Las inundaciones no son un fenómeno uniforme. Su letalidad y su costo dependen tanto de la geografía y el clima como de la capacidad de un país para ver venir el agua. Pero la comparación entre sistemas maduros y países sin infraestructura revela algo más incómodo que una simple brecha tecnológica: la diferencia no está solo en los radares y los pluviómetros, sino en quién interpreta sus datos, con qué confianza social cuenta y hasta dónde llega la advertencia. En el post anterior vimos que en Estados Unidos la alerta no la dispara un algoritmo, sino un pronosticador que decide con herramientas estandarizadas. Esa lección —que la tecnología sin el factor humano es un adorno— se repite, con matices distintos, en cada geografía. Y en ningún lugar se ve tan cruda como en los casos que siguen.
Un post para hablar de soberanía tecnológica y de desarrollo y fabricación de equipos en casa, no solo con mis propias opiniones sino con lo que Google piensa al respecto.
Muchos dirigentes en Cuba defienden maestrías y doctorados con el tema de la gestión de gobierno (a muy diversas instancias y en muy diversos campos) basada en la Ciencia y la Innovación. Como discurso e intención está muy bien; pero la práctica es otra cosa. Hay toda una gama de matices y motivaciones en el rechazo a desarrollar/fabricar tecnologías en Cuba en lugar de importarlas.
Un post para hablar sobre la posible integración de datos de radar en el Caribe. English version here.
La zarzuela cubana no es ópera ni comedia. Es un género de teatro lírico donde la música instrumental y cantada se entrelaza con partes habladas, y donde personajes de distinta tesitura —soprano, tenor, barítono, coro— no cantan lo mismo, pero convergen en una sola historia. Cuba es el único país de la América hispana donde el género adquirió caracteres plenamente nacionales: Lecuona, Roig, Prats supieron meter el ritmo y el fraseo cubano dentro de una estructura polifónica, y de ahí salieron obras que son, a la vez, teatro universal y retrato de esta isla.
Esa es, exactamente, la situación de los radares del Caribe y el Golfo de México. Cada radar es una voz en la partitura: distinto fabricante, distinta longitud de onda, distinta capacidad de escaneo. Ninguno por sí solo ve la obra completa. Y sin embargo, cuando el huracán viene hacia nosotros, todas tendrían que cantar juntas. Permítame que le hable con franqueza, porque llevo días rumiando esto y no encuentro manera de decirlo sin rodeos: tenemos una orquesta que no ha terminado de afinar.
La metáfora no es de hoy. Es de 2014. En mayo de aquel año, en un taller en Bogotá, escuché al Dr. Asko Huuskonen hablar del programa OPERA y de sus éxitos a pesar de la diversidad de tecnologías, métodos de exploración y métodos de calibración. Entonces se me ocurrió que nosotros, en el Caribe, Centroamérica y el norte de América del Sur, podríamos hacer si no una «Opera» al menos una «Zarzuela». Lo escribí en este blog y quedó ahí, como una botella al mar, cerrado con un «tal vez algún día lo logremos» que sonaba más a despedida que a pronóstico.
Descubre por qué la calibración de radares meteorológicos (WMO-No. 1257) es fundamental para pasar de imágenes cualitativas a datos cuantitativos reales en el monitoreo de tormentas y estimación de precipitaciones. Si compartimos datos de radar sin calibrar es como contar guayabas y manzanas como un mismo conjunto. English version here.
Si usted es una persona involucrada con la compra o donación de un radar meteorológico para un país «en vías de desarrollo» —una forma muy edulcorada y eufemística de no decir subdesarrollado—, permítame «meter la cuchareta» (dicho cubano para expresar una opinión que nadie me ha pedido): la pregunta decisiva no es cuántos radares y de qué tipos pueden comprarse para ayudar a la meteorología de ese país, sino qué podrá ese país mantener funcionando cuando se venza la garantía, el proveedor deje de responder, el repuesto no llegue a tiempo, el fabricante se vuelva inalcanzable y el presupuesto se reduzca a una fracción de lo previsto.
De este asunto no hablo desde la teoría abstracta, ni desde un manual, ni desde una sala de conferencias. Hablo desde la práctica de cuarenta y cinco años de trabajo con radares en un archipiélago que lleva más de cincuenta años operándolos bajo un bloqueo feroz, sin acceso directo a fabricantes, sin derecho a devoluciones y sin posibilidad siquiera de hacer preguntas técnicas sobre los repuestos que hay que comprar por vías escabrosas, y con la obligación de acertar al primer intento porque no hay dinero para una segunda compra. Aquí no hemos aprendido a comprar repuestos: hemos aprendido a desmenuzar cada módulo para rediseñarlo y fabricarlo con otros componentes, y a mantener una lista bien establecida de opciones —de la A a la Z— para rehacer la funcionalidad de cualquier módulo de radar que se estropee.
Si alguien va a asesorar a un país subdesarrollado —dejemos a un lado los eufemismos, pues todos sabemos que la brecha entre desarrollados y no desarrollados no hace más que ampliarse— para adquirir tecnología que deberá funcionar en las condiciones reales de ese país, no en las ideales, le sugiero que mire la experiencia cubana: la de una especie de campeón mundial en sostenibilidad en condiciones muy adversas. No alardeo; es que hay preguntas que solo se pueden contestar desde las cicatrices del sobreviviente de muchas batallas.
Primera parte: la complejidad universal de sostener una red de radares
Comprar repuestos para radares meteorológicos no es un asunto trivial en ningún lugar del mundo, ni siquiera para las instituciones con alto presupuesto que he visitado. Quien haya estado cerca de la gestión técnica de una red de vigilancia atmosférica lo sabe: detrás de cada equipo funcionando hay una cadena de decisiones que rara vez se visibiliza, pero que sostiene la operación real.
El punto de partida es una realidad incómoda: los equipos electrónicos ya no se fabrican para durar eternamente (olvídese de los «almendrones», los viejos autos de los años cincuenta que aún circulan en Cuba). La industria impuso ciclos de vida cada vez más cortos. La propia NOAA estadounidense reconoce que sus radares NEXRAD, diseñados en los años ochenta y construidos en los noventa, requerían un programa de extensión de vida útil de nueve años y 150 millones de dólares para «eliminar elementos obsoletos» y actualizar componentes que «no habían sido actualizados o requerían renovación tecnológica».
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) documenta que, si bien la vida útil teórica de un radar puede ser de quince a cuarenta años, en la práctica los equipos suelen dejar de operar antes debido a la degradación de componentes y fallos en los circuitos.
A esto se suma la tensión entre inventario y presupuesto. Todos los técnicos aspiran a tener repuestos «disponibles al alcance de la mano», pero ningún jefe —en toda la escala— quiere inmovilizar dinero en almacenes. La OMM recomienda que las instituciones mantengan hasta un 30 % de la inversión inicial del radar en repuestos críticos en el sitio, pero la realidad presupuestaria de muchos servicios meteorológicos —especialmente en países en desarrollo— hace que esa recomendación sea más un ideal que una práctica. La estrategia de repuestos se debate entre dos extremos: comprar un inventario completo y asumir el costo de piezas que envejecen en anaqueles, o depender de un contrato —muy oneroso— con el proveedor para que atienda rápido y rezar para que los tiempos de entrega sean compatibles con las urgencias operativas. Lo normal en los países subdesarrollados, sin embargo, son las largas paradas.
Luego está la jungla de los códigos. Cada fabricante identifica sus productos con nomenclaturas alfanuméricas que codifican decenas de características técnicas. A esa complejidad se añade que los distribuidores superponen sus propios códigos comerciales. El resultado es un laberinto donde el error humano es una espada de Damocles sobre quien debe elaborar los listados: los componentes se modifican en cada nueva serie, lo que implica nuevos dígitos en el código, y hay que ser un verdadero experto para pedir cada pequeño componente.
La variabilidad del mercado agrava todo lo anterior. Los fabricantes desaparecen, los distribuidores cambian de cartera, un producto que ayer era estándar hoy está descatalogado. Un estudio de caso de los Servicios Meteorológicos de Zimbabue señala que la sostenibilidad de la red de radares depende en gran medida de la disponibilidad de repuestos y consumibles, y que su falta se traduce directamente en brechas de datos que comprometen la calidad de la información meteorológica. En el Reino Unido, un documento de 2009 ya advertía que la mayoría de los radares tenían entre diez y treinta años y que «gestionar la obsolescencia de las partes mecánicas y eléctricas se estaba volviendo cada vez más desafiante».
En síntesis: gestionar repuestos de radar es un ejercicio permanente de equilibrio entre lo técnico, lo económico y lo logístico. Quien lo haga bien, sostiene la operación. Quien no lo haga, acumula radares silenciosos que muy pronto se vuelven chatarras de museo o desaparecen en la jungla o en un pico alejado.
Segunda parte: cuando el entorno añade capas de dificultad
Existen contextos donde esa complejidad universal se multiplica. No se trata solo de presupuesto ajustado —algo que los ingenieros de mantenimiento reclaman en todas partes, incluso en instituciones de países muy desarrollados—, sino de restricciones estructurales que alteran por completo la ecuación. El fabricante le promete repuestos por diez años; pero en menos de cinco modificó estructuralmente el receptor y el transmisor, ya no dispone de los componentes y entonces le ofrece una reestructuración capital.
Cuando un país enfrenta limitaciones para adquirir tecnología de fabricantes o distribuidores directos, el proceso de compra deja de ser una transacción comercial convencional para convertirse en una operación de ingenio (o de adivinación). Desaparece la posibilidad de consultar al proveedor sobre compatibilidades, de verificar especificaciones con el fabricante, de devolver una pieza defectuosa. Todo debe decidirse con la información disponible, que nunca es muy abundante.
A esto se suma el encarecimiento artificial de los productos. Los intermediarios que acceden a operar en estos contextos cobran primas por el riesgo, exigen pagos anticipados y rara vez ofrecen garantías (y si las ofrecen, no las honran: apuestan a que no va a pasar nada). El presupuesto nominal se reduce en la práctica, y cada compra adquiere un peso estratégico desproporcionado. El caso de Cuba es extremo: comprar repuestos violando el bloqueo nos sale de cuatro a cinco veces más caro que a una institución que pueda comprarlos directamente.
La respuesta a este escenario no es la resignación. Es el desarrollo de capacidades propias. Cuando no se puede comprar el módulo completo, la alternativa es aprender a fabricarlo a partir de componentes más simples, menos sujetos a restricciones y más disponibles, incluso a nivel de ferretería. Eso implica dominar el diseño, la integración, el software y la validación. Implica formar ingenieros que no solo mantengan, sino que creen. LADETEC, desde su creación, ha sido un pequeño grupo de ingenieros que repara radares y a la vez desarrolla sus propias soluciones para reparar a menor costo y con mayor rapidez y flexibilidad.
La OMM reconoce que la sostenibilidad de una red de radares requiere personal dedicado a la planificación del mantenimiento, la gestión de inventarios de repuestos y la gestión del ciclo de vida. Pero hay contextos donde esos planes deben construirse sin la red de seguridad que ofrece un proveedor accesible. Ahí es donde la ingeniería propia deja de ser un lujo y se convierte en la única garantía de continuidad. Quien gestiona la compra de componentes debe ser necesariamente un experto en radares que, a la vez, desarrolle soluciones. Un comercial que no sepa de radares jamás podrá actuar con agilidad y eficacia.
Tercera parte: la extraordinaria experiencia cubana
En Cuba, esa realidad no es teoría. Es la práctica cotidiana de un grupo de ingenieros que ha sostenido durante décadas una red de radares meteorológicos en condiciones que pocos considerarían siquiera viables.
La isla opera ocho radares —siete de ellos con tecnologías de los años setenta y uno, el de Holguín, de 2005—, distribuidos por todo el archipiélago, que garantizan el monitoreo del territorio nacional y de las zonas marítimas adyacentes. Esta red, gestionada por el Instituto de Meteorología y con su centro nacional en Camagüey, ha permitido incorporar elementos esenciales al Sistema de Alerta Temprana de la nación durante más de cincuenta años, y sus datos se comparten con organismos internacionales y con el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos.
El bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos impide el acceso a los repuestos necesarios, y la compleja situación financiera dificulta incluso las importaciones que técnicamente serían posibles. Un especialista cubano en meteorología ha señalado que el bloqueo «ha impedido que la isla compre partes y equipos en el mercado estadounidense para las estaciones meteorológicas locales». Los fabricantes exigen conocer el destino final de sus productos, y Cuba es, por supuesto, destino prohibido para componentes críticos.
Frente a ese panorama, el desarrollo de capacidades propias no fue una elección estratégica deliberada en un inicio. Fue una respuesta de supervivencia. A principios de los noventa, cuando los radares soviéticos MRL-5 y los japoneses RC-32B, heredados de décadas anteriores, empezaron a fallar y los repuestos originales se volvieron inalcanzables, un grupo de ingenieros de Camagüey, constituidos en el Laboratorio de Desarrollo Técnico —hoy LADETEC, una cooperativa—, comenzó a aprender haciendo.
