Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

¿Tercerizar o no tercerizar? esa es la cuestión

Hay dos modos de afrontar el servicio técnico a los radares (probablemente a cualquier cosa; pero yo de lo que sé un poco es de radares meteorológicos). Uno de los métodos es que los dueños del radar, dígase el servicio meteorológico que lo adquirió, crean un grupo propio y lo dotan de la infraestructura y recursos necesarios. El otro modo es alquilar a un tercero el servicio técnico al radar, se llama tercerizar el servicio. Cada uno de ellas tiene sus ventajas y sus desventajas. Veamos la organización y los pro y los contra de cada una de estas formas.

El primer método es bastante obvio y era el más comúnmente empleado hasta el inicio de los años 90. Una institución adquiere uno o varios radares y en el propio proceso de compra de los radares exige al fabricante cursos de capacitación para sus técnicos, para los cuales la institución habilitó plazas para personas dedicadas al servicio técnico y las contrató antes de adquirir el radar, de modo que los técnicos estuvieran presentes en el propio montaje del radar.

Antes de enfrentarse a un proceso de capacitación y certificación por parte del fabricante, los técnicos deben tener un currículum que demuestre conocimientos generales sobra las tecnologías de radar, de lo contrario no será capaz de asimilar los cursos del fabricante. Por supuesto, los técnicos deben dominar aspectos avanzados de electrónica y computación.

También es indispensable, por parte de la institución, adquirir los instrumentos de medición necesarios (generador de señales de microondas, analizador de espectro, frecuencímetro, generador de señales, osciloscopio, medidor de potencia de radiofrecuencias (en la gama de microondas), multitester y todo tipo de herramientas de electrónica y de mecánica. Algunos de estos instrumentos son muy sofisticados, caros y requieren capacitación adicional.

A partir de los años 90, los radares pasaron a ser equipos completamente automatizados, tanto para la operación como para el procesamiento de la información. Los fabricantes pasaron a ponerse cada vez más reacios a facilitar las reparaciones y los mantenimientos por parte de personal ajeno a la fábrica y por otra parte cobrando muy caros contratos para que estas tareas sean hechas solo por el personal de la fábrica.

Esta dependencia la logran los fabricantes por dos vías fundamentales, ambas ejemplos de posverdad: no dan los diagramas esquemáticos VERDADEROS de los circuitos electrónicos (en su lugar dan los diagramas PARECIDOS, pero no reales, y eufemísticamente los llaman diagramas de «entrenamiento» que no sirven para reparar) y por otra parte, encapsulan módulos completos embebidos en resina que no pueden ser reparados si no es en la fábrica. Hablando de software, el de control y el de procesamiento tampoco son abiertos y obstaculizan el acceso detallado con fines de diagnóstico a la electrónica del radar, el cual solo puede hacerse por medio de aplicaciones que son propiedad del fabricante. Muy pocas instituciones logran zafarse de esta onerosa dependencia, Cuba es un caso inusual.

Ya van quedando pocos servicios meteorológicos que se encarguen con personal propio de mantener el servicio de vigilancia meteorológica por radar. La dificultad estriba en lograr mantener un personal de alta calificación en sus filas. Generalmente, el servicio técnico se lo encargan a la propia firma que le vendió el radar o a alguna otra empresa (de las muy pocas en el mundo) que tenga el potencial tecnológico para ocuparse de un radar. Comúnmente, una empresa ajena al fabricante (o el personal propio de la institución que compró el radar), para poder ocuparse de las reparaciones, tiene que cambiar todo el software de control y todo el software de procesamiento para romper la dependencia del fabricante original, por tanto, debe estar entre las menos de 10 instituciones que tienen su propio software.

Existen empresas que pueden brindar el servicio técnico a radares porque cuentan con personal especializado que domina el know-how, LADETEC es una de ellas. y ha brindado servicios en 10 países, durante muchos años. Tercerizar no es una panacea, el dueño del radar, para resolver los problemas de servicio técnico de su radar, queda con dependencia de alguien que no está bajo su jurisdicción y tiene sus propias prioridades. Para tener prioridad máxima, hay que pagar un contrato bien caro, de modo que garantice ser atendido de inmediato. Teniendo un grupo propio, el dueño decide las prioridades de su servicio técnico.

¿Tercerizar o no? Saque usted sus propias conclusiones, cualquier pregunta visítenos en www.ladetec.com o envíe correo a [email protected]

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