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Oriente Medio: 31. El León del Desierto, el Dinar de Oro y las Grietas de la Historia

Una historia del Oriente Medio y sus religiones condensada en 40 capítulos. Capítulo 31. Libia y Gadafi. Es solo un intento de explicarme a mí mismo los conflictos sobre los que he estado oyendo y leyendo desde pequeño.

Libia no nació con Gadafi. Antes fue Cirenaica, Tripolitania y Fezán, tres territorios unidos a la fuerza por la Italia fascista en 1934. Sus costas vieron fenicios, romanos y vándalos, pero el desierto siempre fue un muro infranqueable. En la antigua Leptis Magna nació Septimio Severo, un emperador romano de origen libio que soñó con un poder universal. Siglos después, ese sueño de grandeza lo retomaría un coronel beduino con gafas de sol, un Corán en la mano y una ambición desmedida: convertir a Libia en el faro de una nueva África.

Gadafi: ¿Monstruo o Héroe? El Tablero de Doble Cara

Gadafi gobernó con puño de hierro durante 42 años. Pero su legado es un contradicción viviente: Iluminó a su país con la luz del desarrollo mientras lo sumía en las sombras del terror.

La Cara del Héroe (Lo que hizo bien):

  • El Milagro Social: Bajo su régimen, Libia pasó de ser uno de los países más pobres a tener el Índice de Desarrollo Humano (IDH) más alto de África, gracias a la renta petrolera distribuida al pueblo. Se garantizó educación gratuita, asistencia médica universal y vivienda digna.
  • El Río en el Desierto: Emprendió el megaproyecto del «Gran Río Artificial», una obra faraónica de ingeniería para llevar agua dulce desde acuíferos fósiles a la costa, devolviendo la vida al desierto.
  • Poder Económico Soberano: Nacionalizó la industria petrolera, asegurándose de que las ganancias del crudo se usaran para construir el país y no para llenar bolsillos extranjeros. Además, acumuló más de 143 toneladas de oro en el Banco Central, con la intención de respaldar una nueva moneda.
  • Sueño Panafricano: Impulsó la creación de los Estados Unidos de África y, en 2009, fue nombrado presidente de la Unión Africana. Quería romper las cadenas del neocolonialismo europeo.

La Cara del Monstruo (Lo que hizo mal):

  • El Terrorismo de Estado: Fue señalado como patrocinador de grupos armados y responsable de atentados como el de Lockerbie. En los 90, bombardeó con napalm a grupos islamistas en sus propias montañas.
  • Represión Salvaje: Disolvió cualquier disidencia. La masacre de la prisión de Abu Salim (más de 1,270 presos ejecutados) y el envío de mercenarios para aplastar protestas internas manchan cualquier balance positivo.
  • El Culto a la Personalidad: Gobernó con un sistema híbrido de tribalismo (apoyado en su tribu Gaddafa) y una «democracia directa» sin partidos que, en realidad, era una dictadura absoluta.

El Motor de la Traición: El Dinar de Oro y el Fin del Sueño Africano

Aquí está el nudo gordiano que pocos medios cuentan. Mientras las televisiones mostraban «primavera árabe», detrás del telón se libraba una guerra monetaria.

Cameo de Orlando El Escriba ante la tumba de Septimio Severo, Emperador Romano de origen libio. A mis pies el oro romano y el Dinar de Oro propuesto por Gadafi.
Leptis Magna, atardecer. Septimio Severo me recibe en su imperio roto. A sus pies, el oro que unió el Mediterráneo. A los míos, el dinar que quiso unir África. La historia no se repite, pero rima.

En 2009, Gadafi propuso la creación de un Dinar de Oro africano, una moneda única respaldada por oro, petróleo y gas natural para toda la Unión Africana. Varios países como Nigeria, Egipto y Argelia estaban dispuestos a apoyarlo. El objetivo era claro: Acabar con la hegemonía del dólar y el euro en el comercio energético (pecado capital).