Los radares RC-32B, fabricados por Mitsubishi Electric Corporation, fueron instalados en Cuba en 1973. Hoy, más de cincuenta años después, los tres siguen funcionando (detenidos por el cerco petrolero y la asfixia del gobierno de Estados Unidos). Un experto cubano los ha calificado como «el proyecto más exitoso y sostenible que hayan tenido el PNUD y la OMM». La Revista Cubana de Meteorología calificó el mantenimiento de estos equipos como «una hazaña tecnológica sin precedentes».
Los MRL-5, de fabricación soviética, corrieron una suerte similar. Un cronista describe cómo este «veterano de guerra tecnológica» se mantuvo firme «a base de ingenio y repuestos fabricados por los propios especialistas de LADETEC». La modernización de estos radares implicó sustituir las funciones de control originales por computadoras industriales, un proceso que se materializó por primera vez en Camagüey en 1997 y luego se extendió a otros radares. Lo verdaderamente sorprendente es que al moderno radar de Holguín, un METEOR-1500S de 2005, le falló el sistema de control original y este fue sustituido por el VESTA/RDA, igual que en los viejos radares de los años setenta. La solución demostró ser universal.
De ese proceso surgió una metodología que combina mantenimiento, reparación y desarrollo. Cada avería se convierte en una oportunidad de aprendizaje. Cada componente que falla recurrentemente es candidato a rediseño. Cada plan de mantenimiento se cruza con un plan de elevación de la fiabilidad; es decir: reemplazamos el módulo por uno igual o desarrollamos uno propio con las mismas funcionalidades usando otros componentes. El objetivo no es solo reparar: es reducir la probabilidad de que la misma falla vuelva a ocurrir.
La culminación de esa capacidad fue fabricar tres radares meteorológicos Doppler completos —hardware y software— a partir de componentes elementales, y no de bloques completos. LADETEC presume de que Cuba se encuentra entre las menos de diez instituciones en el mundo (incluyendo grandes fábricas) capaces de fabricar un radar meteorológico con hardware y software de desarrollo 100 % propio. No porque tenga acceso a tecnología de punta, sino porque ha aprendido a construirla desde los fundamentos.
Eso no significa que el proceso sea fácil. La elaboración de listados de repuestos para los radares cubanos es una tarea que consume semanas de trabajo especializado. Implica revisar códigos, verificar compatibilidades, estimar precios sin cotizaciones formales, ajustar según el presupuesto disponible y, sobre todo, anticipar consecuencias. Un error en un listado puede significar meses de retraso en la recuperación de un radar averiado. La metodología que se ha desarrollado —basada en estadísticas de fallas, control riguroso de horas de trabajo por componente y una gestión de riesgos calibrada por la experiencia— es el resultado de décadas de práctica.
Los resultados están a la vista: radares que llevan medio siglo funcionando, una red que cubre el territorio nacional y las zonas marítimas adyacentes, datos que alimentan el Sistema de Alerta Temprana ante ciclones. Y una capacidad de asesoría que se ha exportado a diez países, porque el conocimiento adquirido en condiciones adversas tiene un valor que trasciende las fronteras.
No se trata de alardear. Se trata de constatar un hecho: cuando no hay acceso al mercado, la única salida es el conocimiento. Y ese conocimiento, una vez construido, se convierte en un activo que ningún bloqueo puede confiscar. Tal vez si nosotros hubiésemos podido comprar como sugiere la foto creada por IA, hoy no tendríamos nada que compartir.
Cierre
No escribo esto para vender nada ni para pedir nada. Lo escribo porque sé que hay países del Caribe y de América Latina que enfrentan, en mayor o menor medida, la misma ecuación imposible: radares que se compran con esfuerzo y se pierden por falta de un repuesto que nadie quiere venderles.
A esos países —a sus servicios meteorológicos, a sus ministerios, a quienes negocian una donación o una compra— les digo que la experiencia cubana está disponible. No tenemos fórmulas mágicas ni soluciones de catálogo. Tenemos cuarenta y cinco años de aprender a mantener lo que otros habrían declarado perdido, y hemos aprendido que el conocimiento se comparte mejor que se guarda. Si a alguien le sirve lo que aquí hemos hecho, con gusto lo contamos: cómo planificamos los repuestos, cómo decidimos qué comprar cuando el presupuesto no alcanza, cómo rediseñamos un módulo cuando el original ya no existe, cómo formamos ingenieros que compran y desarrollan a la vez. No ofrecemos tecnología llave en mano. Ofrecemos algo que quizás valga más: la certeza de que es posible sostener una red de radares sin depender de que el mercado global se apiade de nosotros. Cuba lo ha hecho. Otros pueden hacerlo. Y si nuestra cicatriz sirve para que otro no tenga que abrirse la suya, habrá valido la pena. Radares: comprarlos es fácil, lo difícil es mantenerlos vivos
Para leer más
Si el tema le interesa, puede consultar estos otros posts:
Una historia de sequías, radares, lluvia provocada y colaboración.
Fidel siempre estaba en todas partes. En los años 60, 70 y 80 Fidel estaba en todas partes. Amanecía en Pinar del Río inaugurando una fábrica y al rato estaba en Camagüey inagurando la vocacional y un poquito más tarde estaba reunido con unos campesinos en Guantánamo, infatigable e incombustible. Yo, que no tenía en mi casa otra cosa que radio mayormente me enteraba por el Noticiero ICAIC Latinoamericano, por el cual siento gran nostalgia. Pues, por increíble que me pareciera, Fidel —sobre todo después de 2006— no estaba al tanto de todo como yo creía. Sígame y le cuento.
El despliegue masivo de la red 5G ha generado un intenso debate en la comunidad científica: ¿pueden las señales de telefonía móvil de quinta generación interferir con los radares meteorológicos y comprometer la precisión de los pronósticos del tiempo? La respuesta, como suele ocurrir, es compleja. Existe un riesgo real, pero también hay mecanismos técnicos y regulatorios para mitigarlo.
Cuando hablamos de sostenibilidad, a menudo pensamos en energías renovables o en reducir plásticos (y jabitas CUBALSE). Pero hay una faceta igual de importante y menos visible: la sostenibilidad tecnológica. Se trata de alargar la vida útil de los equipos, evitar la obsolescencia programada y demostrar que, con ingenio, un sistema puede ser útil durante décadas. Hoy quiero poner sobre la mesa tres ejemplos fascinantes que demuestran que lo viejo, bien cuidado y modernizado, puede ser la mejor inversión para el futuro.
En este post hago un recorrido por los principales fenómenos meteorológicos que afectan a Colombia, clasificándolos según su frecuencia y su potencial destructivo. Porque entenderlos es el primer paso para anticiparlos y protegernos.
Colombia, por su ubicación en la franja ecuatorial y su compleja geografía, es un laboratorio natural de fenómenos meteorológicos. Cada año, sus regiones experimentan desde lluvias torrenciales que desbordan ríos hasta sequías que avivan incendios, pasando por granizadas que sorprenden en el altiplano. Pero no todos los eventos son iguales: algunos son tan frecuentes que moldean la vida cotidiana, mientras que otros, aunque menos comunes, tienen un poder devastador que deja huellas imborrables.
Recuerde mi lector quer yo he tenido un affaire colombiano que data del año 2011. Nunca he estado, en cambio, en el Oriente Medio y ello no fue óbice para que escribiera 40 capítulos, incluyendo, por supuesto, los radares en esa zona. .
Los fenómenos más frecuentes: el pulso diario del clima
Estos son los visitantes habituales del cielo colombiano. Ocurren cíclicamente y, aunque en muchos casos son parte del equilibrio natural, su intensidad puede volverlos peligrosos.
Lluvias intensas y torrenciales Son el sello distintivo del clima colombiano, especialmente en las regiones Pacífica y Andina. Su ocurrencia está ligada a la Zona de Confluencia Intertropical (ZCIT) y se intensifica durante el fenómeno de La Niña. Estas lluvias, además de ser las más comunes, son el detonante de la mayoría de los otros eventos de la lista.
Tormentas eléctricas Acompañan frecuentemente a las lluvias intensas. Se forman en nubes de gran desarrollo vertical (cumulonimbus) y son un indicador clave de inestabilidad atmosférica. Aunque sus daños directos (por rayos) suelen ser localizados, su presencia nos alerta sobre condiciones severas.
Granizadas Son más localizadas y estacionales, con picos en marzo-abril y octubre-noviembre. Afectan especialmente la región Andina, entre los 2.000 y 3.000 metros de altitud. Pueden causar daños significativos en cultivos e infraestructura, pero suelen ser de corta duración.
Vendavales y fuertes vientos Asociados a tormentas severas y frentes, son comunes en varias regiones. Su impacto es local pero puede ser severo en viviendas, redes eléctricas y cultivos.
Los fenómenos más devastadores: cuando la naturaleza golpea con fuerza
Estos eventos, aunque en algunos casos menos frecuentes, concentran el mayor potencial de pérdidas humanas y económicas. Son el foco de los sistemas de alerta temprana.
Inundaciones y desbordamientos de ríos Son los que han generado los mayores daños materiales en la historia reciente. Durante La Niña 2010-2011, más de 2 millones de personas resultaron afectadas. Los departamentos más críticos incluyen Córdoba, Sucre, Bolívar, Antioquia y Chocó.
Deslizamientos de tierra y avenidas torrenciales Directamente relacionados con lluvias intensas, la geografía montañosa de los Andes los hace especialmente frecuentes y letales. Entre 1998 y 2021, los deslizamientos cobraron la vida de casi 2.000 personas en el país.
Sequías e incendios forestales Durante El Niño, la disminución de lluvias provoca sequías prolongadas que afectan la agricultura y el abastecimiento de agua, y crean las condiciones perfectas para incendios forestales de gran magnitud, como los que hemos visto en la Orinoquía y la Guajira.
Huracanes Afectan principalmente la región Caribe insular (San Andrés, Providencia y Santa Catalina). Aunque no tocan tierra con la misma frecuencia que en el Caribe central, cuando lo hacen su poder es absoluto. El huracán Iota (categoría 5) en 2020 destruyó casi por completo la isla de Providencia, dejando una lección imborrable.
¿Dónde ocurren?
Cada fenómeno tiene su «zona caliente». Por ejemplo:
Las lluvias intensas predominan en el Pacífico y la Andina.
Los deslizamientos se concentran en las laderas montañosas de la Andina.
Las granizadas son típicas del altiplano (Bogotá, Medellín).
Los huracanes amenazan el archipiélago caribeño.
Las sequías afectan con mayor fuerza a la Guajira y la Orinoquía.
Esta distribución geográfica es clave para posicionar estratégicamente los radares meteorológicos y otros sensores.
Y entonces, ¿cómo los monitoreamos?
Colombia cuenta con una red de radares meteorológicos de doble polarización operada por el IDEAM y la Aerocivil, ubicados en puntos estratégicos como El Tablazo, Barrancabermeja, Cerro Munchique, Carimagua, San José del Guaviare y la Isla de San Andrés. Estos radares nos permiten «ver» la lluvia, el viento y la estructura de las tormentas en tiempo real, y son la base de los sistemas de alerta temprana en Colombia.
Sin embargo, no todo está cubierto. La orografía andina bloquea el haz del radar, la atenuación en la banda C dificulta la detección en lluvias muy intensas, y regiones como la Amazonía o el Caribe continental tienen una cobertura limitada. Por eso, la combinación de radares, satélites, pluviómetros y modelos numéricos es imprescindible.
Conclusión: conocer para actuar
Colombia es un país de contrastes climáticos que nos exige estar preparados. Distinguir entre lo frecuente y lo devastador, saber dónde ocurre cada fenómeno y entender las herramientas (y sus limitaciones) para monitorearlos no es solo un ejercicio académico: es una necesidad para la gestión del riesgo y la protección de la vida.
En nuestro próximo curso de Radares Meteorológicos aplicados al Monitoreo de Fenómenos Extremos profundizaremos en todo esto, con casos reales y talleres prácticos. Si te interesa el tema, ¡te esperamos!
¿Quieres saber más? Déjanos tus preguntas en los comentarios o escríbenos a [email protected]
En la vigilancia meteorológica global, dos redes de radares destacan como faros: la NEXRAD estadounidense y el programa OPERA europeo. Una apostó por la homogeneidad centralizada escalando ininterrumpidamente la calidad tecnológica; la otra, por la interoperabilidad voluntaria entre naciones con equipos dispares; pero estándares bien establecidos. Ambas demostraron algo esencial: la cooperación técnica salva vidas.
Oriente Medio, una región acostumbrada a las tormentas de polvo, las lluvias torrenciales que desbordan wadis y los medicanes en el Mediterráneo oriental, sufre hoy una cobertura de radares fragmentada y muy desigual. Cada país mira su propio cielo, pero las nubes no respetan fronteras políticas, étnicas o ideológicas. Cuando una tormenta se gesta sobre Irak o el norte de Arabia Saudí y avanza hacia Kuwait o Irán, las alertas llegan tarde.
