
Sigo con el tema de mantenimiento. Para la mayoría de los jefes, el mantenimiento es una crucecita en el calendario. Algo genérico, hay que dar mantenimiento y en sus mentes lo que ven es a un técnico con una lata con grasa untándosela a alguna parte mecánica. Pero no, el mantenimiento es algo bien complejo y no se deja encasillar en un calendario. El mantenimiento del radar es algo continuo. Para desmitificar un poco la naturaleza del mantenimiento he escrito este post.
Los trabajos de mantenimiento en los radares meteorológicos se pueden agrupar según su naturaleza en:
Trabajos de medición de parámetros. Por cada sistema se chequean los principales parámetros, por ejemplo, en el transmisor: la potencia (pico o promedio) de salida, la duración de los pulsos, la frecuencia de repetición en cada régimen, la frecuencia transmitida de microondas. En el receptor: la sensibilidad, el ancho de banda, el rango dinámico. En el accionamiento la antena: la exactitud, precisión y rapidez en el posicionamiento, la exactitud de la velocidad de giro. En la antena: la ganancia, el ancho del haz, el nivel de los lóbulos laterales. Se chequean los pararrayos, los sistemas de puesta a tierra, las protecciones.

Trabajos de ajuste y regulación. En caso de que en el chequeo de parámetros se detecte una desviación que pueda ser corregida se ejecutan los procedimientos de ajuste y regulación.

Trabajos de limpieza y conservación. Cada cierto tiempo (según indique cada fabricante o según lo aconseje la inspección visual) se procede a los trabajos de limpieza y conservación de las estructuras metálicas del radar, de la cúpula protectora, y en caso de ser necesario se procede a pintar las estructuras. Se revisa el estado de los lubricantes en los bloques de accionamiento de la antena y en los ventiladores de todos los sistemas.

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