Radares Mirando al Sur

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Servicios de terceros: Los 4 Jinetes del Apocalipsis

Los Jinetes del Apocalipsis son los cuatro caballeros que se describen en la primera parte del capítulo sexto del Apocalipsis.​ El capítulo habla de un pergamino en la mano derecha de Dios que está sellado con siete sellos, en ese escenario Jesús abre los primeros cuatro sellos de los siete, liberando a estos jinetes que montan en sendos caballos blanco, rojo, negro y bayo. Según la exégesis representan y son alegorías de la conquista o la victoria, la guerra, el hambre y la muerte, respectivamente, aunque solo a este último se le designa por este nombre. Aunque los jinetes aparecen brevemente en el libro, su importancia radica en la cantidad de representaciones artísticas y generalmente en la influencia que tuvieron sobre la cultura occidental. Bueno, mis fieles lectores saben que, como siempre, divago, si yo no sé nada de Historia Sagrada, lo mío es algo más terrenal: los radares meteorológicos, y solo quiero comentar cuáles son los 4 jinetes del apocalipsis para los radares meteorológicos, me refiero a los culpables del desmadre, del mal-funcionamiento, de la no-disponibilidad de los radares.

Después de 41 años reparando radares meteorológicos (o mayormente organizando el trabajo de reparación) he logrado hacerme una idea clara de cuáles son nuestros azotes. Antes de la automatización y modernización de la red de radares, estos se rompían bastante, especialmente las complicadas consolas de operación, que introducían numerosas averías. Al desaparecer las consolas de operación, los radares quedaron reducidos a transmisor, receptor y antena, y se tornaron bastante fiables. Sin embargo, otros problemas saltaron al primer plano y se hicieron más notables, aunque siempre estuvieron ahí, agazapados, causando averías al radar y manteniéndose en segundo plano, parapetándose tras las averías del propio radar, que eran más numerosas.

A veces oigo dirigentes nuestros, que con la mejor intención, hablan de reponer la tecnología (refiriéndose a comprar radares nuevos como vía de solución de las averías recurrentes en los radares), y eso estaría muy bien, sino fuera porque es muy caro, y además porque se establece, nuevamente, una dependencia tecnológica de la cual logramos librarnos al automatizarlos y modernizarlos con soluciones propias, y no se dan cuenta que el 99% de las paradas está concentrada en causas que yo suelo llamar «los 4 jinetes del apocalipsis»: las comunicaciones, el voltaje inestable, la climatización y las descargas eléctricas (rayos). Cambiando el radar, no se resuelve ninguno de estos problemas, porque la solución de ellos es por un servicio de terceros, Es decir, más del 99% de las paradas, se deben a estas causas y no a fallas en los radares en sí mismos, por tanto, comprar radares nuevos, no conduce a mejor desempeño y ya expliqué por qué.

El jinete sobre el caballo blanco. Este jinete está relacionado con la victoria, la conquista, se refiere a la expansión del evangelio,  lleva un arco para extender la palabra de Dios. Aquí yo pondría a las COMUNICACIONES. A partir del 2006, todos los radares meteorológicos cubanos quedaron conectados a la red de datos del INSMET a través de fibra óptica. Sin embargo, a pesar de que las comunicaciones garantizan alrededor de un 90% de efectividad, a veces, se caen en el momento más inoportuno. Semejante cosa ocurrió con el radar de Pico San Juan al paso del huracán Irma. Justo cuando era el radar que mejor colimaba el ojo de este huracán, falló la fibra óptica que une al radar con el backbone de ETECSA. La causa fue que un repetidor en un punto intermedio no tenía respaldo de grupo electrógeno. De nada vale que el radar haya funcionado perfectamente si la información que obtuvo no pudo ser aprovechada en función del seguimiento del huracán. Sin importar que todos los radares tienen acceso a ETECSA por fibra óptica (menos el de Punta del Este en la Isla que accede a través de enlace satelital), debe implementarse un segundo acceso alternativo en independiente, aunque este sea de menor velocidad de datos.

