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Castas: los Cho_feroces

Contaré algunas anécdotas; pero estoy seguro que mis lectores tienen muchas más que yo. Es que los choferes de los carros estatales en Cuba son un poder oculto, pero no inferior al del jefe. Ellos cumplen con lo que le diga el jefe, y después … hacen lo que quieren porque en sus manos está un elemento muy valioso en Cuba por su escasez: carro-combustible y eso les confiere un poder ilimitado. Miren que he visto campañas para que los choferes de carros estatales alivien el penoso problema del transporte. En vano, dura apenas unos días, los cho_feroces logren evadir a los inspectores, mayormente, con la anuencia de los jefes a los cuales transportan (ah y como sufren cuando un inspector los «traba» y tienen que montar a plebeyos peatones). Los cho_feroces ni se crean ni se destruyen, solo pasan de un carro estatal a otro. Nunca he visto a una persona más deprimida que a un chofer de carro estatal que lo bajen y se convierta en un miserable peatón (también he visto jefes deprimidos cuando le quitan el carro asignado, todo un símbolo de su poderío). Bueno, sígame y le cuento algunas anécdotas.

Los cho_feroces escuchan la orden del jefe y la ejecutan a su manera, intercalando sus propias gestiones en la trayectoria. Delante del jefe son caperucitas, detrás del jefe son los lobos feroces. La gente simple (es decir sin cargo) cuando necesitan algo, lo cuadran con los cho_feroces en lugar de con el jefe y de este modo quedan «en deuda» con ellos y pagan a su manera, con lo que tengan, de esta forma los cho_feroces tejen una red compleja de favores que le resuelvan los problemas que ellos puedan tener.

Los cho_feroces ellos mismos se encargan de las reparaciones de «su» carro, pagan con gasolina o con piezas que logran que le compren para su carro (y que no le hacen falta). El papá de un amigo mío, muy conocedor de la industria azucarera, me comentaba –el administrador de un central antes del 59 vivía en la casona asignada por el dueño y tenía 13 criados, para que él pudiera ocuparse del central. El administrador del CAI tiene … un chofer, que se encarga de «resolver» todos los problemas en su casa, buscar la comida, llevar a los niños a la escuela, reparar cualquier cosa, buscar lo que haga falta y por supuesto, «resuelve» de todo para el jefe y para sí mismo. En muchos casos el jefe tiene «queridas» y el chofer, también, entonces la «resolvedera» es cuatripartita o incluso multipartita.

Por regla casi general (que siempre hay honrosas excepciones), los cho_feroces solo dan botella a jevitas bien lindas, y por regla general, creen que cada botella es una conquista. Son una especie de Don Juan Carrero. Muchos se ven a sí mismos como un ser mitológico mitad hombre-mitad carro, llamémoslos Centacaurrus, dotados de un poder excepcional y que se alimentan de gasolina y echan humo … por detrás.

Cierta vez, en cierta dependencia el jefe había contratado a un cho_feroz guaroso, que había ligado a varias jevitas de la dependencia. Al llegar al final del periodo de prueba, el jefe dio la orden de cerrarle el contrato; pero tuvo que viajar a La Habana antes de ese momento y dejó instrucciones claras al respecto; pero como el cho_guaroso andaba con la secretaria y también con la de recursos humanos, ellas dejaron correr para decirle al jefe: ya nada podemos hacer, ahora hay que dejarlo fijo. Lo que pasa es que ellos tres no sabían con quien trataban. El jefe llegó, botó a la secretaria, botó a la de recursos humanos y botó al cho_feroz, que todo tiene su límite, incluso el poder de los cho_feroces, aunque mis asombrados lectores no lo crean.

Una vez mandé a mi hijo, que recién comenzaba a estudiar en la Universidad, a hacer una pasantía en la CUJAE, lo mandé con el director general, el mostro Tomás, que me dijo que sin problemas. Una vez que llegaron a La Habana, dejaron a Tomás y se quedó mi hijo que iba para la CUJAE solo con el chofer y este le dijo –no, esto no es así, eso hay que cuadrarlo conmigo, como pidiéndole dinero por llevarlo. No recuerdo, creo que la sangre no llegó al río esa vez, se contuvo y llevó a mi hijo, porque razonó que si lo bajaba en medio de la nada eso no se iba a quedar ahí. Muchas veces un jefe me ha mandado en su carro y luego el chofer «me acerca» y me deja botado donde estima pertinente porque está «cogío».

Los cho_feroces siempre están apurados, a veces me da miedo que lleguen al destino final antes de salir, violentando las leyes de la Física y se produzca una implosión del universo. Nada los exaspera más que un carro que va delante vaya a menos velocidad de la que desea ir un cho_feroz. En esos casos necesitan de una pistola desintegradora para desaparecer de la faz de la tierra al que se atreva ir más lento que ellos «obstaculizándole» su camino. Conocí uno que necesitaba una ametralladora desintegradora. Algunos van gritando improperios a todo aquel que se atreva a hacerlos ir más despacio. Los cho_feroces abogan porque en lugar de señales de máximo de velocidad, haya señales de mínimo de velocidad. Imagínese lo que sufren al desplazarse en un pueblito como Camagüey, lleno de coches, carretones, motorinas, bicicletas, calles estrechas y retorcidas …es como un infierno para los cho_feroces. Camagüey podría acoger a los sancionados y obligarlos a manejar carros muy veloces en sus calles.

Si quieres saber cómo es un Hombre, dale un carro estatal y mira cómo actúa. Si le interesa el tema de las castas, puede leer los siguientes posts:

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