Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Etiqueta: Rosa elena

  • Crónica de una visita anunciada (II): el cake de Rosa Elena

    La Doctora Rosa Elena Simeón Negrín, primero presidenta de la Academia de Ciencias de Cuba y a partir de 1994, ministra del CITMA, siempre le tuvo gran aprecio a nuestro colectivo y a nuestra creación, el radar de Camagüey. Éramos de sus locos favoritos. Ella no perdía oportunidad de pasar a vernos, o al menos, llegarse al radar de súbito, sin mucho aviso. El día de la inauguración, el 3 de abril de 1997 (que ya la institución no desea recordar), nos comimos un cake grandísimo; pero en un aparte ella le pidió arroz con leche a las cocineras, que era su platillo favorito. Pero en la visita de la que quiero hablar hoy no fue así. Ella había anunciado que pasaría por el radar a pesar de tener un programa muy complicado. Se la esperaba desde dos días antes. Narro esto porque Picón y Rafael a cada rato me lo recuerdan.

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  • Proyecto MACCHIETTA

    MACCHIETTA en italiano significa «manchita», diminutivo de macchia (mancha), en el argot de los pintores se llamaba macchietta a un esbozo de pequeño tamaño que se hacía como modelo previo de una obra pictórica de mayor envergadura. Con este nombre se alude a que este proyecto sirvió como maqueta o prueba de concepto de un radar meteorológico completamente automático (sin la consola de operación).

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  • Innovación a contracorriente

    La innovación tiene un carácter a veces  caótico y brota, como la yerba en cualquier terreno fértil…e incluso en terreno infertil.

    Debe haber sido allá por 1986, ocurrió en una asamblea de balance de la delegación de la Academia de Ciencias en Camagüey. La actividad se desarrollaba en el teatro de la delegación del Ministerio de la Agricultura en Camagüey. Él estaba en la presidencia y yo, como es lógico abajo, en el público. (más…)

  • LADETEC, el inicio oficial

    Parece como si fuera ayer, y ya cumple 33 años, la edad que tenía Cristo al morir (caramba, qué coincidencia, como diría Les Luthier en su monólogo El Rey Enamorado). Yo quise ser investigador desde que comencé a trabajar en Meteorología en 1981. Una, porque ganaría más que como ingeniero de servicio, y otra porque sentía una natural inclinación a las tareas de investigación. Sin embargo, el camino no fue fácil. Al principio todo me parecía muy expedito: graduado con los máximos honores (5 puntos de promedio, Summa Cum Laude dicen en algunas universidades) en el Instituto de Ingenieros del Transporte de Moscú, con una patente en la Unión Soviética y varios artículos publicados…parecía que yo era la persona ideal para ser investigador…pues no, no fue hasta 1986 que “conseguí”, angustiosamente, una plaza de aspirante a investigador. Bueno, como siempre, estoy desvariando. El problema es que en diciembre de 1989 después de 3 años como «investigador» (pero que hacía más tareas de servicio que de investigación) “me cortaron el agua y la luz”, es decir, un funcionario «facultoso» cerró mi plaza de aspirante a investigador, que me había tomado 5 años conseguir. Parecía que mi camino científico quedaría truncado allí.

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