Bueno, ya les he contado cosas de mi amigo Pedro Bebert, y en una ocasión le cedí el espacio para que él contara cosas. Ahora lo hago nuevamente, el señor Piotr Petrovich alias Pedro Bateo contará algunas anécdotas y yo intercalaré mis comentarios en azul, porque el dueño del Blog tiene el derecho de meter la cuchareta. Aquí va:
Le había prometido a mi amigo Orlando recordarles algunas cosas que él me había pedido y como lo prometido es ley, aquí voy.
Claro que no les contaré la famosa novela de Alexandre Dumas, presten atención que no es D’Artagnan y los tres Mosqueteros, es al revés.
De cómo llegué al Centro Meteorológico de Camagüey
Como ya les había dicho en otras ocasiones cuando comencé a trabajar en el Centro Meteorológico de Camagüey ya tenia la pequeña experiencia de haber hecho allí la practica de producción en el verano del año 1990, por eso desde aquel entonces ya tenia una pequeña idea de cuál sería mi futura labor, lo único que desconocía era, a que departamento seriamos asignados mi esposa Nadia y yo.
Para cumplir con el plan de la práctica tuvimos que pasar por varios departamentos: Aerología, Estación Camagüey, Influencia Activa, Climatología y Agrometeorología, y Pronósticos y Comunicaciones, que fue realmente al que más tiempo le dedicamos. En aquel entonces en el Centro trabajaban, si mal no recuerdo, tres Ingenieros en Meteorología: mi gran amigo Aroche en el Departamento de Influencia Activa (ahora trabaja aquí mismo pero en el Departamento de Pronósticos), y dos muchachas, Ada y Eva (ambas emigraron para la capital, Eva trabaja en la sede del INSMET) en el Departamento de Climatología y Agrometeorología. Los tres eran graduados en la Unión Soviética en la ciudad de Odessa (Aroche comenzó en Odessa pero terminó en Leningrado), en Ucrania (ciudad ésta muy linda y peculiar). El resto eran por lo general ingenieros en diferentes ramas y licenciados en Física o en Geografía, además de los técnicos de nivel medio.
Yo terminé la educación preuniversitaria en la Escuela Vocacional Militar Camilo Cienfuegos de Camagüey y allí fue donde escogí la carrera de Ingeniero en Meteorología, aunque en la Unión Soviética estudié como civil en el Instituto Hidrometeorológico de Leningrado. Una vez graduado debería de continuar mi servicio en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, pero debido al desmantelamiento del campo socialista y la caída de la Unión Soviética, cuando regresé a Cuba, en diciembre del año 1991, debido a la restructuración que comenzaba en la DAA FAR me licenciaron, y es así como llegué al Centro Meteorológico de Camagüey. Del año 1990, cuando hice las prácticas, al 1992 había llovido bastante.
Incorporándome al Departamento de Pronósticos
En un principio pensé incorporarme al Departamento de Influencia Activa con Carlos Alberto, Aroche, Batista, Dositeo, Sonita, Ileana, Ballester y todo el equipo de operadores del radar que en aquel entonces se subordinaba al departamento de Influencia Activa. A ese Departamento, el jodedor mayor de la dinastía de los Bisbé lo bautizó con el nombre de “La gente de la Ciencia Ficción”. Los Bisbé eran tres operadores del radar, el tío y dos sobrinos (ya no trabaja con nosotros ninguno de aquellos tres, pero hay un cuarto: Luis Bisbé). El tío siempre andaba bromeando y poniéndole sobrenombres a todo el mundo. El alias de “Spielberg”, Orlando se lo debe a él. A Batista le puso “Fulgencio” (en realidad se llama Luis Manuel), a la gente de aerología le puso “Las Estatuas”, a José Mario le puso “Pestaña”, a Pedro Martin le puso “El Hombre Corcho”, a Elsa María Velazco, “La Dama de las Camelias”, y a mí, “Pedro Bateo”. En fin, para todo el mundo tenía un nombrete, la verdad que con el loco ese la gente se divertía.
Al fin y al cabo me ubicaron a mi y a mi esposa en el Departamento de Pronósticos con Álvaro, Ana Simoneti, Nancy Ordanza, Celia y Mateo, comenzaba mi servicio social y la rutina diaria de los turnos rotativos, de 7 am a 7 pm y de 7 pm a 7 am, mi esposa en uno y yo en otro, cuando yo entraba ella salía y al revés, casi ni nos veíamos. Yo, como es natural quería dedicarme a algo que estuviera más vinculado a la investigación, pero a veces lo que sucede conviene y la experiencia que adquirí durante ese tiempo y todas mis discusiones de trabajo con Álvaro y demás compañeros del departamento me servirían indudablemente de mucho para proyectos futuros.
Recuerdo mi primera presencia en el Consejo Científico del Centro el cual presidia Roger, uno de los investigadores con mucho prestigio, todos los departamentos tenían algún tema investigativo que presentaban y discutían, la gente de Influencia Activa, con Carlos Alberto a la cabeza del tema de lluvia provocada; Roger con lo de las tormentas locales severas; Braulio y las muchachitas de Agrometeorología (Ada, Eva y Iomaris) con el tema de la Sequía; Antuña y René Estevan con su Pinatubo, su Mauna Loa, su Krakatoa (joder Pedro, leo lo correcto que escribiste eso y recuerdo que no había una vez que dijeras esos nombres, en su lugar decías invariablemente: Pin*atubo y Mamaloa);
Bueno, dejaré para otro post lo de los Tres Mosqueteros…
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