  • ¿Por qué aterró a Occidente? Un continente entero comerciando su petróleo por una moneda propia (no fiduciaria) habría quebrado el poder de la Reserva Federal de EE. UU., el FMI y el Banco Central Europeo. Tal como lo expresó el entonces presidente francés, Nicolás Sarkozy, Libia amenazaba la «estabilidad financiera de la humanidad» (o sea, del Occidente Colectivo, el Jardín Europeo, el que se rige «por reglas»).
  • Las pruebas: Filtraciones de correos de Hillary Clinton (entonces Secretaria de Estado de EE.UU.) revelaron que la OTAN intervino no solo por «proteger civiles» (vaya, ¿quién les puede creer ese cuento?), sino para neutralizar el poder financiero que representaban las reservas de oro libias y la nueva moneda.

La Traición y la Guerra: Quién, Cómo y Por Qué

Cuando estalló la revuelta en febrero de 2011, Gadafi estaba a punto de aplastar la insurgencia. Pero entonces, la comunidad internacional movió ficha.

  • La Organización: La coalición fue liderada principalmente por Francia, Reino Unido y Estados Unidos. Se sumaron otros miembros de la OTAN como Bélgica, España, Italia, Canadá, Dinamarca y Noruega, además de aliados árabes como Catar y los Emiratos Árabes Unidos.
  • La Estrategia: La ONU aprobó la «zona de exclusión aérea» (Resolución 1973), pero la OTAN tergiversó la orden: pasaron de proteger civiles a bombardear sistemáticamente las columnas del ejército libio, actuando como la fuerza aérea de los rebeldes.
  • El Papel de Sarkozy (La Traición Personal): Existen investigaciones y testimonios sobre cómo Francia cambió de bando. Se dice que Gadafi financió la campaña presidencial de Sarkozy en 2007. Al sentirse traicionado, Gadafi amenazó con revelar los detalles. Para muchos analistas, Sarkozy lideró el ataque feroz contra Libia para silenciar a su antiguo financista. Hay juicios en curso en Francia que exploran estas conexiones.
  • El Final del León: El 20 de octubre de 2011, Gadafi fue capturado y linchado en las alcantarillas de Sirte por las milicias islamistas del Consejo Nacional de Transición (CNT), con el apoyo de bombardeos de la OTAN sobre su convoy de huida.

El Legado del Caos: Dónde quedó Libia

«Vinieron con dragones para derrocar al tirano». La frase resume la realidad posterior a 2011. Gadafi fue un monstruo, pero su ausencia creó un vacío aún más horrible.

  • Estado Fallido: Libia se fragmentó. Hoy hay dos gobiernos rivales: uno reconocido internacionalmente en Trípoli (Oeste) y otro apoyado por el mariscal Khalifa Haftar en Bengasi (Este).
  • El Mercado de Esclavos: El caos convirtió a Libia en la puerta de salida de migrantes desesperados. En 2017, los reportajes de CNN mostraron en vivo subastas de esclavos en las afueras de Trípoli, algo que Gadafi, con todo su odio a Occidente, jamás habría permitido (porque él controlaba el tráfico a su manera).
  • Guerra Interminable: Los enfrentamientos entre milicias son constantes. La producción de petróleo es un botín de guerra, y las condiciones de vida de los libios de a pie apenas han mejorado. Ciudades como Derna y Sirte han sido arrasadas por combates entre facciones y la irrupción del ISIS (Estado Islámico).
  • La Impunidad: Quince años después de la caída de Gadafi, la impunidad reina. Los abusos a derechos humanos siguen siendo moneda corriente y la justicia internacional apenas logra avanzar en sus investigaciones.
  • El Oro Desaparecido: Las más de 140 toneladas de oro que Gadafi acumulaba fueron saqueadas. Una parte fue recuperada por el banco central, pero el sueño del Dinar de Oro murió en las alcantarillas de Sirte.

Conclusión: Mataron al monstruo, pero enterraron con él el sueño de una África empoderada económicamente. Hoy, Libia es un tablero de ajedrez donde Turquía, Rusia, EAU y Egipto pelean por el poder, y el pueblo libio paga el precio más alto.

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