Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

Una historia mal contada

Todo comenzó en el año 2021. La empresa GECI Española participó en una licitación para suministrar un radar meteorológico Doppler y Polarimétrico al Taiwan Weather Bureau. Como GECI no tiene facilidades para fabricar radares, para participar en la licitación tuvo que buscarse un fabricante de radares que le vendiera uno y ellos, a su vez, revendérselo a Taiwán incluyendo el montaje, la puesta a punto y la realización de complicadas verificaciones que los compradores exigían, así como el entrenamiento en el uso del radar. GECI consiguió un buen precio por un radar Toshiba. El asunto era peliagudo, los taiwaneses estaban asesorados por el Dr. Robert Palmer y su equipo del ARRC, un centro de excelencia en los Estados Unidos en la Universidad de Oklahoma. Por otra parte, GECI tampoco tiene expertos de radar.

Dado que el gerente a cargo por GECI, el ingeniero Iñaki Iza es nuestro viejo conocido por los 10 años que estuvimos brindando colaboración al INAMEH de Venezuela, lugar en el que Iñaki fungía como gerente de tecnologías, él pensó que lo ideal sería contratar los servicios de los especialistas del Centro de Radares del Instituto de Meteorología. Se hizo la solicitud y se elaboró el proyecto a través de Inversiones Gamma S.A., representando al Instituto de Meteorología del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

La elaboración del contrato fue un proceso largo y tedioso, que finalmente estuvo listo a finales del año 2021. Gamma cobraría 20 mil Euros como honorarios y nosotros, los participantes, recibiríamos viáticos por 200 euros diarios que debían alcanzar para pagar los gastos de hospedaje, transporte y alimentación y se esperaba que los participantes ahorráramos un poco de ese dinero para beneficio personal ya que los honorarios íntegros (en Euros) eran para la Caja Central del gobierno cubano. Los participantes recibirían el 50% (ya expresados en moneda nacional 1:1) y el otro 50% lo recibiría el INSMET (también expresado en moneda nacional 1:1) del total una vez deducidos los gatos de representación de Gamma.

Una vez listo el contrato, ya firmado por GECI, cuando Gamma solicitó el permiso al MINREX le fue denegado. El proyecto se disolvió y el Centro de Radares se desentendió del asunto, dejándole a Gamma la desagradable tarea de explicar a GECI la negativa del gobierno cubano. Nunca supe si dieron una explicación o no.

Al parecer el gobierno cubano no deseaba prestar servicios en Taiwán, dadas las tensas relaciones entre Taiwán y la República Popular China, socio comercial importante de Cuba. Cada persona tiene derecho a tener su punto de vista y expresarlo, a eso nos enseñó Fidel. Yo pienso que fue un error del MINREX. Hay quien me dice que quién soy yo para pensar que el MINREX se equivocó y le respondo: un ciudadano cubano. Para mí es incongruente que el MINREX esté pidiendo donaciones de jeringuillas y permita que Cuba deje de ganarse 20 mil Euros. Tengo dos elementos sólidos: mi despensa y mi mesa a la hora de comer, como la de cualquier cubano de a pie. Por otra parte, el contrato no era con ninguna empresa de Taiwán, sino con GECI Española. Íbamos a entrar a Taiwán con pasaportes privados, representando a GECI no a Cuba ni a Gamma, ni al INSMET ni al CITMA.

Meses más tarde, a inicios del año 2022, Iñaki Iza invitó a título personal a tres de mis ingenieros para viajar a Taiwán y hacer las labores de peones de montaje en Taiwán. Nada que ver con el contrato que teníamos a través de Gamma, en el que íbamos a desempeñar tareas ingenieriles de alto nivel e íbamos dirigir las obras de montaje, puesta a punto, calibración y entrenamiento. Otras personas iban a ser contratadas como peones de montaje para un trabajo sumamente duro, riesgoso y agotador.

Nadie me consultó al respecto, fue una decisión individual de ellos tres, para viajar en sus vacaciones. Diferentes problemas logísticos hicieron que el trabajo se extendiera por tres meses. Al terminar el primer mes, ellos tres pidieron licencia sin sueldo por dos meses. No se la dieron. Los expulsaron del INSMET ¿Un castigo para ellos? Por supuesto que no, ellos viajaron a Taiwán porque con 5 mil pesos mensuales no se puede vivir en Cuba. Fuera del INSMET, en cualquier trabajo ganan mucho más dinero. No fue para castigarlos, fue para hacer méritos ante el MINREX y evitar que este organismo pensara que los dirigentes del INSMET y el CITMA incumplieron con sus indicaciones (que la indicación no era para las personas como individuos, era para el organismo y el organismo la cumplió). Solo eso, salvar su pellejo. Especialmente importante para quien tenía en planes ir a trabajar para el MINREX.

¿Quién salió castigado? La red de radares del INSMET. De golpe se quedaron sin los cuatro únicos especialistas de alto nivel, certificados por fabricantes extranjeros. Se quedaron sin los autores del Radar Meteorológico Cubano, los autores de la automatización, modernización e informatización de la red de radares meteorológicos de Cuba. No solo se deshicieron de mí, el especialista de mayor calificación y antigüedad, también se deshicieron de mi relevo, cuidadosamente formado durante más de 30 años.

Montaron el radar. Cobraron solo los viáticos. Los 20 mil Euros de honorarios los perdió Cuba, a ellos no se los pagaron. A los funcionarios del MINREX puede no importarle esto, pero averigüen ¿Qué se puede hacer en favor del ciudadano común con 20 mil Euros? A los funcionarios del INSMET y el CITMA pueden no importarles los radares, olvidan que son servidores públicos y se creen intocables. La vida dirá la última palabra. Solo vivir para ver lo que va a suceder con los radares.

Aunque no lo quieran reconocer los jefes, este trabajo, aun siendo el de peones de montaje, sirvió como capacitación a nuestros tres mejores ingenieros: montaron una antena de casi 9 metros, como la que usan los radares WSR-88DP (exactamente el mismo fabricante, el mismo modelo), trabajaron con transmisores de estado sólido, que es hoy el presente de la tecnología, montaron un radar Doppler y Polarimétrico con las tecnologías ST más actualizadas. En fin, una capacitación en toda regla, por la cual no se pagaría nada, al contrario, Cuba iba a recibir 20 mil Euros de honorario. El CITMA se lo perdió, estos tres ingenieros salieron con un conocimiento superior que hoy está en manos de la empresa privada LADETEC y no está en manos del Instituto de Meteorología ni del CITMA ,,, ellos se lo perdieron. La Historia dirá la última palabra. Por lo pronto, hoy:

¿Somos continuidad? ¿Pensar como país? ¿Sumar, no restar?

LADETEC sigue adelante, ahora como Cooperativa No Agropecuaria. Brindamos nuestros servicios en las empresas estatales camagüeyanas, la ex-ministra está de embajadora en Bolivia. Mi lector saque sus propias conclusiones.

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