
Hay, desde 1928, 22 km al norte de la ciudad de Camagüey, un embalse, de nombre Pontezuela, única fuente de abasto de la ciudad hasta 1959. Curiosamente, Pontezuela era el embalse más grande de los únicos 13 que existían en Cuba (8 de ellos en Camagüey) hasta el triunfo de la Revolución. Hoy la presa Pontezuela sigue abasteciendo a la ciudad; pero ahora es un embalse pequeño, (de 7.5 millones de metros cúbicos), entre los 242 que opera el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (54 en la provincia de Camagüey). Este embalse es apoyado por otros cuatro para abastecer a la ciudad de Camagüey. Estos detalles son bien conocidos por los camagüeyanos (sobre todo los recordamos cada vez que la sequía arrecia, lo mismo que nos pasa con las termoeléctricas cuando hay déficit de generación); pero lo que nunca pudimos imaginar los ingenieros de LADETEC es que este enclave se constituiría en un objetivo de trabajo para nosotros, inmersos durante más de 32 años solamente en los radares meteorológicos de Cuba.

Cuentan que las primeras bombas que acarreaban el agua hacia la ciudad eran movidas por motores de vapor; pero mucha agua ha corrido desde entonces. El caso es que hace unos meses oímos de unos motores recién instalados a los que se le había dañado una tarjeta automática producto de una descarga eléctrica.

Algunos amigos nos preguntaron –¿por que no se ofrecen ustedes que lograron que los radares funcionen bajo tormenta eléctrica severa sobre la estación sin que se produjeran averías? Nos pareció buena idea; pero no encontramos aquella vez el camino correcto.

Ahora, recientemente, volvimos a oír sobre unos motores que se debían instalar y me dirigí a Yaima Serrano Meléndez, recién nombrada delegada del INRH en Camagüey. Las relaciones que establecimos por el proyecto EUROCLIMA finalmente nos sirvieron para lograr la conexión de LADETEC a estos trabajos.

Cuando visitamos Pontezuela por poco desistimos: era instalar motores de ¡2500 V, 75 A y 250 kW! Que va, si en los radares los motores son de 110 V y 0.8 kW, unos jugueticos comparados con estos caballones que llevan el agua a la ciudad; pero uno tiene un prestigio que no se puede ir a bolina por un miedecito al alto voltaje (el miedo siempre está, lo que pasa es que «filmamos» de guapos). Además…está Marcelino que le sabe un mundo a eso y sabe donde no tocar.

Allí tenían motobombas ya con bastante desgaste que iban a ser sustituidas por motobombas nuevas, de mejor factura; pero no se compraron los paneles de control para el accionamiento de estos motores. Había que reusar los paneles de control de las motobombas viejas…si esto era posible. Hacerlo posible era la tarea que nos ofrecían a LADETEC. Bueno, pues como siempre hemos dicho, fabricar radares era más complicado.

Los motores de esa potencia no pueden arrancar directo de línea aplicándole toda la tensión porque todos los motores en el arranque demandan una corriente muy grande que puede destruir el circuito de suministro. En este caso, los paneles de control garantizan que inicialmente al motor se le aplique una tensión reducida y cuando el motor cobre revoluciones (la corriente disminuya), entonces se conmuta para la tensión nominal completa.

La reducción de la tensión se logra por medio de un autotransformador. El lector debe comprender que el «cucho» que conmuta debe soportar 2500 V y hasta 150 A, es decir son dispositivos especiales. El autotransformador no es como el que traían las lavadoras Aurikas para llevar de 110 a 220 V, sino que también es un dispositivo grande, como para manejar una potencia de 250 kW, con aislamiento especial para soportar +3000 V. Todo esto hace que los paneles de control del accionamiento sean bien grandes.

El panel de control del accionamiento cuenta con un «cerebro», se llama SEPAM (Square D Electrical Protection and Monitoring). Este es un dispositivo programable que permite ajustar las protecciones del motor (es uno para cada accionamiento y por tanto, para cada motor). SEPAM ejecuta la secuencia de encendido, es decir primero aplica una tensión reducida, suministrada por el autotransformador y cuando la corriente ha disminuido, indicando que ya el motor adquirió toda la velocidad que puede con esa tensión reducida, conmuta a la tensión nominal de la línea y chequea que la tensión y la corriente se mantengan dentro de los límites de tolerancia, en caso contrario abre inteligentemente el circuito y detiene al motor.

El relé de protección SEPAM es producido por Schneider Electric y permite un chequeo total de la red eléctrica y de accionamiento del motor. Según exploró LADETEC existen otras firmas que producen dispositivos semejantes, por tanto, ya no existe dependencia tecnológica, asimilamos este y asimilaremos cualquier posible sustituto. El trabajo inicial consistió en echar a andar dos posiciones (controladores de los accionamientos) para dos motobombas y fue ejecutado satisfactoriamente para el cliente (la Empresa de Servicios de Ingeniería Hidráulica de Camagüey, ESIHC, a través de la UEB de esta empresa, que fue quien nos contrató). Los dos SEPAM quedaron con todas las protecciones ajustadas a los nuevos motores.

Nos contrataron un trabajo adicional: desarrollar un controlador que fuera capaz de gobernar la apertura de las electroválvulas de salida (sin retroalimentación, solo para sustituir la apertura por medio del timón), y además, de leer las temperaturas que miden los nuevos motores (los cuatro). En ese punto estábamos cuando se produjo, el viernes 21 de junio, la visita del Ingeniero Alexander Argilagos Moreira, vicepresidente del INRH, a las instalaciones de Pontezuela.

Habiendo conocido la intención inicial del controlador, nos pidió que se le añadiera al controlador: 1) un analizador de red que pueda leer el factor de potencia y controle un banco de capacitores disponible en la institución; 2) que se le añada al gobernador de la electroválvula una retroalimentación, instalando un caudalímetro no invasivo a la salida (hum, parece que nuestro amigo Doppler va a reincorporarse a nuestro quehacer) de modo que la apertura y cierre de la electroválvula ocurra de forma programada una vez que se le da la orden de abrir o cerrar.

Por otra parte, Argilagos Moreira exploró la posibilidad esbozada por LADETEC de desarrollar un sistema de control y supervisión local en una computadora que se encargue de todo el proceso de operación y que tenga la posibilidad de conectarse por radio trunking para un cliente web en las dependencias donde se controla el despacho del agua en la ciudad. El reto fue aceptado por LADETEC y esas son las perspectivas inmediatas: agua para la ciudad de Camagüey.

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