Las trágicas inundaciones de abril de 2024 fueron un claro recordatorio de esta vulnerabilidad. Países como Emiratos Árabes Unidos, Omán e Irán sufrieron lluvias torrenciales que dejaron devastación a su paso: 46 personas perdieron la vida, la actividad en el aeropuerto internacional de Dubái quedó paralizada y las carreteras se convirtieron en ríos de lodo. Fue un fenómeno extremo que no conoció fronteras y que demostró que la próxima tormenta podría golpear a varios países a la vez. Es entonces cuando surge la pregunta crucial: ¿estamos preparados para avisar con tiempo a quienes están en su camino?
Una caracterización de los radares meteorológicos en la zona del Oriente Medio realizada por el Dr. Orlando L. Rodríguez González, experto en radares meteorológicos.
Oriente Medio es una región donde la escasez de agua convive con tormentas torrenciales capaces de causar inundaciones repentinas mortales. La variabilidad climática, la aridez predominante y la ocurrencia de fenómenos como ciclones tropicales o tormentas de polvo hacen de la monitorización meteorológica un pilar para la seguridad de personas e infraestructuras. Los radares meteorológicos son la herramienta más eficaz para detectar y seguir estos fenómenos en tiempo real.
En este artículo analizamos los radares meteorológicos de la región a partir de datos oficiales de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y estimaciones de fuentes externas, evaluando su densidad y comparándola con la de Cuba (8 radares, 110 000 km² → 13 750 km² por radar), un país con una red densa y bien documentada.
«Epopeya del Doppler Cubano-4» desvela las razones estratégicas, los obstáculos internos y el colosal desafío tecnológico que enfrentó el equipo cubano al aceptar la misión de fabricar un radar Doppler. Este capítulo explica por qué Rubiera pidió el Doppler, la polémica decisión de fabricarlo en Cuba en lugar de comprarlo, y el enfrentamiento con las voces escépticas dentro del propio Instituto de Meteorología. Conozca los dos grandes retos técnicos —el oscilador local de alta estabilidad (STALO) y el procesador de señales en tiempo real— que convirtieron este proyecto en una apuesta de independencia tecnológica, posicionando a LADETEC entre las pocas instituciones del mundo capaces de diseñar un radar meteorológico Doppler completo con tecnología propia.
«La necesidad, los obstáculos y el desafío tecnológico» aborda los fundamentos, las resistencias y las complejidades técnicas que rodearon la decisión de fabricar un radar Doppler en Cuba. El capítulo comienza explicando por qué el doctor José Rubiera pidió el Doppler: su experiencia en el Centro Nacional de Huracanes de EE.UU. y su conocimiento de los radares NEXRAD le habían demostrado que el radar Doppler y polarimétrico es imprescindible para el pronóstico inmediato, más allá de lo que aportan los satélites. Sin embargo, no bien se conoció el encargo, surgieron voces opositoras dentro de la propia sede del Instituto de Meteorología: desde el escepticismo sobre las capacidades del equipo camagüeyano hasta la preferencia por comprar tecnología nueva en el extranjero. Afortunadamente, la dirección del INSMET, la Agencia de Medio Ambiente, el ministro del CITMA y el Grupo de Apoyo del Comandante en Jefe confiaron plenamente en LADETEC, respaldados por el historial de modernización de los radares cubanos (Camagüey, Pico San Juan, Casa Blanca y La Bajada). El desafío tecnológico era mayúsculo: dos elementos críticos definían el salto al Doppler —el oscilador local de altísima estabilidad (STALO), de control militar y difícil de adquirir por el bloqueo, y el procesador de señales en tiempo real, que requería dominio teórico de algoritmos y habilidades prácticas en programación de dispositivos programables. A esto se sumó la incógnita sobre la estabilidad de los magnetrones convencionales frente a los costosos coaxiales o klistrones. El texto subraya que «ensamblar» un radar comprando componentes OEM es trivial, pero diseñar transmisor, receptor, sistema de antena, procesador de señales y procesador de datos propios es una hazaña que apenas siete instituciones en el mundo han logrado —y LADETEC está en esa pelea, demostrando que la independencia tecnológica tiene un precio, pero también una recompensa invaluable.
Epopeya del Doppler Cubano-2″ relata la década prodigiosa (1994-2004) en que un equipo de ingenieros cubanos pasó de concebir una maqueta de radar a tener todas las condiciones objetivas y subjetivas para desarrollar un radar Doppler. Este capítulo narra el desarrollo del software VESTA, las pasantías decisivas en NCAR (EE.UU.), Montreal y Roma, y el encuentro con la élite mundial de la meteorología por radar. Conozca cómo LADETEC montó prototipos industriales sobre radares soviéticos y japoneses, mientras su líder «peinaba» la cima del conocimiento científico para, en 2004, tener «la olla hirviendo» lista para el salto al Doppler.
«Cuando apenas se divisaba nebulosamente en lontananza» cubre el período de 1994 a 2004, una década que el autor califica como «prodigiosa» para el desarrollo de los radares meteorológicos en Cuba. Comienza con la concepción de la maqueta del Radar Meteorológico Cubano (versión cero) y el desarrollo del software VESTA, que ya en 1996 incluía la visualización de productos de velocidad y ancho espectral, aunque no se pudieran adquirir sin un radar Doppler. La defensa de su tesis doctoral le abrió al autor las puertas del mundo científico occidental, permitiéndole asistir a conferencias internacionales y realizar pasantías en NCAR (Estados Unidos), Roma y Montreal, donde «peinó» la cima del conocimiento en radares meteorológicos y sometió a la élite mundial a exhaustivos interrogatorios sobre circuitería Doppler y procesamiento de señales. Mientras tanto, LADETEC se convertía en una fuerza ingenieril formidable, desarrollando y montando prototipos industriales sobre radares soviéticos MRL-5 y japoneses RC-32B. Para septiembre de 2004, el equipo había alcanzado un altísimo grado de preparación teórica y práctica, con el apoyo clave del doctor José Rubiera y la ministra Rosa Elena Simeón, y todo estaba listo para acometer el desarrollo del primer radar Doppler cubano, aunque «del Doppler no se hablaba nada» en público.
Una historia del Oriente Medio y sus religiones condensada en 40 capítulos. Capítulo 20. Irán, Israel y la soberanía tecnológica.Es solo un intento de explicarme a mí mismo los conflictos sobre los que he estado oyendo y leyendo desde pequeño.
Entre las líneas de código bloqueadas de un caza de quinta generación y los circuitos «Frankenstein» de un interceptor de la Guerra Fría, se libra una batalla silenciosa por la autonomía nacional. Pero mientras las potencias militares discuten sobre licencias y embargos, en una isla del Caribe se ha consolidado un tercer camino: la soberanía de los que no piden permiso porque aprendieron a fabricar sus propios ojos para mirar al cielo. Esta es la historia de tres cajas negras y una sola pregunta: ¿Quién manda realmente cuando algo se rompe? Sígame y les cuento algunas historias de independencia tecnológica en Irán, Israel,,,y claro, en Cuba.
«Epopeya del Doppler-1» narra el fascinante viaje de un ingeniero cubano hacia la creación de un radar Doppler en condiciones de aislamiento tecnológico. Desde los años 80 hasta mediados de los 90, esta historia real combina la ingeniería de radares meteorológicos, la teoría estadística de señales y la tenacidad personal. Descubra cómo un ingeniero autodidacta, asesorado por soviéticos y alimentado por artículos científicos occidentales, sentó las bases del primer radar Doppler cubano, culminando en el diseño de un sistema completamente automatizado que desafió las limitaciones técnicas de su época.
«Cuando era solo un deseo etéreo» es el relato en primera persona de un viaje intelectual y profesional de más de una década, que transformó a un joven ingeniero de radar convencional en el artífice teórico del primer radar Doppler cubano. Este primer capítulo abarca desde su llegada al Centro Meteorológico de Camagüey en 1981 hasta la culminación del Sistema ARGOS en 1993, un período donde el autor se aproximó al Doppler a través de dos caminos paralelos: el práctico, impulsado por un dispositivo analógico soviético de detección de turbulencia, y el teórico, forjado en una pasantía en Nalchik y en el estudio obsesivo de la teoría estadística de señales y los artículos científicos de vanguardia. Este texto es un testimonio de cómo la curiosidad, el intercambio con asesores soviéticos y colegas cubanos, y la capacidad de aprender de fuentes de ambos bloques geopolíticos, permitieron consolidar los conocimientos necesarios para, a pesar de las limitaciones tecnológicas, tener ya «la bala del Doppler en la recámara» cuando en 1994 comenzó el diseño del radar meteorológico cubano.
Descubre cómo los algoritmos eficientes reducen la huella de carbono en pronósticos meteorológicos. Conoce el caso del radar MRL-5M cubano modernizado por LADETEC que multiplica observaciones y ahorra energía.
El tema de la energía ha pasado a primer plano en los últimos 60 años. Antes nadie se preocupaba cuánta energía demandaba un equipo para su funcionamiento. Ahora la preocupación se desplaza del hardware al software. Tradicionalmente, los algoritmos se evaluaban casi exclusivamente por su rendimiento (precisión, velocidad). Sin embargo, el auge de modelos de inteligencia artificial (IA) cada vez más grandes y complejos ha llevado a la comunidad científica a desarrollar nuevas formas de medir su sostenibilidad. Ya no se trata solo de «qué tan bueno es un algoritmo», sino de «a qué costo ambiental opera». Pero, comencemos por explicar eso de «la huella de Carbono» de la que tanto hablan.
En «Across The Universe», hacemos un recorrido por los diversos rincones del mundo donde LADETEC ha tejido redes de colaboración y trabajo. Desde las vibrantes ciudades de América Latina como Caracas, Buenos Aires y Bogotá, hasta centros europeos como Londres, Berlín y Roma, pasando por localidades menos conocidas pero igualmente significativas como Jeremba en Venezuela o Chigu en Taiwán. Este mapa de relaciones refleja el alcance global de nuestra labor, conectando proyectos, conocimientos y culturas en una constelación de esfuerzos compartidos.
Mis fieles lectores saben que los ingenieros de LADETEC somos una suerte de Simbads contemporáneos: hemos corrido aventuras en Asia, África, Europa y a lo largo de toda América. Hemos participado en conferencias internacionales, recorrido fábricas de radares de primer nivel, y recibido entrenamientos y pasantías en algunas de las instituciones y tecnologías más avanzadas del planeta. Fieles al principio martiano de que «Patria es Humanidad», también hemos compartido nuestras experiencias con aquellos países que nos han solicitado apoyo. El resultado es un rastro de viajes y travesías técnicas que nos han llevado a montar, desmontar y volver a montar radares en múltiples puntos del globo.
Detrás de cada producto de la familia LAMULA™ hay una historia, un lugar y un símbolo. El nombre nace de La Loma de la Mula, sitio emblemático donde en 1997 LADETEC instaló la maqueta del primer radar meteorológico cubano completamente automatizado. Fue allí, en una colina azotada por vientos, calor y la inclemencia del trópico, donde se probó el concepto que luego se extendería a los otros seis radares del país en su versión industrial. Lo que comenzó como un prototipo experimental se convirtió en la semilla de una red nacional soberana.
¿Pronosticar el futuro de LADETEC? Muchacho, si eso es más difícil que pronosticar la hora, el lugar, la intensidad y el recorrido de un tornado con un día de antelación, ni el Oráculo de Delfos podría. El panorama económico de Cuba ahora mismo es tremendamente complejo e impredecible. Son muchas las dificultades que enfrenta una MIPYME o una CNA o un PDL (es decir los NAE, Nuevos Actores Económicos), especialmente si radica en una provincia, más especialmente si es de corte tecnológico, y aún mucho más especialmente si es una empresa que se dedica a la innovación tecnológica tangible (hardware) en las industrias cubanas. LADETEC es una CNA, y lo importante es que el enfoque de LADETEC para resolver problemas industriales en el difícil contexto cubano, tiene elementos con alto potencial disruptivo a nivel local/regional.
Por motivos de trabajo, me he sumergido en el mecanismo capitalista por excelencia de nuestro tiempo: la suscripción. Un modelo antiguo, potenciado ahora por la tecnología, que disecciaré para ustedes. Me llama poderosamente la atención su casi ausencia entre los nuevos actores económicos cubanos. Más allá del colapso de las suscripciones estatales a periódicos o la telefonía fija, apenas destacan los gimnasios y las clases particulares. ¿Por qué este modelo, tan omnipresente a escala global, no prende aquí? Les comparto un análisis de su mecanismo de enganche y una reflexión final desde mi trinchera: el mundo de los radares meteorológicos.
En las primeras horas del sábado 13 de marzo de 1993, la aparente calma de una noche habanera fue violentamente interrumpida cuando una monstruosa línea de tormentas severas, conectada a un frente frío y una profunda baja extratropical en el Golfo de México, azotó la ciudad con furia desatada. La tormenta barrió la capital con vientos huracanados que alcanzaron rachas de entre 160 y hasta 164 kilómetros por hora, arrancando árboles, destrozando techos y postes, y sumiendo a la población en el terror. Lo peor, sin embargo, llegó con la luz del día: mientras imperaba un ambiente invernal, las marejadas generadas en el golfo provocaron las peores inundaciones costeras en la historia de La Habana, con olas que penetraron el Malecón y calles aledañas, agravando la destrucción dejada por el viento. Este evento, conocido como la «Tormenta del Siglo», causó daños materiales masivos en la agricultura, la vivienda y la infraestructura, y aunque las advertencias meteorológicas existieron, la velocidad y ferocidad del fenómeno tomaron por sorpresa a la mayoría de los habitantes. Este evento me marcó profundamente y me dejó importantes lecciones que usé diez años después, cuando se me encargó crear el Servicio de Vigilancia Meteorológica por Radar en Cuba.
