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Oriente Medio: 13. El Sionismo Cotidiano

Mapa indicando los planes del Sionismo de conquistar la zona y expulsar al pueblo palestino del lugar.

Una historia del Oriente Medio y sus religiones condensada en 40 capítulos. Capítulo 13. El Sionismo. Es solo un intento de explicarme a mí mismo los conflictos sobre los que he estado oyendo y leyendo desde pequeño.

Estimado lector, hemos hablado del origen étnico de los judíos (y del parentesco con los palestinos que pretenden ocultar) y de ese odio milenario que los convirtió en el chivo expiatorio perfecto de Europa. Ahora toca hablar de la respuesta que dieron a ese rechazo. Pero no espere una historia de héroes bíblicos ni de políticos con chistera. El sionismo no es un sueño profético; es una ideología política muy concreta y tremendamente macabra, nacida del miedo bien gestionado por una burguesía que entendió que, ya que no podía derribar el muro del antisemitismo, lo mejor era construir su propia fortaleza… encima de la casa de otros. Aquí no se inventó nada nuevo: se tomó la vieja receta del nacionalismo colonial y se le añadió una pizca de sufrimiento milenario como coartada. Vamos a desmenuzar este «sionismo cotidiano» (no, no hago un guiño casual al fenomenal documental soviético de Mijail Romm de 1965, es completamente intencional) sin anestesia, con las herramientas del análisis de clase y alguna que otra frase de los que vieron venir el desastre.

¿Qué significa «sionismo»? (Y por qué no es sinónimo de judaísmo ni es deseo de ir a rezar a Jerusalem)

Sion es una colina de Jerusalén, el monte Sion (sí, el mismo que se menciona en la canción de Boney M como Zion, también mencionada en la película The Matrix). En la Biblia, «Sion» se convierte en metáfora de toda Jerusalén y, por extensión, de la «tierra prometida», es el lugar donde vive Dios.

Sionismo (término acuñado en 1890 por Nathan Birnbaum) es el movimiento político que busca el retorno del pueblo judío a su tierra ancestral y el establecimiento de un Estado judío.

Punto clave: No todos los judíos eran sionistas. De hecho, los judíos ultraortodoxos (haredíes) se opusieron al sionismo durante décadas porque creían que el regreso a Sion debía ser obra del Mesías, no de políticos. Y aún hoy, algunos lo rechazan.

El contexto material: ¿por qué el sionismo nace en 1890 y no en 1492?

Mi amable y bien documentado lector sabe que las ideologías no brotan como frutos de los árboles para que alguien las recolecte. Perdón por mi apego al enfoque marxiata; pero ustedes saben que para que sucedan ese tipo de eventos sociales tienen que estar dadas las condiciones materiales, para el Sionismo,podemos señalar estas tres:

El antisemitismo europeo: El capitalismo europeo había integrado a muchos judíos en la burguesía y el proletariado urbano, pero el antisemitismo seguía siendo un excelente «desahogo» para las crisis. El sionismo nace en la Europa de finales del siglo XIX, un continente que había convertido al judío en el comodín de todas sus crisis. La asimilación, esa gran promesa de la ilustración, había fracasado. Los pogromos en Rusia y el caso Dreyfus en Francia fueron dos campanazos que despertaron a una clase muy concreta: la pequeña burguesía judía (abogados, periodistas, comerciantes, banqueros) que había intentado probar las mieles de la integración y, al sentirse rechazada, decidió que la solución no era transformar la sociedad, sino fundar una propia.

El nacionalismo romántico: En el siglo XIX, los pueblos europeos (alemanes, italianos, polacos…) construían Estados-nación. había triunfado en Italia y Alemania. Los judíos eran el único pueblo sin Estado-nación. Y el nacionalismo, como bien señalaron los marxistas es el idioma que habla la burguesía para movilizar a las masas en su propio beneficio. El sionismo fue el «nacionalismo judío» y, como todo nacionalismo, tuvo una función de clase: unir a judíos ricos y pobres bajo una misma bandera para resolver un problema que, en el fondo, era de persecución y desigualdad. Los judíos eran el único pueblo europeo sin un territorio propio donde fundarse como Estado-nación. En ninguna parte eran mayoría y nadie los quería.

