el mundo, creo yo, un oficio más vilipendiado que el gremio de los meteorólogos. En cualquier país pululan los chistes a costa de los desaciertos de los pronosticadores del tiempo. Hace ya unos años los chistes se convirtieron en “memes” que ruedan con facilidad por las redes sociales sobre cualquier tema, y claro, los meteorólogos son un blanco fácil.

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  • ¿Son los radares meteorológicos un asunto de seguridad nacional?

    A primera vista mis amables lectores, casi seguro, responderían que sí, que es un asunto de seguridad nacional; pero si ahondamos en el tema preguntaríamos ¿qué podemos hacer con los radares meteorológicos que no podamos hacer con el resto de los instrumentos terrestres y satelitales que están a disposición de los meteorólogos y que pululan en Internet? O más bien pudiéramos preguntar ¿de qué nos privaríamos si no funcionaran nuestros 8 radares meteorológicos que nos brindan la sexta mejor cobertura por radar del mundo y un estratégico monitoreo del paso hacia el norte de muchísimos huracanes?

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  • Los tres Mosqueteros y D’Artagnan

    Bueno, ya les he contado cosas de mi amigo Pedro Bebert, y en una ocasión le cedí el espacio para que él contara cosas. Ahora lo hago nuevamente, el señor Piotr Petrovich alias Pedro Bateo contará algunas anécdotas y yo intercalaré mis comentarios en azul, porque el dueño del Blog tiene el derecho de meter la cuchareta. Aquí va:

    Le había prometido a mi amigo Orlando recordarles algunas cosas que él me había pedido y como lo prometido es ley, aquí voy.

    Claro que no les contaré la famosa novela de Alexandre Dumas, presten atención que no es D’Artagnan y los tres Mosqueteros, es al revés. (más…)

  • Radares móviles: lo más parecido a un iRadar

    Hay un intrépido meteorólogo-investigador-innovador, ahora Presidente del Center for Severe Weather Research (Centro para la Investigación del Tiempo Severo), llamado Joshua Wurman, que inventó entre otras cosas, los radares móviles llamados Doppler On Wheels (Doppler Sobre Ruedas), que usa para acercarse temerariamente a huracanes y tornados, y que ha tomado datos únicos para explicar mejor el comportamiento de estos fenómenos atmosféricos.  Desde que tenemos conocimiento de esta novedad, Rubiera (el Dr. José Rubiera, Director del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología) y yo, hemos soñado con la posibilidad de hacernos un par de radares de este tipo… (más…)