«Una meta sin un plan es solamente un deseo«. Antoine de Saint Exupéry
Como responsable de la Vigilancia Meteorológica por Radar en Cuba durante dos décadas y con casi 40 años en el servicio técnico, mi perspectiva sobre la planificación nace de la práctica, no solo de la teoría. Desde esta experiencia en planificación, observo con preocupación cómo el diagnóstico de «crisis sistémica» en Cuba se utiliza para promover una receta neoliberal: desmantelar la planificación centralizada –defendida por el Che como esencia del proyecto socialista– y fragmentar la economía en pequeñas PYMES. Frente a esto, sostengo que la centralización es un mecanismo poderoso y necesario. Es la herramienta que permite a una nación orientar estratégicamente todos sus recursos hacia el bienestar social colectivo. Si no fuera una forma de organización eficaz, ¿cómo se explican entonces el poder abrumador de los monopolios industriales capitalistas o la eficiencia productiva de los latifundios? La lógica es clara: un alto grado de centralización es condición para la máxima eficiencia económica y hay determinadas tareas que solo pueden desarrollarse de forma estatal, centralizada y con planificación a largo plazo como la red de radares NEXRAD de los EE.UU.
Hace ya muchos años, cuando comencé a escribir en este blog, uno de mis primeros posts (La contracción del Universo) era precisamente sobre esto: cómo ha ido disminuyendo el número de fabricantes de radares meteorológicos y cómo se ha ido incrementando el precio de los mismos. Ahora leo la noticia: Leonardo (el gran consorcio italiano, hasta 2016 llamado Finmeccanica, que no mi compañero Leonardo-Ichi) ha firmado un acuerdo, a través de su filial Leonardo US Corporation, para adquirir Enterprise Electronics Corporation (EEC), un viejo rival, desarrollador y fabricante estadounidense de sistemas de radar meteorológico y estaciones receptoras de satélite. Enterprise Electronics Corporation es una empresa estadounidense fundada en 1971 en Alabama. Fue pionera en tecnologías clave, como el primer procesador digital de video (DVIP), adoptado por el Servicio Meteorológico de EE.UU. en 1974, y el primer radar de doble polarización comercial en 2005. Por cierto, yo vi en Met Office el primer ejemplar (000001) de estos radares de doble polarización … nunca funcionó, lo que no le resta méritos a la EEC, en mi opinión ellos fabrican excelentes radares y son un gran fabricante, solo lo comento como una curiosidad. A LADETEC también le han pasado esas cosas, el primerísimo ejemplar puede no funcionar.
Habían pasado muchos años de que terminara la colaboración de Cuba con la Unión Soviética en 1991, año en que también desaparecía la propia Unión Soviética y que las instituciones con las cuales manteníamos relaciones científicas también pasaban por un período de reorientación. Mi comprensión de los temas de radar iba pasando de las cuestiones meramente ingenieriles a la comprensión de cómo explotar mejor la información de radar. La Vigésimo Novena Conferencia Internacional de Meteorología de Radar, celebrada en julio de 1999 en la ciudad de Montreal fue mi gran oportunidad de hacer muchas preguntas. Mi «víctima» primaria fue mi gran amigo y tutor, el Profesor Isztar Zawadzki, con quien ya sostenía comunicación por cartas de papel/sobre/sellos desde hacía unos años. A mi larga y fructífera relación con Zawadzki debo dedicar todo un post; pero hoy voy a limitarme a comentarles sobre su visión, muy adelantada para la época sobre el tema este de cómo rellenar los huecos en la cobertura de una red de radares, asunto que me preocupaba en aquel momento. Esta búsqueda de soluciones, que comenzó con preguntas en los pasillos del Queen Elizabeth en Montreal, pasó por el visionario proyecto CASA y hoy se materializa en redes comerciales como Climavision,que nos muestra el camino claro para modernizar la observación meteorológica en Cuba. En este post, exploraremos esta evolución y propondremos una solución concreta.
En el significado bíblico, la epifanía se traduce como «manifestación» o «revelación de Dios», refiriéndose a cómo Jesús se da a conocer al mundo. La Iglesia celebra tres eventos como epifanías principales: la visita de los Reyes Magos (Mateo 2:1-12), el bautismo de Jesús en el río Jordán (Mateo 3:13-17) y el milagro en Caná (Juan 2:1-12) (aquel donde transformó agua en vino, cosa que la Humanidad ha tratado de repetir sin éxito). Una epifanía es una comprensión súbita, profunda y reveladora de la esencia o significado de algo. No es simplemente una idea nueva, sino una reorganización instantánea de tu perspectiva sobre un problema, una situación o un concepto. Ocurre generalmente en estado de vigilia o en el límite. Por otra parte, también están los sueños proféticos e inspiradores, en los que experimentas imágenes, narrativas o símbolos que, posteriormente, sientes la necesidad de llevar a la realidad o que parecen predecir un evento futuro. Yo no soy un místico, yo soy ateo gracias a Dios, y me acuerdo de Santa Bárbara cuando truena. Soy simplemente un hombre muy estudioso y creo que epifanía o sueño revelador son dos modos que tiene la mente de resumirte un cúmulo de información, dos caras de una misma moneda, darte una conclusión y trazarte un camino que no lograbas ver, inmerso en un bosque espeso de informaciones cruzadas, como el que se tropezó el Príncipe buscando a la Bella Durmiente. Me han sucedido las dos cosas, si lo desea sígame y se entera.
He impartido muchos cursos de explotación de radares meteorológicos de todo tipo, Doppler, Polarimétricos, todos ellos con un alto grado de automatismo por ser radares modernos, recién comprados. Podría asegurarle a mis lectores, que en la mayoría si no en todos los casos, cuando empiezo el curso me veo en la obligación de desengañarlos: LOS RADARES METEOROLÓGICOS TIENEN QUE SER OPERADOS. Ellos esperan que el moderno radar sea algo así como un «Meteorólogo Automático», una especie de robot que hace operaciones por sí mismo y luego les informa dónde está lloviendo y cuán peligroso puede resultar y les brinde todo tipo de detalles en lo que ellos beben un café. El problema es que los fabricantes les prometieron un radar «llave en mano». Yo les digo que sí, que eso es muy cierto, pero que la analogía es con un auto nuevo, con caja de cinco cambios manuales, pedales de acelerador, freno y clutch, además de un timón para decidir hacia dónde camina. Cierto, te dan la llave en la mano, pero es para que te sientes y manejes, no para decirle al auto –llévame a casa de mi suegra y que el auto te conduzca en lo que miras reels en tu teléfono. Por cierto, ya hay autos de ese tipo, pero no creo que al alcance de todos, y …no hablamos de autos, hablamos de radares meteorológicos.
Los radares de los que dispone actualmente el Instituto de Meteorología entraron a nuestro país, mayormente, bajo una concepción «ciclonera». Los radares RC-32B que entraron en 1973 por un donativo del PNUD-OMM fueron ubicados con esas miras en La Bajada, Pinar del Río, en Punta del Este, Isla de la Juventud y Gran Piedra, en Santiago de Cuba. Posteriormente, el gobierno cubano adquirió dos radares MRL-5 también con esas miras y fueron ubicados en el Pico San Juan y en el Alto del Mamey en Pilón, todos con la mejor vista hacia el sur. Con fines de investigación para el incremento artificial de las precipitaciones, entraron por donativos dos MRL-5, ubicado uno en Camagüey y otro en la Loma de Casa Blanca y por último, un moderno radar Doppler METEOR-1500S en el cerro El Paraíso en Holguín. A pesar que estos tres últimos no tenían un propósito «ciclonero», han mostrado ser no menos eficaces que los otros cinco para esta tarea, pero más bien de cara hacia el norte. Los ocho han mostrado un excelente palmarés en el seguimiento de ciclones, al norte y al sur, que no en balde hemos extendido su alcance hasta los 500 km (los RC-32B sí tenían ese alcance, los MRL-5 solo 300 km y el METEOR-1500S solo 400 km) ¿Qué uso le damos y qué uso le debemos, en mi opinión, dar? Siga leyendo, le doy mis razones y luego usted, erudito lector, saca sus propias conclusiones.
Déjenme que les cuente esta historia ahora, que ya pasaron muchos años. Fue a raíz del huracán Lili, el de 1996, que causó gran afectación en las provincias centrales, el Episcopado Italiano materializó un donativo de cerca de un millón de dólares estadounidenses para fortalecer la Meteorología en las tres provincias más afectadas, Cienfuegos, Villa Clara y Sancti Spiritus. El proyecto estaba centrado en la provincia de Cienfuegos y estaba encabezado por el inolvidable y talentoso doctor Antonio de Jesús Fernández García. Como parte del proyecto se decidió invertir cerca de 30 mil USD en la modernización y automatización del radar meteorológico ubicado en el Pico San Juan. Corría el mes de abril del año 2000 y ya los ingenieros de LADETEC estábamos en plena faena para materializar el primer prototipo seriado del Radar Meteorológico Automático cubano, en lo que dimos en llamar Proyecto ELBRUS, cuando de repente …la sequía.
“Nace una fuerza de la unión de los hombres, aunque sean débiles; y nosotros somos capaces de luchar con los valientes”. Ilíada. Homero
Como lema fue utilizado originalmente por la República holandesa. Se deriva de la frase en latín «concordia res parvae crescunt» (las cosas pequeñas florecen en la concordia), del capítulo 10 de la Bellum Iugurthinum, obra del escritor republicano romano Salustio. La frase ha sido utilizada por numerosos pensadores y líderes. «La unión hace la fuerza» (en neerlandés: Eendracht maakt macht; en francés: L’union fait la force; en inglés: Unity makes strength; en alemán: «Einigkeit macht stark) es utilizado por Bulgaria y Haití en su escudo de armas nacional y es el lema nacional de Malasia, Bélgica, Bolivia y Bulgaria. Como siempre desvarío, a fin de cuentas mis lectores saben que mis conocimientos son magros y están confinados a los radares meteorológicos. Sígame y le explico.
Bueno, yo no sé nada de atletismo, ni de salto largo; pero nosotros en Cuba sí sabemos lo que es sostenibilidad, especialmente en los radares RC-32B que aun mantenemos en funcionamiento desde 1973 (aunque de momento haya dos fuera de servicio; pero yo creo que están recuperables … si alguien se interesa); pero no, ahora quiero comentar sobre la sostenibilidad de los 159 radares WSR-88D nacidos del proyecto NEXRAD, concedido a Unisys y desplegado entre 1991 y 1997, curiosamente, pasando por muchos contratistas diferentes en sus 37 años de existencia desde la concesión de la licitación hasta hoy.
Para un salto tecnológico es fundamental la convergencia de tres elementos clave: i) una necesidad o problema real al que es necesario buscar, urgentemente, una solución, ii) una idea innovadora que plantee un enfoque novedoso, y iii) un conjunto de avances tecnológicos que haga viable esa solución. La interacción de estos tres pilares permite pasar de la teoría a una aplicación práctica que genere un cambio significativo en un proceso, sector o en la sociedad en general. En la filosofía marxista, la relación entre cambios cuantitativos y cualitativos se entiende como la acumulación gradual de pequeños cambios cuantitativos, al alcanzar un punto crítico o «nódulo», provoca un cambio brusco y radical, un salto cualitativo, que transforma el objeto o fenómeno en algo esencialmente diferente. Les comentaré mi punto de vista de cómo sucedió con el proyecto NEXRAD.
Shootout se traduce como un tiroteo, como un enfrentamiento entre dos o más contendientes, como un duelo de vaqueros en el lejano oeste o una tanda de penales cuando el partido de futbol queda empatado, pero mis amables lectores saben que ni soy experto en películas del oeste, menos en futbol y por supuesto que no voy a hablar de ningún tiroteo en un radar. De lo que quiero hablar es del proceso de licitación para la concesión del contrato para la fabricación de 159 radares llamados NEXRAD, sígame si le interesa el tema.
NEXRAD (Next Generation Radar) es una red de radares meteorológicos Doppler (modernizados ya todos a Doble Polaridad) de alta resolución, oficialmente conocidos como WSR-88D. Fue desarrollada por la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) junto con otras agencias federales para reemplazar sistemas más antiguos como el WSR-57 y WSR-74. NEXRAD no es estático, sino que ha sido un ejemplo de sostenibilidad a lo largo de más de 35 años en constante modernización. Tiremos un vistazo.
