Radares Mirando al Sur

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La ¿paz? de los sepulcros…

El Cementerio General de Camagüey es la necrópolis en funciones más antigua de Cuba. Fue fundado en 1814, en lo que entonces era la periferia de la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe. Su origen está muy ligado a la Parroquia del Cristo del Buen Viaje, erigida en 1792. Antes de su creación, los enterramientos se realizaban en varias iglesias de la villa. Fue bendecido y abierto al público el 3 de mayo de 1814. El cementerio es conocido por sus elaborados epitafios y curiosas leyendas. Entre los epitafios destacan los de camagüeyanos ilustres como Dolores Rondón, Salvador Cisneros Betancourt, el beato José Olallo Valdés y el pelotero Miguel Caldés. Allí ¿reposan? los restos de todos nuestros antepasados camagüeyanos. Cuando muere un amigo o un conocido decimos «En Paz Descanse». En ¿Paz? ¿Descanse? Ya eso se torna muy dudoso. Sígame y les cuento.

¿Nos va quedando algo sagrado? Hace unos años en mi bóveda familiar metieron restos de personas desconocidas, obviamente «alguien» le vendió nuestra bóveda a desconocidos. Reclamamos, los sacaron. Hace poco la tapa estaba medio abierta, me temí lo peor; pero hice revisar y no, están los siete osarios sin daño. Sin embargo, ahora el vandalismo es tal que se están robando los restos de nuestros antepasados. Tal como lo lee mi incrédulo lector, sí, personas inescrupulosas (obviamente trabajadores del cementerio) saquean las tumbas y venden los huesos a «religiosos» no menos inescrupulosos, para prácticas que no puedo calificar si no de satánicas.

Me costó trabajo interiorizarlo cuando me lo contaron. No puedo imaginar vejamen e irrespeto mayor a la memoria de un antepasado, tal vez de una persona que uno conoció y amó. Alguien que conoce me describió lo que hacen con los restos, no soy capaz de contarlo, no soy escritor de novelas de horror.

Un amigo me dijo -bueno, ¿qué podemos esperar si mira cómo se irrespeta el cenotafio de nuestro héroe epónimo, el Mayor General Ignacio Agramonte?

https://www.adelante.cu/index.php/es/a-fondo/60-reportajes/28360-por-la-vergueenza-del-sagrario-patrio

Muchos jóvenes emigran y quedan las sepulturas abandonadas a su suerte. El vandalismo prospera porque en la mayoría de los casos ya nadie reclama, es terrible decirlo, pero no hay nadie para reclamar. Y total, si lograran demostrar quién fue el que lo hizo solo le espera una multa de cinco mil pesos, insignificante comparada con el pago que le harán los receptores de los huesos robados. Impunidad. Abandono. Saqueo. Irrespeto. Vejamen.

¿Hasta las cuántas? … -preguntaría yo que soy un tonto escritorzuelo; pero Ignacio lo dijo mejor:

«Acaben de una vez los cabildeos, las torpes dilaciones, las demandas que humillan…»

Foto de Leandro Pérez, Adelante.

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