“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. (Bertolt Brecht)
He tenido el privilegio de trabajar con personas extraordinarias. Este es uno que es tan rápido resolviendo problemas que se ha ganado el sobrenombre de Albiolabala…
Graduado 1996 en la Universidad Central de Las Villas, en la especialidad de Telecomunicaciones. A Albio nadie lo buscó, ni sé exactamente quién le habló de nosotros. Como a todos, le expliqué que en nuestro centro no había (no hay) “jabita” de estímulo, el transporte es malo, la comida era (y sigue siendo) pésima, y las condiciones de trabajo bastante malas, especialmente en aquel entonces que no teníamos herramientas, ni materiales, y ni siquiera iluminación en las mesas, y que no había muchas esperanzas de que eso mejorara en los próximos años, y posibilidades de obtener vivienda nulas, pero aún así insistió. Me dijo que deseaba aprender por encima de cualquier cosa, y que estaba dispuesto a pasar cualquier trabajo.
Albio llegó con un expediente muy bueno (casi 5 de promedio), pero muy pocos conocimientos prácticos. A diferencia de Roberto, Arturo y Leonardo, quienes llegaron muy bien preparados, Albio apenas si sabía las cosas elementales de la Electrónica. Sin embargo, su ritmo de aprendizaje fue asombroso. A veces fui tan severo con él que él llegó a pensar que estaba a punto de sacarlo del grupo, pero nada más lejos de eso, yo me precio de reconocer el talento a primera vista, y estaba convencido que Albio iba a ser uno de los imprescindibles. Albio no es especialmente aficionado a estudiar cosas teóricas, pero es muy práctico, y lo fundamental: muy persistente, cuando se propone una meta, no descansa hasta materializarla. Otra cosa que se evidenció rápido es su sentido de pertenencia, él no le pasa por al lado a los problemas sin meterse, él se “auto-asigna” los problemas, …y los resuelve.
Una cosa importante de Albio es su iniciativa, él se coge los problemas, y siempre se le ocurre algo no solo para resolverlo, sino para evitar que vuelvan a suceder. Esta es una característica muy valiosa; pero rápidamente me di cuenta que con Albio no bastaba decirle lo que había que hacer, sino que también había que acotarle muy bien lo que no se podía hacer, porque su iniciativa no tiene fronteras, por tanto es mejor explicarle toda la estrategia hasta el final, porque de lo contrario si se enfrenta a una situación no prevista él va a poner a jugar su iniciativa, y esto puede salir bien, o torcer el curso de los acontecimientos en una dirección inesperada, lo cual muchas veces resulta bueno. No obstante, posee otra cualidad valiosa, si lo he instruido de que algo no debe hacerse, puedo dormir tranquilo que él no lo hará, ni permitirá que se haga bajo ninguna circunstancia, aun cuando no haya entendido bien los motivos, o aun cuando habiéndolos entendido no esté de acuerdo. Su fidelidad es a toda prueba.
Aun cuando nunca recibió un entrenamiento en las cosas de radar, no recuerdo que haya sucedido ni una sola vez que Albio viaje a un radar y el problema “quede vivo”, él siempre resuelve los problemas, aunque tenga que llamar y consultar, y eso es una cualidad muy valiosa. Albio es un excelente ingeniero, y lo que no sabe, lo averigua.
Otra cualidad de Albio que nos ayudó en la maqueta, y con posterioridad en todas las cosas, es que Albio, cuando va a hacer una gestión no oye “el no”. La gente le dice que no, y él oye que sí, y sigue insistiendo hasta que consigue lo que anda buscando. Su nivel de gestión es impresionante, Arquímedes dijo—Dadme una palanca y moveré al mundo, Albio dice—Dadme un teléfono y resolveré cualquier cosa. En 1998 asistí a una reunión de la Red de Estaciones que se efectuó cerca de Varadero, en una instalación que no tenía teléfono, Albio localizó una Unidad Militar aledaña (como a 1 km de ahí) e hizo que la posta me fuera a buscar y me propiciara hablar por teléfono, nunca supe cómo los convenció. El día que esté en mis facultades facilitarle un teléfono intergaláctico a alguien de mi grupo, no dudaré en dárselo a Albio, pues una vez que lo localice a él, el problema ya estará casi-resuelto.
Albio es extremadamente organizado para guardar las cosas en un orden establecido. Cuando ya estábamos en vísperas de la inauguración del radar-maqueta en 1997, a la vez estaban trabajando los constructores, los artistas-decoradores y nosotros. Ya habíamos sufrido la pérdida de varias herramientas y materiales y andábamos a mil ojos, velando por las herramientas y las cosas, la situación era de locura total. En una de las veces que pasé por la sala de los operadores, el jefe de los decoradores me dice:–Oye, hazme el favorcito y cuídame este martillo aquí un momento, que ya van tres veces que mido donde voy a poner los clavos para este cuadro, y cuando me viro a coger el martillo, aquel ingeniero de los espejuelitos ya lo guardó en la caja de herramientas bajo llave ¡me va a volver loco!
Con el paso del tiempo, Albio se fue adueñando de todo lo relacionado con la informática y las comunicaciones en nuestro equipo, y hoy en día todo el flujo de información desde cada radar hasta cada usuario final pasa por el control de Albio. Eso y muchas cosas más. Para el traslado del radar de Camagüey desde la Loma de la Mula hasta el CMP Camagüey, Albio sirvió de Inversionista-Buscacosas y Resuelvelotodo…y lo logró, fue su idea y la materializó, como todo lo que emprende.
¿No se los había comentado? Con gente así…llegaremos a la Luna.

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