La decadencia del Imperio Otomano: El barco del Imperio Otomano «hacía aguas». Ya vimos que lo tildaban de ser «el enfermo de Europa». y las potencias europeas (Gran Bretaña, Francia, Alemania) se repartían el botín. Una tierra supuestamente «vacía» o «subdesarrollada» como Palestina era un negocio. Y los sionistas supieron vender su proyecto a los imperios: «Nosotros traemos capital, tecnología y colonos europeos. Ustedes ponen el permiso». Palestina era una provincia otomana pobre y poco poblada. Parecía «disponible» (aunque sabemos que no lo estaba).

Las corrientes internas del sionismo (no era una voz unánime)

El padre del sionismo político, Theodor Herzl, no era un rabino ni un sabio de la Torá. Era un periodista vienés que cubrió el juicio de Dreyfus. Al ver a la multitud gritar «¡Muerte a los judíos!» en la Francia republicana, entendió que la asimilación era un espejismo. Su libro Der Judenstaat (El Estado judío) es un manual de política práctica, no un tratado teológico. Y su lema era simple: los judíos necesitan un territorio porque el mundo no los quiere. ¿El problema? Ese territorio, al que le «echaron el ojo», Palestina, ya tenía dueños. Herzl dijo —«En Basilea fundé el Estado judío. Si digo esto hoy en voz alta, me tomarían por loco. Pero dentro de cinco años, y a más tardar en cincuenta, todo el mundo lo verá.» (Se cumplió en 1948, justo 51 años después.).

CorrienteIdea principalLíder / ejemplo
Político (Herzl)Primero conseguir un territorio reconocido internacionalmente, luego construir el Estado.Theodor Herzl
Laborista (socialista)Colonias agrícolas (kibutzim), fusión con la tierra, trabajo judío.David Ben-Gurión
Revisionista (derecha)Estado judío en toda la Palestina histórica (incluyendo Transjordania), sin concesiones.Ze’ev Jabotinsky
Religioso (minoría)El Estado debe basarse en la ley judía (Halajá).Rabino Kook (hijo)
CulturalNo necesariamente un Estado, sino un centro espiritual judío en Palestina.Ahad Ha’am

El sionismo no era un monolito. Iba desde la izquierda socialista (Ben-Gurión, cuyo nombre lleva el aeropuerto que ha sido bombardeado) hasta la extrema derecha nacionalista (Jabotinsky, de quien bebe Netanyahu). Eso explica muchas de las contradicciones internas de Israel hoy.

No todos los judíos eran sionistas. Los judíos ultraortodoxos (haredíes) se opusieron durante décadas porque creían que el regreso a Sion debía ser obra del Mesías, no de unos señores con chistera en un congreso en Basilea. Para ellos, crear un Estado antes de la redención divina era una herejía. Sectas como Neturei Karta siguen condenando al Estado de Israel por atreverse a «forzar la mano» a Dios.

El sionismo fue, en sus orígenes, un movimiento minoritario entre los propios judíos. Los judíos reformistas y liberales lo veían como una amenaza a su integración en sus países de origen. Los judíos socialistas del Bund en Polonia lo rechazaban por considerarlo una desviación de la lucha de clases. No fue hasta el Holocausto que el sionismo se convirtió en la ideología dominante del judaísmo.

El sionismo es una ideología política moderna y macabra, no una continuación natural del judaísmo. Es el nacionalismo judío, con todas sus contradicciones y su función de clase.

Lenin y Fidel sobre el Sionismo

Lenin fue claro, directo y no anduvo con medias tintas. Para él, el sionismo era una desviación reaccionaria que despistaba a los trabajadores judíos de su verdadera lucha.

«La idea de una nación judía es una idea sionista completamente equivocada y reaccionaria en su esencia.»

En otro texto, Lenin calificó el sionismo como «la política y la ideología nacionalista y reaccionaria de la burguesía judía», acusándolo de promover la colaboración de clases en lugar de la lucha de clases, y de perpetuar un «espíritu de gueto» que aislaba a los judíos del movimiento obrero internacional. Para Lenin, la solución al «problema judío» no era un Estado aparte, sino la revolución socialista mundial, donde las diferencias nacionales perderían relevancia al desaparecer las opresiones de clase.

Fidel fue, más explícito y duro, porque ya tenía sobre la mesa décadas de conflicto y el genocidio palestino en curso. En su famoso discurso ante la ONU, dejó una frase que aún retumba:

«Repudiamos con todas nuestras fuerzas la despiadada persecución y el genocidio que en su tiempo desató el nazismo contra el pueblo hebreo, pero no puedo recordar nada más parecido en nuestra historia contemporánea que el desalojo, persecución y genocidio que hoy realizan el imperialismo y el sionismo contra el pueblo palestino.»

