Radares Mirando al Sur

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Desequilibrio entre la base y la superestructura

Hay un profundo desequilibrio en Cuba entre la base y la superestructura. Tal vez venía de mucho antes; pero en los últimos años post-pandemia la base se ha ido erosionando, como cuando uno está parado a la orilla del mar, en la arena y viene una ola.

En mi opinión tenemos un exceso de jefes en un aparataje exegerado en ministerios, uniones de empresas, agencias, empresas nacionales, organizaciones de masas y políticas, sindicatos …

No tengo datos, solo percepciones. No se trata solo de que hay muchos jefes y muchos cuadros, se trata de que hay que garantizarles carros, combustibles, alimentación diferenciada, vacaciones garantizadas con su familia, viajes alextranjero y todo tipo de servicios adicionales.

Antes también era exagerado, pero ahora el problema es que esas cosas no se garantizan en la base y mucho menos a la población.

La canasta básica se ha ido reduciendo y reduciendo, al poder adquisitivo de la población ha ido quedando totalmente lejos de las necesidades mínimas, y además … el éxodo.

Nos estamos quedando sin cerebro joven y también sin músculo joven, los jóvenes huyen desesperanzados.

Las empresas en la base, que son las que generan el dinero en el que se sustenta la superestructura, están depauperadas y en lugar de exigirles que se desarrollen, se le exige que disminuyan sus consumos de todo y con eso se anula su capacidad de producción.

Contrasta con el modo de vida de los jefes. Fidel andaba siempre de uniforme y viajaba en los jeeps rusos, además de que trabajaba una inhumana cantidad de horas. Los jefes ahora lucen demasiado bien, se mueven en carritos refrigerados, cuando vienen a la base y jamás comen con los visitados. La gente los percibe ajenos, no coherentes con el discurso de «apretarse el cinturón» y «hacer más con menos» y «somos continuidad».·

No, es hora de apretar el cinturón también en la superestructura acorde a como vive la base. Si quieren tener credibilidad deben reducir plantillas infladas y renunciar a las prebendas. Los privilegios duelen, molestan y desaniman.

Si quieren decirse continuidad recuerden al Che en el extranjero con las botas rotas y de uniforme verdeolivo, renunciando a un viaje con su esposa de luna de miel, muy diferente de los lujos que vemos hoy día cuando viajan los jefes, muchas veces con séquito no justificado e irritante.

Hora de recapacitar y enrumbarse por los caminos del socialismo de nuevo, basta de decir consignas y frases de Fidel y el Che y en lugar de decirlas, háganlas realidad.

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