
En 1997 inaugurábamos un nuevo radar MRL-5 en Cuba. Era igual a los otros 4 MRL-5; pero no tanto. Este radar se montó por personal cubano completamente, no hubo representación del fabricante. Eso ya suponía una mayoría de edad para los cubanos. Este montaje fue completamente innovador. Se le quitaron todos los órganos de mando y solo quedó transmisores, receptores y accionamiento de la antena (modificado). Todo el control del radar pasó a ejecutarse desde una computadora. Esto fue algo inédito para los más de 250 MRL-5 que había en el mundo.
A partir de este momento se inició un largo camino: la modernización de los radares de Pico San Juan, Casa Blanca, Punta del Este, La Bajada, Gran Piedra y Pilón, que culminó en el 2006
En el 2012 se inauguraba, también en Camagüey, el prototipo de Radar Meteorológico Cubano (Doppler). Ya con diseño completamente cubano, y en el 2020 echó a andar el primer ejemplar seriado de este tipo de radar. El RD-100S en la Loma de Casa Blanca. Este largo camino es una muestra de que la innovación tecnológica es la vía correcta para Cuba. Es la única forma de lograr la soberanía en todos los campos.
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