
Estaba un borracho tirado en un banco de un parque repitiendo la misma frase una y otra vez: “La Vida es una Barca”, “La Vida es una Barca” … acierta a pasar por allí un poeta y oyéndolo le dice –¡oh, qué frase tan poética! A lo que el borracho le responde – sí; pero no es mía, es de Calderón de la Mierda. He contado este “chiste” en algunos ámbitos en los que mis jóvenes oyentes se han reído sin saber, por eso les incluyo el poema de Pedro Calderón de la Barca…para el que no lo ha leído nunca, que bien vale la pena.

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