
Es alarmante como ha crecido el número de personas que ocupan plazas de comunicadores en empresas e instituciones. No voy a discutir cuán bueno o malo pueda ser la idea de que una institución tenga su propio comunicador,. De hecho conozco serios y excelentes ejemplos; pero veo con preocupación que muchas entidades no invitan a la prensa y creen que su comunicador está haciendo periodismo, cuando en realidad hacen verdaderos bodrios que no comunican nada. Mi amigo Sasisko, que ya saben mis lectores que es muy ocurrente (y pretencioso para criticarlo todo) les puso Comunica_lores. Le pregunté qué de dónde viene eso de lores y dice él que es una forma poética para no llamarlos loros e insiste en que son una verdadera casta social.
Los comunica_lores, para continuar usando la denominación de Sasisko, son como esos cazadores que usan escopetas de cartuchos que lanzan un sinfín de perdigones y con las cuales no hay que apuntar mucho, solo disparar sobre una bandada de aves y a algunas le das. A los comunica_lores no les interesa comunicar, es solo cumplir un plan de publicar, sin control y además, se sienten muy satisfechos de la cantidad de publicaciones que hacen al día en las redes sociales. Hay entidades que francamente no tienen nada para decir, entonces publican sobre su matutino y las cosas que se dicen en ellos (que a veces no interesan ni a los que están asistiendo) como si eso le importara a alguien. Cuando no, pues siempre está el recurso de las frases de Martí y Fidel, muy fuera de contexto.

Sin embargo, a mi entender tienen un campo promisorio. La prensa acude cuando hay un suceso notable; pero los comunicadores están todos los días. Hay entidades que no tienen nada que decir que pueda interesar al público; pero los comunicadores pueden contarnos historias personales de trabajadores anónimos muy sacrificados y eso siempre resulta interesante. Hay otras entidades cuyo trabajo sí que resulta de gran interés para la población por los servicios o las producciones que brindan. En esos casos el comunicador juega un papel diferente. Su misión es explicar con claridad para que la población entienda correctamente las dificultades y den los detalles de un servicio muy importante. Por ejemplo: la electricidad, el agua, el pan, la canasta básica.

El comunicador es como el maestro, su misión es explicar cosas complicadas de forma que sean comprensibles hasta por el menos dotado. Recordemos cómo Fidel repetía una y otra vez, incisivamente preguntaba a sus interlocutores, con diferentes palabras, con diferentes ángulos, con diferentes recursos expresivos, una misma situación y lo hacía para cerciorarse de llegar a todos. En ese sentido el maestro tiene el camino más fácil, le está viendo la cara a sus alumnos, tiene esa retroalimentación, los alumnos le hacen preguntas, sabe a quien le llega y a quien no. El comunicador en cambio, debe elegir cuidadosamente sus palabras, porque no tiene retroalimentación inmediata.

He visto a jefes decir disparates, que los comunica_lores repiten. Pongo un ejemplo. Los de la empresa eléctrica usan constantemente los términos de circuito abierto y circuito cerrado. Es un disparate, no es ni siquiera una jerga. Cuando hablan de abierto y cerrado se están refiriendo al INTERRUPTOR que conecta/desconecta a un circuito. El circuito como tal, estará energizado/desenergizado, las personas de ese circuito tendrán o no servicio de suministro eléctrico. El comunicador debe corregir y explicar el disparate a la población. Ya he hablado en otros posts sobre los disparates con las unidades de medida. Los comunica_lores lucen tan felices exhibiendo esos disparates…pero bueno, si es que el disparate lo originan ingenieros eléctricos. Disparates…hay muchos, algunos mal intencionados para cubrir una ineficiencia o incluso una desidia. Los comunica_lores están obligados a repetir la tonta versión que dieron los jefes (que no se la cree ni el caballo de Waitabó), en cambio el periodista que viene de fuera puede ser incisivo, no tiene compromiso.

Bueno, mis lectores saben que lo mío son los radares meteorológicos, yo de comunicación social no sé nada, menos de periodismo, yo cuando más, soy lector de periódicos y de redes sociales y de cualquier cosa. Y a los buenos comunicadores: no se preocupen, esto no es con ustedes.
Les dejo a mis amables lectores para que si quieren me den sus opiniones y como siempre les digo, saquen sus propias conclusiones, como decía Eduardo Dimas.

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