Radares Mirando al Sur

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Sacrificar el peón…

«Puedo adivinar en un momento lo que se oculta detrás de las posiciones y que es lo que puede ocurrir o lo que va a ocurrir. Otros maestros tienen que hacer análisis para obtener algunos resultados, mientras a mí me bastan unos instantes». J. R. Capablanca

En ajedrez, un sacrificio es un movimiento que entrega una pieza a cambio obtener una ganancia táctica o una compensación posicional de otra forma. Un sacrificio también puede ser un intercambio deliberado de una pieza de ajedrez de más valor por una pieza contraria de menor valor. El objetivo es mejorar la posición, dar jaque mate inmediato, obtener un pequeño beneficio táctico. Sin embargo, el que sacrifica un peón debe calcular muy bien las jugadas subsiguientes y la respuesta del oponente, muchas veces el que hace el sacrificio termina perdiendo la partida…Caramba; pero si yo no soy experto en ajedrez, como siempre, desvarío. Solo que un día como hoy, 9 de septiembre, ocurrió un importante sacrificio de peones que me recordó los tiempos lejanos en que estudiaba y jugaba ajedrez por pura afición.

Pues el ajedrez es como la vida. Sí, en la vida también ocurren los sacrificios, lo que pasa es que en la vida, no se hacen sacrificios de piezas valiosas (generalmente) sino sacrificios de peones y a mí me ha sucedido varias veces (en el rol de peón sacrificado, claro está).

El primero que recuerdo ocurrió estando yo en el primer año del preuniversitario que en mi caso era el grado 11no. Yo siempre fui un militante de la UJC muy activo y energético (eso me viene por parte de mi mamá y creo que algunos de mis nietos lo heredaron). Como yo había sido presidente-fundador de la FEEM en la secundaria básica Mártires de Camagüey, pues alguna parte de mis compañeros me recordaba en ese rol y fui a formar parte del Comité (¿o se llamaba Consejo? No recuerdo) provincial de la FEEM. El presidente provincial era uno de mi mismo preuniversitario, pero de grado 13ro, anote eso mi lector porque es un detalle importante en la partida de ajedrez.

Por otra parte, yo tenía ciertas inquietudes en cuanto a divulgación y propaganda, Junto a otros entusiastas, usamos la radiobase del pre y hacíamos un programa en el que dábamos noticias, entrevistábamos a los jóvenes destacados en cualquier actividad, dábamos noticias curiosas, en fin, nos divertíamos y a la gente le gustaba. También en la propaganda gráfica tuve mis pequeños aciertos. Todo eso llevó al secretario general del comité de dirección del «pre» a ponerme en un cargo que era bastante nuevo: jefe de la Brigada de Agitación y Propaganda, en el que tuve aun más libertades para desplegar iniciativas. Yo creo que yo hacía buen trabajo.

Por otra parte hay algo que debo acotar. El secretario general del pre era de grado 12mo. Había llegado al «poder» «destronando» al secretario general anterior que era de grado 13ro. Fue una maniobra que no gustó para nada a los de grado 13ro, ellos la catalogaron como una intriga. El nuevo secretario me comentaba que el trabajo estaba «detenido» por parte del anterior secretario general y que él se había visto «obligado» a tomar acciones con el Buró Provincial de la UJC. Eran dos opiniones encontradas y cada grupo sostenía la suya. Nada, una partida de ajedrez clásica.

Así pues, los de grado 13ro hicieron varias maniobras en contra del nuevo secretario (el de grado 12mo) y obviamente este se defendía, astutamente, diría yo. Una maniobra muy sutil fue en la que yo me vi involucrado. Yo iba a todas las reuniones del Consejo Provincial. De repente noté que habían dejado de citarme. Se lo dije al presidente y no me dijo nada, como quien no le da importancia al asunto. Un buen día me notifican que me habían sacado del Consejo «por no asistir». No es como que eso me entristeciera mucho, allí yo era solo un número, lo único que hacía era asistir, escuchar informes y votar.