“Lo pasado es la raíz de lo presente. Ha de saberse lo que fue, porque lo que fue está en lo que es”. José Martí
NEXRAD, el megaproyecto que dotó al Servicio Meteorológico de Estados Unidos de 159 radares Doppler que en su momento impusieron el estándar al mundo entero, ha sido el más grande y exitoso proyecto que se haya acometido en Meteorología en el mundo, así que no es ocioso volver a él una y otra vez en busca de experiencias. Hete aquí, que 37 años después, vengo yo, que no soy economista ni cabeza de un guanajo, a provocar insinuando que fue un proyecto de tipo socialista, nada más y nada menos que en la meca del capitalismo. Mis recalcitrantes lectores ni me harán caso, asumiendo que estoy loco. Sin embargo, hagamos unas cuantas preguntas y al responderlas con sinceridad estimularemos un debate al respecto. ¿Fue un proyecto estatal? ¿Fue un proyecto centralizado? ¿Fue un proyecto con planificación a largo plazo? ¿Estuvo enfocado en el bien común por encima del afán de lucro mercantil o no? Veamos.
Mis lectores lo saben que por muy malo que uno sea, siempre tiene a su abuelita pa que lo defienda. No es por que lo dijera mi abuelita, pero mis lectores saben que yo soy «bello y extremadamente inteligente»…bueno, así decía mi abuela Zeida, que fui el único nieto que ella conoció. El caso es que mi abuelita murió en 1963 y ya la gente no se da cuenta de lo «lindo e inteligente» que soy yo. Bueno, pero al menos lo de que soy muy trabajador alguien sí debía decirlo, y con lo de muy trabajador no me refiero solo a mí mismo, sino a todo los «monstruos» que han trabajado conmigo en los radares. Bueno, está bien, alguien sí saca la cara por nosotros, lean lo que dice el Asistente de IA…
Ya quedan pocos sillones de limpiabotas en la ciudad de Camagüey, es un oficio honroso que va desapareciendo, en parte por el tipo de calzado que usa la mayoría de las personas y en parte porque es más rentable revender cualquier cosa en la sala o en el portal o el garaje de su casa. Prácticamente en cualquier cuadra hay 3 o 4 quincallas y en las calles más céntricas es una al lado de la otra; pero bueno, dejemos a los revendedores en paz y volvamos a los limpiabotas y a mi anécdota. Estaba yo haciéndome limpiar mis zapatos de piel con el limpiabotas de la calle República al lado del parqueo.
Desde muy pequeño aprendí a no hacerme muchas ilusiones. Como dice el dicho «No se debe vivir de ilusiones para no morir de desengaños». No obstante, aunque uno no quiera, allá en el fondo de la mente, por más que uno trate de reprimirlo siempre hay un rayito de esperanza de que se dé algo que uno desearía aunque uno nunca lo diga en voz alta. Yo siempre fui auto-reprimido, me apenaba pedirle algo a mis padres, por muy pequeño que fuera. Otras veces no es ni siquiera una cosa que uno anhele, sino que es una visión que uno se hace sobre algo futuro a partir de cosas que lee u oye y después resulta que todo es distinto. En contraparte, a veces la vida te concede, de forma bastante inesperada, cosas con las que nunca soñaste. Narraré algunas cosas que me han pasado y las iré clasificando como decepción o como satisfacción.
Las redes de radares meteorológicos son un componente esencial de la predicción meteorológica moderna. Los radares proporcionan datos cruciales para la preparación ante desastres, la seguridad aérea y las estaciones de radiodifusión. Esta entrada de blog profundiza en los desafíos y los costos asociados con el mantenimiento de estas redes vitales.
El radar es muy eficaz para el seguimiento de los sistemas meteorológicos y proporciona una detección precisa de la cizalladura del viento en un área mucho más amplia que el LLWAS. Esta información es crucial para los aeropuertos, ya que disponemos de cizalladura del viento de forma continua y no podemos arriesgar la seguridad de los pasajeros, especialmente si se aproxima una tormenta. Los radares de Vaisala son extremadamente precisos y fiables, y esperamos utilizarlos en más aeropuertos de todo el país. Airport Team Solution.
Publicado por Elizabeth Baker el 30 de abril de 2025 en Meteorological Technology International
Una reciente reunión de alto nivel del Departamento Meteorológico de la India (IMD) destacó la expansión de la red de radares meteorológicos Doppler (DWR) y la modernización de la infraestructura meteorológica como prioridades urgentes, y el Dr. Jitendra Singh , ministro de estado (cargo independiente) de ciencia, tecnología y ciencias de la tierra, anunció planes para expandir la red DWR de los 37 radares operativos actuales a 73 en 2025-26 y a 126 en 2026.
En nuestro viaje a Inglaterra, cuando fuimos los cinco, yo me compré un excelente juego de llaves de cubo para el carro, yo iba a escoger otro; pero el mostro Ichi me dijo –no compres mierdas, si te vas a comprar un juego de cubos, que sea solamente juego de cubos, que no haya relleno de destornilladores ni nada, mira, compra este, y ese fue el que compré y fue una excelente elección, le agradezco a Ichi habérmelo escogido. Pasaron unos tres años, elaborábamos un pedido de piezas de repuestos y herramientas. El mostro Arturo, como siempre, hacía la selección de las cosas y los demás revisábamos. Cuando tiro un vistazo veo que Arturo había seleccionado un grupo de herramientas de la firma Draper Tools. Le digo –Arturito, no compres mierdas, mira voy a ir a mi carro y te voy a traer mi juego de cubos, para que veas lo que son herramientas de calidad, pero me entretuve en algo, le di la llave del carro a un técnico y le pedí que nos trajera mi juego de cubos. Solícito, el técnico fue y trajo mi juego de cubos, que cuando eso todavía tenía el forro de cartón por afuera, con la foto y el nombre y logo de la firma: gulp, como dicen en los comics, decía claramente Draper Tools. Se imaginan mis lectores lo amable que fue Arturito conmigo, lo más cariñoso que me dijo fue viejo senil.
Pensé no escribir nada más sobre la IoT y la IoT+IA (por cierto, en algunos textos le llaman AIoT); pero alguien me escribió diciéndome que si puse ejemplos de otras aplicaciones por qué no poner un ejemplo de la Meteorología, a fin de cuentas fue mi especialidad durante muchos años. Bueno, estoy retirado de la Meteorología, para no decir que fui empujado fuera de ella (humm, sigo sonando resentido); pero sí, lo admito, es interesante hablar de cómo se inserta la IoT+IA en este campo. A fin de cuentas algo hablé sobre esto en el post «¿Lloverá? Yo veré y te diré» (y en algunos otros, cuyos enlaces les pongo al final), pero no hice hincapié en las tecnologías IoT en ninguno de ellos. Así pues, aquí vamos con un ejemplo de IoT+IA en el campo meteorológico.
A mediados del año 2017, la ministra Elba Rosa Pérez Montoya nos reunió en la delegación del CITMA en Camagüey. Como es lógico, ella me interrogó para conocer sobre la preparación para la venidera temporada ciclónica. Yo respondí lacónica y triunfalistamente –si viene un huracán lo enfrentaremos como nunca. Ella se asombró y comentó que yo siempre solía enumerar una larga lista de problemas. Ahora también podría comentarle una larga lista de problemas –le dije– pero usted me pregunta con vistas a enfrentar un huracán, y es diferente a estar listo para enfrentar tormentas locales severas todo el año, aunque tenga mucho en común. Lea mi insaciable lector lo que pasó y saque sus propias conclusiones.
Ya en un artículo (Radares meteorológicos: eficacia) dejamos establecido cómo se puede medir la eficacia de un radar meteorológico destinado a satisfacer las exigencias de múltiples usuarios según las diferentes aplicaciones que puede brindar el mismo. Ahora le toca el turno a la eficiencia del funcionamiento de este complejo equipo. El término eficiencia se puede definir como la capacidad de alcanzar un objetivo final con poco o ningún desperdicio, esfuerzo o energía (y yo agregaría: tiempo). Ser eficiente significa que puedes lograr tus resultados utilizando los recursos que tienes de la mejor manera posible. En pocas palabras, algo es eficiente si no se desperdicia nada y se optimizan todos los procesos. Surge la pregunta ¿Por qué es importante medir la eficiencia de un radar? Y una vez respondida esa pregunta viene la otra ¿Cómo determinamos la eficiencia de un radar meteorológico? Acompáñeme y les doy mi opinión.
Hoy vemos miles de imágenes de radar en Internet, llenas de colores, con información geográfica sobreimpuesta, con marcas de diferentes tipos de tormentas y otras muchas indicaciones complementarias que ayudan a comprenderlas. Sin embargo, no siempre fue así. En los radares meteorológicos de los años 70 y principios de los 80, solo contábamos con fotos tiradas a la pantalla (indicador PPI) como único registro de la información de radar para la historia. Los radares RC-32B, instalados en Cuba en 1973 en La Bajada, Punta del Este y Gran Piedra, nos legaron excelentes registros fotográficos para la historia del paso de los huracanes por nuestro país.
Logo del Centro Nacional de Radares. Una isla de Cuba estilizada en azul, sobre un domo o sea, una cúpula protectora de la antena de radar, con franjas blancas y rojas. Un punto blanco en la isla que simboliza la ubicación del Centro Nacional de Radares en Camagüey. Debajo las palabras CENTRO (en rojo) y RADARES (en azul). El Centro Nacional de Radares es uno de los 9 centros nacionales especializados con los que cuenta el Instituto de Meteorología de la Agencia de Medio Ambiente, perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. Conozca a las personas que trabajan en este Centro.
En el cristianismo, un ángel caído es un ángel que ha sido expulsado del Cielo por rebelarse contra Dios. «Lucifer» es el nombre que se le dio inicialmente, que significa, «Brillante», «Portador de la luz». Pero desde que se puso en contra de Dios, se cree que se le cambió el nombre a Satán, y este nombre significa «oponente», «opositor», «adversario», «acusador». LADETEC durante muchos años fue un ángel, el ángel de la innovación tecnológica. De repente nos convirtieron en Lucifer, y seguimos siendo un ángel, cierto, caído; pero seguimos siendo un ángel de Luz. Lo que no han logrado ni lograrán es convertirnos en Satán. Si mi amable lector no me cree que fuimos un ángel, mire la siguiente recopilación de opiniones que he obtenido en la red de redes (hay muchísimas más) y … saque sus propias conclusiones.
Un día como hoy, el 27 de enero de 2019 un tornado afectó la ciudad de La Habana, provocando gran destrucción y la pérdida de vidas humanas. Fue un tornado inusualmente violento y destructivo que arrasó la capital cubana. Derribó árboles y postes de electricidad, destruyó autos y envió escombros a su paso por la ciudad. Al menos ocho personas fallecieron y más de 190 resultaron heridas. A las 20:20 hora local, se formó un vórtice de tornado cerca del Casino Deportivo, en el municipio Cerro, caminó 20 km de este a noreste, a una velocidad de 46 km/h (29 mph) con vientos de 300 km/h (190 mph). A las 20:46 hora local, el tornado salió al mar por la Habana del Este, ya en disipación. El Instituto de Meteorología de Cuba le asignó una calificación oficial de EF4 en la escala Fujita mejorada, lo que lo convierte en el primer tornado F4 o EF4 en Cuba desde 1999 con los Tornados de Cruces y Pedroso. El mostro Arturo iba entrando a La Habana en misión de LADETEC en ese momento, casi lo perdemos.
«Puedo adivinar en un momento lo que se oculta detrás de las posiciones y que es lo que puede ocurrir o lo que va a ocurrir. Otros maestros tienen que hacer análisis para obtener algunos resultados, mientras a mí me bastan unos instantes». J. R. Capablanca
En ajedrez, un sacrificio es un movimiento que entrega una pieza a cambio obtener una ganancia táctica o una compensación posicional de otra forma. Un sacrificio también puede ser un intercambio deliberado de una pieza de ajedrez de más valor por una pieza contraria de menor valor. El objetivo es mejorar la posición, dar jaque mate inmediato, obtener un pequeño beneficio táctico. Sin embargo, el que sacrifica un peón debe calcular muy bien las jugadas subsiguientes y la respuesta del oponente, muchas veces el que hace el sacrificio termina perdiendo la partida…Caramba; pero si yo no soy experto en ajedrez, como siempre, desvarío. Solo que un día como hoy, 9 de septiembre, ocurrió un importante sacrificio de peones que me recordó los tiempos lejanos en que estudiaba y jugaba ajedrez por pura afición.
El Gabinete de la Unión de la India, presidido por el Primer Ministro Shri Narendra Modi, ha aprobado la Misión Mausam con un desembolso de 2.000 millones de rupias (240 millones de dólares estadounidenses) a lo largo de dos años. Este proyecto tiene por objeto mejorar la ciencia, la investigación y los servicios relacionados con el clima y el tiempo en la India y apoyar al país en su lucha contra los fenómenos meteorológicos extremos y los impactos del cambio climático.
