
Yo los conocí cuando les decían Jefe de Personal. Después el nombre ha ido cambiando, que si Jefe de Recursos Humanos, que si Gestor de Capital Humano; pero la esencia no ha variado: se encargan de obstaculizarte la captación, selección, promoción y capacitación de tus subordinados. En este posts los llamaré simplemente GIRH, siguiendo el título, solo para abreviar. Para obstaculizarte, los GIRH disponen de numerosas resoluciones, decretos, leyes, de las cuales se estudian a fondo dos o tres con las cuales logran que pierdas a tus mejores prospectos. Su divisa favorita es la frase de Napoleón: «Hay tantas leyes que nadie está exento de la horca».
Les cuento una anécdota que me sucedió en mis primeros años de trabajo. Había un excelente estudiante de ingeniería eléctrica de la Universidad de Camagüey, que por su rendimiento académico excepcional, la Universidad lo dejó como Instructor, impartiendo clases de ingeniería eléctrica (¿de qué si no?). En esos dos años de servicio social interactuamos ya que yo también impartía clases en diversas asignaturas de ingeniería eléctrica. En aquellos primeros años ya LADETEC comenzaba a sonar con fuerza y él se interesó por unirse a nuestro equipo, que siempre fue un imán para los jóvenes talentosos. Así las cosas, cuando terminó su servicio social, renunciando a un salario superior que ganaría si continuaba como profesor de la universidad, vino a trabajar con nosotros y enseguida le llenamos el papeleo de rigor.
No había pasado una semana y me llamó el Jefe de Personal de la delegación (territorial Camagüey – Ciego de Ávila) de la Academia de Ciencias (no fuimos ministerio hasta 1994). Este era el segundo Jefe de Personal que yo conocía, el primero había caído preso por estar cobrando por personas que ya no trabajaban ahí (léase mi lector el cuento de Gogol «Almas Muertas», que este es un asunto que la humanidad conoce de hace mucho). El caso es que el susodicho me dijo –Orlando, tenemos un problema, este compañero no cumple con los requisitos de la plaza de Especialista C en sistemas básicos. ¿Cómo así? –le pregunto yo y argumento –este muchacho es ingeniero eléctrico, trae casi 5 de promedio y un excelente currículum en sus dos años como profesor con numerosas innovaciones en los laboratorios. De eso se trata –me aclara él– tiene dos años de experiencia COMO PROFESOR; pero no como ingeniero, ¡tendría que hacer otros dos años de servicio social aquí! Verdaderamente, quedé en choque al oír tamaña estupidez. No obstante, apelé a toda mi paciencia y le dije –como profesor de ingenieros eléctricos.
Haciendo gala de su condescendencia me dijo –mira, ae me ocurre una solución. Agárrese del asiento amable lector, que lo que viene es aun mejor. Ahora él coge y me hace una reclamación ante el Órgano de Justicia Laboral de Base. El Órgano falla a su favor, y ya así yo tengo una justificación que me ampara por el «incumplimiento» del requisito. El muchacho lo mandó pal carajo y tuvo una excelente carrera como ingeniero eléctrico en una empresa de Camagüey (que sí le consideró los dos años de profesor como experiencia profesional) y yo, perdí a un gran ingeniero.
He tenido miles de desgastantes escaramuzas con este tipo de funcionarios. Ponerte obstáculos con cualquier pretexto para no subir el salario cuando te toca y otras muchas, forman parte del rosario. Mención aparte merecen los expedientes perdidos para las categorías de investigador que hicieron desistir a no pocos, de aun dedicándose a la investigación/desarrollo, recibir el beneficio de una mejor remuneración. Y esto sucedió en nuestro ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. Estos Jefes de Recursos Humanos sí tienen ese poder de obstaculizar, se envuelven en la patente de corso de supuestas interpretaciones de resoluciones que dejan un cierto vacío legal y lo hacen valer … para mal. Y esto los jefes lo toleran y se declaran impotentes ante los argumentos de estas personas. Fueron muchos lo casos.
Pero no solo de aumentos, promociones y capacitaciones se trata. No mucho tiempo antes de jubilarme vino una inspección de la ONIT y …paralizaron el trabajo de reparaciones en los radares. Según los doctos inspectores para entrar a trabajar en el radar se necesitaba un acta de autorización firmada por los jefes y por el personal autorizando a hacer el trabajo. La medida se amparaba en supuestas restricciones de higiene y seguridad del trabajo. Imagine usted mi sagaz lector: se rompe el radar, a esa hora a redactar un acta, explicando las medidas de seguridad y los medios de protección a usar …busque una impresora con tóner, busque a los jefes y a los cuños …el radar roto ¿A quién se le ocurren semejantes cosas? Mi personal estaba formado por ingenieros, graduados de especialidades afines a la electricidad, con cursos de habilitación y capacitación impartidos hace 20-30 años cuando comenzaron a trabajar, certificados por fabricantes extranjeros, verdaderos expertos de radar que han brindado servicios en 10 países extranjeros … sin palabras.
No crea que semejantes locuras son patrimonio de las entidades estatales. Trabajando ya en LADETEC como empresa privada recibimos una inspección de la ONIT con la misma intención; pero ya yo sabía cómo esquivar esa bala, tantos años lidiando con los GIRH no fueron en vano. No contaré cómo resolví (si alguien quiere saber que me contrate); pero cuando re-inspeccionaron se quedaron atónitos, no pudieron objetar, ya habíamos resuelto esa traba de forma impecable. No por gusto en su momento yo había tenido que leer todo lo legislado por el Código del Trabajo y sus resoluciones anexas en materia de higiene y seguridad del trabajo. Ya ven amables lectores, me vino a servir años después fuera del ámbito laboral estatal.
No quiero terminar sin hacer un descargo. No todo fueron malvados, algunos fueron solamente un poco ignorantes; pero buenas personas. La joya de la corona fue la viejuca Gloria. Venía de la Agencia de Medio Ambiente. Se sabía todas las resoluciones habidas y por haber y las usaba con sabiduría y para bien. Siempre estaba atenta a las posibilidades de mejora de salario, a la promoción de las personas a las mejores plazas, buscaba los resquicios legales para hacernos progresar. Realmente fue la única vez que pude desentenderme de esos asuntos y dejarlos en sus manos. Fue la única que realmente trataba al personal como lo que es: Capital Humano, la clave del progreso. La estuve extrañando hasta que me jubilé.
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