
A mí me resulta entrañable recordar al Noticiero ICAIC Latinoamericano. En mi casa no había televisor, de hecho, no hubo hasta el año 1974, cuando ya yo estaba en el grado 12, el segundo año del preuniversitario. En los años sesenta íbamos al cine cada semana y junto a la película exhibían un número del Noticiero ICAIC, era la forma en que nos enterábamos de la actualidad nacional e internacional porque tampoco recibíamos periódicos. Muchos de ellos aun bullen en mi mente. Por medio del Noticiero conocí de Silvio Rodríguez, en un número dedicado a Sindo Garay, eso sin hablar de los impactantes «Now» y «Hanoi Martes 13«, reconocidos universalmente como obras de altos kilates.
Los Noticieros ICAIC eran adictivos a lo que yo recuerdo, te abrazaba, te envolvía con un sonido vibrante e imágenes impactantes. Uno los veía (y oía, que la música y el sonido eran muy importantes) y eso se quedaba en la mente durante un tiempo, algunos se me quedaron impregnados para toda la vida. Ahora leo sobre eso y comprendo por qué causaron un impacto tan fuerte en mí. Era como un hábito cultural semanal, su proyección antes de cada película en todos los cines del país lo hizo una parte infaltable de la experiencia cinematográfica nacional durante tres décadas. A veces, ya cuando yo era más autónomo para ir al cine solo, cuando veía dos películas en una misma semana «repasaba» el noticiero.
El noticiero empleaba un lenguaje único con montaje dinámico, uso expresivo de la música e imágenes de archivo, e incluso animaciones de humor criollo que creó un estilo muy ágil, que lo hicieron muy atractivo, uno se veía reflejado en la pantalla. Funcionó como un «editorial cinematográfico de la Revolución», también incluyó críticas sociales a problemas internos como la desorganización o el burocratismo y lo hacía de una forma muy amena y jocosa, como volviéndolo a uno partícipe de las cosas que mostraba. Uno se solidarizaba con los planteamientos.
Llegaba a audiencias masivas, incluyendo zonas rurales (uno podía palparlo en las «escuelas al campo») a través de cines móviles donde no había cines convencionales. Yo creo que eso ayudó a formar una conciencia política revolucionaria e internacionalista en varias generaciones. Me parece que soy quien soy en alguna medida por los Noticieros ICAIC. No solo impactó en mí, era algo que muchos de mis compañeros de estudios y yo compartíamos, comentábamos, formaba parte de nuestra cotidianeidad.
Yo solo quise dar mis impresiones sobre el Noticiero ICAIC Latinoamericano. Mis amables lectores pueden leer en las redes excelentes reseñas sobre el impacto de estos noticieros y sobre el rol de su director y fundador Santiago Álvarez, que sin dudas creo un estilo periodístico innovador memorable. Fue el creador del concepto «documentalurgia». Defendía un «periodismo subjetivo», donde el montaje y la música generan sentido político.
Álvarez rara vez escribía guiones. En su lugar, confiaba en su experiencia vital y su intuición, construyendo sus obras en la moviola. Solía decir: «Yo informo de acontecimientos a partir de ideas que tengo sobre esos acontecimientos». Documentales como «Hanoi, martes 13» surgieron de filmar lo inesperado (un bombardeo) y luego ensamblar el material con una potente e impactante visión política.
Las 1,493 ediciones del Noticiero ICAIC Latinoamericano son el registro audiovisual más exhaustivo de los primeros 30 años de la Revolución Cubana y de eventos internacionales significativos en el mundo en esa época, lo que le valió el reconocimiento de la UNESCO. El Noticiero ICAIC es «Memoria del Mundo» de la UNESCO. Su obra es estudiada a nivel global. En su honor se celebra anualmente en Santiago de Cuba el Festival Internacional de Documentales Santiago Álvarez in Memoriam.
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