La Administración Meteorológica de China (CMA) ha implementado dos sistemas de pronóstico de eco potenciados por IA en todo el país. Los sistemas, CMA-AIM-Nowcast-Fenglei versión 1.0 y CMA-AIM-GFS-Fengqing versión 1.0, fueron desarrollados por el Centro Meteorológico Nacional de China y la Universidad de Tsinghua. Antes de su implementación, fueron evaluados cuidadosamente para determinar si eran aptos para su funcionamiento. Según se informa, la evaluación mostró que los dos sistemas funcionan de manera estable y tienen un buen rendimiento de pronóstico. La versión 1.0 de CMA-AIM-GFS-Fengqing puede generar nueve tipos diferentes de pronósticos meteorológicos. Estos productos de datos se agregarán a la plataforma de nube de macrodatos meteorológicos de CMA , el sistema Tianqing.
En el verano del año 2008, viajamos cinco ingenieros de LADETEC a recibir asesoría para la transferencia tecnológica que nos estaba haciendo Met Office (el servicio meteorológico del Reino Unido) cuando estábamos desarrollando el prototipo cubano de radar Doppler, encargado por el Comandante en Jefe. Met Office es una institución que pertenece al Ministerio de Defensa británico. Adicionalmente a los trámites normales de visa tuvimos que llenar algunos documentos más de seguridad, firmados por nuestros jefes. Para entrar a esta institución hay controles muy rigurosos. Al llegar nos entregaron nuestros badges (en cubano, solapines), que no eran solo para mostrarlos a los custodios, sino que, también, permitían abrir las puertecitas giratorias de cristal de entrada/salida.
Pues sí, nuestra visita a Met Office, la sede principal del Servicio Meteorológico del Reino Unido, tuvo un gran impacto en la fase final del desarrollo del Radar Meteorológico Cuba en la difícil fase de añadirle la cualidad Doppler para estimar las velocidades dentro de los objetos meteorológicos y con ello predecir mejor el arribo y el impacto de los huracanes. Pero a la vez, como fue la primera vez que estuvimos juntos fuera de Cuba por un tiempo relativamente largo, también fue la mar de divertido por la cantidad de papelazos que logramos hacer entre todos, cuando no uno, el otro y yo, con mis ínfulas de cuentero me encargo de perpetuarlos exagerándolos y distorsionándolos para que sea más divertido.
Los juegos a los que tenga acceso un niño le permiten desarrollar habilidades que lo ayudarán en su profesión u oficio futuro. Yo siempre digo que el haber jugado muchas veces al «juego de los detectives» (Cluedo en alguna de sus variantes) a mí me ayudó muchísimo para entender la esencia del troubleshooting y desarrollar habilidades que luego fueron esenciales para mi trabajo como ingeniero. Conocer bien el funcionamiento de la técnica a tu cargo es muy importante; pero a la hora de enfrentarte a una avería, yo pienso, que lo que decide es tu habilidad en el proceso lógico de detectar el problema y buscarle solución. Como saben mis lectores, yo no sé nada de juegos, ni de sicología infantil, bueno, tampoco sé mucho de casi nada, solo conozco un poco de cosas de radares y hoy quiero hablarles del troubleshooting y su importancia en los radares meteorológicos.
Realmente, el blog «Radares mirando al sur» ha superado mis expectativas al cabo de 13 años de fundado, justo un día como hoy, 16 de diciembre de 2011. Ya desde el 2010 tenía un blog en la red corporativa del Instituto de Meteorología, cuando a finales del 2011 recibí autorización oficial para acceder a las redes sociales a través de red de la institución. Desde mi jubilación, en julio de 2023, publico desde mi casa. Hoy cumplo 69 años y sigue siendo divertido escribir. Ya sé que no soy la gran cosa como escritor, tampoco lo pretendo.
Hoy, martes 3 de diciembre de 2024 participé como jurado en la defensa de tesis doctoral de Cesar Andrey Perdomo Chávez de la Universidad Distrital de Bogotá. Una gran alegría largamente esperada, se incorpora un doctor más al gremio de los radares meteorológicos en Colombia. En sus palabras finales, el doctor Ernesto Gómez Vargas, su tutor, rememoraba que ya llevamos unos cuantos años luchando por los radares meteorológicos en Colombia y ¡ya con resultados: hoy tienen 10 radares meteorológicos! Yo no pude evitar que en mi cabeza pasaran como un carrusel estos 14 años con muchos sucesos que me vinculan a esta tarea en ese país. Entonces, de repente me dio deseos de compartir con mis lectores las anécdotas que me vienen a la mente antes que comience a olvidar las cosas. No es que yo haya hecho mucho por los radares colombianos; pero sí les puedo jurar que le puse gran entusiasmo a todo lo que hice, aunque los resultados fuesen pírricos. Ruego a mis lectores que comprendan que esta que voy a narrarles es solo mi percepción de los sucesos, puedo estar completamente equivocado o incluso haber confundido episodios y fechas, si no le es molestia a mi lector, en honor a la exactitud histórica, me dejan sus comentarios en el blog.
Un post sobre la ubicación óptima de un radar meteorológico para dar servicio a un aeropueto. English version here.
Yo he estado involucrado en la ubicación de varios radares en mi vida. Todo comenzó con el radar MRL-5, el primero de su tipo que entró a Cuba, que comenzamos juntos nuestra vida laboral. A pesar de que ya yo era experto certificado en los radares MRL-5, en 1986 se instaló el de Casa Blanca, en la propia sede del Instituto de Meteorología; pero no tuve participación en la selección del emplazamiento. Largo tiempo se debatió si el de Camagüey que estaba en el Centro Meteorológico debíamos subirlo haciéndole una lomita allí mismo o hacerle una pequeña construcción para elevarlo; pero no fue hasta 1997 que se reinstaló en versión completamente automática (MRL-5M) en la Loma de la Mula. En el año 2005 participé de la selección de la ubicación y de la instalación del radar METEOR-1500S en la Loma El Paraíso en Holguín. Siete años más tarde, en el año 2012, movimos el radar de Camagüey nuevamente para el Centro Meteorológico, convirtiéndolo en el Radar RD-200SX, prototipo del Radar Meteorológico Cubano Doppler. Por último, estuve relacionado con la instalación del radar METEOR-735C en Las Nubes, Nicaragua. En ninguno de los casos se buscó una instalación óptima con respecto a un aeropuerto, las decisiones se tomaron por criterios meramente logísticos. No obstante, a lo largo de los años recopilé todo lo relacionado con la selección del emplazamiento de un radar meteorológico (especialmente los Doppler) para brindar servicios a un aeropuerto para la detección de los fenómenos meteorológicos que generan factores adversos para la navegación aérea. Si mi indulgente lector me lo permite, le comparto estos criterios.
Tomado de «El invento que comenzó con un concurso para crear un «rayo de la muerte» y ayudó a ganar la II Guerra Mundial», publicado por Tim Harford en: BBC, 50 Cosas que hicieron la economía moderna, https://www.bbc.com/mundo/noticias-41124499
…Se puede rastrear el alcance de nuestra dependencia en el transporte aéreo mirando muchos inventos. Desde el motor de reacción hasta el mismo avión. Pero en ocasiones los inventos necesitan otros inventos para liberar todo su potencial. Para la industria de la aviación, la historia comienza con la invención del «rayo de la muerte». O quizás comienza con el intento de inventar el rayo de la muerte. Esto se remonta a 1935. Funcionarios del Ministerio Británico Aéreo estaban preocupados por quedar rezagados tras la Alemania nazi en la carrera tecnológica armamentista…Siga leyendo este interesante artículo.
Desde que comencé mi vida laboral, cambiando a la especialidad de radares meteorológicos “en segundas nupcias”, comencé a pensar en todas las posibles aplicaciones de esta técnica. Claro, estando en el Centro Meteorológico de Camagüey, que está literalmente “incrustado” robándose un pedazo del aeropuerto Ignacio Agramonte de esta ciudad, pues resultaba prácticamente imposible no pensar en el tiempo (el weather, para que no haya confusión) y su relación con la aviación. A partir de este momento, dada mi natural curiosidad, me surgieron muchas preguntas, cuyas respuestas me tomó años conseguir. La primera de ellas le da título al post. Si mi curioso lector quiere saber mi respuesta, siga leyendo.
El término “cobertura” aplicado a un radar meteorológico suele resultar ambiguo cuando uno trata de precisar si el radar “ve” o “no ve” determinado fenómeno sobre un área específica. Normalmente, las personas que no son propiamente expertos de radar, suelen imaginar que la cobertura que garantiza un radar es el parámetro táctico que suele aparecer en los catálogos como alcance máximo del radar. Así pues, si alguien revisa los parámetros tácticos declarados para los radares cubanos verá que estos tienen un alcance de 500 km, los ocho.
Nosotros tuvimos la oportunidad de estar en Inglaterra y no fue precisamente «trabajando pal inglés», yo diría que justo lo contrario. Los colegas de radar de Met Office gentilmente nos hicieron una transferencia tecnológica de su procesador de señales Doppler y nosotros, aprovechando muy bien las enseñanzas, diseñamos y fabricamos nuestro propio procesador Doppler para el Radar Meteorológico Cubano. Pero bueno, mis siempre tolerantes lectores saben que desvarío y ahora mismo no sé si los ingleses tomaron La Habana o los habaneros tomaron Inglaterra, En fin que no es de «trabajar pal inglés» en sentido literal de lo que yo quiero hablar.
Se llama fiebre del oro a un período de migración apresurada y masiva de trabajadores hacia zonas más rústicas en las que se ha producido un descubrimiento espectacular de yacimientos de oro. Suele referirse en especial al que se produjo en California, Estados Unidos, en 1848 y que finalizó en 1960 aproximadamente. De una forma más general, puede referirse a cualquier tipo de obsesión colectiva en la búsqueda de ostensibles, rápidas y fáciles mejoras económicas en las que las personas suelen perder todo tipo de escrúpulos morales. En Cuba, a principios de los 90, el gobierno abrió establecimientos que la gente llamó “las tiendas del oro”, en las que las personas entregaban sus joyas de oro y recibían a cambio distintos bienes que podían llegar hasta un auto LADA modelo 2105 (el más avanzado en su momento); pero hubo otra oleada que nada tuvo que ver con esas tiendas…
Se estima que en la actualidad en el mundo hay más de 1500 radares meteorológicos en uso. En la Base de Datos de Radares Meteorológicos de la OMM se listan 845 radares reportados por los servicios meteorológicos. En esta base de datos el 40% de los radares son de banda S, el 53% son de banda C y solo el 7% son de banda X. La mayor concentración está en Europa y en Norteamérica, como puede observarse en el mapa.
Cierta vez, una persona que ocupaba un puesto muy alto vino a visitarnos. Obviamente acababa de pasar un curso sobre técnicas de dirección, quería alardear sobre ellas, y dijo enfáticamente: ¡lo que hay es que hacer es “transversar”! A todas luces esto era un disparate, lingüístico en primera instancia, pues semejante verbo no existe en el idioma español; además, hablábamos de un problema que no requería de un enfoque transversal y ni siquiera multidisciplinario, era simplemente un problema muy bien enmarcado dentro del objeto social de nuestra entidad y de nuestro equipo en particular, no necesitábamos la ayuda de nadie más para resolverlo, como en efecto, lo hicimos. Si mi infatigable y bondadoso lector quisiera conocer mi opinión sobre los métodos transversales, pues siga leyendo.
Es una opinión subjetiva mía; pero es la que me formé en 42 años de trabajo: el mecanismo de proyectos en el CITMA (y antes en la Academia de Ciencias), siempre ha sido una maquinaria burocrática, exigente de un papeleo abrumador y muy engorrosa. Creo que el fin es loable, lo hacen para controlar el trabajo; pero tienen un problema grave, controlan los esfuerzos, no la utilidad de los resultados. Yo comprendí muy temprano que para llevar correctamente todo lo que piden en la metodología de proyectos del CITMA hay que tener personas en el equipo que se dediquen solamente a escribir el papeleo del proyecto; pero en LADETEC siempre fuimos muy pocos (cierto, además de eso, nunca fuimos dados al papeleo y la burocracia), todos somos ingenieros de pensamiento y de acción, de pocos papeles; pero de resultados prácticos, con un estilo espartano de trabajo. De ahí que tuviéramos que desarrollar nuestro propio modo de ejecutar proyectos de innovación tecnológica.
LADETEC tiene un largo historial de ejecución de proyectos. A pesar de haber desarrollado nuestra propia metodología para la ejecución de proyectos, por no ser la metodología oficial del CITMA adecuada para el tipo de trabajos que ejecutamos (en otro post, donde expliqué las principales características de nuestra filosofía de proyecto), nosotros, en LADETEC, a lo largo de los años, llevamos a cabo 6 mega proyectos de investigación-desarrollo asociados a programas nacionales o a programas territoriales siguiendo rigurosamente las metodologías establecidas por la ACC y luego por el CITMA. Así pues, comencemos por estos, los que ejecutamos por las vías formales.