El jinete sobre el caballo rojo. El corcel rojo​ ardiente o alazán es montado por el Jinete de la Guerra, que lleva una espada en alto. Aquí yo pondría la inestabilidad de la línea de SUMINISTRO ELÉCTRICO al radar. Un suministro inestable es como la guerra, no hay radar que sobreviva con un suministro eléctrico con altibajos e interrupciones. Para quitarnos este problema de arriba el Prototipo de Radar Meteorológico Cubano Doppler tiene previsto alimentarse de una UPS on-line, de las que solamente usa la línea para cargar las baterías y su tensión (voltaje) de salida es independiente de las fluctuaciones en la red, con esto el radar queda aislado galvánicamente de la red. El punto débil de esta solución radica en las baterías. En el radar S-Pol usaban un generador rotatorio, movido por la red, pero entrega una tensión aislada y estable. La inercia se encarga de darle estabilidad al suministro hacia el radar. La solución nuestra ha demostrado ser muy eficaz, impidiendo que los estropicios de la red lleguen hasta el radar.

El jinete sobre el caballo negro. El jinete que cabalga un corcel negro representa la hambruna, lleva un par de balanzas o básculas de pesaje, lo que indica la forma en que el pan y los alimentos más elementales y populares serán pesados durante una hambruna de fin del mundo. No tengo un pretexto que enlace la hambruna con la CLIMATIZACIÓN del radar; pero les puedo asegurar a mis lectores, que sin la adecuada climatización la circuitería del radar se muere. La climatización no es solo mantener la temperatura adecuada, que es muy importante, sino también la humedad a un valor mínimo. La humedad alta puede ser tan nociva o más que una temperatura elevada. Este es un servicio que en Cuba funciona mal. Casi siempre hay que terminar haciendo una nueva inversión en equipos de climatización y deshumidificación. Se le presta muy poca atención a la hermetización de los locales, que en su mayoría no tienen las dimensiones adecuadas al equipo que albergan. Históricamente, esta ha sido una causa recurrente de averías en los radares meteorológicos cubanos.

El jinete sobre el caballo amarillo pálido (bayo). El cuarto y último jinete se llama muerte. y cabalga sobre un corcel que se describe como cenizo, amarillento o verdoso, pero siempre tiene que reflejar la palidez enfermiza de un cadáver. A este jinete se le dio el poder sobre la cuarta parte de la tierra para matar con espada, hambre, pestilencia y bestias salvajes. En este caso lo he asociado a la más mortífera causa de averías en los radares, y es la que se produce por las DESCARGAS ATMOSFÉRICAS, es decir los rayos. En el fatídico año 2009 tuvimos cuatro radares fuera de servicios por caída de rayos sobre las estaciones de radar. Gracias a la acción de Chomi, con la ayuda del ICID y de ECOSOL, desarrollamos un sistema de protecciones para los radares muy efectivo. Hasta el año 2010, estuvo vigente una circular que obligaba a apagar el radar cuando hubiese una tormenta sobre la estación. A partir de la implantación del nuevo sistema de protección contra rayos, nunca más hemos apagado los radares por tormentas eléctricas sobre el radar y no hemos tenido problemas con los rayos excepto en Gran Piedra. En este radar no han logrado garantizar una condición indispensable del sistema de protección: un aterramiento adecuado. La eficacia del sistema ha sido demostrado en Casa Blanca y en Pilón, dos ubicaciones donde caen muchos rayos y nunca hemos tenido problemas, a pesar de no apagar nunca.

Amable lector, cómprese el radar (o cualquier otro equipo electrónico complejo, como un Smart TV) tan sofisticado como lo desee que si lo pone a trabajar a merced de estos cuatro jinetes del apocalipsis que describí, el rendimiento va a ser pésimo, créame, que yo tengo las estadísticas de muchos años de funcionamiento de los radares meteorológicos en Cuba.

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