
«Igual que muchos de los grandes inventos que hoy son comodidad y mañana necesidad, el HORNO DE MICROONDAS es, de hecho, un subproducto de otra tecnología. Fue durante el curso de un proyecto de investigación relacionado con el radar, alrededor de 1946, que el doctor Percy Spencer, ingeniero de la Raytheon Corporation, notó algo muy peculiar. Estaba probando un nuevo tubo al vacío llamado magnetrón cuando descubrió que un dulce que tenía en su bolsa se había derretido. Intrigado y pensando que quizá la barra de chocolate había sido afectada casualmente por esas ondas, el doctor Spencer hizo un experimento. Esta vez colocó algunas semillas de maíz para hacer palomitas, cerca del tubo y, permaneciendo algo alejado, vio con una chispa de inventiva en sus ojos cómo el maíz se movía, se cocía e hinchaba y brincaba esparciéndose por todo el laboratorio. A la mañana siguiente, el científico decidió colocar el magnetrón cerca de un huevo de gallina. Le acompañaba un colega curioso, que atestiguó cómo el huevo comenzó a vibrar debido al aumento de presión interna originada por el rápido incremento de la temperatura de su contenido. El curioso colega se acercó justamente cuando el huevo explotaba, salpicándole la cara con yema caliente, i quien no salía de su asombro! El rostro del doctor Spencer, por el contrario, se iluminó con una lógica conclusión científica: lo acaecido a la barra de chocolate, a las palomitas de maíz y ahora al huevo, podía atribuirse a la exposición a la energía de baja densidad de las microondas. Y si se podía cocinar tan rápidamente un huevo, ¿por qué no probar con otros alimentos? Así comenzó la experimentación.» Esto lo tomé de Wikipedia, pero ahora viene lo mío.
Mi amigo Marco inventó la nevera de microondas. El se percató que muchas veces necesitamos enfriar una cerveza rápidamente (¿quién no ha sufrido en los establecimientos que expenden cerveza en nuestro país porque la cerveza en esos bellos refrigeradores de puerta transparente está «casi al tiempo»?) y nada mejor que tener un aparatico en el que caben unas cuantas botellas, Usted manipula un tecladito y le da los minutos adecuados para que salgan las botellas «casi al congelarse». Marco no es un tipo egoísta, enseguida compartió conmigo el invento, y claro me dio una pequeña participación. Como el fuerte de él es el software, me dejó los detalles ingenieriles a mí, que con los años me he convertido en ingeniero de radar y por tanto un conocedor de las microondas y su efecto.
Enseguida nos dimos a la tarea de elaborar un fundamento teórico para nuestro aparato. El horno de microondas calienta porque las moleculas de agua se polarizan con el campo de las microondas, y como este es alterno, al variar constantemente su orientación, ese movimiento libera energía en forma de calor. Pues bien, estudiando el asunto nosotros (bueno ya saben el invento es de él, yo solo lo ayudo) pensamos que si actuamos al contrario, podemos inmovilizar las moleculas de agua, y llevarlas a un estado de reposo que les haga bajar su temperatura, es decir, reducir su movimiento. Para esto lo primero que hacemos es sensar su dirección de movimiento (de cada molécula) y generar un campo de la misma dirección y sentido inverso que se oponga al movimiento.
El primer prototipo ya lo tenemos funcionando, pero resulta grande y consume mucha energía. Sí, ya sé que eso de momento no es comercializable, pero sigan leyendo en la Guikipedia, para que vean el primer horno de microondas también era de 1.60 m, y 80 kg de peso,no obstante a eso, hubo un restaurante de Boston que lo puso a pueba. Nuestro prototipo se está probando en una paladar del fondo de Florat (mi barrio natal donde aun tengo amigos que se arriesgan por mi). Conste que estoy usando un magnetrón que ya no sirve para el radar, no he malversado nada.
Creo que ya llegó el momento de hacer público nuestro invento. El próximo verano ya veré hasta los más incrédulos encargándonos un equipo, sí, porque funciona bien hasta con las cervezas «rellenadas».
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