Radares Mirando al Sur

Fundamentos, Tecnologías, Aplicaciones, Historia y Memoria

El nailito

Pues sí, nuestra visita a Met Office, la sede principal del Servicio Meteorológico del Reino Unido, tuvo un gran impacto en la fase final del desarrollo del Radar Meteorológico Cuba en la difícil fase de añadirle la cualidad Doppler para estimar las velocidades dentro de los objetos meteorológicos y con ello predecir mejor el arribo y el impacto de los huracanes. Pero a la vez, como fue la primera vez que estuvimos juntos fuera de Cuba por un tiempo relativamente largo, también fue la mar de divertido por la cantidad de papelazos que logramos hacer entre todos, cuando no uno, el otro y yo, con mis ínfulas de cuentero me encargo de perpetuarlos exagerándolos y distorsionándolos para que sea más divertido.

Con nuestros anfitriones ingleses, frente a la casa de renta, en Exeter.

Para viajar de la casa de renta en que estábamos alquilados (en el centro de Exeter) a Met Office (que está en las afuera, al lado del aeropuerto) usábamos el ómnibus local. Previsor como soy, yo les propuse a mis compañeros viajar en los de dos pisos, bajo el supuesto de que si un ómnibus de un piso se demoraba una hora, seguramente uno de dos pisos se demoraría solo media hora.

Centro (loque dicen los ingleses que es el Bajo Pueblo, si Down Town), de Exeter.

No pude demostrar mi teoría totalmente porque todos los ómnibus que pasaban eran de dos pisos; pero parcialmente sí, porque quedó demostrado que nos demorábamos 30 minutos, por tanto, yo asumí por simple inducción (matemáticas hijo, diría el gallo Claudio al Pollito Sabihondo) que los de un piso demorarían una hora. LQQD.

Para ir al segundo piso de las guagua era «a pie», es decir, no había ascensores.

En fin, me desvío, si yo de lo que quiero hablar es del «nailito». Nosotros rápidamente averiguamos y compramos pases a bordo semanales, que nos servían para viajar en cualquier autobús. Al montar enseñábamos el pase si alguien lo requería, es decir si el conductor estaba parado en la puerta que estaba en el primer piso que es por donde uno entra.

«Trabajando» en la taberna a la salida de Met Office.

Sí, ya sé que Marco, que es muy racional y científico me diría que por donde van a entrar si no es por la puerta del primer piso; pero eso lo dice porque él se fue muy joven para Canadá y no consiguió pasaje en la guagua Montreal-Camagüey y no sabe nada de la vida. Yo he visto en La Habana que la gente se monta por la defensa trasera, por las ventanillas y hasta por el techo, imagínese una de dos pisos y más las de dos pisos que hay en Cuba que no tienen techo en el segundo piso.

La vida es bella vista desde el segundo piso de una guagua en Inglaterra.

Bueno, no me hagan desviarme más, que hoy no estoy para estar discutiendo. Ya les conté que nosotros somos unos mostros al inglés de Inglaterra. Es decir, cuando me decían algo, de lo que yo entendía de la misa la mitad, yo asentía con cara de Shakesperare y seguía de largo. Cada uno tenía su estilo, Ichi decía «yes» a todo lo que le parecía una pregunta y Arturo decía «nou» a cualquier interrogante.

Frente al modernísimo edificio de Met Office.

Sucedió que subimos a un bus (de dos pisos como ya les expliqué) y en la puerta de abajo estaba el conductor que salió de su cabina después que ya yo había pasado y le hizo una amable pregunta a Arturito. Fiel a su protocolo Arturito dijo «nou» (para los que no saben inglés, «nou» es no, más o menos igual que en Cuba, y si puedes lo acompañas de un movimiento de la cabeza de un lado a otro como el calentamiento en las clases de educación física.

Atrás venía Ichi, que no menos fiel al protocolo dijo «yes» (para los que no saben inglés, yes es sí en español de Camagüey y hasta en el español de Santiago de Cuba) y el hombre le dio un nailito donde cabía perfectamente el cartoncito del pase. Cuando nos bajamos en nuestra parada en Met Office (bueno, es un decir, la parada no era nuestra, es que nos bajábamos ahí y entrábamos caminando a Met Office), Ichi sacó su pase enfundado en el nailito de marras, desatando la envidia de todos nosotros, especialmente la de Arturito que había dicho «nou», entonces Ichi le decía –papa, pa qué dijiste que no, el tipo te lo ofreció a ti primero.

Ichi, señalando acusadoramente a Arturito por no aceptar el nailito.

Arturito es un hombre perseverante que parla tremendo inglés. A partir de ese momento se dio a la tarea de pedirle un nailito a cada conductor de la guagua (de dos pisos, como ya les dije) que montábamos. Infructuosamente. A la oportunidad la pintan calva por detrás, si no la atrapas por el pelo que tiene en la parte de alante de la cabeza, ya no la atraparás.

Arturito rumiando su estrategia para conseguir el nailito.

Bueno, así es la vida, Arturito nunca consiguió su nailito. Ichi, en cada parada, se encargaba de mostrarle (yo diría más bien restregarle en la cara) a Arturito las bondades de su nailito y recalcarle que él no había querido cogerlo cuando el tipo se lo ofreció.

Ichi mostrando las ventajas de su nailito.

No obstante, lo que si consiguió Arturito (y los otros cuatro que fuimos) fue un gran conocimiento sobre Cyclops-D, el procesador Doppler de los radares de Met Office, que nos permitió implementar exitosamente nuestra versión VESTA|Cíclope en tres radares cubanos.

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