Bueno, estoy hace días habla que te habla de monstruos-hombres, y ¿qué decir de mis mujeres-monstruos? ¿o debo llamarlas monstras? Pues simplemente sin ellas no tendríamos nada de radares, bueno… ni nada de nada. Nuestros radares en su mayoría están ubicados en lugares inhóspitos. Hemos soportado torrenciales lluvias en la fría y húmeda Gran Piedra santiaguera y allí habían mujeres. Soportamos temblores de tierra en Pilón y allí había mujeres. Soportamos carencia total de agua en Pico San Juan, y allí había mujeres. Soportamos mosquitos enormes (bueno, OK, no era uno grande eran muchos chiquitos, pero el efecto era el mismo) en La Bajada, y allí había mujeres. Soportamos hormiguitas que pican muy duro en Punta del Este y allí había mujeres. En el cumplimiento de nuestras obligaciones, hemos pasado de todo en nuestros radares, hambre, frío, sed, huracanes, lluvias torrenciales, tormentas,y a nosotros nos ha parecido que hemos sido muy heroícos, sin embargo…allí tenemos mujeres que soportan eso a diario.Ellas son muy calladitas, la mayoría muy tímidas, pero las hay Delegadas a la Asamblea Provincial del Gobierno, las hay miembros del Comité Municipal del Partido, y en general, cada una de ellas es una verdadera historia de sacrificio y consagración sin límites. Ya se lo digo amable lector, mis mujeres en los radares son realmente excepcionales…unas monstras.
Nada mejor que un poema de Benedetti para ilustrar:
Si Dios fuera una mujer
¿y si Dios fuera una mujer?
-Juan Gelman
¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.
Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.
Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos sida o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.
Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.
Ay dios mío, dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.
MARIO BENEDETTI
Voy a hacer un recuento de “mis” mujeres, a las que dedico esto, aun corriendo el riesgo que se me quede alguna de ellas fuera:
A ver, comencemos por las más alejadas de mí (geográficamente), las que trabajan directamente en la vigilancia meteorológica por radar en Cuba, de Oriente a Occidente (como la Invasión): Yelín, Yamilé, Carmen y Odalis en el radar de Gran Piedra, en Santiago de Cuba; Madelín en el radar de la Loma del Paraíso en Holguín; Daysi, Micaela, y Yordanis en el radar de la Loma del Mamey en Pilón, Granma; Odalys en el radar de la Loma de la Mula en Camagüey antes de la mudada; Mirisi, Lucy, Doralis y Yorarkis, en el radar de Punta del Este, en la Isla de la Juventud; Maritza, Matea, Juana, y María Caridad en el radar de La Bajada, en Pinar del Río. En los radares de Pico San Juan y Casablanca, ahora no tenemos mujeres.
Ahora veamos en el Centro de Radares, las más cercanas a mí. Aquí tengo a mis Monstras: Edelmira, Nilvia, Mayrelis, Yumy, Yasmari, Yaimé, Llisel y Katy, que son las que me sufren en vivo y en directo más de 8 horas cada día.
No puedo dejar de mencionar a las Directoras-Monstras de las provincias que tienen radares y que durante años lidian con los rollos de los radares, y que soportan con paciencia mis incesantes molestias: Ana Delia, la Directora de la Isla de la Juventud; Damara, la Directora de Holguín; Carmen Rosa, la Directora de Pinar del Río; Ana Lourdes, que ya no es la Directora de Santiago de Cuba, pero lo fue durante muchos años; y Yusimí, que no fue Directora de la Isla, ni lo es de Provincias Habaneras ahora, pero que siempre dedicó mucho tiempo antes al radar de Punta del Este, y ahora al de Casablanca.
Bueno, y qué decir de las Abogadas-Monstras-Defensoras, que se ocupan de defender nuestros radares en todos los rollos legales, y de paso me defienden a mí a capa y espada, cada vez que me meto en un rollo, lo que ocurre frecuentemente, ellas son Mayelín y Marlén.
Tampoco se me pueden quedar fuera las Periodistas-Monstras, que divulgan nuestros logros, y que además se leen las boberías que escribo, y frecuentemente ponen “Me Gusta” en Facebook, y son tan amables de dejar comentarios muy lisonjeros en mi Blog: Karen, Cirenay, Magalys, Melissa, María Antonieta, Carmen Luisa, Sarah, Lianet, Yuldys, Fidela, Yailene, Susi, Jennifer, Zoila, Yuliet, Idelvis, Leslie, Yahily, Daysi…, en fin, si sigo “exprimiéndome” mi maltrecha memoria, casi seguro que termino el post para el Día de la Mujer…del año próximo, pido perdón por las omisiones que sé que estoy cometiendo…
Aparte de las que ya mencioné, deseo felicitar a todas las mujeres que trabajan en la Meteorología en Cuba, y a todas las mujeres en Cuba aunque no trabajen en la Meteorología, y a todas las mujeres cubanas aunque no trabajen en la Meteorología y no estén en Cuba, en fin…a todas, todas las mujeres, aunque no trabajen en la Meteorología, ni sean cubanas, ni estén en Cuba…A todas les deseo un feliz Día, pero no solo el de hoy, sino todos los que le siguen. Y las dejo con el Gabo, que debe andar de fiesta de cumpleaños aun…
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