De que Canino era un personaje singular, a ninguno de los que lo conocimos nos caben dudas. En otro post comentaré largo sobre Canino, pero hoy me limitaré a dos breves anécdotas. 1) En aquellos años 80, en el Centro Meteorológico de Camagüey solían vendernos cosas de merienda. Hubo una temporada que nos vendían cremitas de leche. Eran tan baratas que uno compraba muchas, más de las que no íbamos a comer, porque tan dulces, empalagaban y se quedaban rodando por ahí. Se terminó la temporada de la cremita y desparecieron. Varias días después, supongo que más de un mes, Canino abrió una gaveta y se encontró una cremita, ya con con una capa de pelos grises (moho) de igual altura que la cremita en sí misma. Su expresión fue — mira, un dulce bicolor, qué rico…a duras penas me dio tiempo de arrebatárselo cercano a su boca de un manotazo, que si no, se lo come. 2) Canino almorzaba de primero y se quedaba sentado esperando a ver qué dejaba la gente en las bandejas y se las pedía para echarse las sobras en su bandeja. De más está decir que Camino tenía un apetito descomunal, y no, no era gordo, más bien atlético, muy musculoso, sin gota de grasa en el cuerpo y de una fuerza hercúlea. Un buen día dieron en el almuerzo un pescado «que no había quien se lo metiera». Se le acumularon muchas bandejas en su mesa y en otras dos mesas vecinas…A Felipón, el del almacén, que era tremendo jodedor, se le ocurrió echarle una cantidad descomunal de sal a un pescado de los que había dejado la gente, y conminó a varios a quedarse para ver cuando Canino le entrara el diente al pescado salado…se quedaron esperando en balde, Canino limpió todas las bandejas y solo quedaron espinas. Otro día le cuento más de el Gran Camino, una de las personas más inteligentes que he conocido, que trabajó de ingeniero en LADETEC.
En un principio fueron los asesores soviéticos entrenándome a mí. También los ingenieros «de La Habana» (Núñez, Aguiar, Diego, Maroto y Olano) y mis compañeros Dimitri, René, Arencibia, Gallegos y Pulido contribuyeron grandemente en mi formación. Luego fui yo, entrenando a la nueva hornada de monstruos: Leonardo, Arturo, Roberto, Wilfredito, Albio y Rafael. Y muy rápidamente, fuimos todos saliendo por el ancho mundo a entrenar a otros…
«Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. Bertolt Brecht
He tenido la oportunidad de trabajar con personas extraordinarias, este es uno de los casos. Marco Antonio Pérez Saavedra, graduado de ingeniero en Automática en la Universidad Central de Las Villas, comenzó a trabajar con nosotros a principios de septiembre de 1995. Casi tengo un problema con la justicia porque tenía solo 21 años y ya yo “lo explotaba» como ingeniero, algo así como explotación infantil. Suerte que el 17 de septiembre de ese año ya cumplió 22 años y yo «libré» de esa acusación. De todos los que han hecho aportes relevantes a la modernización de los radares cubanos, el de Marco es el más notable porque físicamente trabajó con nosotros solamente hasta el 2000, es decir 5 años; pero en ese corto intervalo, desarrolló y puso en práctica ideas que revolucionaron nuestro pensamiento colectivo, más allá incluso de mis muy fantasiosas y atrevidas previsiones. El desempeño de Marco en ese corto tiempo fue verdaderamente fenomenal y aquí les cuento por qué.
Serrat, Aznavour, Perales, Julio Iglesias, Manzanero…los grandes artistas que alegraron mi vida, al final de su carrera hicieron una gira por todos aquellos escenarios donde reinaron. Bueno, yo ni canto ni como frutas (porque están muy caras), ni soy famoso; pero ya a punto de que me llegue la jubilación hice una girita (sí, no es posible dar una gira por todos los radares, como quisiera para despedirme de ellos y de su gente, en las actuales condiciones). El radar de Pico San Juan era el que me tocaba apadrinar, y es el radar donde más tiempo he estado trabajando, claro, con excepción del de Camagüey, desde que hicimos la modernización en el año 2000, y como se dio la oportunidad de que el radar llevaba un tiempo roto, pues me brindé para intentar repararlo y de paso organizarme mi «gira de despedida». Como hoy se cumplen 34 años de su inauguración por Rosa Elena Simeón Negrín (Presidenta de la Academia de Ciencias de Cuba) y José Ramón Balaguer Cabrera (miembro del Buró Político), pues los dejo con algunas imágenes que capturé en mi última visita, los días 6 y 7 de mayo.
No fue hasta los 90 que los radares meteorológicos pasaron a estar completamente informatizados «de nacimiento”, es decir que la digitalización y la informática pasaron a ocupar un lugar determinante e indispensable dentro del radar y no una adición auxiliar como era en los radares de los años 70 y 80. Fue tan grande el impacto que solo los fabricantes que dominan completamente los aspectos informáticos son los únicos capaces de producir por sí mismos todos los módulos de un radar meteorológico. Hoy en día muchos grupos, empresas o instituciones son capaces de ensamblar un transmisor, un receptor y una antena con sus órganos de accionamiento; pero solo una élite, de no más de 10 instituciones, producen el hardware y el software necesarios para completar un radar, acorde con los requerimientos “IoT e Industria 4.0” que exige la modernidad. El Laboratorio de Desarrollo Técnico (LADETEC) está orgullosamente entre ellos. Desglosemos cuáles, concretamente, son los sujetos de la informatización del radar y cómo se organizan estos en la informática aplicada al radar.
Los radares, en general, son más bien conocidos por su capacidad de detectar aviones y barcos y ubicar su posición en el espacio, de ahí es de dónde proviene el acrónimo en inglés: RADAR: RAdio Detection And Ranging. Repasemos antes de “fajarnos” con el radar, algunas de las variables meteorológicas y los instrumentos que las miden: la temperatura se mide por medio de termómetros y se expresa en grados Celsius, grados Fahrenheit o grados Kelvin; los barómetros, miden presión en hectopascales o en milímetros de la columna de mercurio; los anemómetros miden velocidad del viento expresada en metros por segundo, kilómetros por hora o millas por hora; la lluvia caída se mide por medio de pluviómetros y se expresa en milímetros o en litros por metro cuadrado. Cuando se habla de los radares meteorológicos es común escuchar a los presentadores del tiempo decir: “según nos muestran las imágenes de nuestros radares…”. Entonces, ¿Qué miden los radares meteorológicos? ¿Acaso imágenes? ¿No? ¿Qué variable meteorológica miden que los ha hecho tan imprescindibles a lo largo de 58 años, especialmente cuando se acerca un huracán a Cuba? ¿Son o no son instrumentos de medición?
He narrado en otra entrada de este blog los avatares que me condujeron a trabajar desde 1981 en el Centro Meteorológico de Camagüey como “ingeniero de radar” y el largo camino que tuve que seguir para realmente llegar a formarme como tal, así como también comenté sobre los principales “culpables” de esta, mi adicción a los radares meteorológicos. Luego de haber nucleado a un colectivo (que nos dimos en llamar LADETEC, con un peculiar modus operandi) que está entre las muy pocas instituciones del mundo que pueden fabricar un radar meteorológico, muchos me preguntan ¿qué debe dominar un ingeniero que habrá de atender la tecnología de un radar meteorológico moderno? Dado que he entrenado a 33 ingenieros a lo largo de 40 años, creo tener “algo” de experiencia para dar una opinión sobre este tema.
“Siempre que se hace una historia, se habla de un viejo de un niño o de sí, pero mi historia es difícil: no voy a hablarles de un hombre común…”. Silvio Rodríguez
La vida me ha concedido la oportunidad de conocer y hasta de trabajar con personas extraordinarias. Hay un motivo especial para que precisamente hoy, 23 de marzo de 2023, escriba este post, más adelante le contaré a mis impacientes lectores. Yo debo haber conocido a Mayito a principios de los 80, en mis primeros años de trabajo, pero no recuerdo exactamente el momento. Él venía al Centro Meteorológico de Camagüey con relativa frecuencia, como para que uno no se olvidara de él. Es como dicen “el asesino siempre retorna al lugar del crimen” y como yo comencé trabajando en el radar aerológico (RMS-2), es lógico que no viéramos, pues en aquel entonces él trabajaba en las FAR, en el área de aerología. Bueno, es hora de aclarar que hablo del Dr. C. Mario José Carnesoltas Calvo, un grande de la Meteorología en Cuba y uno de los pastores-meteorólogos ilustres.
“Siempre que se hace una historia, se habla de un viejo de un niño o de sí, pero mi historia es difícil: no voy a hablarles de un hombre común…”
Recuerdo el día que lo conocí. Fue cuando se presentó como Ministro del CITMA en el Instituto de Meteorología, el 13 de marzo del año 2009. Por supuesto, todos sabíamos quién era, su biografía es bien conocida en Cuba; pero yo no lo había visto en persona. Ahora me hallo bajo el impacto de conocer de su desaparición física. Desde el 2009 al 2012 tuve una larga y fructífera relación de trabajo con él.
Tomado del periódico Adelante del 5 de noviembre de 2018, publicado por Carmen Luisa Hernández Loredo
Poco más de 52 años hace que el Comandante en Jefe “mirara” de frente a la tormenta tropical Inéz desde el primer radar puesto en funcionamiento en Cuba en la Gran Piedra, Santiago de Cuba. El proyecto formó parte de las medidas que se adoptaron en el país para prepararnos y prevenir en lo posible el efecto de fenómenos meteorológicos luego del paso del Flora por tierras cubanas en 1963.
Los radares son los primeros observadores terrestres de los fenómenos meteorológicos; una vez que estos entran en su alcance de medición pueden proveer a los especialistas de datos más precisos, como posibles trayectorias, el punto por donde deben tocar tierra y las áreas de mayores intensidades de precipitaciones.
“(…) las campañas de los pueblos sólo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer, pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer, tímida y quieta de su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño —la obra es invencible”. José Martí
Tuve la suerte de echar la mitad de mi vida laboral (sí, porque aun voy por la mitad, fíjense mis amables lectores que a mi La Sociedad Meteorológica de Cuba me dio el Premio Nacional de Meteorología por la Obra de la Mitad de la Vida, que a los demás se lo dan por la Obra de la Vida, más abajo se lo enseño); pero en fin, dejemos esas boberías que no es de mi de quien quiero hablar, que ya mis sagaces lectores se habrán dado cuenta por el título de este post ¿o algún guanajo no se ha dado cuenta que yo no soy de «las espectaculares muchachitas de Braulio»? En fin, yendo al grano (como diría el dermatólogo) yo empecé a trabajar en el Centro Meteorológico de Camagüey, que cuando aquello el Centro era una cosa y la Oficina era otra, aunque el Centro pertenecía a la Oficina. El Centro+Oficina siempre ha sido la segunda plaza fuerte de la Meteorología en Cuba y la primera plaza fuerte en cuanto a Tecnología y yo me puse a pensar…bueno ¿y qué nos hizo tan singulares? y deseo compartir mi opinión con mis siempre fieles lectores.
Hoy, 22 de agosto de 2022, se cumplen 100 años de la radio cubana, fundada para orgullo nuestro por el camagüeyano Luis Casas Romero, músico, combatiente del Ejército Libertador y radioaficionado, quien curiosamente, incorporó el parte meteorológico desde sus primeras transmisiones. Hasta donde recuerdo en mi casa solo había un aparato receptor de radio. No tuvimos televisor hasta que ya yo estaba en el grado 12 y no tenía mucho interés en él, por tanto la lectura y la radio absorbían mi tiempo libre.
La palabra merienda despierta en mí remembranzas que llegan hasta tercer grado en la primaria Rafael Guerra Vives (la pecera) en el Reparto Beneficencia en Camagüey. Uno de los muchachos del aula recogía el dinero e iba a la hora de merienda a traerla. Generalmente un dulce (masarreal generalmente que costaba 5 centavos) y un refresquito Son (que costaba 5 centavos y se sacaba de un viejo refrigerador-dispensador de Coca Cola). Ya bastante viejo, yo probé un refresco Ironbeer y me di cuenta que era que Ironbeer nos había robado la fórmula del refresquito Son ¿o sería al revés? Luego estaban las empanadillas del Pre, y más tarde los Tatianoff de merienda en la Facultad Preparatoria «Hermanos País»…ahhh, qué rico.
Mi Escuela Primaria Rafael Guerra Vives en García Roco.
Bueno, como casi siempre, divago, no es de la merienda propiamente de lo que quiero hablar.
Balance Anual del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Marzo del 2019
A nivel de país sucede como a nivel doméstico: en la casa algunos trabajan fuera y con lo que ganan se compra todo lo que se puede, según las prioridades y necesidades de la casa, en tanto otros se encargan de los servicios domésticos. El Estado no tiene un arca mágica de donde sacar dinero para comprar todo lo que necesita el país. Esa arca se llena con lo que se exporta y se vacía comprando lo necesario para atender las necesidades básicas (en Cuba casi todas a cargo del Estado) y además para potenciar el desarrollo. Para cubrir todas las necesidades y mejorar no hay otro camino que exportar, no lo digo yo, lo ha repetido innumerables veces nuestro Presidente Diaz-Canel. Comparto algunas opiniones que tengo al respecto.