Fidel fue uno de los primeros líderes mundiales en calificar abiertamente de genocidio lo que Israel estaba haciendo. Lo dijo claramente, el sionismo no era solo una ideología de colonos, sino un brazo armado del imperialismo estadounidense en Oriente Medio. No había complot: era una alianza objetiva de intereses. Estados Unidos necesitaba un socio en la región para controlar el petróleo y contener el nacionalismo árabe, y el sionismo le ofreció un Estado con tecnología militar occidental en medio del mundo árabe.

Los cuatro mitos del sionismo cotidiano (para desmontar la propaganda)

Basado en el trabajo de críticos del sionismo desde la izquierda (Ralph Schoenman, entre otros), estos son los cuatro pilares de la ideología sionista que se repiten hasta el cansancio en los medios y que creo necesario desmontar:

  1. «Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra»: El mito fundacional. Mentira. Palestina tenía un pueblo: campesinos, comerciantes, artesanos y una élite terrateniente. Los sionistas compraron tierras a los grandes terratenientes árabes (ausentistas, muchas veces) y echaron a los campesinos que las trabajaban. Fue un desalojo de clase envuelto en retórica nacional.
  2. «Israel es una democracia»: Una democracia para judíos, no para todos sus habitantes. Los propios sionistas revisionistas (como Jabotinsky) fueron explícitos: el Estado judío se basaría en la supremacía étnica. Las leyes de retorno, la discriminación contra los árabes israelíes y el sistema de apartheid en los territorios ocupados lo demuestran.
  3. «La seguridad motiva la política exterior de Israel»: Falso. Si fuera por seguridad, no se habrían instalado colonias en el corazón de territorios ocupados por los palestinos, provocando una resistencia perpetua. La verdadera motivación es la expansión territorial, la voluntad de controlar toda la Palestina histórica. La seguridad es la excusa, no la causa.
  4. «El sionismo es el heredero moral de las víctimas del Holocausto»: Este es el mito más perverso. Utilizar el sufrimiento judío a manos del nazismo para justificar el sufrimiento palestino a manos del sionismo. El holocausto fue un crimen atroz. Pero usarlo como escudo para cometer otro crimen es, cuando menos, una vileza.

Las contradicciones internas del sionismo

  • Un movimiento nacionalista judío que nació en Europa, pero cuyas víctimas principales fueron los judíos de Europa. La ironía es brutal: los sionistas construyeron un Estado en Oriente Medio para salvar a los judíos europeos, pero fue en Europa donde esos judíos fueron masacrados mientras los sionistas no pudieron hacer nada (y en algunos casos, incluso negociaron con los nazis, como en el infame acuerdo Haavara de 1933 para transferir bienes judíos a Palestina).
  • Un movimiento que necesitó del antisemitismo para triunfar. Si los judíos hubieran sido bien tratados en Europa, el sionismo nunca habría despegado. Herzl mismo lo entendió: la persistencia del antisemitismo era el mejor argumento de venta para su proyecto.
  • Un movimiento que se alió con las potencias imperialistas contra los pueblos colonizados. Los sionistas no se aliaron con los árabes (que también sufrían el dominio otomano y luego británico), sino con el imperio británico primero y con Estados Unidos después. Esa es su naturaleza: un nacionalismo colonial que, para sobrevivir, necesitó del padrinazgo de las grandes potencias.
  • Un movimiento que ha convertido el Holocausto en un arma política. La memoria de las víctimas del nazismo se usa sistemáticamente para silenciar cualquier crítica a Israel. Cualquier denuncia del genocidio palestino es automáticamente tachada de «antisemitismo». Es la coartada perfecta.

¿Es el Sionismo igual al Fascismo? ¿O qué los diferencia? (Una comparación necesaria)

Vayamos por partes, diría Jack el Destripador.

El origen:

  • Fascismo nazi: Nace de la humillación de Alemania tras el Tratado de Versalles. Pérdida de territorio, crisis económica, búsqueda de un chivo expiatorio (judíos, comunistas). La emoción motriz es la revancha, el resentimiento, la restauración del orgullo perdido.
  • Sionismo israelí: Nace de la persecución milenaria a los judíos, coronada por el Holocausto. La emoción motriz es el miedo existencial, la supervivencia, el «nunca más». Un pueblo que huye buscando refugio, no un pueblo despechado buscando revancha.

