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El bien guardado «secreto» del kañifol

Esta anécdota me la contó mi amigo Rafael Valdés, ingeniero del DATINSAC-Camagüey (yo como siempre dramatizo y exagero). Sucedió a mediados de los 80, cuando en el Centro de Cálculo (donde hoy radica COPEXTEL, en el reparto Jayamá) creo que ya se llamaban Empresa de Servicios Informáticos (ESI). Estaban en el proceso de instalación de una flamante computadora del tipo mainframe, es decir computadoras grandes. Se terminaba la instalación de una SU-1035 (SU, venía de Sistema Unificado del CAME). Su capacidad de cálculo sobrepasaba todo cuanto había en Camagüey en materia de computación. Sin embargo, algo ensombrecía y preocupaba a los ingenieros cubanos que habrían de quedarse a cargo del servicio técnico de este sofisticado complejo una vez que los especialistas soviéticos se retiraran. Síganme y les cuento.

Pues la preocupación venía por la insistencia de los especialistas soviéticos al decirle a los cubanos que para desoldar y soldar componentes en las placas no podían usar ningún tipo de pasta fundente, sino solamente «kañifol» y les mostraban unos pequeños pomitos como de medicina con un líquido «milagroso». Cada uno de los soviéticos traía su pomito con el enigmático fundente. Los traductores se habían quedado en bandas con la traducción de esta palabra, por tanto, se le decía, como le decían en ruso: kañifol. Y terminando el montaje y próximos a la retirada de los soviéticos la situación no podía ser más preocupante. Los soviéticos se irían y no daban pendoladas de querer dejar aunque fuera un pomito.

Los ingenieros cubanos decidieron «montar un operativo». «A grandes males, grandes soluciones» y «el fin justifica los medios», se decían ellos para darse ánimos. El plan consistía en apoderarse de uno de esos pomitos que los soviéticos parecían cuidar con esmero. Nada, se organizó «la jugada», unos se dedicaron a entretener al que parecía más distraído de los soviéticos, mientras uno se apoderaba del pomito, y otro lo cubría. Hecho, todo fue muy sencillo, el soviético notó que le faltaba su pomito; pero no armó escándalo ni denunció el «robo» a la Policía.

El segundo paso era llevarlo con un experto en Química y hacerle un análisis usando lo que hiciera falta usar así fuera un espectrómetro. Todos esperaban ansiosos a que el Químico diera el veredicto. Finalmente el hombre llamó: ustedes son berracos o qué, esto es pez rubia con alcohol. Sí, Colofonia (en latín: pix graeca ), es un material resinoso obtenido de pinos y otras plantas, principalmente coníferas. La mismitica pez rubia que toda la vida han usado los pitchers en la pelota para mejorar su agarre de la bola.

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