Hace ya casi un año, a raíz de los sucesos del 11 de julio del 2021 en Cuba, un ex alumno me dijo, con intensión ofensiva, que soy un fracasado (por las redes, porque él es un empresario exitoso en EE.UU., sí, él y dos más tienen montada una exitosa compañía privada), y agregó que fracasado al igual que todos los de mi generación. Así pues, llegué a la conclusión que tengo que ejercer el rito romano de confesar de una vez y por todas mis pecados, mis anhelos y mis fracasos. A fin de cuentas, cuando inauguré el blog en el 2011 dije que hablaría de mí y lo he diferido bastante
Yo nunca sentí atracción por los carros. Algún tiempo en mi vida, supongo que en 7mo y 8vo grados, por esa época, junto con mi primo Polito y unos amigos, gustábamos de ver los carros que ahora les decimos almendrones y adivinar marca, modelo y año. Todavía logro identificar algunos modelos. Pues hoy sí que no desvarío, voy a hablar de carros…
In 1996 hurricane Lili caused big losses in the central region of Cuba. Provinces of Cienfuegos, Sancti Spiritus and Villa Clara were severely affected. MRL-5 radar at Pico San Juan worked well all the time the hurricane passed, but it lost radio and telephone communication with the rest of Cuban Meteorological Institute.
Nuestro país tiene una sólida tradición de centralizar todas las actividades nacionales en la capital. De hecho, a la mayoría de los cubanos, habaneros o no, no le cabe en la cabeza que una actividad tenga dirección nacional desde cualquier otro punto de la geografía cubana. La capital es un sumidero de cuadros, se traen constantemente cuadros de las provincias, y estos pasan a engrosar la población de una urbe superpoblada. Cada vez que trato de explicarle a alguien que la actividad de vigilancia meteorológica por radar se dirige CENTRALIZADAMENTE DESDE CAMAGÜEY, y que nosotros vivimos y trabajamos, no en La Habana, sino en Camagüey…paso mucho trabajo. Algunos plantean que la cosa sería tan simple como «nombrar» como jefe a alguien que trabaje en la sede del INSMET … Pero no, no es tan fácil. Muchas condiciones han propiciado el surgimiento de un grupo de radar muy fuerte en Camagüey, que fue creando el liderazgo nacional como un largo proceso de decantación natural. Conozca razones y motivos.
En 1997 inaugurábamos un nuevo radar MRL-5 en Cuba. Era igual a los otros 4 MRL-5; pero no tanto. Este radar se montó por personal cubano completamente, no hubo representación del fabricante. Eso ya suponía una mayoría de edad para los cubanos. Este montaje fue completamente innovador. Se le quitaron todos los órganos de mando y solo quedó transmisores, receptores y accionamiento de la antena (modificado). Todo el control del radar pasó a ejecutarse desde una computadora. Esto fue algo inédito para los más de 250 MRL-5 que había en el mundo.
A partir de este momento se inició un largo camino: la modernización de los radares de Pico San Juan, Casa Blanca, Punta del Este, La Bajada, Gran Piedra y Pilón, que culminó en el 2006
En el 2012 se inauguraba, también en Camagüey, el prototipo de Radar Meteorológico Cubano (Doppler). Ya con diseño completamente cubano, y en el 2020 echó a andar el primer ejemplar seriado de este tipo de radar. El RD-100S en la Loma de Casa Blanca. Este largo camino es una muestra de que la innovación tecnológica es la vía correcta para Cuba. Es la única forma de lograr la soberanía en todos los campos.
El ingeniero electricista, Doctor en Ciencias Técnicas Orlando Núñez Russis fue una figura cimera en la Meteorología en Cuba. Aprovecho hoy, 12 de octubre de 2020, cuando se cumplen 55 años de fundado el Instituto de Meteorología, para recordar algunos de los aportes de quien tanto hizo por los radares meteorológicos y toda la institución.
La Naturaleza tiene leyes inviolables. La atmósfera, como parte de ella, tiene las suyas. Por más que los humanos nos esforcemos, la atmósfera es un sistema abierto, con múltiples variables (las que podemos medir y las que no) y no se deja apresar facilmente en ecuaciones. A veces nos deja creernos que sí, que tenemos todo en cuenta, que los modelos simulan muy bien la realidad. Entonces, como para reirse de nosotros, nos demuestra con todo su poderío cuán lejos estamos de conocerla.
En la atmosfera, las escalas de espacio y tiempo están unidas entre sí como puede observarse en la figura de arriba. Consecuentemente, la predictabilidad de los fenómenos está también relacionada con su escala espacial y temporal. Si bien los fenómenos como ENOS se pueden pronosticar con mucha antelación, los huracanes y los frentes solo con días de antelación. Los tornados, que pudiéramos considerar el tipo de tormenta más destructiva, son fenómenos que ocurren en una escala de espacio muy pequeña, y son de muy corta duración. Su pronóstico, por tanto resulta mucho más dificil. (más…)
Dice mi estimado amigo Luis Enrique Ramos Guadalupe sobre el hombre que tuvo a su cargo la compra de los dos primeros radares para el uso de la Meteorología en Cuba: «Este lunes, el calendario marcará un siglo de distancia respecto al 25 de agosto de 1914, fecha en la que nació en la ciudad de Matanzas Luis Adolfo Larragoiti Alonso, un hombre que acumuló méritos suficientes para inscribirlo entre las figuras destacadas en las ciencias técnicas y las ciencias naturales del siglo XX cubano».
“Siempre que se hace una historia, se habla de un viejo de un niño o de sí, pero mi historia es difícil: no voy a hablarles de un hombre común…”Silvio Rodríguez
Para la enorme mayoría del pueblo de Cuba, “Rubiera” es el Instituto de Meteorología. Sin embargo para que el Doctor José Rubiera Torres, Director del Centro Nacional de Pronósticos pueda hacer su trabajo hay una persona que garantiza en el anonimato que toda la institución funcione como un reloj, todos le llamamos simplemente Tomás, a secas. Tomás a su vez, cariñosamente, nos llama «mostro» a todos nosotros, sus subordinados, de ahí que buena parte del Instituto de Meteorología, y casi todo el mundo masculino en la sede, ha adoptado esa forma de referirnos y llamarnos los unos a los otros. De ahí que yo diga que mis ingenieros son unos “mostros”, y que me han estremecido un montón de “mujeres-mostras”. Mi primer encuentro con Tomás debe haber ocurrido por allá por el 1986-87. Tomás era el jefe del Centro de Cálculo del Instituto de Meteorología, y el Instituto recién había adquirido las dos primeras «microcomputadoras», PC ensambladas por COPEXTEL bajo el nombre de LTEL-XT. Tomás, que aún demoraría mucho en convertirse en «il Capo di tutti monstri”, accedió amablemente a mostrármelas, pero el diálogo subsiguiente no fue nada halagüeño para mí.
Las cosas empezaron mal, los Cómicos salieron serios y los Meteorólogos muy jocosos, y eso no es normal, porque los Meteorólogos dicen el pronóstico del tiempo y lo dicen muy seriamente (aunque se equivoquen que errar es de humanos, bueno reirse también). En cuanto Otto aceptó mi idea de un desafío, yo hablé con todo el Consejo de Dirección del Instituto de Meteorología y con el Consejo Científico también, y hasta le pedí consejos a Maroto que le sabe un mundo a la pelota. (más…)
«Era una práctica de la antigua Roma consistente en condenar el recuerdo de un enemigo del Estado tras su muerte. Cuando el Senado Romano decretaba oficialmente la damnatio memoriae, se procedía a eliminar todo cuanto recordara al condenado: imágenes, monumentos, inscripciones, e incluso se llegaba a la prohibición de usar su nombre».
A mi en octavo grado se me fue la primera noviecita (con el trabajo que me había costado conseguirla, sí porque antes hubo otras…pero ellas no llegaron a saberlo), Maritza es su nombre, pero yo le decía Ketty. Y se me fue también el mejor socito, Heribertico. Fue duro, los cubanos sabemos bien qué quiere decir eso de «se me fue». En otras geografías hispanoparlantes eso puede significar que se murieron, pero en Cuba…significa que se piraron (bueno, esto último tampoco sé si lo entenderán otros no-cubanohablantes).
No lo conocí personalmente. Lo había visto en la televisión en las visitas que había hecho a Cuba. De pronto entró de lleno en mi vida. Me solicitaron que fuera a impartir un curso sobre interpretación de imágenes de radares meteorológicos. Los colegas meteorólogos venezolanos se habían comprado 8 radares meteorológicos de última generación y no tenían preparación de cómo usarlos. Y me ví en un abrir y cerrar de ojos en Venezuela, como buen martiano, lo primero que hice fue a rendir tributo al Libertador. (más…)
Oí esa denominación no hace mucho, cosa de un par de años. Se referían a un administrador de redes de computadoras, al que también le decían «proxyneta» por aquello de que era el que controlaba el proxy (que es el programa que se instala en un servidor y que establece las reglas, permisos y prohibiciones de navegación, y además deja las trazas y hace los cachés de navegación de los usuarios). Pero bueno, no es de administradores de redes de lo que quiero hablar, sino de los otros, los administradores «normales», los que firman «Admon», tal vez por parecer un poco faraones, y ya sabemos que los faraones eran divinos.
Dicen que a la tercera va la vencida. Había pasado yo dos veces por Londres y… directo del aeropuerto a la estación de trenes que está ahi mismo, y de ahí para Exeter…nada del Gran Londres. Esta vez sí que se me dió. Al retorno llegué a Londres (al hotel Hilton anexo al aeropuerto de Gatwick) a las 5 PM. En la Carpeta misma del Hilton Gatwick, la carpetera Marga, muy sagazmente se dio cuenta que yo hablaba español (conste que no fue por mi buen inglés sino por mi pasaporte que me delató), y ahí mismo le pregunté cómo podía llegar hasta Londres y sobre todo cuánto cuesta. Me explicó y me dijo que alrededor de 15 libras. La libra esterlina es un poco más cara que la libra de bistec de cerdo en el mercado, para que mis lectores cubanos tengan una idea del sacrificio que me aprestaba a hacer.
Hoy me llegué hasta el down-town. Mi hotel (bueno amables lectores, no se tomen todo lo que digo al pie de la letra, lo de ayer ya vieron que no era una ardilla sino una jutía, por eso, el hotel no es mio, es solo un decir). El lío es que aquí la única opción es un restaurante aledaño que se llama The Barn Owl (el Buho, o la lechuza si lo prefieren, que después empiezan los comentarios de que si era una ardilla o no). Pero bueno, mi post de hoy no es sobre una lechuza sino sobre la intolerancia.
Con las Olimpiadas ya tan cercanas pienso en Londres (es que esto empecé a escribirlo antes de…). Recibí con agrado la noticia de que una estación del Metro londinense lleva el nombre del legendario campeón Teófilo Stevenson, y hace poco me conmovió la noticia de la desaparición física del ídolo de Puerto Padre.
Cada 8 de junio se celebra en Cuba el Día del Jurista para homenajear la fecha, que, 1865, el Mayor General de las guerras de independencia contra el colonialismo español, Ignacio Agramante y Loynaz desarrolló su tesis de Grado para recibirse como Licenciado en Derecho Civil y Canónico en la Universidad de La Habana.
El mayor, como también se le conocía a este insigne patriota puso al servicio de la libertad de la Patria sus conocimientos, lo que le dio más fuerza a su propósito de servir a la Revolución. Participó en la redacción de la primera constitución de Cuba en Armas, la de Guáimaro y fue elegido secretario de la Asamblea Constituyente. (más…)
Le sigo cediendo el espacio a mi amigo Pedro Bebert, para que continue la saga de Alejandro Dumas.
Nuestro departamento (Pronósticos y Comunicaciones) participaba en los consejos científicos, pero no exponía ni tenía una línea de desarrollo específica en aquel momento, al menos que yo recuerde, fue así como decidí comenzar con mi primer pequeño trabajo, recuerdo muy bien que me sirvieron de inspiración Los tres Mosqueteros. (más…)
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10 minutes
__utmb
Used to distinguish new sessions and visits. This cookie is set when the GA.js javascript library is loaded and there is no existing __utmb cookie. The cookie is updated every time data is sent to the Google Analytics server.
30 minutes after last activity
__utmc
Used only with old Urchin versions of Google Analytics and not with GA.js. Was used to distinguish between new sessions and visits at the end of a session.
End of session (browser)
__utmz
Contains information about the traffic source or campaign that directed user to the website. The cookie is set when the GA.js javascript is loaded and updated when data is sent to the Google Anaytics server
6 months after last activity
__utmv
Contains custom information set by the web developer via the _setCustomVar method in Google Analytics. This cookie is updated every time new data is sent to the Google Analytics server.
2 years after last activity
__utmx
Used to determine whether a user is included in an A / B or Multivariate test.
18 months
_ga
ID used to identify users
2 years
_gali
Used by Google Analytics to determine which links on a page are being clicked
30 seconds
_ga_
ID used to identify users
2 years
_gid
ID used to identify users for 24 hours after last activity
24 hours
_gat
Used to monitor number of Google Analytics server requests when using Google Tag Manager
1 minute
_gac_
Contains information related to marketing campaigns of the user. These are shared with Google AdWords / Google Ads when the Google Ads and Google Analytics accounts are linked together.