Realmente. no vi venir el golpe. Un tiempito después, los militantes de grado 13ro elevaron, indignados, un cuestionamiento al secretario general (el de grado 12mo), por tener en su secretariado a un militante incumplidor que habían tenido que expulsarlo del Consejo Provincial de la FEEM (como se darán cuenta, ese era yo). El astuto secretario reaccionó rápido: me sancionó y me sacó del secretariado. Sacrificó al peón. Una maniobra que he visto repetir a muchos dirigentes cuando son cuestionados por algo. Hay quien prefiere decir: buscar un chivo expiatorio; pero esa es una categoría un poco más amplia, la de sacrificar el peón es más específica. Estando yo en grado 13ro, cuando ya no estaban los dos años superiores involucrados en esa porfía, volvieron a ponerme de Secretario de Propaganda, del ahora Comité de la UJC, donde cada año era un Comité de Dirección, es decir, éramos más militantes, y el rango subió.

Miguel y Arsenio, dos de mis compañeros de Comité de la UJC cuando ya yo estaba en grado 13ro.

Con esos antecedentes, cuando ingresé a la Facultad Preparatoria Hermanos País para ir a cursar estudios en la URSS, también me eligieron Secretario de Propaganda del Comité de la UJC, aun mucho más grande que el del pre donde estudié. Y volvió a sucederme, pero por otros motivos. Esta vez fue la envidia, un miembro sin cargo del Comité no se cansaba de criticar al Secretario General por «el mal trabajo de propaganda». Tanto dio que, el Secretario General, viéndose atacado…sacrificó el peón, me sancionó y me sacó del puesto y colocó al susodicho. Yo más bien me sentí aliviado, ese cargo era una carga y yo deseaba estudiar. Años después, el que cogió el cargo y otro que lo apoyaba fueron expulsados como becarios en la URSS. Este segundo sacrificio mejoró considerablemente mi vista y mi olfato en el ajedrez de la vida, pues como dijo Capablanca: «De pocas partidas he aprendido tanto como de la mayoría de mis derrotas». 

Sí, aprendí, nunca más acepté cargos importantes en la UJC o el PCC y de los pocos que tuve me salí rápido. Todo el tiempo estuve concentrado en estudiar cosas de radares y hacer muchas cosas en la práctica por el bien de los radares, de la Meteorología y del país. Estoy muy satisfecho con lo que logré, mi grupo está entre los 10 primeros del mundo en la ingeniería de radar. Somos de los poquísimos que tenemos el know-how completo para fabricar radares meteorológicos y hemos tenido no pocos logros.

Y a pesar de todo, el 9 de septiembre de 2022 expulsaron del INSMET a mis tres ingenieros estrellas. con más de 30 años de servicios distinguidos y toda una vida de sacrificios, como si hubieran cometido un delito, con un daño irreversible para la actividad de radares meteorológicos a la que nos dedicamos con tanto ahínco. A mí me «demovieron» (esta es una palabra que no existe en el idioma español, pero es la que se usa en el argot de los cuadros en Cuba) deshonrosamente «por no tener control sobre los recursos humanos a mí asignados». ¡Vaya, como si mis subordinados hubieran vendido pasaportes y trámites de visado! Nada, a estas alturas de la vida mi visión para el ajedrez de la vida es excelente. Vi muy claramente el porqué de tan desatinada y brutal medida: sacrificar los peones, tirar por la borda mi relevo, los únicos 3 que habían permanecido fieles de los 36 que entrené a lo largo de mis 41 años. A los amigos les comenté desde el principio: está muy claro porqué lo hace, no puede permitir que se «empañe» su trayectoria con la duda, todo con vistas al trabajo futuro que ya goloseaba, ahora visible para todos. Nada, en esta historia solo los radares cubanos saldrán desfavorecidos. Nosotros seguimos trabajando por Cuba con el mismo ímpetu de siempre, sabemos hacer muchísimas cosas y somos felices resolviendo problemas en las industrias. Alguien en algún momento tendrá que pensar como país y se hará la pregunta ¿Cómo Cuba se da el lujo de no usar la experticia de altísimo nivel alcanzada en una técnica tan compleja y específica como son los radares meteorológicos? Hemos sido la envidia y el paradigma que muchísimos servicios meteorológicos (incluyendo algunos muy desarrollados) quisieran alcanzar.

Como canta Silvio: a pesar de los pesares, ¡Cuba va!

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