Ahí hay una diferencia moral relevante: el judío que llega a Palestina en 1948 no es un verdugo que busca matar por placer (aunque algunos terroristas sionistas como el Irgún o el Lehi sí cometieron matanzas). Es una víctima que busca un lugar donde no lo maten. El problema es que para conseguir ese lugar tuvo que desalojar a otro pueblo. Y una vez instalado, el Estado de Israel reprodujo muchos de los mecanismos del fascismo.

Los mecanismos (una vez instalados):

MecanismoFascismo naziSionismo (Israel actual)
MilitarismoOfensivo, expansivo.Defensivo en el discurso, ofensivo en la práctica (guerras preventivas, bombardeos masivos).
Expansión territorialLebensraum (espacio vital) hacia el Este, colonización de territorios eslavos.Asentamientos en Cisjordania, anexión de Jerusalén Este, colonización de los Altos del Golán. La «Gran Israel».
Deshumanización del enemigoEl judío como Untermensch (subhumano), plaga, rata.El palestino como terrorista, «animal humanoide» (declaraciones de ministros israelíes), amenaza demográfica.
Propaganda nacionalistaCulto al Führer, mito de la pureza aria, grandeza del Reich milenario.Culto a los héroes militares, mito del «ejército más moral del mundo», excepcionalismo judío.
Uso de la historiaMito de la humillación de Versalles.Holocausto como escudo y coartada perpetua.
Trato al otroExterminio industrial (cámaras de gas).Apartheid, ocupación, bombardeos masivos de escuelas y hospitales.

La diferencia fundamental: el Holocausto como coartada

El fascismo nazi no necesitaba justificarse como defensa; era abiertamente agresivo. El sionismo se justifica como supervivencia, aunque en la práctica sea igual de brutal. Los nazis no tenían una coartada moral. Israel tiene el Holocausto. Eso le permite cometer atrocidades con impunidad, porque cualquier crítica es automáticamente tachada de antisemitismo.

¿Son lo mismo? No. El contexto histórico, la escala y la coartada moral son diferentes. Pero los mecanismos de opresión son inquietantemente parecidos. Y cuando un Estado que dice representar a las víctimas del mayor genocidio de la historia comete otro genocidio (porque lo de Gaza, con perdón del que piense otra cosa, en mi opinión sí lo es), entonces la diferencia de origen se vuelve irrelevante para el pueblo inocente que muere bajo las bombas.

Advertencia para el lector: No estoy equiparando el Holocausto con Gaza. Lo que digo es que la lógica del poder, una vez que se instala, tiende a reproducir los mismos vicios, independientemente de cómo haya llegado ahí. Eso es marxismo básico: la superestructura ideológica al servicio de los intereses del Estado, sea cual sea su origen.

Tabla resumen: Judaísmo vs. Sionismo vs. Intereses de clase

DimensiónJudaísmo (religión)Sionismo (ideología)Interés de clase dominante
FundamentoPacto divinoNecesidad políticaProteger a la burguesía judía europea
Tierra prometidaPromesa condicionalObjetivo territorialInversión y colonización
MesíasIntervención divinaAcción humana (y bayonetas)Estado como garante del capital
Relación con el imperialismoNingunaAlianza estratégica con EE.UU.Dependencia militar y económica
Uso del HolocaustoMemoria y dueloArma política para silenciar críticasCoartada para el genocidio

Conclusión (para dejar al lector pensando)

Inquieto lector, el sionismo cotidiano es la ideología que intenta vestir de nostalgia el desalojo y de necesidad la supremacía. Nació como una respuesta burguesa al antisemitismo europeo, pero se convirtió en una macabra máquina de guerra colonial que hoy, amparada por Estados Unidos y con la excusa del holocausto, comete —según la opinión de muchos— un genocidio contra el pueblo palestino en Gaza. No es una conspiración ni un complot: es una política de Estado, alimentada por décadas de impunidad y por una comunidad internacional que mira para otro lado. Los defensores del Sionismo lo presentan como un movimiento de autodeterminación nacional judía, y muchos análisis lo entienden como respuesta defensiva al antisemitismo, no solo como proyecto colonial.

Yo no soy analista político, solo soy un ingeniero de radar y les he expuesto un grupo de informaciones y opiniones que he recopilado de aquí y de allá, toca a mi erudito lector sacar sus propias conclusiones.

Orlando L. Rodríguez, una ciudad palestina y un arcoiris en lontananza, yo con un pañuelo palestino representando mi solidaridad con ese pueblo.

Yo solo repito lo que dijo Julius Fucik antes de ser asesinado por los nazis: «Hombres, os he amado ¡Estad alertas!»

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